La semilla de la ira
Consuelo Triviño Anzola
Seix Barral, Biblioteca Breve
282 páginas
2008
La semilla de la ira presenta la estructura de un diario o cuaderno de viajes—en ella se recogen los distintos desplazamientos del autor tanto en el continente americano como en Europa—y se documenta con las pertinentes fechas e indicaciones cronológicas que reconstruyen paso a paso, día a día y año tras año, la vida de este escritor que se creía envidiado e imitado por muchos, a la vez que menospreciado y vilipendiado por otros. Se inicia en París, entre 1899 y 1990—una fecha idónea para evocar con delicadeza las emociones y sentimientos del conocido como espíritu decadentista de finales del siglo XIX y concluye con el capítulo titulado Vendrá la muerte y tendrá tus ojos, fechado entre 1932 y 1933 en Barcelona, una suerte de acto de contrición en el que el yo autobiográfico—magníficamente recreado por la autora con sus diversos matices que oscilan entre la culpabilidad y el arrepentimiento más miserables al orgullo y la soberbia más descarados—plasma reflexiones que proyectan los sentimientos y emociones de Vargas Vila en relación a su vida privada, a su vida profesional como escritor en consonancia con su siglo y, más aún, a su vida como ciudadano comprometido con su momento y su país. Como muestra, las preferencias literarias de Vargas Vila en relación a sus coetáneos: admira a Gabriele D´Annunzio, Verlaine, Lugones, José Martí, Herrera y Reissig, Rubén Darío, Valle Inclán, Julián del Casal, entre otros, pero declara abiertamente que detesta a Santos Chocano, Guillermo Valencia o Baldonero Sanín Cano.
La Orilla Africana
Rodrigo Rey Rosa
Seix Barral
1999
Han pasado más de diez años desde la primera publicación de esta novela corta y no ha perdido su vigencia y su encanto. No me gustaria nombrarla un "clásico" de la literatura latinoamericana, pero, efectivamente, me atrevería afirmar que, después de Borges, no hemos leído un texto que nos inquiete tanto por lo fascinante y las interrogaciones que levanta su prosa lacónica, de espacios visibles-invisibles, que recorre esta historia situada en Tánger, Marruecos. Y es que este es un libro enigmático, no tanto por el secreto que encierra, sino por su mundo revelado que nos resulta conocido y desconocido a la vez: la medina, la presencia francesa - quizás un vestigio del colonialismo - a través de Madame Choiseul y Julie, la inmigración, la separación de pareja, y la lechuza, pájaro de la noche.

Esa parte de Nueva York que es una isla está destinada a viajar por la geografía y el tiempo, esa parte que es un río se detiene para darle a Heráclito la otra cara, y esa parte que es tierra de continente corre por la imaginación de los puentes y los subterráneos. Composición inestable, Nueva York aparece frente a nuestros ojos en los más diversos sitios y parajes. La podemos encontrar en una escultura de árbol plástico en medio del desierto de Utah, en una calle de Cincinnati que se llama precisamente "esto no es Nueva York", en los poetas harapientos y enmochilados de Boulder, en el jazz y los blues de Chicago, en los rascacielos de tanta ciudad entrometida en los valles y planicies de este país inmenso, enfebrecido. Nueva York va con nosotros a donde quiera que vayamos, basta sólo verla una vez y ya nos la llevamos a cuestas como un delfín o un papagayo, da lo mismo, aleteando.
El ruido de las cosas al caer
Juan Gabriel Vásquez
Editorial Alfaguara
2011
Este año el Premio Alfaguara ha recaído en el autor colombiano Juan Gabiel Vásquez (1973) por su novela El ruido de las cosas al caer (2011), título que nos anuncia como una premonición el desastre de un país y de una generación. Con este reconocimiento se hace honor a un hecho muy significativo, para no decir novedoso, a la literatura latinoamericana y, particularmente, a la colombiana: hemos entrado en un nuevo universo narrativo. ¿Cómo designarlo o cómo clasificarlo? No tiene sentido hacerlo aquí. Pero una cosa es cierta, con este autor hay la consagración de una dirección literaria, de un imaginario narrativo, que hace gala de un fuerte impulso de la
Eyala
Ya sólo entro a las puertas
con la diagonal de mi cuerpo.
Por respeto
a la raza sombra. Su sombra
es la raza piel.
Ya no me quito los zapatos
y los tiro como dos barcos
hundidos.
(Ellos bailan hasta aflojar el rencor.)
No como ya,
sólo como.
(Hay ojos blancos buscando ser
dibujados.)
Ya no duermo sin grillos
ni descalzas imágenes.
Hay un continente mirándome de reojo,
y otro, por donde mis pies
pasean la vergüenza.
De Donde casi amanece, 2010.
