Reseña de Las Sombras de Darío Ruíz Gómez
Las sombras
Darío Ruiz Gómez
Novela
Sílaba Editores
2014
Bañadas por el halo de lo rutinario, las nimiedades de la cotidianiedad paracen escapar de todo atributo que las haga memorables. Explorar la soledad citadina, la frivolidad del mundo urbano y las ilusiones siempre postergadas de aquellos seres ubicados en la orilla opuesta de la historia, es la mayor virtud de la novela cuando se propone aprehender los sobresaltos, la vacuidad existencial y el advenimiento de un nuevo orden. A quienes han sido marginados de las decisones capitales en el tiempo, los cambios le sobrevienen de manera atropellada.
¿Es el recuerdo una ficción de la memoria que los humanos fundan en relato para cauterizar las llagas de la vida? ; ¿Es la literatura el último recurso para develar el cariz histriónico de la historia y recobrar el aliento en el trasiego de los hombres? . Sometida a una función testimonial, a la novela contemporánea se le ha impuesto las cortapisas del chato realismo, para olvidar rivalizar con dios en la tentativa de apresar el tiempo y crear un mundo.
I. El carcelero (Primera descripción de un poeta)
Me preguntas adónde ir. ¿Y justamente de mí pretendes saberlo? No soy más que un carcelero ¿no comprendes? Claro, tu pregunta no carece de todo fundamento: no es poco lo que me debes. Aunque no recuerdo qua hayas reparado antes en mi existencia. He estado siempre ahí y cada vez que pasabas a mi lado parecías ignorarme. Ahora que quieres conocer tu camino me tomas en cuenta y te acercas para averiguarlo. Mas en ningún momento he dejado de ser un pobre carcelero. ¿Te resulta difícil de entender? ¿O estás intentando adularme? ¿Por qué hacerme precisamente a mí y no a otro esa pregunta? ¿De dónde podría yo obtener un saber menos estrecho que el tuyo? Por cierto: te he dado techo, pan y cobijo; pero sólo tengo cadenas en mis palabras. "¡Adónde ir!" ¡Menuda pregunta! Adonde quieras, hombre, adonde quieras. Nuestra cárcel no tiene límites.
Su beso devora poco a poco tus latidos, mientras tus recuerdos se van perdiendo en el vértigo de esa boca. El tiempo fallece. Tratas de engañarla. Le obsequias una noche de máscaras y mal sexo, pero antes de partir ella te obsequia una canasta de mandrágoras. Estas son las hijas de tu engaño y terminan por amputarte las piernas y los ojos. Finalmente beben tus palabras antes de partir. Ya no hay sexo que te salve del silencio. Tampoco labios para tus lágrimas, ni sangre para tu sed. Tu leyenda del beso enamorado fue otra mentira. No hay libros en tu morada. Siquiera un antídoto que cure los efectos del beso de una mandrágora engañada. No podrás vivir, tampoco morir, ahora reconoces que no quedan voces para tus sueños. Amanece, es hora de renacer a la soledad.
El esquiador de fondo
Lucas Ruiz
Relatos
Editorial Círculo Rojo
2014
El esquiador de fondo es una colección de once cuentos escritos –y antes sentidos, vividos y soñados– en Dinamarca –porque de literatura de la experiencia se trata–, que busca, a través de memorias entrelazadas, de mezcla de géneros, de intertextualidad y de una sintaxis «serpenteante o hipnótica» la seducción del lector, y con ello, la probable redención de su autor. Es también, en palabras del poeta Ángel Montilla: «Un tortuoso viaje al autoconocimiento, que, debido al sutil juego de narradores, parece un heteroconocimiento».
Lindes
Antología poética
José Kozer
Selección y prólogo de Pablo de Cuba Soria
Lom Ediciones
Santiago de Chile
2014
Irónico e icónico título: Lindes. Porque entraña una paradoja, bien barroco artificio. Y es que si un escritor contemporáneo de habla hispana carece de límites, es José Kozer, salvo que la etimología remite filosóficamente a los confines, a los bordes inexorables de la existencia.
Pero no hay cerca expresiva que este bocón no se haya saltado. Y de ahí el juego dialéctico, la alusión, que no deja de referirse –implícitamente— a su condición de exiliado, brincador a los veinte años de otro boundary, en 1960, un año antes de que su familia abandonara Cuba. Para repetir un éxodo que sus padres habían iniciado, ella desde la República Checa y él desde Polonia. Ambos judíos que jamás pensaron que volverían a obligarlos a perder los bártulos, ahora caribeños, empezar desde otro redondo cero o linde.
