Oscura madre
Tú que gravitas, tú que antecedes
Mario no era el único hijo. El otro, que vivía fuera de la ciudad, nunca los visitaba. Pero su colaboración económica llegaba cumplida. De él sólo sabían por ese gesto mensual. Mario constataba, en todo caso, que los lugares desde donde se remitía el dinero cambiaban con frecuencia. Suponían que Carlos trabajaba como
El fantasma de mi padre se nos apareció por primera vez a las tres horas del entierro. Estaba sentado en el sofá del estudio, con un libro abierto en el regazo y
El cielo abrasado del crepúsculo precedió a cada una de las apariciones de la mujer a la que Dolores Sullivan y sus amigas acabaron refiriéndose como la viuda. Todas ellas lo eran también, solo que al estilo de Nueva Inglaterra, con tristeza y silencio, pero sin demasiados
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HIJO, TENGO QUE CONFESARTE ALGO
METRO DE CHICAGO
A lo largo del viaje
la mujer de tu vida se te escapa repetidas veces,
siempre en el lado opuesto de la vía,
en el otro andén,
en la otra cola,
saliendo del museo o del restaurante cuando tú entras:
un segundo de vacilación es suficiente.
Mónica se levantó un poco antes y se dirigió a la cocina para colar el café. Diez minutos después Andrés hizo lo propio, pero él se encaminó hacia el acuario para alimentar los peces (así habían hecho las cosas todas las mañanas durante los últimos siete años). En cuanto a ropa, ella estaba con el baby-doll negro que en otros tiempos había
La ceremonia para condecorar al veterano era fastuosa, y con razón. El Señor Presidente dijo en su alocución que aquel hombre representaba no sólo el honor del país, sino también el orgullo de
la República. La segunda intervención corrió por cuenta del Brigadier General a cuyas
¿Dónde está el gran crítico?
El taxi paró frente a la puerta del hotel. Apenas veinte minutos había durado el viaje desde el aeropuerto. El taxista me
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