Corazón abismo
Martha Canfield
La Otra/Cajeme
Colección "Temblor de Cielo"
México
2013
El poemario más reciente de la autora de Orillas como mares es lectura que una vez comenzada, no puede abandonarse más que por fuerzas mayores. Poseedor de un tono y ritmo vehementes que llevan al lector en alas de la vida que rezuma su poesía, Corazón Abismo se abre con la conciencia de la pérdida: la espada que separa sueño y vigilia es la misma que separa pasado y presente. Abismo lleno de cuchillos premonitorios. Todo poeta desnuda su ser cuando ama: se muestra tal cual es. Y cuando el alma es más grande que el yo, continúa amando hasta en el desamor, y en vez de amargarse se infinita, en vez de traicionar se hace misionero. Dijo Novalis que la poesía es la religión original de la humanidad. Y la de Martha Canfield encaja de lleno en esa tradición: se ama a lo divino, por así decirlo, el estilo humano impregnado de religiosidad. Eso explica la aspiración a que el amado la haga a su imagen.
Martha Canfield nació en Montevideo, Uruguay, en 1949. Nacionalizada italiana, es poeta, traductora, ensayista y antologista de poesía. Egresada del Instituto Caro y Cuervo y Doctora en Filosofía y Letras de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá. Libros de poesía publicados en español: Anunciaciones, 1977; Mar/Mare, 1989, El viaje de Orfeo, 1990; Caza de altura, 1994; y en italiano: Nero cuore dell'alba, 1998 y Capriccio di un colore, 2004. También ha publicado, entre otros, los libros ensayísticos: La provincia inmutable. Estudios sobre la poesía de Ramón López Velarde, 1981; "El patriarca" de García Márquez, arquetipo literario del dictador latinoamericano, 1984; Configuración del arquetipo, ensayos de literatura hispanoamericana, 1988 y El diálogo infinito: una conversación con Jorge Eduardo Eielson, 1995. En italiano ha preparado la edición (con traducción y crítica) de la novela de Vlady Kociancich, Últimos días de William Shakespeare, 1985; y varias antologías poéticas: Idea Vilariño, La sudicia luce del giorno, 1989; Jorge Eduardo Eielson, Poesía scritta, 1993; Álvaro Mutis, Gli elemento del disastro, 1997; y Mario Benedetti, Inventario, 2001. Desde 1996 está vinculada a la Universidad de Florencia.
¿Acaso puede el pasado ser presente perpetuo? ¿Cómo se sobrevive a historias que, a pesar de ser devastadoras, te siguen rondando la existencia y violentan su condición de pasado (por aquello de que son historia)? ¿Cómo le hacen para lograr traspasar los límites que les imponen el tiempo y el devenir de nuevos eventos y personajes para seguir siendo LA HISTORIA?
Violeta, la nueva entrega de Yolanda Arroyo Pizarro plantea un serio y fascinante dilema entre tiempo, personajes, eventos, coincidencias y contradicciones sobre las que se construye LA HISTORIA (la pasada y la sin final) de Iolante, una mujer que desde su adolescencia ha decidido "dejar de decidir" para entregarse a Vita Santiago, una "bola de nieve" convertida en cometa a la que "le duele la sangre" en cada intento de separación/salvación. Es un contoneo de cuerpos jugando al amorodio sin fin.
En esta ficción contada en capítulos tan breves como intensos, se conectan los nombres y las promesas, se aparean las intermitencias y las inconsistencias, y la infidelidad parece ser la única escapatoria para seguir siendo fiel a LA HISTORIA. Es un junte de cometa y desechos astrales que, luego de marcar una órbita definida, pasan fugaces, pero regresan, aunque no siempre a tiempo. Se desarman ritos como bodas y juramentos para dar lugar al libre deseo. También es una novela de la búsqueda de la libertad, una lucha validada en distintos escenarios (el político-colonial) a través del desarrollo de la trama.
No se ama lo que no se conoce. Y se desprecia lo que se ignora. El recuento que viene a continuación quiere ser un llamado a los políticos, empresarios, periodistas y profesionales diversos, que han descuidado el conocimiento de nuestras letras: esa preciosa fuente de comprensión, reflexión e información de la sociedad ecuatoriana y, concretamente, de su historia.
Porque nuestras novelas y cuentos no sólo que registran ciertos períodos importantes sino que, además, muestran la vida vivida, en la expresión de Malaparte: el testimonio único de testigos ciertos que cuentan, piensan, interpretan, leen, afirman o niegan, las épocas que les tocó vivir.
