Todo estaba confirmado. Acordamos vernos en un casino central de San Petersburgo, una tarde en que las calles parecían flotar en medio de una lluvia intensa y menuda, mientras el cauce del Río Neva atravesaba como una flecha por el corazón de la ciudad.
El episodio de Mónica Lewinsky, en los años noventa, representó un punto de inflexión para la sociedad norteamericana porque evidenció su doble moral. Philip Roth nos lo recuerda en esta novela que expone el problema racial con toda su complejidad, en un momento que podríamos llamar "estúpido" para cierta intelectualidad, vinculada al mundo académico, que antepone sus intereses a la inteligencia y al sentido
Entrevista con Sigrid Núñez
En esta edición conversamos con la escritora estadounidense Sigrid Núñez, quien ha publicado seis novelas y recientemente sacó sus memorias sobre Susan Sontag. Ella ha sido escritora residente en varias ciudades europeas, ha impartido clases en universidades y ha sido galardonada con prestigiosos premios y becas, como la de ser premiada por la Fundación Lannan y la Academia Americana de Berlín.
Chaqueta... bella chaqueta...
Me encantó esta chaqueta que le vi a una chica que se sentó a mi lado en Buzz Bakery. Gran detalle en la parte de atrás y me encanta la franja en la parte inferior.
La chaqueta es de Zara.
¡Prece que puede necesitar en la cabeza a Zara pronto!
¿Qué puede un cuerpo?
Dirección: César González
Guión: César González
Edición: César González
Fotografía: César González
Intérpretes: Marcelo Chávez, Esteban Rodríguez, Lucas Garribia
Año: 2014
El Museo Picasso Málaga (26 abril - 17 septiembre 2017) presenta el trabajo de 10 pintores de primera línea, nueve hombres y una mujer, cuya obra deja perturbados, nunca indiferentes. Trabajaron en Londres, ciudad de encuentro artístico y existencial, entre la Segunda Guerra Mundial hasta hoy en día. Esta exposición permite una comprensión más rica y compleja del arte y la cultura posteriores a la Segunda Contienda con un total de noventa piezas que muestran trabajos donde se aprecian la contundente soledad de Francis Bacon, la turbación carnal de Lucian Freud, las preocupaciones existenciales de Michel Andrews, la pintura tridimensional de Frank Auerbach, la fuerza emocional de David Bomberg, la rigurosa medición de William Coldstream, la multiplicidad de Ronald B. Kitaj, la visceralidad de Leon Kossoff, la subversión de Paula Rego y la proporción de Euan Uglow. Londres tuvo un papel estratégico en el final de la contienda y había acogido a fugitivos del nacismo de todas las nacionalidades. Estos pintores, unidos por vínculos de amistad y admiración mutua, exploraron la apariencia y la fragilidad del cuerpo con la ciudad como entorno circundante, dotando a sus pinturas de una inusitada intensidad.
Diario de la peste
Gonçalo M. Tavares
Traducción: Paula Abramo
29 de abril de 2020
Rodolfo Hinostroza (Perú 1941 - 2016), poeta y escritor polifacético. Se interesó por la astrología y la antropología. También por la gastronomía. Obtuvo los premios y reconocimientos: Certamen Internacional de Poesía Maldoror (1971), Internacional de Cuento Juan Rulfo (1987), Beca Guggenheim (2009) y Nacional de Cultura (2013). Sus textos poéticos poseen múltiples niveles de significación y se caracterizan por no ceñirse a ninguna regla canónica. La fragmentación y la dispersión de los versos, así como la inclusión de signos matemáticos y de otros entes abstractos, funcionan como elementos constructores de un estilo poético innovador y libre de ataduras. De temáticas y estilos distintos sus poemas tienen un trasfondo ideológico, cultural y social, donde están presentes la crítica y el compromiso político, la introspección identitaria, el amor y el erotismo, la familia y la muerte desde distintos enfoques.
Al llegar a cada ciudad nueva el viajero encuentra un pasado suyo que ya no sabía que tenía: la extrañeza de lo que ya no eres o ya no posees más te espera al paso en los lugares extraños y no poseídos."Resueltos temporalmente mis problemas económicos con los cien francos nuevos -diez mil antiguos es más estimulante- que me prestaron en el Consulado, tengo por lo menos diez días tranquilos para comenzar mi novela. Estoy resuelto a escribirla".
La primera vez que mi madre me llevó a la escuela, la mañana era calurosa y polvorienta. Yo tenía guardapolvo blanco, sandalias de cuero negro y un mundo de ilusiones. Pensé que al fin se me abrirían las puertas de ese establecimiento misterioso y temido, del cual me hablaron tanto mis compañeros de juego. Los profesores sacan los conocimientos hasta por los bolsillos, me dijeron. Les falta un pelo para ser bibliotecas andantes y dejar de ser mortales de carne y hueso.
Dueño de una de las obras más osadas en las letras colombianas, Orlando Mejía Rivera alimenta sus libros con el rigor de quienes bañan las palabras con la savia del humanismo. Conocedor de los silenciosos caminos que se trenzan entre la ciencia y el arte, este médico internista, filósofo y escritor, ha transitado con versatilidad los diversos géneros literarios. La vindicación de la tradición como inagotable fuente creativa y el aliento poético que emana de cada aventura con la historia y sus meandros, son algunos de los referentes esenciales visitados en este diálogo.
Los ríos secretos (que convergen en mí)
"La candente mañana de febrero en que Beatriz Viterbo murió, después de una imperiosa agonía que no se rebajó un solo instante ni al sentimentalismo ni al miedo..." releyó el joven y se dijo, no sin cierta vanidad, que no estaba mal. Sentado en aquella tasca donde se reúne con sus compinches ultraístas, recitan versos de memoria, discuten de filosofía, también de los libros que leen, mira al cielo y ve un pájaro pasar. De pronto, alguien le toma del hombro. Es Gómez de la Serna, quien lo enajena de sus reflexiones con un par de esas ocurrencias que ha bautizado con el nombre de greguerías. Ambos, el joven y el hombre, conversan y ríen. Antes de irse, el joven recuerda la hoja escrita con aquella línea, pero Gómez de la Serna ya lo toma del brazo y lo empuja por la calle, directo al olvido. El viento sopla y empuja la hoja, que vuela antes de caer en el río.
Pasan los años - ya se sabe que la memoria es porosa para el olvido - y el joven ha regresado a su ilegible patria, se ha convertido en un hombre que publicó cuentos y poemas de exagerado recibimiento, según piensa él. Aquella tarde, el hombre mira a través de la ventana antes de sentarse a escribir. Un pájaro vuela por los techos de Buenos Aires. Abajo, otro río corre sus aguas idénticas. No sabe por qué pero al verlo se emociona como un joven. Entonces, se sienta a escribir y la pluma, como si tuviera vida, se agita sobre la hoja: "La candente mañana de febrero en que Beatriz Viterbo murió...".
Curioso, piensa, juraría que este cuento ya lo escribí antes.
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