8:10 am
El vapor le hace pestañear. Algunas gotas le caen por entre los grandes ojos verdes. Se toca los labios. Se fatiga. La dificultad de respirar le hace querer moverse, pero no sabe cómo. Ve a través de los cristales. Tantos cristales. El rostro de su madre acostumbraba hacerle muecas a través de unos cristales. Reconocía siempre el rostro y el olor de su madre. Su padre acostumbraba también sonreírle y hacerlo sonreír a través de unos cristales. Ahora está tan solo que no sabe. No lo entiende. El calor le hace pestañear.
9:45 am
Tiene hambre. Se ha cansado de las excusas de la gente, de las promesas incumplidas, de los trabajos que nunca llegaron. Se rasca las venas del antebrazo y sin querer, se arranca una llaga mal cicatrizada. Se rasca la cabeza. No pueden ser piojos otra vez. Es el calor. Mira hacia arriba y su mirada gris divisa las esferas transparentes que nacen de los rayos del sol. Traga el polvo del desierto del Sahara que llega a la Isla. Está a punto de desfallecer. Quiere dejar la droga, pero también quiere meterse más. Su mujer no lo volverá a aceptar en la casa y sus hijos continuarán sin mirarlo a la cara. El sudor le baja en gotas por la espalda. Necesita algo de comer. Camina hasta el centro comercial.
10:20 am
Todos los días su mamá lo lleva al cuido. Hoy no lo ha llevado nadie. Su papá condujo, pero luego se detuvo y se bajó. Nunca antes los cristales se habían empañado de aquel modo, ni el calor le había dado tantas ganas de llorar. De tanto llorar la respiración se le ha acabado. La garganta la siente hinchada y dolorosa. Quiere teta y no hay. Quiere que su mamá le hable sobre sus ojos esmeralda. Pestañea y las esmeraldas se le llenan de agua. Desea más agua, pero no encuentra y sus manos y piernas están atrapadas en el asiento. El sudor fatiga. Sigue llorando.
Valparaíso
Talvez tivesse uma falsa memória de Valparaíso se não
me tivessem acontecido
cinco coisas: Primeiro, em cima de uma das colinas dois homens carregam um piano,
e a sua silhueta recortadas contra o céu é a própria música; segundo, no paredão um
pescador adormeceu com vários peixes atravessados no peito; terceiro,
na praça Echaurren uma prostituta com uma
cavidade na testa convida-me a abandonar
tudo e ir com ela para as alturas; quarto, procurei-te por entre as cores das portas
e o ruído dos elevadores e já lá não estavas; quinto, a noite desapareceu e veio uma manhã
de todos os céus.
Diálogo
Dois monges falam na noite.
Uma voz clara, combatente, deixa que as vogais se desprenda,
gota a gota.
Uma voz de terra, espreitadora, escorre por entre as brumas.
Uma voz salpica as paredes com salmos como lanças.
Uma voz acelera a sua caminhada de tropel confuso.
Uma voz de consoantes diz a sua última palavra.
Uma voz de sussurros espera, incrédula.
Uma voz torna alto, altaneiro, o seu momento.
Uma voz é uma pantera.
Uma voz é um silêncio.
Martha Canfield (Uruguay, 1949) presentó el 4 de abril su libro Perú frontera del mundo. Eielson y Vargas Llosa: de las raíces al compromiso cosmopolita (Firenze: Firenze University Press), edición bilingüe y dossier fotográfico en la Casa de la Literatura Peruana en Lima. Estuvo presente el nobel Mario Vargas Llosa.
Perú frontera del mundo. Eielson y Vargas Llosa: de las raíces al compromiso cosmopolita
Martha Canfield
Firenze University Press
Edición bilingüe
Páginas 390
Marzo 2013
José Yezid Morales Ramírez, (Colombia) poeta y pintor. Ha publicado el libro de poesía Pretextos para una Sonata, (1992). Fue incluido en la Antología de poetas del Huila, (1984). Autor de la novela En las praderas del Cielo, (2003). Participó en el colectivo "Memoria Secreta de la Infancia, Trilce editores", ( 2004), Matamundo, ( 2005) y en la obra Memorias, del Primer Encuentro Nacional de Escritores, 2005. Participante en la obra La tarde está como para cuentos, ( 2007). Ocultos incidentes, (antología personal) poesía, (2010). En su calidad de pintor ha participado en numerosas exposiciones dentro y fuera de Colombia. Es 2º. Premio de Poesía en el Concurso Nacional de la Universidad de Nariño. 1981. Ganador de la convocatoria Fomcultura, modalidad poesía, con el libro Presagio, ( 1999). Es 2º. Premio de Poesía, Concurso Departamental "José Eustasio Rivera", Neiva, 2007. Premio Nacional de Poesía, "escrito a la manera de..." Homenaje a José Asunción Silva, Casa de Poesía Silva, Bogotá, 2009. Primer Premio Concurso Departamental de Poesía, "José Eustasio Rivera", Departamento del Huila, Neiva, 2009. Galardones CUN, versión VI, Mejor escritor regional, 2010. Además es licenciado en Diseño y Pedagogía del Arte, de la Universidad Nacional de Colombia. Ha sido Director del Instituto Huilense de Cultura, Director de la Escuela Superior de Artes Visuales y Director de la Biblioteca Departamental del Huila en Colombia.
