Hay algunas obras maestras de la literatura que lo son porque llegan a dar cuenta ⎯sin explicarlos⎯ de fenómenos profundos, complejos, arquetípicos, de la condición humana. Esto hace que dichas obras resulten inolvidables para el lector, quien siente que una parte de su ser pasa por ahí de modo evidente o recóndito. Al mismo tiempo, esa capacidad para penetrar agudamente en los arduos aspectos que constituyen nuestra naturaleza hace que estas obras permanezcan siempre abiertas a nuevos sentidos y razonamientos; es decir, que no se dejen apresar en una sola línea de interpretación. Tal es lo que sucede, por
Al llegar a cada ciudad nueva el viajero encuentra un pasado suyo que ya no sabía que tenía: la extrañeza de lo que ya no eres o ya no posees más te espera al paso en los lugares extraños y no poseídos."Resueltos temporalmente mis problemas económicos con los cien francos nuevos -diez mil antiguos es más estimulante- que me prestaron en el Consulado, tengo por lo menos diez días tranquilos para comenzar mi novela. Estoy resuelto a escribirla".
Para quienes vivimos en el trópico, resulta incomprensible concebir un mundo de sombras, aquí donde la luz y el calor son casi una provocación en todas las estaciones del año.
Pero allá, en una tierra lejana, donde el norte brumoso y frío, nació hace doscientos cinco años un niño que siempre supo alimentar el sueño de la luz.
Durante la primera mitad del s. XIX surge en América Latina el género de la novela histórica, como resultado, principalmente, de la influencia de autores europeos como A. Dumas, E. Sue y, sobretodo, W. Scott, considerado el padre de la novela histórica por G. Lukacs (La novela histórica, 1955), y cuyas novelas Ivanhoe (1820) y Waverly (1814) fueron dadas a conocer en nuestro continente en sus traducciones de 1823 y 1835 respectivamente.
Insoslayable, la risa de la Medusa sigue brillando. ¿Cómo pensar críticamente una obra de mujer que escribe mujer sin volver necesariamente sobre Cixous? Nos advierte esa primera línea de su ensayo/manifiesto que no se trata de una mujer escribiendo sobre mujeres, sino de la mujer que escribe mujer, es decir, que se escribe. "Woman must write her self" (2039). Si la mujer puede escribirse, entonces ha dejado de ser el otro sexo, o el sexo perdido, simplemente porque la escritura, que empodera, da voz - no para hablar como víctima- sino para contar lo que ha sido borrado de su ser, de su esencia. De de Beauvoir a Cixous hay esa brecha que la escritura repara. Una mujer que escribe cesa de ser el absoluto Otro. La escritura es tinta, es color. La mujer que se escribe deja de ser transparente, aparece allí, de cuerpo entero en la página, toda su historia inusitadamente visible, con todo lo ganado y lo perdido, lo soñado y lo por venir.
La literatura ha sido y es punta de lanza. Ubicada en la experiencia de lo nuevo se vacía de valores. No ha necesitado hacerse a los fundamentos de la existencia. En este sentido rebasa la metafísica, a diferencia de la ciencia que por mucho tiempo se ha vinculado a los valores de verdad y de uso.
Obsesionada por el peso de la historia, esta época pretende subjetivizar el tiempo histórico, ceñirlo a ciclos de vida interior. Se diría que en la proyección individual, el dato de la conciencia se va allegando a la significación histórica a medida que el contenido social del tiempo deviene más mítico. Una rara coordenada asemeja este proceso a la poesía, originalmente comprometida con la historia en cuanto « realidad arquetípica »(Octavio Paz, El Arco y La Lira, Fondo de Cultura Económica. México, 1956, p. 187 y ss.).
Candelario Obeso es un poeta fundamental no sólo para el acervo cultural de Colombia, sino también por el controvertido título de precursor de la poesía negrista. Vivió durante los años en que se pusieron en práctica las leyes abolicionistas. De hecho, la esclavitud se dio por concluída en 1852, pero fue sólo la firma de un documento, ya que los españoles siguieron por mucho tiempo perpetuando la costumbre europea.
