A Martín Soto Climent, por la evidencia de la razón áurea
–Piero della Francesca nació en 1415. El día en que él murió, emergía en el horizonte un mundo nuevo: era el 12 de octubre de 1492...
Competente, persuasiva, la guía enhebra fechas, transformándolas en proyecto de la Providencia (o de la Historia, según). Reminiscencias, posteridades, otras fechas, simbolismos. Tanta es su profesionalidad, que resuena genuino el entusiasmo con que explaya el acostumbrado parlamento sobre la Madonna del Parto de Piero della Francesca.
De pie como en un escenario en el que dos ángeles simétricos, vestido el uno de verde y con las alas rojas, el otro de rojo y con las alas verdes, descorren un cortinado, esa Madonna exhibe su vientre de comba pronunciada. Y sonríe.
El narcotráfico en la novela colombiana
Óscar Osorio
Programa Editorial Universidad del Valle
2014
Mucho se ha escrito sobre el fenómeno del narcotráfico y sus diferentes facetas, que han influido la historia, la economía y la cultura de Latinoamérica. El narcotráfico simboliza las fuerzas destructivas de la globalización, cuyo legado ha cambiado cómo se narra Latinoamérica. Desde la óptica poscolonial de la metrópolis estadounidense, el narcotráfico ha transformado la manera en que el Norte mira hacia el Sur. Desde luego, lo mismo se puede deducir en cuanto a cómo el Sur mira al Norte, el cliente principal de la droga y su crítico más implacable del desorden a nivel global producido por el narcotráfico colombiano y ahora mexicano. Basta mencionar dos películas sobre la temática narco provenientes de Colombia y de los EEUU: El Rey (2004, Antonio Dorado) y Blow (2001, Ted Demme). La producción colombiana no deja de señalar que el narcotráfico estalló con la llegada de los gringos del Cuerpo de la Paz a la tierra colombiana. En contraste, Blow presenta al narcotraficante estadounidense (Johnny Depp) como un tipo ingenuo y bueno por naturaleza, en contraste con sus contactos colombianos calculadores y despiadados, en fin, mafiosos de verdad. Estos detalles son reveladores. No ha de ser fácil, pero es necesario dialogar en torno a la producción cultural sobre el narcotráfico en la academia colombiana y estadounidense para hacer obvios los prejuicios nacionalistas y para abarcar esta temática como un problema compartido.
Publicar El desmemoriado, la última novela de Fabio Martínez ha sido para Mirada Malva un auténtico placer, no solo por nuestro interés en su autor y amigo Fabio, también lo es por el vínculo afectivo que nos une a la narrativa latinoamericana en general y a la colombiana en particular.
Sin entrar en un análisis profundo, quisiera apuntar que dentro de la variedad y riqueza de temas y estilos, de la polifonía hispanoamericana, surge esta novela, diríamos que en tono apocalíptico, donde el autor colombiano da por hecho que la sagacidad del lector forma parte de su semántica estructural y de su poética narrativa.
Para leer más sobre la novela ir a los siguientes enlaces:
Fabio Martínez, ciencia ficción en el espacio hispánico
Cuando la imaginación nos acusa
El desmemoriado: Distopía colombiana
Selección de poemas del libro El último gesto del pez
Queques poèmes de: Le dernier geste du poisson
Traducidos del español (Colombia) por Rémy Durand
Traduits de l'espagnol (Colombie) par Rémy Durand
Fadir Delgado Acosta: Poeta y escritora nacida en Barranquilla. 1984. Autora del libro La Casa de Hierro, 2002 y de El último gesto del pez, 2012. Sus textos han sido publicados en diferentes revistas literarias nacionales e internacionales. Invitada a distintos festivales y encuentros culturales en su país y en el extranjero. Ganadora de una Residencia Artística en Montreal por parte del Ministerio de Cultura de Colombia y el Consejo de Artes y Letras de Quebec, en el área de literatura, 2012.
Detalles inéditos de la vida de Eduardo Carranza son publicados por Gloria Serpa.
El libro más completo sobre la vida del poeta llanero Eduardo Carranza Fernández, editado en 1978 por el Instituto Caro y Cuervo, fue el resultado de más de un año de entrevistas hechas por Gloria Serpa, sin embargo, el poeta solo autorizó la publicación de casi la mitad de la obra, conocida como 'Gran Reportaje a Eduardo Carranza'.
"Él tachaba de mis libros de fuentes (mecanografiados por mi secretaria), lo que no quería que se publicara", confesó Serpa, quien conservó un archivo con libros, recortes de diarios, recuerdos y documentos originales que el mismo poeta le entregó.
Las 2.000 copias de aquel primer libro se agotaron rápidamente. De hecho, son pocas las bibliotecas que conservan alguna copia.
