Líbranos, Señor,
El chorro de agua fría le erizó la piel. Se aplicó jabón morosamente, deteniéndose en las colinas del pubis, sin placer. Pensaba en Memo. Había advertido en los últimos días que en sus ojos renacía ese brillo de felicidad que tanto la abrumaba y esa mañana, cuando el marido salió sin despedirse, tuvo la seguridad de que no se trataba de presagios vanos. Dejó que el agua corriera por su cuerpo largo rato, hasta que las lágrimas cesaron. Giró el asa del grifo, tomó la toalla y miró en el espejo su desnudez inútil. Cuando se estaba vistiendo, se estremeció como si hubiese sufrido una descarga eléctrica. Tiró la blusa al suelo y se limpió frenéticamente los brazos, sintiendo aún la inmunda pelusilla de las patas en la piel crispada. Le gritó a la empleada que trajera el veneno, mientras seguía excitada la carrera loca del insecto.
Ha muerto el ciclista real
Del mármol
De la orilla que cabe en la culpa de la piedra
que ensortija el candado de ese río
de allí vino el labriego
el cargador de lechos
el ponedor de plumas
el que utiliza jengibre
y domestica al topo
Ese mi amigo
el agrimensor
el que come en la noche
y amanece de cruz con el camino
El que lleva el mordisco entre las cejas
y despide el lugar con la señal del vino
Ese es mi amigo
El de la bicicleta y el monóculo oscuros
El bebedor de cervezas
El que tiene la fuerza de mi llanto
Ese
Ha traído hoy un pájaro a su sala
Y lo ha partido en dos
Le ha untado aceite
Y lo coloca una parte en la diestra
otra en siniestra
Cada vez que iba al parque de diversiones, corría a La Estrella. Aquella rueda giratoria, grande como un edificio, era mi favorita entre las atracciones.
Cuando comenzaba a subir, lentamente, experimentaba una desesperación casi dolorosa por llegar a la cima. Al sentirme en el punto más alto, levantaba los brazos y sentía que podía
Memorias del segundo exilio español (1954 - 2010)
Como en toda obra destinada a ser leída con atención y sentido crítico, El cuarto enigmático y otras narraciones revela a un autor que, a pesar de su juventud y modestia, se perfila como un escritor serio y comprometido con la palabra escrita, ya que sus relatos no son "simples garabatos narrativos" ni el lector malgasta su tiempo una vez que ingresa en el laberinto de los textos escritos con pasión y talento.
En el primer relato, ambientado en el edificio de un Instituto abandonado, nos permite entrar en un cuarto penumbroso y frío, donde tres amigos experimentan hechos inexplicables y enigmáticos, y en el que un libro abierto sobre una mesa, con una sola frase escrita en sus páginas, parece tener todas las explicaciones de un crimen recientemente ejecutado. Se trata de un suceso recreado al más puro estilo de Edgar Allan Poe y, desde un principio, se puede afirmar que la prosa de John Cuéllar, quien sabe tejer hábilmente los elementos de la realidad y la fantasía, nos hace vibrar con situaciones rodeadas por un halo de misterio y nos entrega una poderosa dosis de terror y espanto.
Literatura infantil: lenguaje y fantasía es el título de la obra más importante de teoría de la literatura infantil en Bolivia, escrita por Víctor Montoya e impresa por editorial La Hoguera.
Este libro está reconocido por especialistas internacionales y nacionales, debido al aporte en muchos y variados aspectos de la literatura para niños, basados en la psicología infantil, en autores altamente recomendados por sus estudios en el pensamiento de los niños, en sus características esenciales por edades y por los contextos que los forman de una manera para entender el mundo.
Un niño le manda un beso a un hada en La Rambla
Un niño le manda un beso a un hada en La Rambla
se despide ondeando las olas de los sueños
que son mis lágrimas
No hay poesía en los niños
sólo pureza
a los poetas
melancolía como tinta
El hada me mira
como si le fuera a robar el momento
y lo hago
no sin ofrecerle una sonrisa a cambio
Todas las vidas terminan como las miradas
igual que en las historias donde nadie habrá de conocerse
No hay minotauros en La Rambla
pero en las palabras los hay todos
y en el bote para el dinero
se arremolinan vidas mientras se miran
El hada me sigue observando
mientras me llevo su momento
y reprocha con silencio
que ha bajado al mundo desde la fantasía
Poco importa
si el niño que dice adiós
conoció el sueño en vida
antes de aprender a hablar
Barcelona, diciembre, 2009.
Cada uno de nosotros vive sus miedos, sus temores, sus sueños, que se convierten, en algunos casos, en el hilo conductor de nuestras creencias, pues queriendo escapar o hincarnos en ellos, creamos mitos, leyendas, tradiciones que no son nada más que las manifestaciones de ese lado escondido, o tal vez oscuro, que tenemos los seres humanos o, a hechos que a la luz de la razón resultan inexplicables, les encontramos explicación en nuestra fantasía, en nuestro mundo imaginario, que casi siempre son de inspiración colectiva, por eso nuestros pueblos son ricas vetas de lo real maravilloso, mezcla de ficción y realidad, que de tanto ser repetidas parece que cobraran sello de realidad y se convirtieran en el patrimonio del imaginario popular.
(Díos jugando a los dados)
Sotelo Blanco Edicións, 2011
Novela ganadora del XI Premio Vicente Risco de Creación Literaria.
Primera novela del escritor y periodista Fernando Méndez, con la que ha logrado el "XI Premio Vicente Risco de Creación Literaria".
Un sacerdote gallego desaparecido hace veinte años; altas jerarquías eclesiásticas implicadas en el tráfico de oro nazi; mafiosos y oportunistas que buscan dar el golpe de su vida, y cuatro escritores de fama internacional. Así se construye Deus xogando aos dados (Dios jugando a los dados), novela que tiene como fondo el hecho histórico de que España recibió entre los años 1942 y 1944 más de 5.000 lingotes de oro que los nazis obtuvieron de las muelas, las joyas y demás pertenencias de los judíos, según informes desclasificados del Departamento de Estado de EEUU.
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