Los Maletines
Juan Carlos Méndez Guédez
Novela
Colección Nuevos Tiempos
Ediciones Siruela S.A., Madrid
Páginas 386
2014
Contes à l'anvers
Sergio Laignelet
Ed. bilingüe de Rémy Durand
Marsella
Éditions Villa-Cisneros
Colección: Poètes latino-américains contemporains
2015
Sergio Laignelet se inscribe en la corriente de Philippe Dumas, Boris Moissard, Joëlle Pétillot, Angela Carter, Margaret Atwood, Anne Sexton y Robert Coover, y nos ofrece versiones "deconstruidas" de los cuentos de hadas clásicos en unos poemas marcados por el sarcasmo y el humor negro.
Con una certera economía de palabras, el poeta colombiano pone patas arriba las historias de los cuentos populares; y de la forma más discreta posible "desvía" a los personajes de esos relatos a otros escenarios sobradamente perversos, como si no quisiera molestarlos... (Rémy Durand)
Los viajes de la música
Fabio Martínez
Ensayo
Editorial La Mirada Malva
2015
Los viajes de la música, ensayo del escritor Fabio Martínez profesor titular de la Universidad del Valle por más de 20 años, está cargado de una fuerte composición antropológica e histórica en donde la afrocolombianidad y aquellos ritmos caribeños y europeos que se entrelazaron gracias a la historia y el mestizaje, lograron la combinación perfecta entre lo ancestral, lo cultural y lo étnico, imponiendo ritmos que hasta hoy se mantiene vivos y aunque un tanto trasformados, han podido soportar el pasar de los años.
El tambor, instrumento que se mantiene vivo en todas las culturas, y que gracias a él, los distintos ritmos han podido evolucionar y transformarse hasta el día hoy; el ritmo africano traído a América podría dar cuenta de lo que vivieron los afros en estas tierras y cómo las música y especialmente su instrumento madre, el tambor, les sirvió para hacer más llevadera su estadía en el nuevo mundo americano donde estaban condenados a ser esclavos.
Frente a un hombre desnudo
Adriana Rosas
Collage Editores
Páginas 191
2014
El libro de relatos Frente a un hombre desnudo, de Adriana Rosas, es interesante y singular. Y lo es, sobre todo, gracias a la voz de la autora, que no es una, sino una confederación de voces, en la línea de la confederación de almas de la que Tabucchi hablaba en su deliciosa novela Sostiene Pereira: "la personalidad [es] como una confederación de varias almas. Una confederación que se pone bajo el control de un yo hegemónico. Pero puede surgir otro más fuerte y potente que lo destrone".
Inédito
Suelo leer varios libros a la vez. La afición es bastante común. En mi caso concierta azarosamente los volúmenes, aunque trato de que pertenezcan a distintos géneros literarios. Nunca dos de poesía o dos de ensayo o dos novelas; aunque generalmente tengo tres o cuatro al retortero. Sin que nunca falte uno de poemas, lectura esta última que dejo para la cama, pero ahora sólo de poetas reconocidos. Porque los que desconozco sólo los descubro de mañana, ya que en ocasiones me premiaron con pesadillas tenebrosas, hasta despertar con la angustiosa certeza de que el autor me acorralaba para leerme otro fajo de lo que llamaba –suspirando— poemas.
Justifico la costumbre bajo el pretexto de que recrudece la amenidad, pero no estoy seguro. La incertidumbre –magia contra las vagancias de la certeza— me impide recomendar la manía combinatoria. Aquella vez la coincidencia fue entre ensayo y biografía: Masa y Poder de Elías Canetti y César de Gerard Walter.
Masa y poder la había leído en dos ocasiones porque me abrió los ojos ante las ideologías cerradas de la modernidad, hasta convertirme para siempre en un admirador del genial escritor de origen sefardí Atesoro sus primeras ediciones en español, dicha que debemos a Mario Muchnik, editor entre editores, hasta sus aforismos y memorias; aunque hoy disfrutamos de sus Obra Completa en la Editorial Debolsillo, hasta el séptimo tomo.
Es vértigo y pálpito en la boca,
es mirada, requiebro
que invita a beberse
el Nilo Blanco y el Nilo Azul.
Horus danzando al viento.
