Esta mañana, después de que te fuiste, me quedé por un tiempo en la cama tratando de encontrar el momento en que los dos nos dimos cuenta de lo que estaba pasando. Estábamos en el sofá, recostados el uno en el otro, viendo El Padrino. Recorriste mis brazos con tus dedos y fingí no sentir nada. Acercaste mi cara a la tuya y trataste de besarme y yo negué con la cabeza y dije:
Esta historia que me dispongo a contar es algo triste y, la verdad, no sé por qué voy a contarla ahora y no, por decir algo, dentro de un mes o dentro de un año, o nunca. Supongo que lo hago por nostalgia de mi amigo el poeta portugués Ivo Machado, que es uno de los dos protagonistas, o tal vez porque acabo de comprar una pequeña avioneta de metal que ahora tengo en mi escritorio. Disculpen el tono personal. Esta historia será excesivamente personal.

Para Ivet Kamar
Uno empieza conociendo la ciudad de Asunción, capital del Paraguay, desde Buenos Aires—, asegura el viajero. En buena medida sucede lo mismo con Montevideo, que bien podría ser una extensión del populoso barrio de Palermo—el viajero encuentra rasgos provenientes de un mismo ecosistema urbano. Son expresiones relativas para afirmar que el mundo no puede ser representado en su totalidad. La metáfora del mundo se constituye de cruces tangenciales y confluencias provocadas por culturas en movimiento.
De modo que todo está en todo. Sin embargo, ante la imposibilidad de conocer esa totalidad, está el fragmento, vuelto crisol por las confluencias, y útil para evitar el caos. Gestiona una síntesis orgánica de lugares y sujetos. Hacerlo trascender es una aventura porque se alimenta de la realidad real. Este verano, el viajero se hospeda en la casa de huéspedes de Facundo Arnosi, situada entre las calles Ruggieri y Cabello, a una cuadra del parque Las Heras, uno de los varios pulmones ecológicos con los que cuenta el barrio; bajo esa superficie verdosa del parque se edificó la Penitenciaria Nacional, en funciones hasta mediados de siglo XX; en ella estuvo recluido el gaucho Juan Moreira, inmortalizado por el cine y la literatura.
Todos los jueves almuerzo con mi madre. Por mucho tiempo ella ha estado viviendo en una residencia para ancianos donde dispone de un pequeño apartamento. Cada jueves, llueva o truene, llego poco después del mediodía, y charlamos un rato. A la una nos sentamos en el comedor, una mesita estrecha al lado de la ventana que da al patio. Soy el único invitado, pero ella pone la mesa como si viniera a comer quién sabe quién: mantel y servilletas de lino blanco, bordados; cubiertos de plata; vasos de cristal, dos pequeños, para el vino, y dos grandes, siempre llenos de agua helada. La vajilla –de Limoges, con el borde dorado y el monograma de Palacio– es la mejor que tiene (la otra, la del diario, es de plástico). Sólo la usa los jueves, cuando vengo yo, y en todo caso no podría usarla si hubiera más convidados, pues casi todos los platos se quebraron y apenas si quedan piezas para dos comensales.
La uruguaya
Pedro Mairal
Novela
Libros del Asteroide S.L.U.
Páginas 142
2016
Para quienes hemos tenido el placer de hacer el recorrido entre Buenos Aires y Montevideo en el Buquebús, atravesando el rio de la Plata, y también, para quienes puedan imaginárselo, es el escenario perfecto para comenzar y recrear una novela fascinante llena de imaginación, de lujuria, de erotismo, de pureza y tensión narrativa: un guión perfecto, que en manos de Pedro Mairal con La Uruguaya, el lector no sabe si es un cuento maravilloso o, una historia casual de pasión con intensa fogosidad, envuelto en una espléndida partitura de detalles. Tan bien escrita está que junto a la historia central, el lector vive la cultura y la idiosincrasia del porteño o del uruguayo. Así, la historia atrapa y cautiva sin pausa. Es tan humana y tan seductora la trama, que el lector se deja atrapar o quisiera ser atrapado por la historia. Todo por culpa de una bella y sensual chica uruguaya.
