La mente humana siempre avanza, pero lo hace en espirales.
Mme. de Staël
Al despertar, Madame de Staël escuchó la lluvia en los ventanales de su dormitorio. Creyó que el duermevela la había engañado y que aún se encontraba en Suiza. Se detuvo por un momento a contemplar las copas de los árboles a lo lejos con sus ramas deshojadas al viento frío de la mañana. Las emociones desdoblaban su interior.
Y entonces lo vio claro, muy claro. Aquellos últimos meses en su castillo de Coppet, le habían confirmado dónde desbordar un corazón enfermo de melancolía. París sería su último destino, allí pintaría con delicadeza los trazos de su crepúsculo.
A principios de 1817, la ciudad ardía en sus pasiones a la espera de los primeros brotes de primavera. Hacía más de un año que habían derrotado definitivamente a Napoleón poniendo grilletes sobre sus pies para recluirlo en la lejana prisión de la isla de Santa Elena. La baronesa regresaba a la ciudad de la luz tras diez años de destierro con la ilusión de reabrir su famoso salón literario y recuperar el tiempo de las rosas, la antigua vida intelectual parisina que tanto añoraba en Ginebra. El emperador desaparecía del horizonte y con él su amenaza de muerte. Sentía que ya no corría peligro su vida. Ahora volvería a ser Germaine Necker, la joven inteligente y llena de vitalidad que siempre fue, incluso en los momentos más difíciles de la noche humana.
–Buenos días, madre. París nos recibe con lágrimas de gozo. Llueve, pero se va despejando. Levántate a desayunar, tal vez te apetezca pasear por Les Champs Elysées-la dulce voz de su hijo Auguste-Louis la tranquilizó.
–Nunca me iré de París–dijo Mme. de Staël con tono grave apretando la mano de su hijo. Ven, acércate. Solo tu sonrisa me mantiene.
–Lo sé– replicó Auguste, que conocía su sufrimiento en el exilio–. Descansa y no te inquietes más. No abandonarás esta casa mientras vivas. Te doy mi palabra.
En el Prefacio de Cantos de vida y esperanza, Rubén Darío (l867-1916), escribe unas palabras enigmáticas, llenas de una oscura profecía, que todavía nos asombra, interroga, “Yo no soy un poeta para muchedumbres. Pero sé que indefectiblemente tengo que ir a ellas”. A cien años de su muerte, estas palabras nos persiguen y acusan. Estoy releyendo esas palabras de Darío, palabras que he marcado en amarillo, y que saltan de la página “Yo no soy un poeta para muchedumbres. Pero sé que indefectiblemente tengo que ir a ellas.”
¿Cuál era la idea de muchedumbres en Darío? Muchedumbre, al menos yo, la asocio con el pueblo, con la gente de la calle, los mercados, los taxistas, la muchedumbre, gente pobre, muchedumbre que viven en su pobreza de cada día. ¿Un poeta para muchedumbres? Las estadísticas, a pesar de ciertos avances en la educación de Latinoamérica, siguen siendo alarmantes, la cantidad de gente que no sabe leer ni escribir, es tristemente, impresionante.
¿Visionaba Darío a esa muchedumbre iletrada, pero que algún día, por la honestidad de los gobernantes tendría pan y letra, pan y palabra? Más y más el pueblo se ha quedado sin pan y sin palabra y la honestidad de los gobernantes nunca se ha realizado. En el tiempo de Darío la situación del pueblo, de la muchedumbre, no era mejor que ahora. El mismo se quejaba del ambiente cultural del tiempo en que le tocó nacer, y sin embargo, hay en su profecía un optimismo que encontramos en algunas de sus poesías, un optimismo no tan sólo por la mejora económica de Latinoamérica, sino por un avance en la educación y la cultura. Las estadísticas de los analfabetos en esos países que cantara Rubén, nos golpean y levantan su dedo acusador.
Lila. Historia de una emigrante
José Prats Sariol
Novela
Editorial Verbum
332 página
2004, 2015
Los críticos e investigadores literarios (en especial si ganan el pan, además, como profesores universitarios) suelen ser hombres precavidos que rara vez se lanzan al ruedo de la creación pura. Aunque nunca lo reconozcan en público, le temen demasiado al error, a todos los errores, incluidos el miedo al traspié de una coma mal puesta, el pánico paralizante ante los arrebatos traviesos de un gerundio, la duda que a cualquier escribano asalta a la hora de colocar la escalerita de una minúscula preposición. Quizás sea, y arriesgo un juicio al vuelo, porque han leído demasiado. Saben demasiado. Respetan demasiado. Diríase que cada libro recién parido es un capítulo de esa volumen interminable que es, por suma, la literatura nacional.
Concierto barroco
Alejo Carpentier
Nouvelle
Editorial Universidad Puerto Rico
ISBN 9780847701834
1994
Fuera de lugar
Martín Kohan
Novela
Editorial Anagrama
Colección Narrativas Hispánicas
ISBN 978-84-339-9808-8
Páginas 224
2016
Los diarios de Emilio Renzi
Ricardo Piglia
Novela
Editorial Anagrama
Colección Narrativas Hispánicas
ISBN 978-84-339-9798-2
Páginas 360
2015
Como es costumbre en esos casos, me llamaron a la hora más incómoda, como si fuera un deporte universal molestarme durante las mejores horas del sueño, en lo alto de un vuelo de opio o a punto de conquistarme a la hembra del siglo. Y si fuera por algo que valiera la pena, el asesinato de la joven amante de un político o del político mismo, pero no, fue por la inútil e imbécil muerte sin importancia de un sujeto ordinario, del individuo sobrante por excelencia, pobre, desempleado, alcohólico, mal vestido, mal aseado, maloliente. Solo y pervertido, viviendo en un cuarto sórdido que no vale la mitad de lo que él paga con meses de atraso. Cualquiera podría haberlo matado, y cualquiera lo hubiera hecho haciéndole a ese hombre y al mundo un gran favor, echando a la basura unos desperdicios de una sociedad entonces un poco menos corrupta, devolviendo a la tierra un cuerpo inepto para la posesión de un alma, para ser humano, incluso, un cuerpo cuya única y última función posible sería la del abono. La única víctima de este asesinato sería el asesino, un compinche suyo que lo matara por una botella de ginebra, o una vecina aburrida de sus intentos de seducción o violación, o tal vez el pobre padre de la niña del mismo edificio a la que invitara el pervertido a su cuarto para que le tocase sus asquerosas partes.
Pasos pesados
Gunter Silva Passuni
Novela
Myrdle Court Press - Londres
Páginas 156
ISBN 978-1-91113-308-7
2016
Pasos pesados
Gunter Silva Passuni
Novela
Myrdle Court Press - Londres
Páginas 156
ISBN 978-1-91113-308-7
2016
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