José Antonio Luna, (Anton Luna), político, periodista poeta y viajero incansable. Nació en Managua, Nicaragua un 20 de Julio de 1950. Se gradúo de Licenciado en Periodismo en 1974, con opción de periodismo escrito, en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN).
Selección de poemas por la autora para Aurora Boreal®
Mayda I. Colón Pagán es una poeta nacida en San Juan, Puerto Rico (1975). Ha participado en innumerables congresos y lecturas de poesía en la Isla, en la República Dominicana, Perú, México y Estados Unidos. Sus poemas están publicados en diversas revistas impresas y revistas virtuales.
Por razones históricas evidentes el Atlántico ha sido determinante en nuestros imaginarios culturales, políticos y literarios. El descubrimiento de América, el tráfico de esclavos y la presencia de los grandes intereses coloniales y postcoloniales (España, Inglaterra, Francia, Alemania y, finalmente, los Estados Unidos) se han articulado primeramente en el Atlántico. Pero, desde el siglo XVI, un poco después del "descubrimiento" del Mar del Sur, el Atlántico se conecta con el Pacífico, ya sea por las posesiones españolas de la costa pacífica en el continente americano o por el 'Galeón de Manila' que implicó el trasiego de humanos y mercancías desde Filipinas a México, y viceversa. No obstante, a pesar de estar envueltos tempranamente en una historia global, transoceánica, desde muy temprano, el Atlántico ha sido el espacio dominante en nuestras representaciones, como muy bien se afirma en la introducción de la antología Transpacífico (conexiones y convivencias en AsiaAmericas), del cual el propio teórico cultural y literario alemán, Werner Mackenbach, participa como uno de sus editores: "A pesar de sus dimensiones el Océano Pacífico, el "mar del sur", el espacio más grande de este planeta que se abre en el poniente del continente americano, no se ha convertido en los últimos 500 años en una fuente de imaginarios para las narraciones y literaturas de América Latina". Este libro está dividido en cinco capítulos.
El hermano portero del palacio arzobispal creía que era apenas pasada la media noche, pero en realidad eran las dos de la mañana cuando recibió a un hombre embozado que resultó ser el recadero de la Real Audiencia. El embozado le entregó un papel lacrado. Para el Reverendo, le dijo. El hermano portero hizo el gesto de cerrar la puerta.
Joaquín DHoldan presenta en Sevilla su nueva novela Estuario el 15 de noviembre de 2013.
Estuario
Joaquín DHoldan
Novela
Editorial Anantes Sevilla
2013
Sinopsis
En los albores de la II Guerra Mundial el acorazado alemán Almirante Graf Spee siembra el pánico en el Atlántico sur. Su velocidad, potencia de fuego y su habilidad para camuflarse como transporte aliado lo convierten en un corsario perfecto. En diciembre de 1939 la armada británica logra acorralarlo y tiene lugar la batalla del río de la Plata. El Graf Spee se enfrenta a tres navíos británicos y sale victorioso, pero debe atracar en el puerto de Montevideo para reparar sus daños. Tras días de movimientos diplomáticos hostiles y sabotaje de las reparaciones para retrasar su huida a mar abierto, el capitán Hans Langsdorff, rodeado por fuerzas enemigas muy superiores, se ve obligado a salir de puerto y hundir el acorazado en el estuario desembarcando antes junto a su tripulación. Días más tarde se suicida en la habitación de hotel en la que lo confinan. Cuatro décadas después, otro suicidio mucho menos llamativo, el de un tripulante de un barco pesquero, lleva a un periodista convertido en detective accidental a descubrir una inquietante relación entre estos dos hechos aparentemente inconexos.
En la nouvelle, "género a caballo entre el cuento y la novela propiamente dicha" (Cortázar, 1971, p. 406), a veces se encuentra que la historia narrada abarca apenas un cuadro de la vida donde interviene una situación difícil que pone a prueba la astucia y moral de los protagonistas. En este tipo de relato breve puede presentarse un final inacabado, en tantoda la impresión de que "la nouvelle no está terminada" (Shklovski, 2002, p. 132). Se trata de un "final ilusorio" (p. 132) en el cual, más que focalizarse las acciones de los personajes, se cierra con la primacía del paisaje: "Habitualmente son las descripciones de la naturaleza las que dan la materia de esos finales ilusorios" (p. 132).
Situación difícil, astucia, carácter inacabado y descripciones de la naturaleza son características visibles de Soledad para dos, nouvelle de 50 páginas, ganadora del Premio XXX Certamen Literario Internacional Argenta, celebrado en el 2013 en Argentina. Su autor es el narrador y ensayista Jairo Restrepo Galeano (Lérida-Tolima, Colombia 1951), antropólogo de la Universidad Nacional de Colombia y Magister de la Pontificia Universidad Javeriana. Entre sus obras se encuentran Señales atendidas (novela, 2012), Otras esquinas (relatos, 2011), Narración a la diabla (novela, 2008), Cada día después de la noche (novela, 1996) y Ojos de arena (cuentos, 1983).
