'El desmemoriado' o la experiencia del lector

danilo alban 001Un miércoles de mayo de 2014, en una de las amplias salas de la Biblioteca Departamental siendo las siete de la noche y frente a una nutrida audiencia, el escritor Fabio Martínez, nacido en la ciudad de Cali, junto con sólo dos de sus compinches literarios: el uno poeta el otro prosista, hace el lanzamiento de su novela: El desmemoriado. Para ese momento, salvo sus dos "esbirros" o mejor, presentadores de la obra, nadie más ha tenido el privilegio de leer los manuscritos y la letra encendida de los primeros libros salidos de la imprenta. De tal forma, qué como testigos del evento y al no estar dentro su selecto grupo de amigos, llegamos entonces a lo que se conoce como... cita a ciegas. Es cierto, no obstante, que el prestigio del Maestro Martínez está bien confirmado por el trabajo constante, serio y religioso frente al compromiso de contar, y qué es por ello que se ha abierto a pulso un camino lleno de reconocimientos que ha traspasado las fronteras locales y nacionales. Es, a todas luces, un escritor que ha querido abarcar parte de la condición humana (literariamente) y la ha recreado de tal forma que ha llegado a tiempos futuros para explorar desde allí, el comportamiento y la razón de ser de esta especie que poco a poco, tal vez sin ninguna presión justificada o imantados quizá, por la fuerza de un escondido tótem sagrado, está camino a la desaparición; si antes fueron los cometas, los asteroides los que poblaron éste planeta para acabar con su llegada la vida, ahora son los humanos y sus inventos y sus conquistas los que la condicionan para ponerle punto final a cierta alegría que hay en el vivir.

 

desmemoriado 002La tarea del escritor, del buen escritor quiero decir, y es en eso donde debe gastar buena parte de su tiempo, es la de no dar soluciones a nada, tal vez, la de no tomar partido por nada, pues la literatura no es un manual, es, mejor, la interacción del hombre con la naturaleza (con él mismo) así ésta haya sido moldeada una y mil veces para acomodarse a los nuevos tiempos. La novela es entonces, un escenario donde acontecen pensamientos, acciones, condiciones y sugerencias o interpretaciones del mundo y es en ese intricado universo donde surge la estética y ese carácter subjetivo que tiene por delante nada más y nada menos que a la vida, una de tantas posibilidades. Fabio Martínez interroga con su literatura la posibilidad del mundo y sus consecuencias, mas como si fuera un guerrero que sabe que la lucha es inane, no obstante, no se deja vencer y recurre con inteligencia a la noticia hilarante, a la conversión de lo prosaico en frase sublime y salvadora dando con ello interpretaciones sarcásticas que igualan las desventuras. Fabio Martínez es un ser urbano que sabe lo que se siente ser ciudadano o habitante del mundo y de su época; mas en el lector debe haber un porcentaje mínimo de duda sobre las palabras, pues, el lector se debe enfrentar al escrito así como el escritor al papel en blanco: con temor, y quién lo creyera, ése es el principio de la comunicación.

Danilo Albán, Colombia, Director desde hace siete años del Colectivo Literario Sábados Literarios. Además es reseñista y cuentista.

Y mientras los minutos pasan y nos vamos adentrando en El desmemoriado, empieza uno a llenarse de ganas y ansiedad por adquirir el libro y entre otras cosas, porque quienes están al frente (El escritor y sus invitados), tienen el mérito, las condiciones y los reconocimientos literarios suficientes que le dan al acto un carácter de tranquilidad por el amplio conocimiento del mundo de la literatura que tienen. Sin embargo, eso no es suficiente, porque la esencia o mejor, la decisión de la lectura la tiene el lector y es a él a quien debe escribírsele (cabe recordar que todo buen escritor es un buen lector) no a cada uno, lo cual sería una total imprecisión, una gran aporía, pero que sin ese aval, estéril será el ejercicio literario. Ahora bien, el tratamiento del tema y claro, el tema mismo, el poder de las palabras para ir armando mundos creíbles, quiero decir, habitables en atmósferas tan delgas, tan tenues como los rastros del olor atrayente que uno persigue con cara de asombro y que al reaccionar, ya está uno envuelto en un torbellino imparable del que pocas veces se puede uno resistir y queda si no, aún con conciencia, dejarse llevar y disfrutar por la buena narración es, sin duda, el propósito de la "litera-dura".

