Esmeralda
(crónica de mi supervivencia)
Víctor Valembois
Páginas 449
Editorial Promesa, Costa Rica
2013
Eliana Díaz Muñoz
Colombia, (1987). Magíster en Literatura Hispanoamericana y del Caribe de la Universidad del Atlántico. Docente de literatura de la misma institución. Pertenece al Centro de Estudios Literarios del Caribe (CEILIKA). Algunos de sus poemas aparecen publicados en Revista Viacuarenta y Casadeasterión. Ha participado en el Coloquio sobre la diversidad caribeña, en Casa de Las Américas, La Habana, mayo de 2012; al Festival de poesía de Barranquilla Poemarío, en 2012 y 2013 y al Encuentro internacional de mujeres poetas en Córdoba – Colombia, 2008 .
Barranquilla, Colombie (1987). Magistère en littérature hispano-américaine et des Caraïbes de l'Université de l'Atlantique où elle est enseignante. Elle fait partie du Centre d'études littéraires des Caraïbes (CEILIKA). Quelques-uns de ses poèmes ont été publiés dans les Revues Víacuarenta et Casadeasterión. Elle a participé au Colloque sur la diversité caribéenne (Casa de Las Américas, La Havane, mai 2012), au Festival de poésie de Barranquilla Poemarío, en 2012 et en 2013 et à la Rencontre internationale de femmes poètes de Córdoba en Colombie.
Poemas traducidos del español (Colombia) por Rémy Durand
Poèmes traduits de l'espagnol (Colombie) par Rémy Durand
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¿Encontraría a la Maga?
Tantas veces me había bastado asomarme, viniendo por la rue de Seine, al arco que da al Quai de Conti, y apenas la luz de ceniza y olivo que flota sobre el río me dejaba distinguir las formas..."
Julio Cortázar, Rayuela
Al cumplirse 50 años de la publicación de Rayuela, nos encontramos de nuevo con la narrativa de Julio Cortázar, el gran escritor argentino al que nunca hemos dejado de leer. Las ediciones conmemorativas, la publicación de sus cartas y de las clases que brindó en University of California, Berkeley, amplían lo que tal vez, no estaba publicado, pero ya sabíamos los lectores ávidos de su obra.
Al decir del crítico y poeta Saúl Yurkievich: "...La obra de Julio Cortázar es invasora colonia de pólipos, enjambre incontenible, transmigración de anguilas, pero también es poliedro de cristal tallado, sextante, sistema planetario. Es a la vez take y estro armónico, free jazz y clave bien templado. Cortázar es a la vez nigromante y pendolero, esfera y maremagno, trompo y tromba. Cortázar encarna todas las metamorfosis de ese genio proteiforme que llamamos literatura. Cortázar, es en cierto modo, toda la literatura...". (1)
- "Y concluyendo pues entonces, éste ha sido el relato de mi vida, la historia vívida que me ha tocado en suerte.
Habrá podido comprobar que ha sido, quizás, excesivamente fuerte, eróticamente violenta... no sé su sana opinión... demasiada tragedia... escasa dicha... pero si de algo he de jactarme es que si bien Dios me lo diagramó complicado, supe salir adelante, pues a cambio del sufrimiento padecido me ha dotado de ciclópea tozudez y lacerante perseverancia... ¡Claro que sí!... pero... ¡Oye... tú... eh... despierta mujer!... que te has babeado hasta el vestido y de mi saco la manga. Anda que estás a punto de desmoronarte... vamos que pido otro trago.
¡Que sea doble para los dos, buen hombre!
Pues y aquí vamos entonces, y atiende ya que es la tercera vez que la repito, y no soy de aquellos que gozan del divulgarlo... préstame atención en ésta...
Que siendo yo muy pequeño, me destacaba del resto, y era a la vez muy elogiado, por ser un orador tan locuaz y rutilante...".-
Alexis, Marguerite Yourcenar (1)
El affair Skeffington, María Moreno (2)
Un año sin amor, Pablo Pérez (3)
¿Cuál es la gran preocupación del lector dedicado? Que libro va a ser el siguiente. Hay cierto placer en anticipar una futura selección aún antes de que la actual haya terminado. Pero lo que uno está leyendo en el momento terminará tomando venganza. Esto influye en el estado de ánimo del lector al acercarse a la nueva obra; las frases repiquetean en la imaginación bajo la influencia de sus antecedentes y la organización textual se encuentra con resonancias estructurales. Campos de fuerza, zonas de solapamientos, estallidos de asociación y cadenas de sentido se generan en conexiones que jamás se dan al azar.
