Buero Vallejo-Sastre-Arrabal
Historia de una escalera - Antonio Buero Vallejo
Escuadra hacia la muerte - Alfonso Sastre
El cementerio de automóviles - Fernando Arrabal
340p.
Edición Crítica, Notas y Comentarios:
Victor Fuentes
Pese a la censura durante el Régimen de Franco, y tras una purga casi total, con exilio a la mayoría de los artistas e intelectuales destacados, el proceso evolutivo en el plano del arte y la cultura no se detuvo en España.
Inédito
Soñé que me había marchado. El cielo está nublado. Papá ha desaparecido en el aeropuerto. "Seguro que se ha perdido", dijo mamá sin convicción. El único recuerdo que me queda de ella es su adiós ondeando el antiguo pañuelo de encaje heredado de la tía Carmelina.
Anuncian el descenso.
Soy Humberto. Dieciocho años. Destino: Canadá. Sólo hablo español y desconozco la historia del país. Algo había leído sobre un tal Padre Llorente, quien había tratado de evangelizar a los esquimales en otro siglo. Desde entonces quise ser como él, emularlo y propagar la palabra de Cristo.
Me veo pasando por aduana e anmigración; camino por pasillos interminables. Llevo unos carteles de cine bajo la axila y con el otro brazo arrastro la incómoda maleta que tiene una rueda de plástico rota. Desde la pasarela rodante observo en dirección contraria a esa gente tan diferente a la que estoy acostumbrado a ver: dos esquimales sin rostro, enfundados en sus parcas. Los jugadores exageradamente altos de un equipo de básquet se me adelantan apresurados. Un tipo vestido al estilo hip-hop se vuelve y me mira sin demostrar ninguna emoción.
Cada verano la misma vaina. Dormir en el sofá de madera y mimbre sin colchón, observar el vaivén de los enormes senos de la tía Carmelina, y de vez en cuando, jugar en el alcantarillado con los niños del vecindario cuando ella me lo permitía. Papá siempre me acompañaba cabizbajo a la estación de ferrocarril para tomar el tren que me llevaría a Minas-Pueblo Nuevo. Nada era nuevo, solo calles de tierra y casas con portales de madera para que la gente no se enlodara durante la temporada de lluvia. Papá me arrastraba con la mano colocada sobre mi cuello evitando los vendedores ambulantes que proponían empanadas de carne y pirulís, hasta que llegábamos al vagón de segunda que me llevaría a pasar el verano con la tía Carmelina. Papá nunca se despedía, me colocaba enfrente del vagón y desaparecía.
El viaje a Minas lo definía mamá como tiempo de vacaciones.
-Es para que engordes y tomes mucho sol.
Mi interpretación era diferente, que los tiempos eran precarios y que una boca menos en casa era mejor que una boca más. "Tiempo muerto" es lo que llamaban al desempleo.
La tía Carmelina y el tío Armando eran propietarios de una Bodega; el antiguo salón de la casa transformado en lugar de negocios. No había mucha mercancía para vender, un gran saco de arroz y otro de frijol negro dominaba el reducido espacio. Varios racimos de plátanos verdes colgaban enganchados del techo. Sobre una gran nevera había colocado en fila una serie de botellones de boca ancha repletos de caramelos de diferentes colores. Dos carteles anunciaban ¡Cerveza Polar. Bien fría! Todavía Carmelina no había inventado el durofrío. Carmelina era gorda y alta. Tenia una personalidad fuerte, y sólo se le notaba el lado sensible cuando lloraba, lo cual era frecuente cuando se creía sola en la cocina. La historia de su vida nunca fue ni clara ni transparente. Característico de mi familia, mucho misterio y pocas explicaciones. Claro ejemplo fue cuando mi hermano menor anunció que había descubierto que era el primogénito. Cuando pedí explicaciones ante tal evento me respondieron que no había nada que comentar.

Toma demasiado tempo saber onde a dor guarda seus ossos.
Eu já não estou em parte alguma.
A noite estava acesa em nossos corpos e o frio com seu violino convincente
Reúno os espelhos necessários aos vislumbres intensos do desejo.
La Vida Frágil de Annette Blanche
Juan Manuel Villalobos
Editorial Losada
2005
El periodista, escritor y ensayista mexicano Juan Manuel Villalobos (1972) nos ha entregado con su primera novela, La Vida Frágil de Annette Blanche, que transcurre entre México, Madrid y París, una narración en primera persona que se caracteriza tanto por el sofisticado dominio del arte de narrar, por su bien llevado ritmo y estructura textual, como por lo interesante de lo narrado, un historia de amor entre dos seres que se conocen en el compartimiento de un tren, en un trayecto entre países, regiones y sentimientos humanos. El mismo sentimiento de vida del narrador coincide con el hecho de que el amor, el descubrimiento de su propia fragilidad a través de Annette, es la conciencia de que su vida no está 'fija', no está en un 'lugar eterno', sino que es 'móvil' y 'cambiante', sentimiento de vida que compartimos plenamente con el narrador al revelarnos en su viaje, en su trayectoria, cómo el tiempo de la narración, desde donde cuenta el narrador, México, se cruza con su memoria, su registro personal, determinado por la partida, la separación, el abandono y la reconciliación.
El hábito de la pasión
Ignacio Vélez Pareja.
Altamir Ediciones - Centro Editorial Javeriano.
206p
1996
Trato de recuperarme
en el espejo
trato de encontrarme
en el espejo
pero solo queda mi sombra
en el espejo
(De mi poemario inédito Al pasar de los años)
Por primera vez el lino blanco se tiñó de rojo y la algarabía transgredió los límites de esa noche, acaso de esa madrugada, librando el frenesí contenido en esos músculos otrora áridos para algo distinto que caminar o arrodillarse para expulsar palabras-código en ese lenguaje de cabildantes.
Esa mañana un aire salado se apoderó del ambiente colmado de penumbra en el silencio de las veladoras y en los rincones de piedras mascullantes.
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