Vida
Patricia Engel
Cuento
Grove Press, Black Cat.
Páginas 176
2010
Para un economista aficionado a la literatura y a la poesía, que ha vibrado con los versos del uruguayo Mario Benedetti, del chileno Pablo Neruda, del mexicano Jaime Sabines, del peruano César Vallejo, del español Antonio Gamoneda o de la colombiana María Mercedes Carranza, sólo puedo constatar que casi un tercio de mi biblioteca de economía y política pública lo cubre la literatura. Por alguna razón conozco la obra completa de Antonio Tabucchi y me intriga pensar cómo Antonio Baricco puede escribir una obra tan hermosa y pura como Seda y pocos años después un libro tan profundo de divulgación científica ligado a la inteligencia artificial como The Game. Estos son apenas algunas de las curiosidades previas para escribir con mucha prevención algunos párrafos sobre los cuentos en inglés de Patricia Engel. Esta reseña es, por lo tanto, un riesgo y una osadía que acredita disculpas por anticipado. Nunca lo había hecho y casi siempre hay una primera vez aunque sea una puntica.
Se trata de nueve cuentos breves o pasajes de la vida distribuidos en 160 páginas. Todos diversos y colocados en planos diferentes. Historias que a lo largo del tiempo se van ensamblando Así, se pueden leer “de brinco en brinco”, sin que exista dependencia el uno del otro. Esta fluidez demuestra la versatilidad e imaginación de la autora. Atributo que es muy escaso.
Lucho es el nombre de uno de los protagonistas que recrea el círculo de pobreza de inmigrantes, que con muchas dificultades logran insertarse en las nuevas tierras de oportunidades como los Estados Unidos. La historia soslaya con gran prosa los paisajes de violencia intrafamiliar, femicidios, barrios segregados, hacinamiento y choque de culturas intergeneracionales. El desenlace trágico del protagonista es como el sepelio de minorías abandonadas a su propia suerte. Doloroso pero vigente, y la prosa de Patricia es elocuente para retratar esas experiencias.
En el marco del ataque terrorista a las Torres Gemelas del 11 de septiembre de 2011 en New York, "Refuge" (Refugio) narra los pasajes de Sabina, la protagonista central, con Nico, un aficionado a la guitarra, con quien tuvo escenas de primer amor. Esto se amplifica con la vida de Luscious Lou, el profesor de guitarra y su entorno familiar. Los vínculos interpersonales están presente y se entrelazan formando pasajes o enredos apuntalados por los celos, las circunstancias y las propias experiencias de cada personaje. “Some love stories are just meant to be” parece ser el lema de la historia. Al azar se encuentran y al azar se desenvuelven las relaciones y los compromisos, todo en un ambiente newyorkino medio italo-latino. Los vínculos extravagantes y a veces violentos de los protagonistas, dejan la sensación de la vida cruel de los inmigrantes, que en medio de una tragedia como la de las Torres Gemelas, a pesar de la dureza de su existencia, sólo queda agradecer porque aún se vive.
"Green" (Verde), es una historia rara: Maureen, de madre portuguesa y padre irlandés, acosa, persigue y maltrata. Es celosa y envidiosa, máxime cuando de por medio hay una madre que ha visto a su hija morir. Narra una tercera persona y el lector sigue el hilo porque es un asunto social frecuente. Se le caracteriza como perversa o malvada por su forma de vestir o comportarse. Actitud muy frecuente cuando se discrimina por las apariencias y no ser igual a otro. También, están presentes las figuras de la desadaptación social, los choques culturales, la influencia de las modas en las conductas juveniles, la propaganda, y la rivalidad en las escuelas. A veces las imágenes de Miami recrean un ambiente perfecto de estereotipos y derroches que podrían ser reproducciones de lugares de origen como Bogotá, Ciudad de México o La Habana. En otras, se trata de amistades que se encuentran para complicarse la vida y las cuales son difíciles de olvidar. Todo esto envuelve la elegante prosa de Patricia Engel.