De tal manera que ya con el entramado de opiniones, ideas y sensaciones a prueba, y un par de copas de vino tinto al final circulando por todo el torrente sanguíneo, el mundo ya no será el mismo, y entonces ¿qué camino queda? Pues ponerle cara de ternero degollado al escritor, acomodarlo para la foto, decirle un par de cosas positivas como que la novela anterior ya la leíste desde la "a" a la "z", y que tuviste todo el tiempo para releer y encontrar allí muchas implicaciones y paráfrasis a la cotidianidad, y que esa novela es la que uno quisiera haber escrito y para rematar, pedirle un ejemplar firmado y despedirle con un: mi Dios le bendiga; y salir contento a eso de las nueve de la noche, parar un taxi y esperar a que amanezca para empezar la lectura. Esa entonces, es la sinopsis del lanzamiento público de una obra literaria: mucha gente conocida entre ellas, mucha barba sin afeitar, uno que otro carácter mayestático, rictus de intelectualidad, de conocedores del mundo y sus avenencias mas entre si, todos relacionados con la vida o mejor, con las obras del escritor.

Ya en la comodidad de su hábitat, cada quien empieza por oler el libro, a barajar sus hojas como cartas de veintiuna y a esperar a que desaparezca la neblina para enfrentarse a la lectura e impactarse con una situación de carácter kafkiano: En sus años de juventud, Pitty deseó escribir una novela, pero cuando quiso hacerlo la literatura ya no existía. Las bibliotecas las habían quemado; las librerías habían desaparecido; los autores habían sido incinerados...Ya, desde el comienzo, empieza la sorpresa y la creación de un mundo lleno de delicadas metáforas futuristas que poco a poco van minando éste presente aterrador, porque si bien es cierto la literatura no es propiamente una tribuna para denostar, los personajes, esos que tienen vida propia pueden pensar lo que quieran. Y es lo que Pitty Caballero Santos hace en su novela, y ahora sí, es desde esa tribuna de la imaginación donde se crea un mundo para nada salido de esa realidad, de esa coherencia escritural donde se piensa como amante, como esposo, como profesional pero también empieza a pensarse con su alter ego, con una de sus posibilidades, esa que es capaz de fumar marihuana como respirar, en el que pocas cosas le preocupan, tal vez, como una gran metáfora que la batalla está perdida, sin embargo, para estar "a tono" con el momento, donde hay pocas oportunidades para la nostalgia, sólo para la ansiedad, Pitty y Manzana, su esposa, se ven envueltos en el ilícito de buscar una tableta -ese adminículo informático que debe tener a los humanos de ese entonces siempre conectados a la gran red, a la memoria Babel, de lo contrario no existes o lo que es peor, serás un delincuente- y configurarla de tal manera que se pueda engañar al sistema para poder así tener una identidad y hacer lo que el resto de "la gente" hace y para ello necesitan de la ayuda de personajes amablemente sórdidos. Se hace imperiosa la necesidad de tener un código más que un nombre y como muchos años atrás lo había vaticinado Marx el hombre será una mercancía, en el hoy de la novela, el hombre será un código.

Hay toda suerte de implicaciones en El desmemoriado a toda una vida que se piensa y se controvierte, es esa pulsión vital que pude hacerse novela y es esa de las destrezas y, magistraturas que tiene el escritor Fabio Martínez ya que las fantasea de manera impecable.