La Virgen de los sicarios y la novela del sicario en Colombia
Óscar Osorio
Secretaría de Cultura / Gobernación del Valle del Cauca / Premio Jorge Isaacs
2013
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Hagamos de cuenta que no pasa nada. A muchos colombianos les seduce este juego. Juguemos, entonces: "Erase una vez Colombia sin pobreza, sin políticos corruptos, sin barrios marginales, sin guerrilleros ni paramilitares ni ejército; erase, de hecho, una Colombia sin guerra. Y éste era un país sin niños des-escolarizados ni hambrientos, sin desplazados, sin gentes muriéndose en los pasillos de los hospitales suplicando ser atendidos, sin E-Pe-eSes negando medicamentos esenciales ni condenando a muerte a sus propios afiliados con tal de incrementar las ganancias, sin millares de personas viviendo en la indigencia, sin desempleados ni trabajadores mal-pagos ni subcontratados por agencias de empleo expertas en burlarles sus derechos —en este país, desde luego, el Estado no autorizaría agencias de semejante laya—. Erase una vez Colombia sin atracadores propinando tiros de gracia a quienes se nieguen a entregar sus pertenencias, ni canallas que se creen muy machos porque ultrajan a las mujeres que dicen amar, y las insultan y golpean y asesinan o mutilan con ácido. Y éste era, cómo no, un país donde la palabra extorsión ni siquiera aparecía en el diccionario, un país sin narcotráfico —o sea, sin aquella fauna tenebrosa repleta de 'traquetos', 'patrones', lava-perros y sicarios—." Pues bien, a quienes gustan tanto de este juego, voy a hacerles una confesión: a mí también me encantaría vivir en ese país. Sin embargo, lo sabemos muy bien, esta colombiana cotidianidad que nos ha tocado en suerte arroja sobre nuestras vidas infinidad de pruebas que refutan la existencia real de aquella nación. Hasta ahora una Colombia sin todas estas lacras sólo prevalece oníricamente en nuestros mejores deseos: es el país de nuestros sueños. Pero la nobleza de esta aspiración no debería llevarnos a la insensatez de instalarnos allí de modo ingenuo; es decir, volviendo la espalda a la realidad que necesitamos estudiar, diagnosticar, intervenir y transformar. Pretender que la negación de los horrores circundantes nos librará de ellos equivale a enfermarnos de un mal psicológico y cultural, de una dolencia que la sabiduría popular ha denominado siempre el síndrome del avestruz.
La Virgen de los sicarios es la novela más exitosa de Fernando Vallejo. En el vigésimo aniversario de su publicación, cuando abundan las traducciones, los ensayos, las investigaciones y las tesis doctorales sobre la obra de este autor y muy especialmente sobre esta novela, me propongo ofrecer unas claves de lectura nuevas, a través de las cuales mostraré cómo esta novela está modelizada por un pensamiento criminal, esto es, que todos los funcionamientos textuales se orientan por dicho pensamiento.
Los acontecimientos ocurridos en torno a la relación de Fernando y Alexis, en la primera parte, y de Fernando Wílmar, en la segunda, constituyen el eje diegético de la novela. Pero la segunda historia es una repetición de la primera. Esta historia duplicada de las dos relaciones se construye en dos bloques de tres secuencias: viaje a Sabaneta con Alexis y rememoración de la infancia feliz (7-19), periplo con Alexis (19-80), viaje a las comunas y constatación de la miseria y la infelicidad (80-90); visita a Sabaneta con Wílmar y rememoración de la infancia feliz (90-98), periplo con Wílmar (98- 116), visita al anfiteatro y constatación de la inutilidad de la vida (116-121).
El narcotráfico en la novela colombiana
Óscar Osorio
Programa Editorial Universidad del Valle.
Cali
2014
En "Elegía a Desquite" (1965), Gonzalo Arango predice el destino de violencia y desangramiento que vivirá Colombia en las siguientes décadas: "Yo pregunto sobre su tumba [de Desquite] cavada en la montaña: ¿No habrá manera de que Colombia, en vez de matar a sus hijos, los haga dignos de vivir? // Si Colombia no puede responder a esta pregunta, entonces profetizo una desgracia: Desquite resucitará, y la tierra se volverá a regar de sangre, dolor y lágrimas". En efecto, la profecía del poeta paisa se ha cumplido con estricto rigor: después de la época de la Violencia de los años cincuenta y sesenta siguió la violencia de paramilitares, narcotraficantes, guerrilleros y fuerzas del Estado, sin que pueda reconocerse, en muchas ocasiones, como señala el viejo Ismael Pasos en Los ejércitos de Rosero, "a qué ejército pertenecen, los rostros igual de despiadados" (2007, p. 98). De la misma forma, el bandolero Desquite ha seguido encarnándose de generación en generación y este país continúa sufriendo con la sangre, el dolor y las lágrimas de las víctimas.
26 de mayo, 2014. ¡Quién me hubiera dicho cuando escribía, a fines de los años 90, Morir en Isla Vista que, y pasando de la ficción a la realidad, esto se iba dar, atroz y criminalmente, el viernes pasado en esta villa universitaria, adyacente al campus de la Universidad de California en Santa Bárbara!
Como saltó a las noticias mundiales, un joven, de 22 años, estudiante del City College, aunque no asistía a las clases, totalmente enajenado (de esos que, últimamente, van siendo legión en el país, y por la facilidad que hay de compra de armas y cargarse de municiones), en menos de diez minutos dejó un reguero de cuerpos ensangrentados y muertos en su piso y por las calles: seis muertos y 13 heridos.
¡Mis calles de Isla Vista!, como al poblado universitario, parece que fue un profesor de español el encargado de darlas nombre, quizá entre los vahos de algún porro: Camino Pescadero, Sabado Tarde, Sueno Road, Trigo, Del Playa, Picasso y nombres de ciudades españolas, Madrid, Cordoba, Seville...Con mis hijitos pequeños, me sentaba en la acera de Madrid y les decía "Mirar, estamos en Madrid", mi ciudad natal,
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