Así, continúan otras historias intensas alrededor de Sabina tales como "Desaliento y Paloma". En el caso de "Vida", dentro de la narrativa salta la expresión “casa de citas” y el lector común y corriente puede pensar que se trata de un error al asimilarlo a burdel, o de una simple dirección de internet para venta y compra de propiedades. Pero esto para nada demerita la historia. Sin embargo, tan latinizada es la coreografía que incluso aparece mencionado el célebre programa Sábados Gigantes de un presentador chileno conocido como Don Francisco. Muchas de esas imágenes de reinas, artistas de cine o telenovelas, lujos y estrellato fácil están cambiando, gracias a una revalorización del papel de la mujer y su mayor nivel de educación e inserción laboral.
Todo continúa y termina con "Día" y "Madre Patria". Esta última nos rememora las nostalgias de aquella patria que se lleva en la sangre y que la distancia no borra a pesar del tiempo. Nadie puede estar exento de esas añoranzas y melancolías. Unos, huyen de la penuria y la violencia pero llevan siempre consigo la memoria de su patria. Otros, retornan porque los tiempos son mejores o porque las cosas no se dieron como se soñaron. Todo esto nos lo hace vivir Patricia como historia propia y ahí creo que está parte del encanto de su libro. ¡Felicitaciones!
Patricia Engel
New Jersey, Estados Unidos (1977). Escritora de padres colombianos. Es la autora de Vida, libro ganador del Premio Biblioteca de Narrativa Colombiana 2016, finalista del Premio de Ficción PEN/Hemingway y nombrado por el New York Times como Libro Notable del Año. Su novela No es amor, es solo París obtuvo el Premio Internacional Latino del Libro y Las venas del océano, su última obra, fue honrada con el Premio Literario de la Paz Dayton 2017. Sus libros han sido traducidos a varios idiomas y sus cuentos han sido publicadas en varias antologías y revistas. Actualmente enseña Escritura Creativa en la Universidad de Miami y es la editora literaria de la revista The Miami Rail.
Edgar Ortegón Quiñones
Economista por la Universidad Nacional de Colombia y Master of Arts in Economics por la Rice University de Houston (EE. UU.). Ha sido funcionario del Departamento de Planeación de Colombia y director de la División de Proyectos y Programación de Inversiones del Instituto Latinoamericano y del Caribe de Planificación Económica y Social (Ilpes), organismo miembro de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal). Es profesor de la Universidad Alcalá de Henares (España), Universidad de Chile (Chile), Universidad del Valle (Colombia) y Universidad Continental (Perú). Ha publicado Guía sobre diseño y gestión de la política pública (2008), Fundamentos de planificación y política pública (2012), Políticas públicas: Métodos conceptuales y métodos de evaluación (2015, 2019), Una aproximación a la teoría de la complejidad. Planificación, política y valor público (2018) y, en coautoría, numerosos textos, metodologías y manuales sobre identificación, preparación y evaluación de proyectos y Sistemas Nacionales de Inversión Pública. Es también colaborador habitual de Aurora Boreal®.
Reseña sobre el libro de cuentos libro Vida, enviada a Aurora Boreal® por Edgar Ortegón. Publicado en Aurora Boreal® con autorización de Edgar Ortegón. Carátula de Vida corteseía © Alfaguara Random House Grupo Editorial. Fotografía Patricia Engel © Elliot and Erick Jiménez. Fotografía Edgar Ortegón © Edgar Ortegón.
Complejidad, inteligencia artificial y evolución en la gestión pública
Edgar Ortegón y José Carlos Machicao
Fondo Editorial Universidad Continental
ISBN: 978-6124443-06-0
Páginas 202
2019
No eran más que sombras. Todos mis sentidos las percibían como siluetas, espectros o cuerpos vacíos. Me recordaban las manchas que deja el velo en un carrete fotográfico. Yo podía verlas, pero, por más que intentaba, no lograba descifrarlas. Eran imágenes opacas, casi imperceptibles. Parecían inanimadas y, sin embargo, sentía que me miraban. Incluso sentía que me hablaban, creía que lo hacían porque alcanzaba a ver que algo parecido a una boca se movía sin que mis oídos consiguieran escuchar sonido alguno.
MINIPRÓLOGO
El minicuento, por su extensión, nos tienta a leer uno tras otro. (Olvidamos que se acerca más al poema que a la narración.) Así, la emoción de cada uno elimina la del anterior. Los Petits poèmes en prose de Baudelaire o los cuentos del maestro Anderson Imbert nos aconsejan hacer lo contrario: dejar el libro y saborear lo leído, si merece ser saboreado.
