
Aún durante mucho tiempo después se había sentido tentado de interpretar aquella sospechosa casualidad como una agorera señal del fin de las bellas letras, como el comienzo de la degeneración del Verbo humano. Al mismo tiempo empero, se había obligado a reconocer que tales aprensiones suyas no sólo eran de un patetismo desproporcionado, sino además de penosa fatuidad. Luego de una larga reflexión más serena, se había obligado a aceptar lo acontecido como una real posibilidad de futuro. Cierto es que inmediatamente después había dejado para siempre de escribir, pero seguía esforzándose en escrutar los verdaderos alcances del hecho y de aceptarlo, sin emociones ni banderas, como el inicio de una nueva literatura: una en la que él y un número indeterminado de sus colegas escritores probablemente tendrían poco o nada que decir. O tal vez, mucho más de lo que pudiera pensarse. En todo caso, se había cuidado de no hablar con nadie al respecto. Siempre sólo consigo mismo.
Vivir en otra lengua
Esther Andradi
Un homenaje a la lengua materna
Esta antología es una aproximación a la literatura en español que escriben quienes viven en otra lengua. La gran mayoría de los autores y autoras de diversos países latinoamericanos radicados en una lengua diferente a la que escriben, viven entre dos aguas, buscando el reconocimiento en el país de origen, destinatario de sus ficciones. Vivimos en París, como escribía Darío, pero París no nos conoce.
Oliver manejaba. Yo tenía tanta sed que empezaba a sentirme mareado. El parador que encontramos estaba vacío. Era un bar amplio, como todo en el campo, con las mesas llenas de migas y botellas, como si hubiera almorzado un batallón hace un momento y todavía no hubieran hecho tiempo a limpiar. Elegimos un lugar junto a la ventana, cerca de un ventilador encendido del que no llegaban noticias. Necesitaba tomar algo con urgencia, se lo dije a Oliver. Él sacó un menú de otra mesa y leyó en voz alta las opciones que le parecieron interesantes. Un hombre apareció atrás de la cortina de plástico. Era muy petiso. Tenía un delantal atado a la cintura y un trapo rejilla oscuro de mugre le colgaba del brazo. Aunque parecía el mozo, se lo veía desorientado, como si alguien lo hubiese puesto ahí repentinamente y ahora él no supiera muy bien qué debía hacer. Caminó hasta nosotros. Saludamos; él asintió. Oliver pidió las bebidas y le hizo un chiste sobre el calor, pero no logró que el tipo abriera la boca. Me dio la sensación de que si elegíamos algo sencillo le hacíamos un favor, así que le pregunté si había algún plato del día, algo fresco y rápido y él dijo que sí y se retiró, como si algo fresco y rápido fuese una opción del menú y no hubiese nada más que decir.
Tego se hizo unos huevos revueltos, pero cuando finalmente se sentó a la mesa y miró el plato, descubrió que era incapaz de comérselos.
Juan Roa Sierra, asesino de Jorge Eliécer Gaitán, caudillo colombiano perteneciente al partido liberal es el eje narrativo de El crimen del siglo, una obra escrita por Miguel Torres. La trama pretende dar una versión histórica y fantástica del crimen del caudillo liberal colombiano el 9 de abril de 1948, día considerado por muchos colombianos como el inicio de la violencia colombiana luego del famoso ‘Bogotazo'.
Durante su prolífica carrera literaria, el maestro mexicano Carlos Fuentes ha escrito varias colecciones de cuentos, muchos de ellos pertenecientes al género fantástico. Recientemente se ha publicado el volumen Cuentos sobrenaturales, en el cual se recogen nueve relatos de este género creados por Fuentes en distintos momentos de su vida. En este ensayo, López Cáceres hace un recorrido por dicho libro y rastrea las maneras en que el maestro mexicano dialoga con las diversas tradiciones de lo fantástico.
Novela histórica en Colombia, 1988 - 2008 entre la pompa y el fracaso del escritor Pablo Montoya (Editorial Universidad de Antioquia 2010) pretende interpretar, de una manera profunda y seria, el nuevo fenómeno que ha irrumpido en la literatura colombiana: el enriquecimiento inusitado de la narrativa histórica. Para llevar a cabo su cometido, Pablo Montoya se detiene en veintiuna novelas publicadas a lo largo de los últimos veinte años. Se trata de novelas sobre la Conquista, sobre la Colonia y sobre el siglo XIX, así como también incluye novelas que se han referido al pasado de otras latitudes.
Novela que ocurre en los días de oro del expansionismo victoriano. El protagonista de esta novela esta basado en la vida de Sir Richard Francis Burton, un británico que cree que todo lo puede, que puede ir a cualquier parte, descubrirlo todo y mandar en todos los lugares. Sir Richard Francis Burton es aventurero, linguista, soldado, arqueólo, poeta, espía, místico, diplomático, esgrimista, traductor, explorador sexual y maestro del disfraz.
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