El cinturón de Orión
Alicia Miranda Hevia
Novela
Editorial Montemira - San José, Costa Rica.
264 páginas
2013
El cinturón de Orión, la nueva novela de la escritora costarricense Alicia Miranda Hevia, recrea la vida de Alan-Alama, de su familia, que trascurre en torno a la finca cafetalera de Tres Ríos, y San José, la capital de Costa Rica, que podría configurar una especie de saga familiar.
El título tiene que ver con el Cinturón de Orión, formado por Alnitak, Alnilam y Mintaka, tres estrellas deslumbrantes, que en el trascurso de la narración Alan-Alama mira fijamente, como si fueran a guiar e iluminar su vida, que desde el comienzo de la historia luce desorientada.
La historia la cuenta un narrador omnisciente, que reconstruye la vida de Alan-Alama, desde su infancia, en forma de interrogación cuando ha cumplido cincuenta años con un balance negativo.
Aunque da la impresión que el narrador fuera la voz de un fluir de la conciencia del personaje, que podría asimilarse a la técnica del monólogo interior, hay pasajes de la novela, en que Alan-Alama responde a las preguntas del narrador, y dialoga con él, como si se tratara de un diálogo normal entre personajes.
Un bárabro en Barcelona
Antonio Beneyto
Arte Poética - Surrealismo - Postismo - Antonio Beneyto
Formato EPUB
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El temor a la errata es la única inmoralidad que puede
cometer un escritor que escriba con libertad y libertinaje
Ramón Gómez de la Serna
Me encanta una aparecida en el siglo XIX, en El Nuevo Regañón. La afirmación debía decir: "Un oído delicado es imprescindible a todo buen poeta". Y apareció: "Un odio delicado es imprescindible a todo buen poeta". Cuando José Lezama Lima me la mostró en la antigua Sociedad Económica de Amigos del País, se limitó a comentar —asma risueña— que el ángel de la jiribilla y no la desidia de un tipógrafo, había colocado la frase en su sitio exacto.
Adriana Hoyos: colombiana de nacimiento y española por adopción. Ha vivido a medio camino entre Latinoamérica y Europa. Nacida en una familia de músicos, se instruye desde pequeña en el arte del violín; luego viaja a Barcelona, donde aprende de soledades y desarraigos. Se inicia en su adolescencia con unas primeras lecturas reveladoras (Lorca, Neruda), y otras más vanguardistas (Gimferrer, Mallarmé, Eliot). Ya mayor de edad, vuelve a Bogotá y se hospeda durante varios meses en un pequeño hotel del centro histórico y bohemio de la ciudad, mientras hace parte de la Orquesta Sinfónica Juvenil y sobrevive impartiendo clases de violín. Asiste a cursos de literatura en la Universidad Javeriana, pero el caos capitalino y la nostalgia la reconducen a España.
Estudia Dirección de cine en Barcelona. Dirige los cortometrajes: "Elegía", "Hotel Santa Fe" y "Beneyto desdoblándose" subvencionado por el ICAA. Seleccionados en festivales nacionales e internacionales, como Semana de Cine Experimental de Madrid, Chroma de México. Ankara International Film Festival. 2012. 13ª Muestra Internacional Documental.
Doce Premios Nobel de Literatura
Ensayos de Édgar Bastidas Urresty
Uniediciones
Páginas 106
2013
Escribir doce ensayos sobre la obra doce premios Nobel de literatura: Samuel Beckett, Kensaburo OÉ, Gao Xingjian, V.S. Naipaul, Imre Kertész, J.M. Coetzee, Elfriede Jelinek, Harold Pinter, Orhan Pamuk, Doris Lessing, J.M. Le Clézio, Herta MÚller, no es una tarea fácil, por la complejidad y diversidad de visiones y estilos de cada autor. Si bien todos son novelistas y han escrito bajo la influencia de la literatura de occidente, Kensaburo OÉ y Gao Xingjian, han recreado sus novelas en sus países de origen.
El libro propone unos elementos de análisis para que el lector se acerque a la obra de cada autor, establezca una especie de paralelismo entre ellos y valore su calidad literaria.
EL POEMA: ¿ÚLTIMO ANIMAL VISIBLE DE LO INVISIBLE?