Juan Leyva nació en la ciudad de México en 1960. Ha publicado poesía, artículos sobre literatura, crónicas de viaje y traducciones en distintas revistas y diarios nacionales. Entre sus libros se encuentran Música nocturna (UAP, 1993); El ritmo de la libertad, la poesía en las ciudades: Tablada, López Velarde, Leduc (Destiempos, 2011); y Voz popular, saberes no oficiales: humor, protesta, disidencia y organización desde la escuela, la calle y los márgenes (UNAM/Bonilla Artigas, 2016).
“No me arrepiento de esas orgías de libros”, dice Elías Canetti en uno de sus apuntes. Y cuando se lee la confesión que enseguida escribe el autor de Masa y poder, uno se siente libre de cualquier culpa, no sólo de haber gastado en libros muchas veces el dinero que tenía reservado para comer, vestir o hasta pagar la renta; sino de que unos cuantos de los libros comprados nunca han sido leídos.
Las aventuras con libros merecen siempre no excusas sino aplausos, no remordimientos sino alegría. En La Habana, cuando no tenía dinero, gastaba todo lo que nunca ahorré –con certera e inexorable puntería-- en libros. En mis viajes y en mi primer exilio --en el generoso México--, hasta en los peores momentos conseguía comprar de vez en cuando libros. Con vientos helados de un permanente fin de mes y con marea baja en el bolsillo, aun así triunfaba la adicción: vengan más libros. Casi ni los tacos al pastor de carnitas competían contra los más recientes títulos arribados a la librería Profética, en el Centro Histórico de la ciudad de Angelópolis—Puebla de los Ángeles--, donde se halla una de las mejores bibliotecas coloniales del planeta, la creada por el obispo Juan de Palafox y Mendoza, que tanto disfrutó sor Juana Inés de la Cruz.
El arte de la novela en el Post-boom latinoamericano
Alejandro José López
Ensayo
Programa Editorial Universidad del Valle
ISBN 978-9587653373
Páginas 165
Año 2014
El profesor de la Universidad del Valle, doctor Alejandro José López, narrador y ensayista, en abril de 2017 publicó un importante libro-ensayo acerca del denominado “post-boom” literario latinoamericano. Leí este libro hace dos años, pero ahora lo he vuelto a mirar con el detenimiento que de nuevo merece.
Se trata de un trabajo supremamente importante y bien escrito. En su primer capítulo, que es el que más interesa a los fines de esta nota, el autor lleva a cabo una de las más informadas y rigurosas aproximaciones que he podido conocer acerca de eso que se ha denominado, por algunos ensayistas, “boom” literario latinoamericano. Y, en los capítulos siguientes, deriva hacia un detallado análisis de autores como Manuel Puig, Antonio Skármeta y Ángeles Mastretta. Narradores que, según el autor, se pueden considerar como los más representativos de eso que se conoce como el “post-boom” literario latinoamericano.
Teresa Iturriaga Osa: (Palma de Mallorca, 15/10/61) es Doctora en Traducción e Interpretación por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Reside en Canarias desde 1985. Ha trabajado en gestión y periodismo cultural, sociología, radio, poesía, ensayo, relato, traducción. Ha dirigido proyectos literarios interculturales con voces de mujer. Ha publicado los libros Mi Playa de las Canteras, Juego astral, Revuelto de isleñas, Desvelos, Sobre el andén, Gata en tránsito (poemario prologado por J. M. Caballero Bonald), Campos Elíseos, En la ciudad sin puertas, DeLirium y El oro de Serendip. Ha participado en varias antologías españolas: Orillas Ajenas, Hilvanes, Fricciones, Que suenen las olas, Ecos II, Doble o nada, Espirales Poéticas, Madrid en los Poetas Canarios, París, Mujeres en la Historia I-II-III, Casa de fieras y Pilpil y mojo.
a Luis Sagasti
Es una expresión que siempre me llamó la atención, aunque quizás ya pertenezca a esa lista de las que uso frente a mis alumnos, en los que solo encuentro una mirada helada de incomprensión, de distancia temporal. Creo que “no tenés cara” se puede parafrasear como “sos un hipócrita”, “justo vos decís/hacés eso”. O, simplemente, por “sos un caradura”: curiosamente, suena contrario y es muy parecido. O a lo mejor me equivoco.
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