La horrible noche: entre la ética de la violencia y la memoria
Óscar Osorio
Novela
Tusquets
Páginas 218
2025
En La horrible noche, Óscar Osorio —reconocido escritor y profesor vallecaucano— ofrece una obra que continúa su destacada producción literaria y académica (cuentos, crónicas, novelas, poesías y artículos) dedicada a examinar las transformaciones y continuidades de la violencia en Colombia a lo largo de los siglos XX y XXI. El recorrido por los tres capítulos de su última novela propone diversas discusiones en relación con el papel ético del escritor ante la crueldad, las fronteras entre la realidad y la ficción, la perspectiva histórica de la violencia en Colombia, el protagonismo del ejecutor y la víctima en la literatura. Uno de los ejes centrales de la novela es el horror, el cual se construye en dos vías: la atrocidad difundida por un escritor asesino en dispositivos literarios, y la sensación de terror, desasosiego y enfermedad que viven aquellos cercanos a este personaje.
La horrible noche presenta a Andrés, un cronista judicial del periódico La Región, desaparecido tras iniciar una intensa investigación para demostrar que Asdrúbal Sierra era un asesino en serie que se complacía en narrar sus propios crímenes atroces en su novela Te rompieron el culo, Pirulo. A pesar de la insistencia de sus amigos para que abandonara este caso, Andrés conecta la escritura de Asdrúbal con antecedentes de otros escritores asesinos de diferentes nacionalidades que han narrado sus crímenes en sus textos. Su carpeta de “Escritores Asesinos” se convierte en un insumo central para demostrar que al desaparecer los cuerpos de las víctimas “este criminal nos desafía con su novela [...] Así es como logra la impunidad que no consiguieron los otros: el verdadero crimen perfecto” (p. 77). La indagación sobre la familia de este “monstruo” le confirma que el abuelo era un exterminador de liberales que participó en las matanzas de Ceylán y Andinápolis, en aquella época que “mataban feo, con despellejamientos, emasculaciones, enucleaciones, desmembramientos, decapitaciones y todo tipo de horrores” (p. 32). Andrés asegura que Asdrúbal proviene de una familia inclinada al crimen y que es un ejecutor paramilitar cuyas atrocidades se concentran en la finca El Edén y se exhiben descaradamente en su novela con total impunidad. La historia del periodista se entrelaza con personajes del mundo judicial, literario y periodístico, tales como Valencia, Ignacio, Carlos, Norma, Calixto, Baltasar, Óskar Alexis, a partir de los cuales se discute, entre otros aspectos, el sentido ético y estético de la literatura que expone la violencia descarnada.
Osorio complejiza la relación entre escritura y crimen. Asdrúbal Sierra, reconocido por muchos “como un empresario con sensibilidad social” preocupado por las víctimas de la violencia, tiene la característica particular de coleccionar las orejas de sus víctimas. Sus novelas recuerdan las descripciones de Germán Guzmán sobre el abanico de consignas, cortes, crímenes sexuales y de todo tipo a mediados del siglo XX en Colombia; además, revelan la continuidad de los métodos crueles de represión y exterminio de las guerras contemporáneas en nuestro país. Dame tu oreja, Caremarteja, su segunda novela, evoca el “corte de oreja”, “una práctica de conteo o comprobación de asesinatos cometidos”, utilizado durante la época de la Violencia como un “comprobante infame que se exigía para admitir las bajas causadas a los guerrilleros” (Guzmán, 1968, p. 331).
Desde esta perspectiva la novela plantea que para afrontar las dimensiones del horror no basta con nombrarlas. Es la realidad trascendida que refiere Vallejo la que permite en La horrible noche dialogar con la crueldad, la indiferencia, el autoexilio o la desaparición forzada que corroe a la sociedad. Más allá de los actos criminales, los cuadros experienciales de algunos personajes exponen que, a pesar del temor, las víctimas no se resignan ante la atrocidad y la impunidad. Las conexiones entre sus historias se ubican en un plano central de la propuesta literaria para ahondar en sus emociones, memorias y reflexiones. Andrés encarna una víctima de desaparición forzada con acciones que interpelan la inercia social ante la violencia. Su cuerpo y su alma sufren la devastación, sentía “como si estuvieran vertiendo plomo líquido en sus venas. Sentía un ahogo permanente, una congestión en el pecho. Le dolían las víctimas, los cuerpos desaparecidos en fosas y ríos, la multitud de desterrados que llenaban de miseria las ciudades” (p. 133).