Por eso, el sueño recurrente del lector serio es encontrar a alguien que puede servir como el vínculo al próximo libro —un sabio e irónico guía virgiliano, o quizás un robot muy inteligente— capaz de anticipar no sólo las conexiones literarias y sociales entre libros, sino también la psicología del lector mientras da vuelta la página final.
Un repaso a Dominios inventados, el más reciente libro de ensayos del peruano-boliviano-español Diego Valverde.
"Poeta de tres patrias, traductor de cinco lenguas, Diego Valverde Villena ha apostado por la escritura poética como una forma de exacerbar su destino viajero y extraterritorial".
Imágenes paganas
Poeta de tres patrias, traductor de cinco lenguas, Diego Valverde Villena ha apostado por la escritura poética como una forma de exacerbar su destino viajero y extraterritorial.
Desde su primer libro, El difícil ejercicio del olvido, publicado en La Paz en 1997, Valverde deja en claro que, en su caso, escritura y viaje están marcados por el mismo signo: la persistente constatación de que no es el puerto sino la ruta la que importa. Como en el poema de Kavafis, el poeta parece invocar peligros y pedir que su viaje no sea corto. No porque no anhele llegar, sino por evitar detenerse, por no privarse del mundo.
Selección de poemas para Aurora Boreal® por la autora.
Consuelo Hernández: Nació en Colombia y salió de su país en 1977, vivió en Venezuela, Perú, Puerto Rico, y en Estados Unidos donde se radicó desde 1987. Autora de cuatro libros de poesía: Voces de la soledad (1982), Solo de violín. Poemario para músicos y pintores (1997), Manual de peregrina (2003) y Poemas de escombros y cenizas /Poems from Debris and Ashes (2006), en versión biligingüe. Álvaro Mutis refiriéndose a poemario Manual de Peregrina dijo: "Leo y releo esta sabrosa y luminosa guía, cuyo título lo dice todo. !Qué bello Manual de peregrina ha sabido hacer Consuelo Hernández! En cada sitio ha sabido estar con la sabia plenitud que sólo otorga la poesía. Le deseo a este libro toda la fortuna que merece la luz que arrastran sus palabras."
El chabón se me acercó y me preguntó si conocía algún lugar de putas.
Lo hizo como si yo tuviera cara de ser un gran conocedor de la gran ciudad. Yo soy un gran conocedor de la gran ciudad. Por eso, de entrada supe que el chabón tenía un don. Por eso, en vez de darle alguna vaga referencia, decidí acompañarlo. Decidí es un decir, lo acompañé no más.
—Vos tenés un problema —me dijo, mientras enfilábamos para Constitución.
Asentí con seriedad, sin pensar que cualquiera podía "adivinar" eso.
—Ya vamos a hablar —me dijo, también muy serio.
Era la tardecita, así que las putas empezaban a salir de sus cuevas y poblar las esquinas. Pero, quizás porque todavía era temprano, quizás por el frío, quizás por el recuerdo de alguna redada reciente, no había demasiadas.
—¿La conocés? —me preguntó el chabón, señalando con la cabeza hacia una puta que se había apostado en una esquina, medio tapada por un árbol. Yo no la había visto. Tampoco la conocía. Le dije que no.
—Está bastante bien —dijo. Yo me encogí de hombros, como se dice. Apenas la veía y, después de todo, ¿qué me importaba? El que estaba caliente era él.
—Igual, yo también tengo un problemita —dijo—. Nada grave.
Rebuscó en los bolsillos con suma lentitud. Al fin sacó un billete y me lo mostró discretamente.
—Tengo diez lucas. Solamente diez lucas.
Otra vez me encogí de hombros, pero con otro sentido. Como que tuve que agregar algo.
—Y... es poco.
El chabón sonrió. En realidad, se la pasaba sonriendo. Esta vez era una mezcla extraña de modestia y suficiencia.
Cruza la calle embozado en su sueño. Palpitan sus nervios en la voz de su sexo de paloma silenciosa. Apura el instante en disimulos de adioses y recatos que ocultan sus cartas de amor apolillado del invierno. Es octubre y todos los ojos esperan la caída de las hojas ocres de otoño mientras un triste pintor de acuarelas dobla sus emociones en un pañuelo blanco planchado e impoluto; allí vierte la mezcla de colores, olores, ata el lienzo a una nube, la rodea con su aliento y piensa intermitente en su musa lejana.
El semáforo guiña las horas advirtiéndole del peligro del vértigo, dibujando en su mente la magia en el mercado, ella salta los charcos, de alegría en alegría, salpica sus piernas moteadas, cantarina de besos va como loca, esa niña vestida con paraguas de volantes. Fátima envuelta en un vaho de cigarrillo, oscuridad penumbra fuera del harén con el príncipe de los sueños, sus ojos taladros arengan a un ejército de esclavos, activando la tinta y la piel.
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