El primer poema de Valente es una referencia a Quevedo. Se llama "Serán ceniza..." y en él el poeta "cruz[a] un desierto y su secreta / desolación sin nombre. El corazón / tiene la sequedad de la piedra / y los estallidos nocturnos / de su materia o de su nada." Comprueba que "hay una luz remota, sin embargo" y sabe que no está solo: tienta cuanto ama, lo levanta hacia el cielo "y aunque sea ceniza lo proclam[a]: ceniza" (Punto cero, p.13) 1. El lector en el umbral de la obra interpretará quizá la luz remota que brilla en el poema como el fulgor de la esperanza que guía al poeta hacia la salida del desierto, de la desolación, del sin nombre, de los estallidos de la noche. El lector se sentirá también tentado de completar el verso de Quevedo: "Serán ceniza, más tendrán sentido". No le faltará razón al lector, pero, interpretando el poema de manera tan precisa, acaso limitará o cerrará precisamente el sentido de esta poesía o su intención: los poemas de la obra se van a configurar paradójicamente como la travesía de un desierto o de una noche, de muchas noches y desiertos en espera (o esperanza: es lo mismo) de que nos abran la salida a la noche y al desierto, fuentes de todo mirar y de todo decir.
Es tiempo de ir más allá de las fronteras lingüísticas de las literaturas nacionales. Es tiempo que comencemos a pensar y a escribir sin las taras de fundamentación cultural, racial o nacional. Hubo un tiempo en que fue necesario escribir pensando en identidades. Pero el mundo, hoy día, no necesita identidades, pero sí relaciones, conexiones, miradas globales en movimiento. En este sentido, Rapsodia Antillana es un gran paso en esta búsqueda de reconciliar el país con su múltiple historia cultural, social y lingüística. Si ha habido un país que ha estado en el ojo de la tormenta de los cruces culturales, es, precisamente, este país, por el "descubrimiento" del Mar del Sur en 1513, el ferrocarril en el siglo XIX, y el Canal en el siglo XX. Si hay un país que se explica por la globalización, es, justamente, Panamá, espacio múltiple y abierto donde se articula Rapsodia Antillana, antología que reúne cuarenta autores en lengua española o inglesa. No importa cuál fue el criterio de selección, en este caso, el hecho de ser afroantillano, lo importante es que esta antología lanza por primera vez al país más allá de las fronteras lingüísticas y culturales de lo estrechamente nacional, porque, además, reúne a quienes viven en el país o fuera de él, y, según está lógica, está dividido en dos grandes capítulos, a saber: "la poesía de los bardos afroantillanos de Panamá y la poesía de la diáspora afropanameña". Le acompaña, además, un prólogo de Wong Vega, donde se afirma, lo siguiente: "la poética es versolibrista en su gran mayoría, aunque existen algunos que emplean la rima, asonante o consonante. De los cuarenta poetas seleccionados, veinticuatro presentan su obra en idioma inglés, seis bilingües y diez en castellano".
Selección de textos del poemario Mazo de Hércules de Marlene Zertuche por la autora para Aurora Boreal®
mi trazo proyectaba
una recta
que se curvó en el remate
así la flexión de este amor
[de una pregunta y una respuesta]
así, simple
desvanecidas del intelecto
las palabras no escritas
y perdidos los versos en bar de un puerto
el taxista me asistió como el mejor amigo
juro comprendió, lo juro,
cuando justifiqué el destino de nuestro destino:
"sólo nos dividía un cero
pero la fortuna jugó para ella en secreto".
CONSTELACIONES
La dorada soledad en su devenir
nos dio la eternidad y las estrellas dispersas.
Hoy somos arteria egipcia,
somos vagamente castos griegos
que también en la diáspora nocturna
nombraron, con esplendor y rigor mitológico,
el tierno tejido de estrellas en constelaciones.
Toda una humanidad aprendió el nombre nocturno.
Hallamos nuestros temores, graves y recelosos, embarcamos en veleros con astrolabios
sobre la marea de carbono y refinado polvo.
Nos deleitó el pálido Draco y la infinita Ursia Minor, de Serpens a Aquila el rumor de cúmulos,
y Andrómeda, rescatada por Perseo, cegó nuestros ojos. Allí, entre el frío Triangulo de Invierno,
nosotros abrevamos en vasijas de agua celeste.
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