5 de septiembre, 2014. Leyendo El adolescente, de Dostoevsky, donde acude a la sala de juego de Zershikov, y entre la jeunesse doré, que la frecuenta, se siente completamente fuera de lugar, me viene de sopetón, el recuerdo-escena de que así me sentía yo una tarde-noche del invierno de 1955, en Londres, prófugo del franquismo, en una fiesta de parecida jeunesse, a la que me llevó una chica. Nada mas llegar, desapareció, y en el bullicio me sentí solo hasta casi la madrugada, calado hasta los huesos en mi condición de foreigner. De oca en oca..., este recuerdo me trajo otro todavía mas alienante, en una boite londinense, a la que me llevó Ramón Tamames, y a la que frecuentaban privilegiados jóvenes de la London School of Economics, de países, como la entonces Persia, y de Suramérica. En el W.C, me di, de repente, con Chistu, el hijo de Julia Agulló, y con quien, de niños, cruzamos los Pirineos en huida a Francia, en 1937, él cogido de la mano de su madre y mi hermano y yo de la nuestra. De adolescentes le vi muy pocas veces, ya que, a pesar de la amistad de las madres, y con su padre alto funcionario de Aduanas, rehabilitado, pertenecíamos a "castas" sociales distintas. La efusiva sonrisa del encuentro sorpresivo se me congeló, cuando él me soltó, "¿Y tú que haces aquí", y tras mirarse en el espejo me dejó plantado.
Ahora, mi memoria voluntaria, 59 años después, quiere borrar tales recuerdos con esta frase de Emmanuel Levinas: "La esencia del lenguaje es amistad y hospitalidad". Y vuelvo al Adolescente, fundido con A la busca del tiempo perdido.
La misa ha terminado
Gustavo Álvarez Gardeazabl
Novela
Editorial UNAULA
Páginas 2017
2013
Públicamente y a toda voz, Gustavo Álvarez Gardeazábal ha hablado de los males que le aquejan y pensaría uno que al encontrárselo de nuevo, después de doce años, habría de él una sombra. No. Tan saludable como siempre y tal vez, para que le guarden estima y conmiseración –porque así como es de odios es de amores- salió a la palestra con una obra contundente: La misa ha terminado. Podría entonces dejar el ejercicio de escritura allí, ponerle punto final a esto que pretende ser una reseña literaria porque al final de cuentas éste escritor colombiano no necesita que lo reseñen, que lo nombren, que lo indexen, no, nada de eso, éste escritor de marras tiene un camino tan recorrido, tan amplio que se ha inventado su propio paraíso. De tal forma que hablar de sus novelas, de sus opiniones, de sus escritos siempre críticos y polémicos es un acto de goce y admiración. Y es que Álvarez Gardeazábal es una cátedra monumental infaltable en cualquier lugar, pensum, selección o cuanta cosa se le quiera ocurrir a los arqueólogos, críticos, pensadores etc... de la literatura colombiana. Es un clásico quiérase o no de la novela de violencia, de la novela de denuncia, del que sin tapujos nombra las cosas por su nombre, sin eufemismos. Más bien, no hablar de Gardeazábal es estar ciego y mudo y sordo; es más, hoy día, si estás en el mundo de la literatura (como diletante, escritor, investigador etc...) y no has leído a este inmenso escritor, tienes entonces una tarea pendiente antes de morir, de lo contrario, tu vida no tuvo jugo: es como si fueras un limón sin zumo.
La gesta del marrano
Marcos Aguinis
Editorial Sudamericana
Novela
Páginas 598
1991
Imposible precisarle gestación de fecha a la conspiración en las vitrinas. Ocurrió rápido; madrugada, sí, pero no cualquiera. Una de ésas cuando el neón tiñe de alborozo los solados y se repite en tañidos ciegos, la degollación de orquídeas; cuando los riñones aspiran a micrófono. Convivían ellas enzarzadas en discusiones no exentas de insultos y algún que otro manotazo precisado fibra de vidrio: articulación sincronizada. Jamás perdieron balance frágil. No se dejaron sorprender por empleados ni clientes. Despreciaban la tregua de ladrillos concedida a las viejas de yeso tradición y pasiva compostura que, deshechas en asimétricos pedazos agonizaban, la mayoría decapitadas, húmedas nunca por debajo, en el almacén. Amas de casa, conformistas, plácidas, comentaban. Pues ellas eran especiales: molde para cada una; por ende, la individualidad se manifestaba con rivalidad furiosa e imprecaciones asumidas. Los rencores. Finalizada la contienda se abrazaban hermanadas, en ocasiones llorosas: Aunque nos peleamos sólo nos tenemos a nosotras. Aquel astuto, petimetre dueño de boutique portando anteojos "retro", deseaba quedar bien con todos, en especial considerando la alta exposición a que se encontraban sus "chicas" revestidas de los últimos modelos hacia la alameda principal, foresta cosmopolita, así que formó un sexteto de balance étnico: tres blancas -sin olvidar que una fuera caucásica y las otras semitas-, roja, negra, y amarilla. La historia del orbe y sus argucias de diplomacia y exterminio circulaban vitriólicas por las arterías de las que se acusaban, sin visibles indicios de solidaridad, para beneficio estético haciendo de la competencia fiera llanura de batalla, como si un rastrillo Alzheimer pisoteara relieves a la historia.