Se cumple un año de la muerte del escritor y periodista Fernando Garavito Pardo. Por ello, reedito como homenaje este comentario a su obra Ilusiones y Erecciones
La publicación de Ilusiones y Erecciones de Fernando Garavito es un suceso feliz para la poesía en Colombia. He leído y releído uno y otro de sus versos y poemas. Los he comentado en la intimidad, con quien se la tiene de manera única. Me he asombrado, entristecido, divertido. He recordado tiempos y espacios literarios que me son definitivos. He aprendido sobre lo aprendido para los sentimientos y la razón. Me ha resultado, sencillamente, un libro entrañable y muy cercano a mi sensibilidad. Y creo, también a la de mis contemporáneos. Es un libro de época y que hará época. Cuando con tanta insistencia se proclama la muerte de la poesía y la imposibilidad de la misma para expresar la sensibilidad de hoy, el libro de Fernando Garavito descifra con un lenguaje renovador, exigente en cultura y vida, lo actual. Lo dice con conciencia inmensa del desafío, de oficiante de un nuevo rito:
Jorge Luis "Coco" Serrano, Perú (1974). Vive en España desde el 2004, donde trabaja en todo y mucho. Es comunicador social, guionista, poeta y fotógrafo. En Madrid trajo al mundo a su primer poemario: Cotidianidades esquizofrénicas con la editorial Amargord. Ha expuesto en distintas oportunidades: "Fotopoesía" en donde mezcla poesía, fotografía, música y teatro. Forma parte de Lavarca ebria, colectivo itinerante de poesía. Piensa que la fotográfica es el medio instantáneo para capturar poesía, ya sea, en la cotidianidad absurda de la vida, en la sensualidad femenina o en la singularidad de la muerte. Prepara su primer largometraje: Lima, ciudad purgatorio y la historia del pescado furioso y su segundo poemario: Le mouvement o la honda del alma en el cual incluye fotografías y extraños dibujos de personas raras, malvadas y buenas. Aún no ha muerto, pero está en eso, mientras tanto sigue rodando cortos.

El blocao
Novela de la guerra marroquí
José Díaz-Fernández
116p.
Edición Crítica, Notas y Comentarios:
Victor Fuentes
El blocao, Novela de la guerra marroquí, de José Díaz Fernández, constituye uno de los más felices ejemplos de la estética modernista-vanguardista en la literatura hispánica peninsular.
De una manera hábil y elegante el autor logra su meta explícita de «sobre una falsilla de recuerdos [...] interesar al lector de modo distinto al conocido; es decir, metiéndolo en un mundo opaco y trágico, sin héroes, sin grandes individualidades, tal como yo sentí el Marruecos de entonces».
Para algunos críticos novela corta, colección de cuentos o narraciones para otros, esta obra cumple con la expresa intención del autor de «hacer una novela sin otra unidad que la atmósfera que sostiene a los episodios». El resultado es una verdadera joya literaria, una de las novelas españolas de los años 20 que logró el mayor éxito de público y de crítica en su tiempo, para ser luego injustamente olvidada durante años.
Claramente dentro de la tendencia de la novela pacifista, en auge tras la primera guerra mundial, con El blocao José Díaz Fernández, fuertemente comprometido con la estética Modernista-Vanguardista, destaca del futurismo su ímpetu destructor y revela cómo la ausencia de los elementos constitutivos de la novela convencional -detalladas descripciones, argumentos, desarrollo cronológico y caracterización psicológica de los personajes- no impide involucrar al lector en una originalidad vivencial a lo largo de los siete fragmentos que constituyen la unidad de la obra.
El resultado es una literatura de avanzada de altísima calidad, que combina los logros de las vanguardias artística y la política.
Los Abel
Ana María Matute
142p.
Edición Crítica, Notas y Comentarios:
Victor Fuentes
De una precocidad bastante única en la novelística hispánica, gestada y publicada entre los 19 y los 22 años de Ana María Matute, Los Abel quedó finalista al Premio Nadal de 1947. En un principio fue bien acogida, dado el prestigio del premio y por la sorpresiva irrupción en el retrógrado panorama español del posguerra de una nueva voz narrativa, femenina y juvenil, en la estela del gran éxito alcanzado, poco tiempo antes, por Nada de Carmen Laforet.
No obstante, la crítica canónica no supo, ni ha sabido, ver en su cabal extensión la originalidad de una novela que, desde el cuerpo y la voz de su protagonista, y de una manera que supo confundir la prohibición de la censura, venía a trasgredir la moral del orden/desorden establecido, principalmente en lo que respecta a la situación de la mujer en la España de la Dictadura, y de encauzar la novela española dentro de una serie narrativa de gran vigencia universal. A pesar de ello, quedó bastante relegada. Tema, recurrente en la obra novelesca de Matute es la lucha bien-mal, tan vívido en la experiencia de la guerra civil y la posguerra.
Niña del bando vencedor, Ana María Matute nunca celebró la victoria. En su literatura, de la guerra civil, y sin tomar partido, lo que más resalta es el dolor de la lucha fratricida, el enfrentamiento entre hermanos: tema central en Los Abel-Caín, y con el antecedente de la gran novela Los hermanos Karamazov. Este tema se entrelaza con el desarrollo de Valba, la protagonista, lo cual transforma la novela en un «bildungsroman» femenino de los años cuarenta, al igual que la celebrada Nada, y ambas con los precedentes de fundamentales novelas inglesas del siglo XIX.
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