Buñuel, del surrealismo al terrorismo
Víctor Fuentes
Editorial Renacimiento
Colección Los Cuatro Vientos
ISBN 978-84-8472-783-5
Páginas: 288 pgs.
2013
Este libro estudia las disitntas fases de la obra cinematográfica de Buñuel, desde el análisis del guión de la que iba a ser su priemra película (Goya, 1926) hasta el texto que tenía previsto para su último film que no llegó a realizar: Agón (1979). A partir del contexto de los cambios históricos y estéticos del siglo XX, los distintos ensayos de Víctor Fuentes aportan significativas interpretaciones a la ya extensísima obra crítica sobre el cine de Buñuel. Destacan, entre los temas estudiados, la relación de La edad de oro con El público de García Lorca. Las Hurdes en el contexto del cine documental republicano de la época: la etapa del exilio en México; la relación de la obra de Buñuel con la de Clarín o con la de los narradores del llamado «boom de la literatura latinoamericana »... por citar algunos ejemplos de las múltiples perspectivas que este libro ofrece para el estudio de contribuciones tan transcendentales en la historia del arte cinematográfico.
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Víctor Fuentes salió prófugo de la España franquista en 1954, y se considera parte del segundo exilio español. Anduvo por varios países europeos, con una permanencia de dos años en Inglaterra y, posteriormente, varios meses en Venezuela. Vive en Estados Unidos desde el otoño de 1956. En la Universidad de Nueva York, retomó sus estudios y se doctoró en lenguas romances en 1964. Desde 1965 ha sido profesor en la Universidad de California, Santa Bárbara, donde continua como profesor emérito, desde el 2003. Ha publicado números estudios sobre literatura española del siglo XIX y XX y sobre cine, y cine y literatura. Entre sus libros destacan: La marcha al pueblo en las letras españolas 1917-1936 (1980 y 2006), Buñuel en México (1993) y La mirada de Buñuel: cine, literatura y vida (2005). Ha publicado ediciones críticas de La Regenta y Misericordia (Akal). Bajo el heterónimo Floreal Hernández es personaje la novela Morir en Isla Vista, parte de una trilogía memorialista, cuyos otros dos libros, ya bajo su nombre, son: Bio-Grafia americana (publicado en el 2008, por la Fundación Jorge Guillén) y Toda una vida... Entre el exilio y el transtierro y Memorias del segundo exilio español (1954-2010)
Buñuel, del surrealismo al terrorismo enviado a Aurora Boreal® por Víctor Fuentes. Publicado en Aurora Boreal® con autorización de Víctor Fuentes. Carátula del libro cortesía de Pedro Gazalbes Editorial Renacimiento.Foto Víctor Fuentes©Isaac Hernández.
Lo vi en la ciudad en que compartíamos espacio en el libro de los nacimientos, yo unos cientos de páginas antes que él. Fue la primera de las coincidencias que luego nos irían reuniendo sobre el mundo. Es un hombre —ahora, entonces era un muchacho— de ésos que parecen pequeños incluso cuando son altos. A primera vista, llegué a confundir con brío su torpeza, pero no tardó mucho en sacarme de mi error.
Ya lo había intuido dentro del montón que componía la comparsa en los cafetines con pujos de fonda parisina que corretean por mi ciudad, y que él trata, siempre sin éxito, de reconstruir en sus crónicas. Por eso, al ver su mano elevada durante mi conferencia, me complací en sonreírle al tiempo que le concedía la palabra.
Él se irguió, tropezó, sus manos —seguramente húmedas— se crisparon buscando la salida de una enorme chaqueta marrón, y luego balbuceó un inglés chapucero del que pude extraer apenas que inquiría algo sobre la impuntualidad de los barberos que rasuraban a JM Coetzee.
Yo, que me había valido de mi logrado acento británico para departir con un público decorosamente internacional, en una conferencia dictada dentro de una universidad tan provinciana como la de los jesuitas en Quito, continué sonriendo mientras su novia —bellísima— enrojecía hasta la misma raíz del pelo. Tardé unos minutos en percatarme de su error.
Le contesté, en mi castellano materno, con una esmerada disquisición sobre civilización y barbarie en los márgenes de la cultura, y, sólo al final, le aclaré que el título hacía referencia precisamente a eso, a los bárbaros:
En cierto sentido todos somos, por el solo hecho de nacer de mujer, hijos de la
Chingada, hijos de Eva.
El laberinto de la soledad,
Octavio Paz
raska indio de mierda deberian
castrate pake no naskan mas
weones imbesiles como vo hijo de...
