El martes 27 de octubre de 2020 a las 6 p.m. hora Colombia inició la 6.ª Fiesta de la Poesía en Villa de Leyva. Este festival poético duró hasta el viernes 30 de octubre de 2020. Fue factible seguir todas las actividades conectándose a www.fiestadelapoesia.com
La apertura estuvo a cargo de Jaime Ospina Velasco, director general de la Fiesta de la Poesía en Villa de Leyva, Guiomar Cuesta y Josué Javier Castellanos Morales.
Durante esta edición de la 6.ª Fiesta de la Poesía en Villa de Leyva hubo lecturas de poesía, homenaje a poetas, recitales poéticos, tertulias y conversatorios, talleres de poesía y lanzamiento de libros.
Participaron Juana María Echeverri, Carlos Vásquez-Zawadzki, Dora Isabel Berdugo, Gloria María Bustamante Morales, Lina Chow Wong, Teresa Shaw, Rodolfo Häsler, Sergio Laignelet, Laura Giordani, Anabel Torres, José Ever Rodríguez, María Isabel Álvarez Chica, Nelly Sol Gómez de Ocampo, Enrique Winter, Ingrid Bringas, Samuel Trigueros, Óscar Pirot, Gloria María Medina Jiménez, Mercedes Mejía Meléndez, Gustavo Devoz Alfaro, Lyda Cristina López, Jotamario Arbeláez, Javier Tono Lemaitre, Jaime Ospina Velasco, William Mina Aragón, Águeda Pizarro Rayo, María Mercedes Echeverri García, Silvia Arango Echeverri, Mónica Perea Esparragoza, Carlos Antonio Escobar Medina, Guillermo Torres Mojica, Germán Alfonso Latorre Torres, Luis Eduardo Vargas. También se contará con la participación de grupos sinfónicos de la Escuela de Música Santa María de Leyva: Banda Sinfónica El Carmelo, director Victor Julio Ropero y Orquesta Sinfónica Santa María de Leyva, director Luis Eduardo Vargas.
Antonio Cisneros (Perú, 1942-2012). Poeta, cronista, guionista, traductor, periodista y catedrático. Entre varias distinciones obtuvo los premios: Nacional de Poesía (1965), Casa de las Américas (1968), Latinoamericano de Poesía Rubén Darío (1980), Gabriela Mistral (2000), José Donoso (2004), Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda (2010) y Southern (2011). En su obra se da una relación singular entre hechos comunes, históricos y narrativos, y la ‘contemporaneidad’ con la que los retrata. El uso amplísimo del español, el excelso manejo de la ironía, la diligente atención a la estructura en sus composiciones poéticas, tanto interna como externa, el verso largo y el acertado uso de la síntesis son algunas de las características que se aprecian en el conjunto de su trabajo. Con una visión opuesta a la de un mundo encorsetado, su poesía invita a una profunda reflexión sobre distintos aconteceres de la vida.
La economía, como ciencia social por excelencia, posee un discurso que como cualquier otra expresión de literatura, cine, teatro o música posee un argumento y un tema. El argumento es la
Mouriño llegó hasta la puerta de ese edificio en Barracas sin lograr que las dudas lo abandonaran del todo. Entonces, ahí, en la puerta, fue peor, porque el edificio parecía de cuarta, de décima, en fin, difícil de calificar.
Tocó el timbre del departamento correspondiente, y alguien le abrió sin siquiera
Sin maquillar las imperfecciones de la vida, la directora francesa Valérie Donzelli presenta una película bastante intimista sobre un específico episodio que atravesó en su vida junto a Jéremie Elkaim, su esposo y su camarada, quien decidió protagonizar y compartir los créditos de un largometraje que hace gala a la complejidad humana, sujeta a circunstancias fortuitas y enigmáticas.
Declaración de guerra es un tributo irrefragable e hilarante del amor; al amor que se puede sentir por un hijo, por la pareja, por los padres o por un amigo. Si bien este sentimiento, voluntad o expresión ha sido la máquina de producción de miles de poemas, pinturas, fotografías, filmes y obras de teatro, siempre será refrescante ver una secuencia de imágenes narrada con coherencia y naturalidad, sin pretensiones o pretextos, interpretada por un grupo de actores, compatibles entre sí, que no dejan interrogantes sobre la veracidad o el calor del conflicto.
En el Hotel Xinqiao de Pekín, buscando tarjetas postales para enviar a los amigos, encontré ésta que me impactó a primera vista, tanto por su carácter documental como por el motivo que representa.
