setenta surcos
pensados
desde ojeras del olvido
rumiadas pasajeras
instruidas de belleza
decir fueron mías
igual
a sumar y restar
la escuelita de la vida
hacer y rehacerse de esperanzas
cuando sientes que no sientes
surcos
trotar
setenta años instruidos de belleza
Metropolitan Fantasies
Linda Rodríguez Guglielmoni
CCLEH Publisher
Páginas 55
2001
El libro de poemas Metropolitan Fantasies (2001) de la escritora, teatrista y profesora universitaria Linda Rodríguez Guglielmoni lleva como subtítulo "poemas errantes". Este libro de poemas se inscribe en una larga tradición caribeña y latinoamericana que se abreva del espíritu del viaje, de la transgresión de las fronteras y de la escritura en movimiento. Es una escritura que viaja no solo entre países, sino también entre lenguas e imágenes, una escritura que no está amarrada en las fronteras de la fundamentación nacional, dándole así al texto una libertad sin igual, porque explora las regiones del cuerpo, del amor y de las palabras. Pero no deja tampoco de re-crear lo más profundo del Caribe, su movimiento, que es resultado de un viaje transoceánico, donde se reúnen los continentes, porque los poemas circulan entre países, poemas que nos presentan, además, la soledad del ser errante. Los poemas se escriben en el avión, en el tren, en un hotel, pero también en Puerto Rico, Cabo Rojo, situado en el sur-oeste de la isla. Además, como para retener el tiempo, los poemas están fechados e, incluso, tienen la hora exacta y el lugar, condición de existencia de esta voz que se aferra, al instante irrepetible de la vida que se sabe transitoria.
Selección de poemas de Camila Charry para Aurora Boreal® realizada por la autora.
Camila Charry Noriega nació en Colombia. Es profesional en Estudios Literarios de la Universidad Javeriana. Trabaja como profesora de Arte y Literatura. Sus poemas y reseñas han sido publicados en diversos medios de comunicación nacionales e internacionales como revistas y diarios. Hace parte de la antología de poesía Una mirada al Sur de Argentina. Fue finalista en el IX Concurso de poesía convocado por la Librería Mediática, Caracas, Venezuela y recibió mención de honor en el I Concurso de poesía organizado por la Revista Abisinia de la Universidad Javeriana de Bogotá. Hace parte del Consejo editorial de la revista Los Bandidos y es miembro de la Fundación astronómica y científica Proyecto Elkeve, observatorio astronómico, Villa de Leyva, Colombia. Ha publicado el poemario Detrás de la bruma, editado en Bogotá por la Fundación Común Presencia, Colección Los conjurados.
Soledad, una colombiana en Madrid
María Paz Ruiz Gil
Ediciones B
Páginas 265
2012
En el país de los "broken dreams" en Soledad, una colombiana en Madrid de María Paz Ruiz Gil
Cada día las llamadas fronteras son más porosas y está en el genoma humano desplazarse, cambiar de paisajes o, como en el caso de la protagonista principal de la primera novela de María Ruiz Paz, Soledad, buscar salidas para sobrevivir en un mundo que se presenta cada día más hostil, con menos oportunidades, y más incertidumbre. Soledad, como periodista, lleva dos años en paro en la ciudad de acogida, Madrid, donde llegó por amor. Ella comparte la situación de cientos de miles de personas en todo el mundo que, de acuerdo a sus sueños o aspiraciones, quieren establecerse no solo materialmente en el extranjero, sino también personal y emocionalmente. Por casi casualidad, ella llega a una residencia en Madrid, que, en verdad, era un "piso antiguo disfrazado de pensión",

De la luz hallada
Alberto Acereda
Nueva York: Lulu Press
Páginas 149
2011
Los poemas del riojano Alberto Acereda imantan desde la difícil sencillez de Antonio Machado y las razones del corazón de María Zambrano... Leerlos es una experiencia artística que conduce a asociar las excelentes fotos que acompañan a cada texto con las de Juan Rulfo, donde la mítica Comala -El llano en llamas, Pedro Páramo- se retroalimenta con los misterios de las fotos que tomó el propio Rulfo.
El placer receptivo va por ahí, en esa interacción visual entre letras e imágenes, como ocurre en "Penúltima parada", donde el fragor versal transita por los rieles de la infinita vía, donde no aparece ni el guardagujas de Juan José Arreola ni aquellos exiliados de la antigua Yugoeslavia que buscaban salvarse, huir de las hecatombes políticas --aquí anímicas-- que prosiguen enfermando al planeta.

Para Víctor Fuentes
No me lo vas a creer, querido Martín, pero hace tres semanas tuve una experiencia tan desagradable que por poco me sale una hernia estrangulada. Voy a intentar contarte en esta carta lo que me ocurrió, tratando en la medida de lo posible de hacer uso mezquino de las palabras.
Resulta que a mi mujer se le metió entre ceja y ceja el capricho impostergable de ir al cine, para ver una vieja película sobre la cual ella había oído hablar bastante bien. No te imaginas cuánto me fastidió con aquel desmedido antojo. Se comportó como una chinche. Tú bien sabes que cuando una mujer dice "este macho es mi mula" , no hay manera de hacerla retroceder, como no sea asestándole un par de rebencazos, cosa muy ajena a mi conducta pacifista.
El asunto es que casi sin darme cuenta ya estábamos entrando en el teatro, el único en Cojontepeque, como bien sabes. De partida, nos sentimos un tanto disgustados porque el filme ya había comenzado.
Lo primero es un crujido de madera antigua, reseca. Estoy sentado en la cama de Pessoa. En una mesa pequeña, frente a la cama, hay una botella de Johnny Walker, a medias. Un vaso con un poco de ese whisky oloroso a otras maderas, cerca de mis manos. Ya se han ido los camarógrafos, las preguntas y las respuestas. También se fueron Constanza, mi esposa, y la poeta Lauren Mendinueta, quienes vinieron a dejarme entero, sano y salvo en manos de los espíritus del poeta. Lauren, con su dinámica y diligente mano poética, fue quien encontró la manera de traerme la noche del poeta mayor a mi encuentro en este Museo. Sigo sentado, casi sin moverme, pero la cama cruje. Habla por sí sola, pareciera. Sigue mis movimientos como una sombra sonora. Me preocupan estos crujidos. ¿Asustarán a Pessoa y no vendrá? ¿O acaso el poeta los conocía bien? ¿Eran los ruidos del brujo Crosley, 666? Recordé que había olvidado mi carta astral para este día hacía muchos años. La cama crujía. No había más remedio, tendría que buscar la manera de dormir como fuera posible. El poeta no se iba a deslizar por las paredes durante la vigilia, bien lo sabían los surrealistas.

Las gemas del falsario
Raúl Brasca
Microrrelatos
Editorial Cuadernos del Vigia
ISBN 9788495430434
Páginas 84
2012
Nadie es eterno
Alejandro José López
Novela
Sílaba Editores
ISBN:978-958-57499-4-8
Agosto de 2012
Páginas: 178
Página 100 de 152