Paso No 2. Resístase a entender
Escuche atentamente cómo una voz familiar, pero extrañamente deformada, le advierte que su _____________________________ (introduzca aquí un parentesco y el nombre de la persona en cuestión) ha muerto. Para un mejor golpe de efecto debe tratarse de un pariente consanguíneo, por ejemplo: un hermano.
Logrará knock out si a esto agrega la noticia de que su hermano no ha muerto de muerte natural ya que gozaba de excelente salud, sino que ha sido impunemente asesinado.
En este punto está permitido tambalearse, ponerse pálido e incluso temblar. Procure tener a su alcance algo en qué sentarse ya que de no ser así podría usted caer directamente en el suelo, con las consabidas manifestaciones físicas, a saber: moretones en los glúteos.
Exclame: "¿Qué?", tan alto como la falta de aire se lo permita. Debe ser lo suficientemente alto como para que las personas a su alrededor volteen a verlo con franca curiosidad, pero no tanto que lo miren con suspicacia o miedo.
Vuelva a escuchar la noticia con un extraño zumbido instalado en sus oídos. Diríjase de ipso facto al-lugar-de-los-hechos. O a donde le pidan que vaya. Se sugiere haber establecido de antemano un PECCF, Punto de Encuentro en Caso de Contingencias Familiares, maniobra mediante la cual se ahorrará muchos problemas a la hora de trasladarse del punto A (lugar en que recibió la llamada) al punto B (lugar en donde encontrará a familiares y amigos reunidos). Es conveniente empezar a sentir algún dolor físico, siendo el dolor de estómago el más común y socorrido. Acompáñesele, de creerlo así conveniente, con sudoración y vómito.
Úsese el medio de transporte más adecuado a las circunstancias; sin olvidar que, debido al choque emocional en el que ahora se encuentra, podría ser peligroso conducir su auto, en ese caso usted puede:
a) Tomar un transporte colectivo, llámese microbús, autobús, pecera, metro o de cualquier forma que le llamen en el lugar donde usted habita. ¡Advertencia! Se han observado reacciones secundarias en persona hipersensibles y susceptibles al mareo.
b) Tomar un taxi, lo cual le dará mayor seguridad a la hora de trasladarse de A a B sin escalas o con la posibilidad de detenerse en caso de necesidad (remítase a la advertencia del inciso anterior).
Sandra Montoya Jurado (Chihuahua, México, 1976). Narradora y ensayista es licenciada en Letras Españolas por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Chihuahua. Ha colaborado en diversas publicaciones como Solar y Revista Ombligo. Es autora de Memoria colectiva (Instituto Chihuahuense de Cultura, 2011) y está antologada en el libro de ensayos Transgresión Femenina (Floricanto, 2010).
Paso No 3. Niéguelo
Mientras sostiene el teléfono fuertemente con una mano y con la otra se detiene de una pared, repita: ¡NO, NO, NO, NO, NO! Haga esto tantas veces sea necesario. De ser posible niéguelo tres veces. A lo largo de la historia de la cristiandad el 3 (tres) ha sido considerado un número divino, ejemplo: La Santísima Trinidad, las tres virtudes teologales, etcétera. Por lo tanto no tenga usted empacho en negarlo tres veces, sugerencia:
1ª negación: Y sucedió que recibí el llamado y yo lo negué, pues no veía.
2ª negación: Y sucedió que aún viendo me negué a creer.
3ª negación: Sucedió entonces que desperté antes de que cantara el gallo y lo negué por tercera ocasión.
Paso No 4: Llore inconsolablemente
En este paso se ruega muestre "el doliente" la mínima compostura. El llanto así como así no es fácil de expresar, se necesitará entonces de ardua concentración; se sugiere usar una recopilación de recuerdos tipo fotografías instantáneas, así como una mezcla de audio de conversaciones pasadas sostenidas con el ahora occiso. Al respecto y en caso de necesitarlo remítase a Instrucciones para llorar del afamado cronopio Julio Cortázar, líder en materia de instructivos.
Las muestras de dolor pueden ser tan bizarras como su situación lo permita (téngase en cuenta religión, creencias políticas, sexo, posición socioeconómica, etcétera). Llorar, mesarse las barbas y los cabellos, rasgarse las vestiduras, emitir ayes de dolor y blasfemar son sólo algunas de las técnicas de desahogo más socorridas.
"El doliente" puede incluso elegir por lo menos dos de estas demostraciones y mezclarlas. Ejemplo: mesarse las barbas mientras levanta al cielo el puño blasfemando.
Dado el caso de carecer de barbas, como es común -más no imposible- que suceda en las mujeres, cambie éstas por los cabellos y acompañe dicho movimiento con ayes de dolor desgarrante, o ayes desgarrantes de dolor que, como dijo un cubano: no es lo mismo, pero es igual.
4. A. Emborracharse. Pros y contras del uso indiscriminado del alcohol durante un velorio.
En algunas culturas en las que el machismo se encuentra fuertemente arraigado, obviamente no en la mexicana, algunos hombres mostrarán imposibilidad para demostrar su dolor a menos que sea a través de un intermediario, en este caso alguna bebida alcohólica.
Está permitido, sin olvidar que el abuso de cualquier producto podría ser perjudicial en sus demostraciones de afecto hacia "los dolientes" e incluso podría causarle daños físicos, como caer de alguna escalera. Alcoholícese entonces hasta el grado de derrumbar paredes internas y después remítase al apartado No 4.