Mariel
José Prats Sariol
Editorial Verbum
Madrid
Páginas 378
2014
La novela Mariel, del narrador y ensayista cubano José Prats Sariol, bien podría leerse (escucharse) como si de un "concerto grosso" se tratara. Forma instrumental representativa del Barroco, el "concerto grosso" es la conjugación armónica a partir de la contraposición entre la mayoría orquestal y algunos solistas. Esta estructura musical la encontramos en piezas de Stradella, de Vivaldi y del mismísimo Bach. Y Mariel (intuyo, me aventuro a decir) está compuesta desde esos fundamentos musicales. La edición definitiva de esta novela, publicada por la Editorial Verbum en este 2014, ha venido a ratificarme la idea anterior. Veamos por qué.
Un miércoles de mayo de 2014, en una de las amplias salas de la Biblioteca Departamental siendo las siete de la noche y frente a una nutrida audiencia, el escritor Fabio Martínez, nacido en la ciudad de Cali, junto con sólo dos de sus compinches literarios: el uno poeta el otro prosista, hace el lanzamiento de su novela: El desmemoriado. Para ese momento, salvo sus dos "esbirros" o mejor, presentadores de la obra, nadie más ha tenido el privilegio de leer los manuscritos y la letra encendida de los primeros libros salidos de la imprenta. De tal forma, qué como testigos del evento y al no estar dentro su selecto grupo de amigos, llegamos entonces a lo que se conoce como... cita a ciegas. Es cierto, no obstante, que el prestigio del Maestro Martínez está bien confirmado por el trabajo constante, serio y religioso frente al compromiso de contar, y qué es por ello que se ha abierto a pulso un camino lleno de reconocimientos que ha traspasado las fronteras locales y nacionales. Es, a todas luces, un escritor que ha querido abarcar parte de la condición humana (literariamente) y la ha recreado de tal forma que ha llegado a tiempos futuros para explorar desde allí, el comportamiento y la razón de ser de esta especie que poco a poco, tal vez sin ninguna presión justificada o imantados quizá, por la fuerza de un escondido tótem sagrado, está camino a la desaparición; si antes fueron los cometas, los asteroides los que poblaron éste planeta para acabar con su llegada la vida, ahora son los humanos y sus inventos y sus conquistas los que la condicionan para ponerle punto final a cierta alegría que hay en el vivir.
Hollywood on the Potomac
Mike Canning
The Friends of SE Library
403 7th Street, SE, Washington,DC
270 págínas
Mike Canning, interesado vivamente en la historia del cine, y en la política, ha escrito un libro Hollywood on the Potomac que se refiere a la ciudad de Washington D.C, como tema del cine. Son 58 películas que se abordan en este libro, enormemente acucioso y lleno de datos sobre la filmación de cada una de ellas. Este fantástico abanico de celuloide se abre con "El Señor Smith va a Washington" (Mr. Smith Goes to Washingon, 1939), y se cierra con (J. Edgar, 2011). La primera lleva de protagonista al ya legendario James Stewart, en su papel de Jefferson Smith,el ingenuo que llega al Senado y se enfrenta con toda la maquinaria política, y la segunda nos presenta a Leonardo DiCaprio, como J. Edgar Hoover.
Y entre ese Washington D.C de l939, y el de 2011, Mike Canning nos hace recorrer no tan sólo la historia de una ciudad, que es el centro del poder, sino la historia de la política, de los eventos que dieron forma y carácter a ese preciso momento: Watergate, (All the President's Men 1976), la crisis de los cohetes nucleares (Thirteen Days 2000), acontecimientos que en una u otra forma, todavía impactan el presente. Y Washington también como escenario de una película que revolucionó al cine (The Exorcist, 1973).
17 de julio, 2014. En el Peets de la calle State, con mi colega el reconocido sociólogo Thomas Scheff, ya jubilado, platicando de su ensayo, "A God Within: Religion for the Atheists", que encabeza con aquellos versos de A. Machado, debidos a mi. Re-traduzco: "... Anoche cuando dormía / soñé, ¡bendita ilusión!, que era Dios lo que tenía / dentro de mi corazón" Ese Dios al que me he descuidado de buscar, éstos meses en que me creía bien, ya a salvo "gracias a Dios"; me decía, de vez en cuando.
De pronto, una airosa mujer, de la edad de mis hijas, nos interrumpió, preguntándome:"¿Es usted griego? "No, español, por qué?" "Le oí hablar y por la voz me hizo recordar a mi padre muerto" "Sí –le dije- el sonido del griego y del español es muy semejante. Los griegos son los extranjeros que mejor pronuncian el español", añadí pensando en mi querido amigo, Demetrio Basdekis, que ya nos dejó, tan buen estudioso del gran de Unamuno, a quien tenía tan interiorizado. Al preguntarle, me dijo que su padre había muerto hace un año. Al salir, pensé que, quizás en un año o dos, una de mis hijas al ver sentado en un Café a un griego de mi edad, le podrían preguntar: "¿Es usted español?". Doy a la música, y salta "Put the Needle Down", de las Secret Sisters. Y siento unas grandes ganas de vivir.
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