Enrique Andrés Ruiz: España, 1961. Es un poeta, escritor y crítico de arte español. Estudió Derecho en la Universidad Autónoma de Madrid. Algunos críticos como José Luis García Martín o Juan Manuel Bonet lo han considerado entre los mejores poetas españoles que comenzaron a publicar su obra a caballo entre los dos siglos. En sus primeros libros la historia personal y el paisaje adquirían la tonalidad fabulosa y casi mitográfica de los mundos imaginarios (Más Valer, 1994; El Reino, 1997). Posteriormente esta perspectiva se ido desvaneciendo en pos de mayor naturalidad y realismo, a los que sin embargo no es ajeno un misterio siempre presente en el deseo de trascender la realidad. Sus libros más recientes son Con los vencejos, El perro de las huertas y Los verdaderos domingos de la vida. La crítica ha observado en ellos la condición de un poeta agudamente reflexivo, que asiste a los propios cambios de su conciencia con una variedad de tonos y voces. También se ha ocupado de la obra de otros poetas. Estudió y publicó la Poesía completa de Julio Garcés y ha escrito sobre la de José Jiménez Lozano o José Antonio Muñoz Rojas. Es autor de la antología de la poesía de Julio Martínez Mesanza titulada Soy en Mayo, así como de Las dos hermanas. Antología de la poesía española e hispanoamericana del siglo XX sobre pintura, donde reflexionó sobre un asunto que ha tratado con asiduidad, como son las relaciones entre la poesía y las artes plásticas. Ha editado también obras de José de Almada Negreiros, Luys Santa Marina y José Gutiérrez Solana. Es autor asimismo de una única obra narrativa, Los montes antiguos, los collados eternos, más una colección de historias que una novela, dedicada al mundo desvanecido de una vieja capital de provincia española, entre la ciudad y el campo, y en el que muchos personajes sin historia viven sus mínimas aventuras y sus sueños de perduración. Como crítico de arte, colabora en Babelia, suplemento cultural del diario El País, y lo ha hecho en el suplemento cultural de ABC y en muchas otras publicaciones. Ha escrito numerosos artículos, catálogos y estudios sobre arte y artistas contemporáneos y comisariado muchas exposiciones. En 2001 se ocupó de la retrospectiva de Ramón Gaya y en 2004 de la de Juan Manuel Díaz-Caneja, ambas celebradas en el Museo Nacional Reina Sofía de Madrid. Entre sus ensayos se cuentan Vida de la pintura, Santa Lucía y los bueyes, La tristeza del mundo y La carroña. Ensayo sobre lo se pierde. Este último fue finalista del Premio de la Crítica de Castilla y León en 2018.
Inédito
La historia es el producto más peligroso que haya elaborado la química del intelecto. Embriaga a los pueblos, exagera sus reflejos, mantiene sus viejas llagas, los conduce al delirio de grandezas o persecuciones, vuelve a las naciones amargas, soberbias y vanas.
Paul Valéry
En la última de sus lecciones sobre Lo cubano en la poesía, Cintio Vitier enuncia y argumenta los rasgos que para él modulan lo cubano. Aquel desafío exegético recorre los poemas escritos en Cuba y sus principales autores, hasta algunos de la Generación del 50. El desprecio hacia su visión teleológica, cuando se juzga un texto de 1957 como si fuera de ahora; o cuando se valora en bloque al autor, a partir de su filiación con la dictadura castro-comunista; comete un error donde se mezcla la neofilia –el ridículo culto a lo nuevo y a los jóvenes-- con la pereza –critican sin haber leído y pensado--, la intolerancia –desde las dos orillas-- con el culto a la Historia –con mayúscula trágica-- que criticara Paúl Valéry. Culto a la Historia que paradójicamente también perpetra el ensayista y poeta del Grupo Orígenes.
Fractura
Andrés Neuman
Novela
Alfaguara
Páginas 496
2018
La loca de la casa llamó Sor Juana de la Inés de la Cruz a la imaginación y a las imágenes que acompañan durante la vida a todo ser humano. También, La Loca de la casa es una novela del escritor Benito Pérez Galdós que gira sobre el amor como el motor de conquistas. Pero en el caso de Fractura, de Andrés Newman, para un aficionado a la literatura con pies en la economía, es la sucesión de experiencias cinceladas en la memoria que tienen como sustento los recuerdos. Recuerdos que perduran durante toda nuestra existencia con mayor o menor detalle: los gratos y los ingratos, los amargos y los felices, los traumáticos y los que dejan secuelas de toda índole. Es tan profunda la capacidad de la memoria para contemplar y retener el pasado, que a una persona que no pueda lograrlo se le considera que tiene problemas mentales y sufre de alguna patología que debe ser tratada. Frente al extremo del Alzheimer, tener recuerdos, buenos o malos, es una bendición. Pues bien, la pluma ágil y exuberante de Andrés Neuman nos recrea en su novela de ficción diez fragmentos interconectados, teniendo como centro los recuerdos de Yoshie Watanabe, un japonés traumatizado por las imágenes de un pasado terremoto, acompañado de Tsunami, que continúa atormentándolo y llenando su vida de terror.
La nueva vida
Diego Villegas Correa
Novela
Pulso & Letra Editores, Medellín, Colombia
Páginas 336
2018
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