Selección de poemas del autor para Aurora Boreal®
Juan F. Rivero (seudónimo de Juan Fernández Fernández) nace en la ciudad española de Sevilla el 23 de septiembre de 1991. Desde 2009 estudia Filología Hispánica con especialidad en literatura hispanoamericana en la Universidad de Sevilla. Durante sus años de formación académica ha visitado, además, diversas universidades europeas, entre las que destacan la Universidad Babes-Bolyai (Cluj-Napoca, Rumanía) y la Universidad de Köln (Köln, Alemania). Actualmente participa en un programa de prácticas becadas en la ciudad de Albuquerque (New Mexico, Estados Unidos).
Observa
Observa.
La madre está pidiéndonos asilo.
La madre que ha esperado en su lugar
comiendo la comida de los pájaros,
la madre atravesada por la garra
sin tacto para el mármol de la historia.
Mira a la madre como un puño abierto
bajo el largo cabello de las nubes.
Decide tú si abrir o condenarla.
Para Carmen, desde la estirpe catalana.
Al lado del timón, en la bitácora, está la brújula. A veces Maqroll dejaba allí un cuaderno de apuntes. No sé cómo lo ha conseguido Jamil, el hijo de Abdul Bashur que animara al Gaviero en su refugio de los astilleros en Pollensa. Me lo ha enviado a La Habana desde Beirut. Su lectura abre la mía, apenas navego por la zarza ardiente del tomo en vitela, encuadernado en tabla forrada en badana de un azul que sólo he visto en Amberes. No creo que sirva de brújula para seguir las cartas de navegación que conducen hacia el heterónimo de Maqroll. Álvaro Mutis parece más encrespado, de corrientes marinas que recuerdan las filigranas manieristas, las trampas de cualquier credo. Sin embargo, las curiosas cuartillas —que aquí intento resumir hasta que se logren los derechos de publicación— quizás favorezcan el diálogo acerca de uno de los escritores más dueño de la "arbitraria tutela"1 de los dioses. Presunciones, a lo mejor esta versión lanza al dueño a poner a punto otra nueva aventura para encantarnos. Mientras tanto, mi bandazo de piloto sólo puede recordar que la sabiduría de Dante se alimentaba del sentido de fugacidad como perfección. Desde la precaria fugacidad del ensayo me inclino ante las huellas de una fuga.
¡Fuga! La forma fuga es el primer apunte que aparece en el Cuaderno de bitácora. El encauste con que está escrito el texto sólo deja ver otra palabra en la misma tinta roja que usaban los emperadores romanos: poiesis. Derivo —claro que a la deriva— una obsesión. El autor desea crear evasiones. Pero no es tan simple. Con Álvaro Mutis nunca es simple. Otra forma del enunciado sería que el testarudo poeta padece de crear evasiones, o que la evasión es la única forma posible de la poesía, al hacerse poema...
Barrunto aquí una broma a sí mismo, un modo de salvarse. Argumento. Me pongo a oír Die Kunst der Fuge, la inconclusa obra de Bach, en su versión para tecla. Recuerdo que el contrapunto es el alma de la fuga. La persecución entre las voces o instrumentos que van entrando crea la sensación de una infinita huida. Cada una es contrasujeto del precedente. Cada voz se va superponiendo. La transposición se va modificando en progresión continua hasta el final... Y entonces aparece la analogía con sus poemas y novelas, la secreta urdimbre que los ata como si cada texto persiguiera al anterior, a cada doblez, a partir de una sola evidencia: el artificio de la prosa narrativa sólo dispensa —reparte— la pavorosa certeza de que la persecución del Verbo es un revés consecutivo, Conversaciones desde la soledad —como el libro del poeta peruano Jorge E. Eielson. Porque para Álvaro Mutis son "Los elementos del desastre" —los doce acápites del poema donde vuela con Icaro.
Me uno al consenso general que se está levantado en el mundo de las letras, tras la publicación del libro Lo que no tiene nombre.
Tenemos en Piedad Bonnett a una escritora extraordinaria, una profesional literaria de altísimo nivel, una mujer de inmensa sensibilidad e inteligencia y un ser humano superior dotado de genuina sencillez, que ahora llega a revelarnos su personalidad como madre intuitiva e investigadora, rol que no se ha revelado hasta ahora en la literatura femenina.
Quiero a través de los medios de publicidad internacional del tema cultural, hacer llegar a Piedad mi respeto ante el inmenso logro de haberse colocado a la cabeza de las mejores escritoras colombianas.
Con emoción y afecto,
Gloria Serpa-Flórez de Kolbe
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