[_¿Cómo tocarlo sin mancharlo?
La flota alza las velas.]
Llega de repente.
La melaza bajo arresto
aprovecha la guarida de un semáforo,
el insomnio en una playa
asediada por encanto.
[Una sonrisa va aflojando las grietas.
_¿Con qué arenas crece el pulso?]
Inédito
"Todos vivimos lejanos y anónimos; disfrazados, sufrimos desconocidos. A algunos, sin embargo, esta distancia entre uno y sí mismo jamás se les revela; para otros, ella es de vez en cuando iluminada, ya sea por el horror o la pena, por un relámpago sin límites; y hay otros todavía para quienes ésa es la dolorosa constante y cotidianidad de la vida."
Fernando Pessoa
Libro del desasosiego
El deceso de Cristóbal Colón, como todo lo relativo a su vida, ha sido y continúa siendo tópico de investigación, análisis y de infinitas representaciones iconográficas (1) musicales (2) , historiográficas y literarias. A las fuentes principales de su fallecimiento- los textos de su hijo Hernando Colón y Bartolomé de las Casas- se suma una extensa y disímil producción documentaria, investigativa e interpretativa centrada en la reconstrucción histórica de su última etapa de vida, en los diagnósticos de los posibles síntomas o enfermedades que padeciera o en la determinación de la autenticidad y lugar exacto y final de sus restos (3).
La historiografía reciente sobre sus últimos años destaca la preocupación de Colón por el distanciamiento del Rey Fernando después de la muerte de la Reina Isabel (1504), la poca atención que se daba a sus reclamos para la devolución de privilegios y títulos, y su precaria salud. Es el cuadro de un hombre, en un último viaje, marcado por un esforzado peregrinaje (la mayor parte en mula) tras una corte real esquiva, acompañado de su hermano y servidores, que transportan consigo sus documentos más importantes. Colón, en su itinerario se desplaza de Sevilla a Segovia, donde lo recibe el Rey Fernando el Católico (mayo de 1505), dicta un testamento nuevo (25 de agosto), parte a Salamanca (donde llega el dos de noviembre de 1505) y a Valladolid, a donde había llegado el Rey Fernando el 22 de marzo de 1506 para casarse con Germana de Foix y recibir a los nuevos monarcas, su hija Juana y Don Felipe, que venían de Flandes. Cuando éstos, en vez de llegar a Valladolid, optan por La Coruña (28 de abril de 1506), el Rey parte a su encuentro. Colón, imposibilitado de asistir y seguirle, envía a su hermano Bartolomé con una carta en la que se ponía a la disposición de las nuevas Altezas como "vasallo y servidor" y les suplicaba "que reciban la intención y voluntad, como de quien espera de ser buelto en mi honra y estado, como mis escripturas lo prometen"( Varela 532, énfasis mío). El mismo Colón se ocupa de resaltar en dicha carta su aflicción física (enfermedad) y su preocupación emocional (angustias). Sus reclamos los inscribe dentro de unos momentos que él mismo describe categóricamente como tiempos "revesados". Algo revelador de su ánimo es su deliberada intención de señalar y acusar que su actual difícil situación es el resultado de la agencia de otros ("en que yo e seído puesto") y reitera su esperanza de que se le restituyan no sólo su reputación sino sus bienes ("honra y estado") como se estipulara en las Capitulaciones.

Amanda no existe
Esteban se apartó temerosamente del letrero que acababa de colgar de la pared que conducía al balcón hasta lograr la distancia que le pareció adecuada para juzgarlo. Luego fue alejándose más con lentitud, observándolo de nuevo con cada paso que daba y tratando de lograr la mayor objetividad crítica posible. Al llegar a la pared opuesta de la habitación, le pareció haber alcanzado el punto máximo de distancia analítica. El letrero le gustaba. No era una obra de arte, eso estaba claro, pero tampoco lo pretendía ser; tenía esa sencillez lacónica que consideraba la única adecuada para su contenido. Cerró los ojos. Los volvió a abrir como si despertara al mundo por primera vez. Allí estaba la verdad inaugural, la que preside el universo desde su creación, encendiéndose con la luz del amanecer que entraba por el ventanal – la no existencia de Amanda.
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