Paso No 5. Enójese
Permítase externar su dolor por medio de imprecaciones. Enójese con el mundo, indígnese con quien le dio la noticia, irrítese con usted mismo por no haber tenido una premonición salvadora. Pero sobre todo, enfurézcase con aquellas personas que ocasionan su dolor, a saber: el difunto y el asesino.
Vuelque su dolor con gritos desgarrantes. La policía, el mal gobierno, la inseguridad, todo es blanco de su dolor en momentos como éste, elija el que más se acomode a su situación y exprésese.
Nota aclaratoria: Es muy importante esclarecer que estos pasos pueden, y aún se diría deben, mezclarse unos con otros continuamente. El paso número 3 es el más aconsejable a la hora de reutilizar.
Paso No 6. Divague
Permítase dar un descanso a su cerebro y a sus lagrimales de vez en cuando. Mientras desgrana rápidamente los misterios dolorosos del Santo Rosario observe con expresión un tanto vaga a quienes la rodean. Fije su vista en aquellos objetos que sean visiblemente discordantes con el entorno: la abeja que se ha parado en el adorno del cabello de la mujer sentada frente a usted, los zapatos de puta de una desconocida, los ojos enrojecidos de un pariente, la forma en que cierra los ojos la viejita sentada más allá, que pareciera que le hace más falta el ataúd que a su difunto...
Salga de la sala, dese un respiro, hidrátese. Cuente chistes con otros prófugos como usted. Inhale. Exhale. Repita esto varias veces hasta que se sienta a punto del desmayo.
Piense en la última vez que habló con su hermano, piense en cuántas veces ignoró a su hermano, piense que a partir de ahora se ha quedado huérfano de hermano.
Vuelva rápidamente a la sala; repita pasos 3 y 4; coree, sin entender y sin sentir: ruega por él, ruega por él, ruega por él.
Paso No 7. Despedida y fin
Advertencia: Se avisa a los lectores que en este último paso se observarán momentos de máximo dolor, así como delitos que podrían impresionar a personas sensibles.
a) De la misa: Se sugiere al "doliente" acudir a la misa de cuerpo presente, ofrecida en la parroquia donde su hermano nunca acostumbró ir. Sacerdote oficiante empático sujeto a disponibilidad.
b) Del traslado en la carroza: Hoy día está muy de moda llevar al difunto en un último recorrido por el barrio que lo (la) vio crecer, se sugiere no alargar demasiado el paseo y, sobre todo, no obstruir avenidas. Paseo a la cantina no incluido.
c) Del panteón: Hecha de antemano la elección del lugar de eterno descanso del difunto, arribe a éste. Personal debidamente entrenado lo guiarán hasta el lugar elegido (prepago) y lo apoyará con sus conocimientos en materia de sepelios.
d) De la despedida: Repita insistentemente el paso 3, no busque consolar sino ser consolado. Pida a gritos ver por última vez a quien en vida amó tanto. Pierda toda fe en la justicia. Deje caer en la tumba las últimas flores que apretaba contra su pecho, escúchese sollozar y arrepiéntase de no haberle dicho cuán importante era para usted.
e) De los últimos recuerdos: cosas, objetos cotidianos y sin sentido qué meter en un ataúd:
1. Una paleta marca De la rosa.
2. Un mazapán marca De la rosa.
3. Una lata de cerveza marca Tecate light.
4. Dos rosarios.
5. Una medalla.
6. Pétalos de una flor.
7. Una rosa.
8. Una camiseta.
9. Una cachucha.
10. Una imagen del Sagrado Corazón de Jesús.
11. Una fotografía.
f) De los últimos recuerdos: cosas, objetos cotidianos y sin sentido qué poner encima de una tumba:
1. Dulces varios.
2. Un tarro de cerveza (vacío, ya que "el doliente" tuvo la precaución de meter la lata de cerveza dentro del ataúd)
3. Algunos limones.
g) De los últimos recuerdos: cosas de la infancia que no pudo meter en el ataúd:
1. Un papalote azul.
2. Una bolsa de canicas.
3. Un flan.
4. Una coca-cola.
5. Un mayate (escarabajo verde) atado a un hilo.
h) De la música: Es común en México despedir a los difuntos con música que a él (ella) le gustaban. Tenga "el doliente" la previsión de contratar algún buen cantante y guitarrista, así como de proveerlo con una lista (no demasiado larga) de las canciones favoritas del difunto.
Paso No 8. Cómo robar flores de una tumba
Pregunte a algún familiar cercano, de preferencia una mujer: ¿quieres que te traiga una flor de recuerdo? Repita este paso hasta que le respondan afirmativamente. Acérquese despacio y temblando hasta la tumba, agáchese con precaución ya que el temblor de las piernas podría hacerlo caer. Tome delicadamente una flor y retírela de la tumba y por pura cortesía désela a la persona a la que se la ofreció.
Vuelva a poner toda su atención sobre la tumba recientemente cerrada, busque aquella flor de su elección y retírela. Inmediatamente apártese ya que esta simple acción iniciará entre los concurrentes una reacción en cadena.
Aléjese del lugar. Reparta algunos abrazos. Sonría tristemente. Recuerde el número 189, que es el número del lote de su difunto. Retírese.
Instrucciones para robar flores de una tumba enviado a Aurora Boreal® por Sandra Montoya Jurado y Liliana Pedroza. Publicado en Aurora Boreal® con autorización de Sandra Montoya Jurado. Foto Sandra Montoya Jurado © Sandra Montoya Jurado.
Paso No 1. Reciba una llamada