Las intervenciones de Baltasar y Valencia desarrollan perspectivas sobre la representación de la tanatomanía y sus diversas prácticas en la literatura; y las implicaciones éticas y estéticas derivadas de ello. Estos personajes son claves, pues, desde su rol en el campo literario se encargan de promover la obra de Asdrúbal en el escenario colombiano. Baltasar propone una lectura que intenta destacar elementos conceptuales que distinguen su literatura como la inauguración de una “poética del realismo brutal” y cataloga al escritor como “uno de los más inquietantes exponentes de la literatura colombiana contemporánea” (p. 150) que sintetiza y supera a sus antecedentes al condensar una “exquisita variedad del mal” que incluye “feminicidas, infanticidas, torturadores, descuartizadores, despellejadores, incineradores, hematófagos, antropófagos, necrófagos, necrófilos, estupradores, pederastas” (p. 152). Por su parte, Valencia edita la obra y ayuda a su promoción. Sin embargo, termina por debatirse continuamente entre el desagrado que le producen estas historias que considera además mal escritas. Su contacto con Asdrúbal y sus novelas afectan su vida al punto de obligarlo a huir. Con la tercera novela Ojo y vista, periodista “cada renglón sintetizaba un oprobio y cada crimen le recordaba lo que decía Andrés sobre el escritor asesino. La sola sospecha de estar leyendo sobre muertes reales le producía descargas eléctricas en la piel” (p. 175), especialmente, porque esta se publicó luego de la desaparición del periodista.
El relato de Óskar Alexis sobre los hechos relacionados con su amigo Osorio y Machete es fundamental en la novela. En esta ocasión, señalaremos que, sin desconocer el dolor que envolvió a la familia de Osorio, este tuvo la oportunidad de ser cremado y honrado en “una ceremonia íntima y emotiva” “en medio de los guayacanes, bajo una fresca brisa y un crepúsculo de azafrán [en donde] enterraron sus cenizas”. Y aunque a “Osorio nunca le interesó el modo de sus honras fúnebres, […] sabía que la expresión del afecto y la dignidad de la despedida eran un paliativo para la pena de los deudos” (p. 185). Este rito funerario permite a su familia la aceptación de la pérdida, la expresión del dolor. En contraste, la historia de Andrés revela no sólo la violencia que acompaña su desaparición, sino además la tragedia ante la ausencia de honras fúnebres, una sepultura y cualquier otra acción simbólica que repare su dignidad.
La horrible noche evidencia que, aunque las estrategias de representación de la crueldad han sufrido variaciones en el campo literario, la exposición del horror sigue siendo una constante. En la transición de pájaros y chulavitas a nuevos perpetradores persiste la tanatomanía del siglo XX extendida a otras modalidades de violencia, y el cuerpo continúa siendo el territorio sobre el cual se ejerce la desintegración de la dignidad humana. En este sentido, Óscar Osorio enfrenta el tema de la violencia y problematiza los síntomas de una sociedad atravesada por la impunidad y la crueldad, cuyas historias más espeluznantes provienen de la realidad misma. Tal como plantea Rodríguez (2008), a pesar de ese “azaroso dramatismo” de la violencia, ningún intelectual colombiano puede ser indiferente, ya que “la violencia gravita sobre nuestra sensibilidad en forma perturbadora y agresiva. Está demasiado presente para ignorarla; es demasiado cruel para no sentirla; no podemos olvidarla, vivimos bajo su atmósfera de alucinación y terror” (Rodríguez, 2008, p. 12).
Como lectores asistimos al sobrecogimiento, la incertidumbre, el cuestionamiento constante. Vivimos la agresión brutal ficticia que obliga a reconocer la sevicia de la que es capaz el ser humano. Esta novela nos impide eludir la violencia que parece distante, pero que constituye la historia de millones de víctimas en Colombia instaladas en una horrible noche que no cesa. Se desvanecen las palabras pronunciadas el 26 de septiembre del 2016, por el entonces presidente Juan Manuel Santos: “Colombianos: ¡CESÓ LA HORRIBLE NOCHE! ¡Cesó la horrible noche de la violencia que nos ha cubierto con su sombra por más de medio siglo!”. Aquellas palabras, que pretendieron clausurar simbólicamente los efectos del conflicto armado en Colombia, contrastan con la persistencia y multiplicidad del sufrimiento que la literatura aún se encarga de desentrañar. En este sentido, la obra de Osorio al indagar sobre la maldad y el horror que atraviesan las memorias colectivas e individuales en Colombia “devela las tensiones propias del cuerpo social y […] se convierte en el punto de convergencia de los fantasmas que atormentan a la sociedad y de las preocupaciones del escritor frente a la realidad que lo estrecha” (Vanegas, 2020, p.147).
