Fuego contra hielo
Theodoro Elssaca
Relatos
Editorial Verbum
Páginas 174
2014
Estos cuentos hacían falta. Tienen el perfume instantáneo del relato árabe, la fusión inquietante entre la sofisticación del mundo cultural y la naturaleza impenetrable llena de llamados místicos. Elssaca tiene la libertad narrativa propia del artista visual: detecta la imagen bella y la amplía en logradas síntesis sin ripios. El albatros con una argolla oxidada de Estambul reaparece años después en la bahía de Valparaíso. Arte y naturaleza se funden en un virtuoso, breve latigazo. Así los paisajes del remoto sur de Chile son pinturas de Constable, la misteriosa tejedora de sueños emerge de Botticelli, las ansiedades de los antropólogos tras las huellas del pasado perdido se actualizan en una realidad terrible y evocan el magnífico cuento "La noche boca arriba" de Cortázar. Un hábil guiño a Pierre Loti, estos relatos de corta extensión pero de larga huella.
Dialogantes (Entrevistas)
Marcos Fabián Herrera
ISBN-13: 978-84-940067-4-6
Formato: EPUB (1 MB)
2014
El diálogo entraña una poética singular que ha obsesionado siempre a los hombres. El fecundo juego de las preguntas y las respuestas se ha tornado en estelar ejercicio del ingenio humano. Los escritores han sido por excelencia, –ya sea en su rol de entrevistados o
El desmemoriado
Fabio Martínez
Novela
Editorial Mirada Malva
Páginas 178
ISBN-13: 978-84-940067-8-4
2014
La literatura de ciencia ficción no es nueva en Colombia, hay obras publicadas desde finales del siglo XIX donde se dieron atisbos, historias que apropiaban descubrimientos tecnológicos, resultados de la Revolución Industrial. Autores como José Feliz Fuenmayor que publicó en 1928 la novela Una triste aventura de catorce sabios y José Antonio Osorio Lizarazo, Barranquilla 2132, intuyeron que esa literatura que parecía alejada de la realidad, que podría remitir a meras fantasías cobrarían gran importancia en años posteriores e intentaría abrirse paso en el devenir de la literatura colombiana, que ha sido atravesada por muchos momentos y movimientos, estudiados desde la academia. En este caso, su dificultad de afirmación ha tenido que ver con el desarrollo intelectual del país que durante décadas prefirió aceptar como obras nacionales solo aquellas que daban cuenta del regionalismo, de la violencia, del realismo mágico, del sicariato, de ciudades en crecimiento, con personajes inmersos en conflictos sociales o interiores, que logran captar la atención de lectores y estudiosos. Quizás, René Rebetez y Antonio Mora Vélez son los autores colombianos que han incursionado en este atractivo género, siendo más reconocidos en el exterior que en el país.
El desmemoriado
Fabio Martínez
Novela
Editorial Mirada Malva
Páginas 178
ISBN-13: 978-84-940067-8-4
2014
A Ray Bradbury debemos que acuarelas de fantasía nos hayan hecho reflexionar sobre la deshumanización de la ciencia y el desvanecimiento de las fronteras éticas. El desenfreno en la experimentación científica y la hegemonía de la técnica, nos ha recordado vaticinios gestados en la fecundidad literaria: Un mundo panóptico controlado por un ojo ciclópeo que escudriña a los humanos sin empacho; urbes narcotizadas y sometidas al culto frívolo que imponen humanoides; y cuadrillas de hombres empecinados en incinerar todo vestigio libresco en la tierra, son apenas algunos de los atisbos que la literatura ha osado en dibujar sobre los inciertos días del futuro.
Hace uno o dos meses Américo Ferrari me pidió que asumiera el más pavoroso rol que pueda dársele a persona alguna, el de crítico literario, actividad que nunca he ejercido. Acepté, como pueden ver, porque todo el mundo tiene derecho a cometer barbaridades alguna vez en su vida. Pero la escritura tiene sus ventajas, una de ellas, la de poder ser leída. Ocurrió que leyendo me di cuenta que no sé cómo hacer crítica literaria, y ese fue mi primer triunfo, es decir, una manera de venganza contra la amistad que me liga a Américo y a su poesía desde hace más de veinte años.
He venido entonces a compartir con ustedes mi victoria.
Ocurre que también escribo poesía, y como todo poeta soy caníbal y ladrón. Es imposible escribir poesía sin esas dos virtudes que perpetúan un antiguo acto de magia simpática : comer las entrañas del enemigo es apropiarse de su fuerza, de su inteligencia, de sus amores, de su coraje, en cierta medida robarle su esencia, camufladamente, como quien pinta una escena de cacería sobre una pared rocosa donde animales poderosos agonizan atravesados por nuestras lanzas para que en la sopa de la noche alguna chuletita nos venga como caída del cielo hasta nuestra hambre.
En el centenario de su natalicio: 1914-2014
La maravilla intemporal del gerundio decide esta conversación, que aderezaré con algunas referencias cubanas, bajo tres señales y una experiencia lúdica:
Primera señal: Pocos pensadores del siglo XX enaltecieron y practicaron la inteligencia constante de la duda como Octavio Paz. Sus exaltaciones de la crítica como signo que define al intelectual genuino, sin amarrarse a prontuarios ideológicos de cualquier signo, juntaron el epojé de la fenomenología y el raciovitalismo de Ortega y Gasset, de base neokantiana frente a Hegel y sus discípulos constructores del futuro, más o menos deterministas en sus predicciones, sobre todo los marxistas. Aprehender su duda –la "razón crítica"-- sigue siendo un reto cotidiano, un signo de libertad de pensamiento contra los ogros estatales, a veces nada filantrópicos como el mexicano 1.

Inédito
A Mario González
In memoriam
PRIMERA PARTE
La mujer y el hombre van en el bus, confundidos con los otros pasajeros. Pero se ve que es una pareja de extranjeros. Gordos, grandes, voluminosos y orondos tienen el aire de estar ya jubilados. En un momento dado, por molestarlos, porque ve que se asustan fácilmente, el conductor se hace el borracho. La pareja está muy asustada, la gente ríe. La mujer obliga a su marido a reaccionar y éste hace que el chofer se detenga, duerma un poco mientras le pasa la rasca. La gente ríe, divertida. Pero se cansan de esperar. Protestan. El chofer hace como si acabara de despertar, fresco, y continúan el viaje.
A veces he llegado a pensar que Ecuador no es un país, sino una línea imaginaria cuyo nombre abstracto se lo debemos a los geodésicos españoles y franceses del siglo XVIII. Más aún, es a partir de la misión geodésica que el conjunto del territorio donde se realizaban las investigaciones será conocido bajo la denominación de «tierras del ecuador».
Este sentimiento contradictorio y equívoco, con el que los ecuatorianos nos hemos habituado a vivir, curiosamente, posee su lado enigmático y luminoso, especialmente en el terreno de la literatura. ¿Cómo escribir sobre una línea imaginaria? Los geodésicos trazaron las coordenadas celestes, pero se olvidaron de los habitantes de las tierras del ecuador.
Como narrador creo en el poder absoluto de la ficción. Y no intento volver la espalda a ninguna realidad, al contrario, creo en el afán legítimo de todo escritor de inventar y soñar vidas como la de ese viajero osado, el doctor Kronz (protagonista de El viajero de Praga), quien un buen día llegó a una ciudad y acabó atrapado en un hospital aquejado por la peste. Debo decir que mi tarea ha sido fascinante por haber inventado un país tan ambiguo y personal a partir de la literatura, un país donde cualquier cosa es posible.
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