El escritor colombiano James Cañón sorprende muy gratamente con ésta, su primera novela, que ha alcanzado reconocimiento internacional con premios como el de Mejor Primera Novela Extranjera publicada en Francia en el año de 2008. En sus trescientas cuarenta y nueve páginas se entrecruza el humor, la violencia y la equidad de género a través de procedimientos literarios claramente definidos como el realismo mágico, el realismo y la prosa lírica.
La aldea de las viudas (2009), recrea la historia de una pequeña población ubicada en las montañas de la geografía colombiana a la que llegan las guerrillas marxistas, se llevan a los hombres mayores de doce años y asesinan los remisos. El lugar se queda en manos de las mujeres que, con múltiples dificultades van perfilando una sociedad distinta hasta configurar una nueva aldea donde prevalece "la igualdad entre los individuos y los géneros".
El humor fino de Cañón es uno de los componentes que aparecen con mayor fuerza en el relato, tal vez por esta razón, los críticos apuntan hacia el realismo mágico como procedimiento predominante. Sin embargo, este humor (que no es gratuito) surge no sólo del uso de la hipérbole, sino de las circunstancias mismas del acontecimiento. Por ejemplo, cuando se agotan las hostias y no hay trigo para hacerlas, una mujer comienza a llevarle arepas pequeñas al cura y le agrega sabores hasta que todas terminan comulgando con arepitas de queso.
Novela histórica en Colombia, 1988 - 2008 entre la pompa y el fracaso del escritor Pablo Montoya (Editorial Universidad de Antioquia 2010) pretende interpretar, de una manera profunda y seria, el nuevo fenómeno que ha irrumpido en la literatura colombiana: el enriquecimiento inusitado de la narrativa histórica. Para llevar a cabo su cometido, Pablo Montoya se detiene en veintiuna novelas publicadas a lo largo de los últimos veinte años. Se trata de novelas sobre la Conquista, sobre la Colonia y sobre el siglo XIX, así como también incluye novelas que se han referido al pasado de otras latitudes.
"La autoficción", dice Marie Dariussec, "pone en tela de juicio la práctica ingenua de la autobiogrtafía", puesto que "la escritura factual en primera persona no logra preservarse del famoso "novelar" a que incita el paratexto" (1). ¿Dudarlo? Como capítulo del posmodernismo, la autoficción implica una transgresión espontánea y exige una mayor libertad de expresión. Paralelamente, al definirse como "prosopopeya de la voz y del nombre" la autobiografía se
Ricci, Cristián H. El espacio urbano en la narrativa del Madrid de la Edad de Plata (1900-1938). Madrid: CSIC, 2009. 324 pp. ISBN: 9788400088149.
Sólo un repaso de la extensa bibliografía sobre la que se alzan los cimientos del libro nos hace ver que, rebasando a lo que alude su título, se trata de un vastísimo compendio de referencias artístico-literarias, histórico-culturales, ideológicas y teóricas, con especial énfasis en las de la representación artística y literaria del espacio urbano y de la función del escritor. Partiendo de ellas, Cristián Ricci las irá entrelazando en el análisis de las novelas que estudia presentándonos a Madrid, su protagonista principal, como un microcosmos brillante, y a la postre trágico, del devenir histórico-cultural, español y europeo de las cuatro primeras
Manuel Zapata Olivella fue el primer novelista que exaltó “el ser afrocolombiano” en muchas de sus obras. Su interés se dirige sobre todo hacia el tema de la opresión de los negros y la cultura de los afrocolombianos, argumentos de sus estudios demo-etno- antropológicos. En la trama de sus novelas está presente una denuncia social y realista de la marginación y también una visión mitológica, fuera de la realidad, que parece remontarse a la seductora magia de África. Este autor se concentra en personajes indigentes, pobres, sin pudor, cuando muestran su “etiquetado social” y la
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