Aquella respuesta del viejo Zuleta me pareció memorable, lapidaria. Salíamos del auditorio, en la universidad, cuando un estudiante que iba a mi lado lo abordó. Quería obtener una conclusión precisa de la conferencia recién terminada:
-Maestro Estanislao, ¿cuál es entonces el mayor desafío de la pedagogía?
El viejo lo pensó un instante y se despachó:
-Hacer que la clase y el recreo ocurran simultáneamente.
Ahora, leyendo Proyecto piel, de Julio César Londoño, esta idea feliz ha regresado a mi memoria. Y precisamente porque me siento frente a un libro exquisito que consigue aunar, a lo largo de sus doscientas veinticuatro páginas, el saber y la diversión. Esta novela, escrita en clave de parodia, se inscribe por ello mismo en una larga y alborozada tradición. Inaugurado por Cervantes, el recorrido histórico de esta literatura nos pasea por obras como Jacques el fatalista, escrita por Diderot en el siglo XVIII, y se extiende hasta nuestros días en joyas del divertimento, como Bartleby y compañía, de Enrique Vila-Matas.
Un Reptil por Habitante
Theó Ananissoh
Alfha Decay
101 páginas
Leer la novela Un reptil por Habitante del autor africano, Théo Ananissoh (Togo, 1962), significa entrar en un continente marcado por las consecuencias del colonialismo, la corrupción de las élites y la descomposición de la sociedad civil y política. Son pocas las oportunidades de leer a un autor africano (por la escasez de traducciones) que, de una manera magistral, nos pinta todo un continente con una narrativa directa y ágil, con unos personajes tremendamente plásticos, dentro de un contexto aparentemente tan extraño como conocido: África.
El escritor peruano Hemil García presentó el 28 de junio su novela sobre inmigrantes en Estados Unidos. El éxodo de jóvenes peruanos como alternativa de superación, enfrentarse a un país extraño después de una guerra interna en el Perú de los años noventa, y un proceso de aculturación convulsionada en los Estados Unidos del 2001 es el leit motiv de la primera novela del escritor peruano Hemil García Linares, titulada Sesenta días para abandonar el país.
Buenos Aires, Ediciones B., 2011.
Traducción del alemán por Eugenia Erazo (Ecuador), Cecilia Boisier (Chile), Rosa Helena Santos-Ihlau (Colombia) y Esther Andradi (Argentina)
«Soy Maya Vidal, diecinueve años, sexo femenino, soltera, sin un enamorado, por falta de oportunidades y no por quisquillosa, nacida en Berkeley, California, pasaporte estadounidense, temporalmente refugiada en una isla al sur del mundo. Me pusieron Maya porque a mi Nini le atrae la India y a mis padres no se les ocurrió otro nombre, aunque tuvieron nueve meses para pensarlo. En hindi, maya significa "hechizo, ilusión, sueño".
Mientras cobijo
tiemplo y me poseo
este poema chato desventurado y ajeno
no está escrito por mi
escribo poemas impersonales
sin el cualitativo de la sombra
ni el lustre de saberme entre las sílabas
Escribo como me he enseñado a escribir
escribo de memoria versos distintos a Catulo y a cualquier Ibrahím
escribo necio
y someto las palabras al conjuro de la fauces del otro quien las duda y disuelve su café
Una noche en un patio de la calle Skelbaekgade, aparece el cadáver de una mujer. En la escena del crimen hay sangre por todas partes. Ha sido degollada. Mientras la oficial Louise Rick, junto con un grupo de detectives de la policía de Copenhague investiga el caso, recibe la llamada de su amiga Camila Lind, periodista en el diario Morgenavisen. Quiere saber si hay novedades en la investigación.
La novela del escritor francés, El mapa y el territorio -ganadora del Premio Goncourt 2010- aborda la vida de un artista, Jed Martin, que se ve recompensado con un éxito arrollador de un día para otro. Un viaje a la soledad moderna usando como excusa la historia de su personaje.
Si París fue para el crítico y escritor Walter Benjamin la capital del siglo XIX, no creo que sea descabellado afirmar que, después de haber leído el libro La Habana: Puerta de las Américas del ensayista, novelista y periodista cubano, Amir Valle, la Habana fue la capital de América Latina y del Caribe en el siglo XX, por su literatura, por sus innovaciones técnicas y científicas, por su música, por su arquitectura y, además, por su política.
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