"Escribo como quien duerme y toda mi vida es un recibo que sigue sin firmar". "Me quejo porque soy débil y porque soy artista, me entretengo tejiendo con musicalidad mis quejas y retocando mis sueños conforme el modo que encuentro de hacerlos más bellos. Sólo lamento no ser un niño, para poder creer en mis sueños, no ser un loco para
Magali Alabau. Escritora, poetisa, actriz y directora de teatro, nacida en Cienfuegos, Cuba, en 1945. Ofrece una obra lírica de sostenida calidad desde que publicó su primer poemario Electra y Clitemnestra, premio de poesía latina del Instituto de Escritores Latinoamericanos de Nueva York. Ha publicado también los poemarios La extremaunción diaria, Hermana, Hemos llegado a Ilion, y Liebe. La editorial Betania tiene en imprenta su libro Dos mujeres. Sus poemas han aparecido en diversas antologías, entre las que destaca Indómitas al sol. Cinco poetas cubanas de Nueva York (Betania, Madrid, 2011). Reside en Woodstock, New York y la presente selección de poemas ha sido elaborada especialmente por la autora para Aurora Boreal®. Los poemas pertenecen a un libro que se publicará a finales de 2012 por el Editorial Betania en España bajo el título Volver.
aquel que se ahogó
aprendiendo a nadar para no ahogarse
Vladimir Holan
a noi presso la culla
immoto siede, e sulla tomba, il nulla
Visitas del otro ladoEl poemario Visitas del otro lado de peruano Américo Ferrari se ocupa de tres espacios precisos: la muerte, la escritura, la esperanza, esta última de manera implícita. Si a simple vista son temas demasiado visitados por poetas, filósofos y escritores desde que la escritura existe, lo milagroso es que cada poeta al retomar el asunto adjunta una perspectiva, deja un ángel con pandereta parado frente a nuestra puerta, y es como si por vez primera una voz entonara los ritos fundacionales de la poesía.
Estos espacios: la muerte, la escritura, la esperanza, no se comportan en el poemario de manera independiente. El humor, tal un verbo los transita y funde: el particular humor de Américo Ferrari.
EL BESO
La princesa esperaba con impaciencia el beso prometido por su amado; llegó a pensar que así sellaría para siempre lo que suponía amor eterno. Mientras, el príncipe reflexionaba si estaba haciendo lo correcto. ¿Acaso podría olvidar la halitosis que por años
De los cuarenta y tres cuentos que conforman Cuentos en el exilio de Víctor Montoya, once de ellos -y catorce si estiro la definición- hacen a la pesadilla y a la experiencia vívida de la muerte.
Son cuentos muy bien manufacturados y justifican por qué el título del volumen se refiere no al exilio sino en el exilio. Es importante insistir en la diferencia porque creo que lo mejor del libro no son los relatos sobre el exilio como experiencia política sino más bien la vivencia de diversos destierros, confinamientos y desarraigos de nosotros mismos. Estados todos en los que nos sentimos expulsados de nuestro centro y en los que la sinrazón y el horror son la norma.
"Quise salir del sueño, pero ...", "Pesadilla III", "Escritor suicida", y "Asesinato en invierno" son relatos que recuerdan a "El hombre muerto" de Horacio Quiroga, pero a diferencia de éste en que la narración tiene como base la incredulidad del personaje ante el avance de la muerte en el territorio de su cuerpo, los personajes de los relatos de Montoya pasan de la vida a la muerte sin corte alguno; es decir,
Consuelo Triviño Anzola.
Una Isla en la Luna.
Cieza, Murcia, Alfaqueque ediciones.
2009.
217 páginas.
La constitución de tipos humanos, hombres y mujeres, resulta convincente, como sumatoria compleja de caracteres, situaciones de clase, tipos sicológicos, ambientes sociales y calles y parques que se caminan en la Bogotá de la época.

De noche la ciudad es una mujer perfumada y una vieja harapienta. Una mujer rubia escribiendo y una mujer y un hombre saliendo a bailar. Un buzo descubriendo cosas en el agua, un transeúnte. Grandes bolsas como hipopótamos invaden las veredas nocturnas. Mujeres y hombres de grandes ojos negros juntan cartones y botellas de plástico y una
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