De dos libros de Armando Romero y Consuelo Triviño Anzola
Lectura y cuento. El cuento en Hispanoamérica y Colombia.
Ante la escasez de tiempo para la lectura que impone el ritmo de vida vertiginoso de las sociedades contemporáneas, suele decirse que el cuento, al igual que la nouvelle, puede ocupar un buen lugar para las opciones de lectura. Con ello coincide el novelista William Boyd, quien señala que en los tiempos actuales habría en el público lector un renovado interés "por las formas artísticas muy concentradas." Y agrega que cuando al lector llega un buen cuento, éste "es como una píldora vitamínica: puede proporcionar una descarga comprimida de placer intelectual selectivo, no menos intenso que el que nos causa una novela, aunque tardemos menos en consumirlo . . . Tal vez sea lo que, en estos tiempos, buscamos cada vez como lectores: una experiencia a modo de bomba fragmentada estética que actúe con implacable brevedad y eficacia concentrada" (William Boyd).
Contrario a lo dicho por Boyd, la realidad parece enseñar que la narrativa breve, que se caracteriza por ser concentrada, de expresión concisa y cargada de significados, poco tiene que hacer en manos del lector común, quien más bien busca y opta por entregarse a novelas de muchas páginas, a lecturas de largo aliento, muchas veces sedante. A este respecto el novelista José María Merino plantea que las características de la narrativa breve son de poco interés en el lector común, que "quiere páginas y páginas, desarrollo minucioso de situaciones, explicación pormenorizada de personajes, que todo sea reconocible fácilmente, que fluya por los canales más perceptibles y que la diversión le dure lo más posible" (26). Por otra parte argumenta que hoy en día existe un desconocimiento de que, como ocurre con la poesía, para la lectura de la narrativa breve es necesaria una preparación: "Ni la poesía ni la narrativa breve son en sí mismos productos literarios aceptados con facilidad por la mayoría, aunque, paradójicamente, acaso sean los géneros más adecuados para penetrar en el territorio de la literatura y para empezar a formar el gusto literario" (27). 1
Hombres Enlodados
Javier Stanziola
2012
En este país canalero de rascacielos y bohíos, de cazadores de fortuna y religiosos, de obreros y de sicarios postmodernos, aparece Hombres Enlodados de Javier Stanziola, Premio Novela Ricardo Miró (2012), cuya edición no le hace justicia al texto literario por la mala calidad del papel, la diagramación y la impresión, verdadero escándalo porque en Panamá se producen libros de muy buena calidad.
Hugo Figueroa Brett. Venezuela 1940. Militar de graduación académica se retira con el grado de Teniente de Fragata. En 1973 gana el premio nacional de cuentos convocado por la Universidad del Zulia con su cuento Metástasis. En 1975 edita su poemario 13 Genital. En 1976 gana el premio nacional de Poesía convocado por La Universidad del Zulia con el poemario Agosto tiene un titulo distinto para mí . Edita su libro Casa de Astrid y casa 1982. Es incluido en una selección de poetas venezolanos en la Revista Poesía del Ministerio de cultura de España (1986). Publica su poemario Scargot en el 2005. Reside en Maracaibo Venezuela.
Grupo de autores latinos canadienses acaba de editar en Vancouver la antología bilingüe español-inglés Zapatos en las piedras / Shoes on the rocks. La escritora argentina Esther Andradi residente en Berlin, quién publicara en 2010 en Europa su antología Vivir en otra lengua (Alcalá Grupo Editorial, 2010), recibió el manuscrito de la antología de los autores latinos canadienses y fue invitada a escribir el prólogo que publicamos a continuación en Aurora Boreal® .
Escribimos en presencia de todas las lenguas del mundo
Edouard Glissant
¿Qué significa una antología en español de escritores y escritoras provenientes de países hispanos que residen en Canadá? En este mundo en expansión, y al mismo tiempo cada vez más concentrado, podría ser un sobreentendido que, al vivir en un país de habla inglesa, mejor sería escoger el inglés para escribir. Adoptar la lengua del país de residencia para la expresión literaria haría tal vez las cosas más simples evitando traducciones, y malos entendidos y mediaciones a menudo fastidiosas. De hecho hay gente que lo intenta y es legítimo. Tan legítimo como lo es mantener el propio idioma.
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