Las aventuras de Pitty Caballero y Manzana Siachoque, en El desmemoriado, son una recreación de la novela misma ya que el escritor (Fabio Martínez) crea una novela donde uno de los protagonistas "obtiene" su propia novela situada unos años después del tiempo de los dos anteriores; tal estrategia, sirve entonces para que el escritor tome plena libertad de liberarse del él mismo y sus escritos anteriores, renaciendo con ello una nueva novela, superándose, creando entonces una novela de ciencia ficción o mejor, futurista. Sin embargo, por más sorprendente tecnología que exista, y así "habitemos o alimentemos" la memoria Babel los humanos seguirán planteando las condiciones de vida para nada superables o tal vez, las condiciones que le dan vida y con ello tema eterno para la ficción. No obstante, en el futuro, ese futuro que vive Pitty Caballero y gracias al programa Novel basta con digitar a lo sumo tres palabras claves quizá: Pitty, Manzana y memoria y ya tendrás una novela qué bajo la autorización de la gran matriz del mundo, podrás leer. De tal forma que si la gente quiere leer una buena novela tiene que meterse a la memoria Babel y allí la encontrará. Pues bien, Pitty caballero un profesional exitoso, lector voraz, totalmente disciplinado, visitante del Goce Pagano y profesor universitario digitó aquellas tres palabras claves y lo que obtuvo fue la interesante novela de su vida, una posibilidad azarosa de ella. Se encuentra entonces con toda una suerte de acciones o manifestaciones que sorprenden y forman su personalidad o mejor, lo caracteriza a él y a Manzana, su esposa, de tal forma, que él es un perdedor, romántico que alberga una pequeña posibilidad (a pesar de que se gana la vida alimentando la memoria Babel, la compañía virtual más grande y próspera del planeta) de que lo virtual jamás le ganará la batalla a lo real; pero ¡vaya! resultado, tanto, que no puede marginarse -al leer su novela- de realizar un análisis crítico de la obra. No se sabe entonces donde empieza y termina la virtua-realidad, si somos producto de un software, si alguien en este momento está escribiendo nuestra novela, quizá alguien digitó las tres palabras claves: reseña, Danilo, El desmemoriado.

Lo que si es real ¿o no? Es la buena factura de esa gran novela donde nada falta: muerte, suspenso, acción, adicción, manipulación, escases, insinuación, chantaje, indiferencia, traición, sorpresa...y un largo etcétera. Feliz lectura.

Notícula: Manzana Siachoque es toda una heroína.

 

Sobre Fabio Martínez:
fabio martinez 005Colombia, 1955. Es autor de las novelas: Un habitante del séptimo cielo, 1988; Club social Monterrey, 1992; Pablo Baal y los hombres invisibles, 2003; Balboa, el polizón del Pacífico, 2007; El fantasma de Íngrid Balanta, 2008; El tumbao de Beethoven, 2012. En 2003 publicó la biografía novelada sobre Jorge Isaacs, titulada: La búsqueda del paraíso. Es autor del libro de ensayo El viajero y la memoria. Un ensayo sobre la literatura de viaje en Colombia, 2000; y de los libros de cuentos: Fantasio, 1992; Del amor inconcluso, 2006 y El escritor y la bailarina, 2012. Ha sido Mención Especial en la Beca 'Ernesto Sábato', 1987. Primer Premio de Ensayo Latinoamericano 'René Uribe Ferrer', 1999 y Primer Premio 'Jorge Isaacs', 1999. Fue el Director fundador del periódico La Palabra. En la actualidad es Director de la Universidad del Valle Sede Pacífico (Buenaventura) y columnista del periódico El Tiempo, Colombia.

 

El desmemoriado o la experiencia del lector enviado a Aurora Boreal® por Danilo Albán. Publicado en Aurora Boreal® con autorización de Danilo Albán. Foto Danilo Albán © Danilo Albán. Carátula El desmemoriado © cortesía de Fabio Martínez. Foto Fabio Martínez © María Isabel Casas Rodríguez.

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