Cuando le pregunté al catedrático de Estudios Sociales de Yiking, Yuang Zhonglin, quiénes eran estas mujeres que cargaban la tabla de reo alrededor del cuello, me miró sorprendido y contestó: Son prisioneras condenadas a la pena capital por delitos graves. Las paseaban por las calles y las exhibían en las plazas, con el fin de castigarlas en público y establecer un escarmiento en medio de una muchedumbre que las repudiaba a gritos. Después eran subidas a carretas tiradas por caballos y transportadas al desierto de Mongolia, donde les esperaba una muerte lenta pero segura.
Guardé la tarjeta en el bolsillo y, sin lograr salir de mi asombro, pensé en el destino fatal de estas mujeres que, abandonadas entre las dunas arremolinadas por el viento, no encontraban un horizonte que ponga fin a su calvario, hasta que la sed, el hambre y el calor terminaban por arrojarlas en los brazos de la muerte, que se encargaba de esparcir los huesos bajo el asfixiante sol del desierto, como únicas señas de que por allí vagaron alguna vez almas vivientes.
En exclusiva para Aurora Boreal®
El escritor y ensayística cubano José Prats Sariol, se encuentra con a la escritora colombiana Consuelo Triviño Anzola y conversan sobre José María Vargas Vila y la novela de la colombiana, La semilla de la ira.
Sostiene Pereira
Antonio Tabucchi
Editorial Anagrama
Barcelona
Páginas 184
1999 (1994)
Quizá los libros que más nos gustan deban ese lugar en nuestra escala personal al momento en el cual los leímos. Probablemente, las vivencias de la ocasión nos hicieron más proclives a disfrutar de esas obras. Y luego, cuando sospechamos aquella inestabilidad del criterio, nos procuramos correctivos, antídotos contra nuestra propia condescendencia; así que releemos. ¡Vano intento! Como un Heráclito lector tratamos de regresar a aquel río de palabras que ya es otro... "Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos", sentenciaba el poeta.
Araceli Otamendi (Quilmes, Buenos Aires), directora de la revista digital Archivos Sur, obtuvo con esta novela el Premio Edenor a Escritores Noveles de la Fundación El Libro, en el marco de la XX Exposición Feria Internacional de Buenos Aires en 1994. Se trata de un original, ameno y mordaz relato policíaco que en ningún momento cae en la banalidad en la que suele incurrir un género que confía demasiado en el manejo de la intriga. Se abusa, creo, de elementos como el crimen y sus circunstancias, de la corrupción de los poderes, las arbitrariedades de la justicia o las trampas de la belleza femenina. A menudo encontramos personajes estereotipados, como el detective solitario que se da a la bebida y padece problemas gástricos a los que se achaca su mal carácter. En otros relatos estamos ante situaciones tópicas que pretenden divertir, malentendidos o disparates que distraen la atención del lector mientras sigue la pista del asesino.
La siguiente narración inédita de Gloria Guardia versa sobre su encuentro, en París, con el escritor cubano Alejo Carpentier, el 11 de octubre de 1978. Este escrito es uno de los tantos que integran su libro en preparación Apenas ayer, una especie de memorias literarias.
Hoy, 11 de octubre del 78, en París el sol titila, riente a través de los árboles y las primeras hojas de otoño se desprenden, vuelan juguetonas formando una alfombra de diversas texturas y colores. Miro el reloj y aprieto el paso. Tengo que llegar puntual a la 16 rue de Presles, sede de la embajada cubana en Francia. La telefonista, una funcionaria amable, con voz cantarina, me ha citado a las diez y si el metro no me juega una mala pasada, el portón de la sede de la embajada de Cuba se abrirá a la hora en punto, me dará paso y yo entraré con paso firme y la frente en alto, aunque conociendo mis flaquezas, las mariposas me seguirán revoloteando en el estómago. Me es difícil siquiera imaginar cómo será el encuentro, cara a cara, con Alejo Carpentier, con el sabio, con el ministro consejero de la embajada de Cuba en Francia. ¿Cómo abordarlo? Estoy en eso, debatiéndome mentalmente, cuando, apenas traspaso el umbral, me anuncio, levanto la vista y ahí está: lo veo descender por la impresionante escalinata de mármol de la cancillería. Me recibe con una sonrisa que no sé descifrar, menos aún cuando lo escucho decir una frase por lo demás cortante, al tiempo que me extiende ambas manos, y me aprieta contra su imponente geografía. “¡No pensaba recibirla, señora Gua-r(g)-dia!”, desgarra, despacio, las sílabas de la frase poco amable.
Diario de la peste
Gonçalo M. Tavares
Traducción: Paula Abramo
22 de abril de 2020
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