Silvia Guiard: Argentina, 1957. Es Profesora para la Enseñanza Primaria y Bibliotecaria Escolar. Desde hace treinta y cinco años se desempeña en escuela primarias dependientes del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, inicialmente como maestra de grado y en la actualidad como bibliotecaria. Es Profesora de Español para Extranjeros (durante algunos años en distintos institutos y en el Laboratorio de Idiomas de la Universidad de Buenos Aires). Entre 1979 y 1992 formó parte del grupo surrealista que editó las revistas "Poddema" (números 1 y 2) y "Signo Ascendente" (1 y 2-3) y de la continuación del mismo como Grupo Surrealista de Buenos Aires. Desde entonces se difunden versiones suyas al francés de artículos y poemas. Coordinó la traducción del libro "La estrella de la mañana: surrealismo y marxismo" de Michael Löwy, aparecido en 2006 a través de Ediciones El Cielo por Asalto. Por invitación de su autor, en el volumen se incluye un apéndice de su autoría: "Buenos Aires, el surrealismo en la lucha contra la dictadura". Realizó diversas presentaciones o performances o creaciones poético-musicales con Oscar Pablo Baldomá, Luis Conde y otros músicos: uno de esos espectáculos ha sido "Pájaro de toque" en 1996. Dos son las obras para chicos ya publicadas: "Lombrices" (Libros del Quirquincho, 1997), "Cantos de dinosaurios" (Editorial Amauta, 2011), y dos las que permanecen inéditas: "Chantilly, el gato negro" y "El duende del chaparrón". Además de colaborar en revistas y blogs, lo hizo en publicaciones del movimiento surrealista: "Surr" (de París, Francia), "A phala 2" (de San Pablo, Brasil), con su ensayo "Tierra adentro" en "Salamandra" (de Madrid, España). También en los libros colectivos "The exteriority crisis" (Berkeley, Oyster Moon Press, 2008), "Crisis de la exterioridad" (Madrid, Enclave de Libros, 2012), "Ce qui sera / Wht will be / Lo que será" (Amsterdam, Brumes Blondes, 2014). Fue incluida en las antologías "Nueva poesía argentina" (selección de Jorge Santiago Perednik, 1989), "Surrealist women" (selección de Penelope Rosemont, Austin, University of Texas Press, 1998), "Indicios de Salamandra" (Madrid, Ediciones de la Torre Magnética, 2000). En 1999 apareció su plaqueta "Mujer-pájaro en el círculo del sol" y en 2010 la titulada "Relampaguea" (Cuadro de Tiza, Santiago de Chile). Poemarios publicados: "Salomé o la búsqueda del cuerpo" (1983), "Los banquetes errantes: diario de viajes" (1986) (ambos de Ediciones Signo Ascendente y bajo el seudónimo Silvia Grénier). Ya con su propio apellido aparecieron "Quebrada" (1998), "En el reino blanco" (2006), a través del sello Tsé-Tsé.
¡Qué falsa la realidad, si es fulera!
Daniel Giribaldi
– Usted fue testigo presencial de los acontecimientos de mayo.
– Presencial es demasiado decir. Estuve en el bar como tantos otros, pero había un mundo de gente adentro y en la calle era mucho peor, como se puede imaginar. De modo que no espere de mí un relato pormenorizado, porque no estoy dispuesto a hacerlo ni en condiciones para ello, además ya ha pasado mucho tiempo
– Usted sabe, empero, que su testimonio podría servir para condenar a algún culpable o para salvar a algún inocente de una condena injusta.
Selección de poemas para Aurora Boreal® por José Kozer
José Kozer (La Habana, 28 de marzo de 1940) es un poeta prolífico y traductor cubano radicado en los Estados Unidos desde 1960. Clasificado dentro de la estética neobarroca —fue uno de los editores de Medusario: Muestra de la poesía latinoamericana, Fondo de Cultura Económica, México, 1996—, ha publicado medio centenar de libros, la gran mayoría de poesía, aunque entre ellos hay también de prosa. Durante tres décadas fue profesor de literatura hispana en el Queens College de Nueva York (1967-1997); después vivió dos años en España y luego regresó a Estados Unidos. En 2013 obtuvo el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda.

El cronista y el espejo
Óscar Osorio Correa
Narrativa
Editorial El Brocense
Páginas 94
2007
El cronista y el espejoo algunas maneras de conversar con un autor.
I
Cuando se tiene la posibilidad de leer un texto, claro que se tiene también la posibilidad de estar con el autor, pero la alegría llega a grado sumo cuando frente a ti: de carne, voz y hueso, -y muy lejos de lo fantasmagórico- está conversando contigo una tarde cualquiera. Es tanta la estupefacción, que todo aquello que has pensado decirle por si algún día el azar o la determinación férrea de buscarlo y encontrarlo te lo pone en el camino, que todo se esfuma, se vuelve imperceptible aire: se olvida y la razón quizá, se deba a que ni la vida entera alcanzará para dar por terminada las múltiples lecturas que surgen de las buenas novelas.
...que tú te has ido no es cierto
tú estás viviendo en el pueblo...
De una canción de Ramón Leonardo
El sonido de las gotas sobre las hojas de los árboles lo transportó a los días felices de la infancia, al patio lleno de mangos en el que se bañaba bajo la lluvia, chapoteando en el lodazal que se formaba, a la voz tierna pero firme de la abuela diciéndole que entrara ya y se secara bien para que no pescara un resfrío.
Se asía a esos recuerdos como un náufrago a un madero en medio del mar.
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