La piel del miedo
Javier Vásconez
Novela
Alfaguara México
Páginas 256
ISBN: 9786071127655
2013
La última novela del escritor ecuatoriano Javier Vásconez empieza con el ruido de los disparos en medio de la noche y termina con el sonido de la lluvia cayendo sobre la noche de la ciudad, una lluvia que "unas veces era cruel, otra tan protectora como la sombra del volcán". El volcán es el Pichincha, la ciudad, Quito. La primera escena ocurre en la casa familiar de la calle Carvajal; la segunda, en una alcoba del Hotel Dos Mundos. Este establecimiento, que "emanaba un aire de negligencia y misterio", tal vez le recuerde al lector el Hotel Savoy de Joseph Roth. Ambos hoteles alojan una galería de personajes bizarros (en este caso, el doctor Kronz, la cantante Fabiola Duarte, el jockey Rosendo, e incluso la propietaria del hotel, la señora Isabel, viuda de un dentista de New Jersey), personajes abiertos y misteriosos, que en las dos novelas funcionan como espacios perceptivos de la mirada del narrador, igual que otros personajes también transitorios de La piel del miedo: Papi George, Ramón Ochoa, el señor Hito.
Incluso la pasividad del narrador recuerda el tono de la novela de Roth, aunque en este caso no se trata de la impotencia del individuo frente a un mundo asertivo y voraz, pues el mundo por el que se mueve el narrador de La piel del miedo, esa "ciudad fantasmal, intrincada como las huellas en la mano de un anciano", es tan melancólico y espectral como él mismo. Tanto él como su percepción del entorno han sido moldeados por la enfermedad que sufre: la epilepsia. Todo enfermo crónico comprende hasta qué punto determina una enfermedad el aparato sensible y conceptual de la persona; cada enfermedad crónica impone una manera distinta de estar en el mundo, y cuando se es enfermo desde la adolescencia o incluso la infancia, la negociación que es necesario establecer con la enfermedad por el control y la autonomía de la persona, que en el mejor de los casos termina en la integración de la una en la otra, se solapa con la contienda que a esa temprana edad es necesario mantener con las estructuras arbitrarias y las líneas de fuerza de un mundo exterior incomprensible, ajeno y en pleno proceso de descubrimiento, contienda que conduce también a la problemática integración de persona y realidad, con infinitas variaciones y matices de alienación y conflicto. Ambas, enfermedad y realidad, empiezan por humillarnos, por someternos, hasta que, "fríamente, sin apasionamiento, desde lejos", aprendemos a aceptarlas "con la misma distancia con que se mira una máscara". Este es el doble trayecto (el doble pulso) que sigue la novela de Vásconez entre la noche que la inicia y la que la concluye.
Javier Vásconez es uno de los narradores latinoamericanos que con mayor agudeza ha sido capaz de contaminar de literatura no sólo a lo real sino, lo que es más decisivo, al lenguaje mismo. Sus relatos son precipitados químicos que desencadenan versiones alternas y secuencias interpuestas de la Ciudad, que se bifurca como si creciera en el lenguaje, rehaciéndose entre rutas contrarias y escenarios fantasmáticos. Esa construcción de un ámbito emotivo ocurre como un escenario de Eschner o de Magritte, donde la "mirada oblicua" desata las formas de un relato tácito.
"Un extraño en el puerto," probablemente su cuento más celebrado, se despliega en nuestra lectura como una ciudad de los espejismos. Pocas veces la narración depende tanto de su lectura, como si el cuento sólo pudiese existir en la leve suspensión de nuestro asombro. La mirada palpita en este relato como el eje del claroscuro de una escena ritual y vital, donde se decide el sentido de los comienzos sin final posible, de procesos revelados como rutas de acceso del deseo y su ritual convocatorio.
La semilla de la ira
Consuelo Triviño Anzola
Novela
Editorial Verbum
260 páginas
2013
En exclusiva para Aurora Boreal®
Escrita en primera persona con un lenguaje que para un lector contemporáneo podría corresponder a un escrito del siglo XIX y que con el avance de la lectura cualquiera podría afirmar que esté escrita por el mismo Vargas Vila. Se avanza en una novela que tiene méritos inocultables. Un mérito que no resulta de la simulación de un lenguaje de otra época, sino la construcción de un personaje y una época.
El tono declamatorio entre dramático y apasionado invade el relato. La trama se va convirtiendo en historia política, bajo la implacable mirada de un espíritu que no reconoce la autoridad de nadie. Que está bajo la fuerza de la ira o el resentimiento. Y que sin embargo tiene una luz en la que se defiende a sí mismo porque defiende ideas nobles.
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