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Lejos de sentirme frustrado por no poder vivir de mi gran afición, y más aún habiendo sido ésta cultivada desde la clandestinidad, decidí ingeniarme maneras de robarle horas a la oficina sin que se dieran cuenta y aprovecharme de la todopoderosa banda ancha (que en mi casa no había) para mis fines internautas más egoístas. Estaba claro que quería convertirme en pornógrafo; es decir: alguien experto en pornografía. Con ello no me refiero al pornostar o al masturbador-consumidor sino al que reflexiona sobre este tipo de películas y sus innegables resonancias en la cultura y la sociedad. Eso fue lo que le mencioné a Naief en uno de nuestros primeros emails: "qué epifanía más chida tuve anoche, güey, ¿te imaginas si el informante de los periodistas que destaparon el caso Watergate se hubiera llamado, no sé, Popeye o Campanita y no Garganta Profunda? ¿De qué otro modo esa peli hubiera podido llegar a tal nivel de celebridad, más allá del "bizarro" planteamiento del personaje de Linda Lovelace, que tenía el clítoris en la garganta?"
Selección especial para Aurora Boreal® realizada por Raúl Brasca.
Raúl Brasca. Autor de cuentos, microficciones y ensayos. En 1989 fundó, con otros cuatro escritores, la revista Maniático Textual que estuvo en quioscos y librerías hasta 1994.
4 de julio, 2013. Día de la fiesta de la independencia del país, me doy el festín de estar leyendo las maravillosas Prosas Profanas de Rubén Darío. Metido en pleno "Coloquio de los Centauros", el centauro Quirón me dice:
¡Himnos! Las cosas tienen un ser vital; las cosas tienen raros aspectos,
miradas misteriosas; toda forma es un gesto, una cifra, un enigma; en cada átomo existe un incógnito estigma; cada hoja de cada árbol canta un propio cantar y hay un alma en cada una de las gotas del mar...
El coronel Emiliano Pinzón no creía en aparecidos cuando asesinó a Porfirio Peñate por orinarse en la esquina de su casa. Al muerto lo recogieron sus soldados y nadie dijo nada. Ni lo miraron mal, ni se lo comentaron, nadie mencionó su nombre en el sepelio, ni mucho menos en el entierro. Ni la viuda, ni los hijos del muerto lo acusaron,ni se lo reprocharon. Jamás lo llamó el general Vega, ni el juez Pereda y mucho menos el cura Tiberio. Los vecinos y los campesinos siguieron quitándose el sombrero y bajando la cabeza cuando se lo cruzaban por las calles del pueblo.
Consuelo Triviño novela en La semilla de la ira la vida de José María Vargas Vila, uno de los escritores más polémicos del siglo XX.
Considerado por Borges el maestro del insulto en América Latina, el colombiano José María Vargas Vila (1860-1933) ha sido definido por los críticos como un escritor genial, panfletario, soez y sutil a partes iguales. El intelectual colombiano se hizo famoso por sus textos libertarios contra el caudillismo, su posición anticlerical y sus narraciones demasiado eróticas para la época que lo convirtieron en uno de los autores más leídos y a la vez más repudiados por las autoridades. La novelista colombiana Consuelo Treviño Anzola ha reinventado su figura y su discurso en su novela La semilla de la ira que fue escrita en 2005, publicada en Colombia en 2008 por Seix Barral, y que acaba de editarse en España apadrinada por la editorial Verbum.
"Mi libro es un híbrido entre la ficción y la historia" cuenta Triviño en una terraza aledaña al Instituto Cervantes de Madrid, donde trabaja desde 1997, "pero también es una novela de viajes, una biografía novelada y por fin una fantasía, porque tras su muerte, el espíritu de Vargas Vila sigue sobrevolando la historia de América como un cóndor que avista las dictaduras, el caudillismo y la violencia". La obra, narrada en primera persona en un estilo que evoca la literatura escultórica y preciosista del modernismo, reinventa la belle époque hispánica y retrata a figuras tan legendarias como Rubén Darío y José Martí, al que el protagonista define con un tono de voz "vibrante poderoso y terrible". "Creo que el modernismo es lo más interesante que nos ha ocurrido a los latinoamericanos literariamente hablando. Es nuestra mayoría de edad cultural y Darío la encarna mejor que nadie", explica la autora, que también ha publicado las novelas Prohibido salir a la calle (1998), La semilla de la ira (2008), La casa imposible (2000), Una isla en la luna (2009) y la biografía José Martí, amor de libertad (2004).
Al pie de la sierra más alta de Lihué Calel, debajo de un alero de piedra, Puelcheana y Kurá guardaban las mantas de piel de guanaco y una pila de leña. El hombre salía a cazar animales y la mujer recolectaba semillas. Sobre la roca habían dibujado sus nombres con ceniza y raíces. Por las mañanas les gustaba subir a la montaña, haciendo equilibrioentre las piedras. Saltaban esquivando las espinas. Se desafiaban para ver quién de los dos llegaba primero a la cima. Siempre ganaba Puelcheana que conocía los atajos y las huellas de los animales como nadie. Arriba, mientras esperaba al marido, se detenía a mirar la inmensidad.
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