No es solo una noche, son noches y días de infamia ante los cuales Osorio confronta a sus lectores. La horrible noche es una novela fundamental de la literatura colombiana para explorar la complejidad de la violencia que parece transformarse en nuestro país, pero en la cual pervive un “monstruo” que puede encarnarse en diferentes escenarios y actores a lo largo de la historia nacional.
Referencias bibliográficas
- Cárdenas, J. (2018). Panorama de la literatura sobre el conflicto armado en Colombia, siglos XX y XXI: Consideraciones sobre su desarrollo y evolución narrativa. Cuadernos de Literatura del Caribe e Hispanoamérica, (27), 19–34. https://doi.org/10.15332/s1794-3841
- Guzmán, G. (1968). La violencia en Colombia: Parte descriptiva. Editorial Suramérica. Bogotá.
- Osorio, O. (2025). La horrible noche. Planeta Colombiana Editorial S.A. Bogotá.
- Rodríguez, N. (2008). Los vehículos de la memoria. Discursos morales durante la primera fase de la violencia (1946-1953). Editorial Universidad de los Andes. Bogotá.
- Santos, J. M. (2016, septiembre 26). Palabras del presidente Juan Manuel Santos en el acto de firma del Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto con las FARC. Presidencia de la República de Colombia. http://es.presidencia.gov.co/discursos/160926-Palabras-del-Presidente-Juan-Manuel-Santos-en-el-acto-de-firma-del-Acuerdo-Final-para-la-Terminacion-del-Conflicto-con-las-FARC
- Vanegas, O. (2020). Imaginarios políticos del miedo en la narrativa colombiana reciente. Sello Editorial Universidad del Tolima. Ibagué.
Rosa Jaisully Durán Muñoz
Profesora y coordinadora de la licenciatura en literatura de la Universidad del Valle, seccional Palmira. Doctoranda en Humanidades de la Universidad del Valle, Colombia, en la línea de Historiografía de la literatura colombiana. Su trabajo académico aborda la literatura de la violencia y la memoria. Sus publicaciones más recientes son: Memorias del horror de la desaparición forzada en La sombra de Orión (2021) y Recuerdos del río volador (2022) en Revista Estudios de literatura colombiana de la Universidad de Antioquia; Cómics: un camino para la pedagogía de la memoria. Experiencia de estudiantes de la Licenciatura en Literatura de la Universidad del Valle (2019-2021), en Voces y Silencios. Revista Latinoamericana de Educación, de la Universidad de los Andes; y La ruidosa marcha de los mudos: entre la narrativa literaria y el archivo histórico en el libro Voces emergentes. Exploraciones críticas contemporáneas en la literatura latinoamericana, del Programa Editorial de la Universidad del Valle.
Óscar Osorio
La Tulia, Valle del Cauca, Colombia. Profesor titular de la Universidad del Valle. Doctor en Literaturas Hispánicas y Luso-Brasileñas de la Universidad de la Ciudad de New York (CUNY). Ha publicado catorce libros y numerosas crónicas, cuentos y artículos académicos en revistas de Colombia, Chile, Estados Unidos, Canadá, España y Dinamarca. Ha recibido los premios: Cáceres de Novela Corta, España 2007; Gutiérrez Mañé a la mejor tesis doctoral del Ph. D. Program in Hispanic And Luso-Brazilian Literatures and Languages (The Graduate Center, CUNY), New York 2012; Autores Vallecaucanos Jorge Isaacs (de ensayo), Cali 2015. Ha recibido las siguientes distinciones: Beca Colfuturo para estudios doctorales, 2010; Beca Fulbright Investigador Visitante Colombiano para desarrollar una estancia de investigación-creación en periodismo literario en Nueva York, 2020; Reconocimiento por su destacada participación en la difusión de la cultura colombiana en el exterior, entregada por el Consulado General de Colombia en Miami, 2024; Profesor Distinguido de la Universidad de Valle, 2025. En junio de 2023, Tusquets publicó su libro Allende el mar, que recoge diez crónicas de inmigrantes colombianos en Estados Unidos.
Material emviado a Aurora Boreal© por Óscar Osorio y Rosa Jaisully Durán Muñoz. Publicado en Aurora Boreal© con autorización de Rosa Jaisully Durán Muñoz. Carátula La horrible noche cortesía Tusquets. Fotografía Óscar Osorio © archivo del autor. Fotografía Rosa Jaisully Durán Muñoz © archivo de la autora.



