El narcotráfico en la novela colombiana
Óscar Osorio
Programa Editorial Universidad del Valle
2014
Mucho se ha escrito sobre el fenómeno del narcotráfico y sus diferentes facetas, que han influido la historia, la economía y la cultura de Latinoamérica. El narcotráfico simboliza las fuerzas destructivas de la globalización, cuyo legado ha cambiado cómo se narra Latinoamérica. Desde la óptica poscolonial de la metrópolis estadounidense, el narcotráfico ha transformado la manera en que el Norte mira hacia el Sur. Desde luego, lo mismo se puede deducir en cuanto a cómo el Sur mira al Norte, el cliente principal de la droga y su crítico más implacable del desorden a nivel global producido por el narcotráfico colombiano y ahora mexicano. Basta mencionar dos películas sobre la temática narco provenientes de Colombia y de los EEUU: El Rey (2004, Antonio Dorado) y Blow (2001, Ted Demme). La producción colombiana no deja de señalar que el narcotráfico estalló con la llegada de los gringos del Cuerpo de la Paz a la tierra colombiana. En contraste, Blow presenta al narcotraficante estadounidense (Johnny Depp) como un tipo ingenuo y bueno por naturaleza, en contraste con sus contactos colombianos calculadores y despiadados, en fin, mafiosos de verdad. Estos detalles son reveladores. No ha de ser fácil, pero es necesario dialogar en torno a la producción cultural sobre el narcotráfico en la academia colombiana y estadounidense para hacer obvios los prejuicios nacionalistas y para abarcar esta temática como un problema compartido.
"El deseo trabaja como el viento. Sin esfuerzo aparente. Si encuentra las velas extendidas nos arrastrará a velocidad de vértigo. Si las puertas y contraventanas están cerradas, golpeará durante un rato en busca de las grietas o ranuras que le permitan filtrarse".
David Trueba
Cuando uno se embarca en la lectura de esta extraordinaria novela, se dispone a surcar los mares del amor en donde el deseo trabaja como el viento. El lector no debe temer el encontrarse con un capitán inexperto o bisoño en el manejo de la que es su segunda travesía novelística. Todo lo contrario, viaja con rumbo fijo por un mar donde las descripciones físicas de los personajes, el mundo onírico y sensorial, la mezcla de lo carnal con los sentimientos en muchos casos encontrados, y el uso de un lenguaje elaborado forman un conjunto pintoresco capaz de enganchar al lector nada más dejar el puerto.
Javier Vásconez es uno de los narradores latinoamericanos que con mayor agudeza ha sido capaz de contaminar de literatura no sólo a lo real sino, lo que es más decisivo, al lenguaje mismo. Sus relatos son precipitados químicos que desencadenan versiones alternas y secuencias interpuestas de la Ciudad, que se bifurca como si creciera en el lenguaje, rehaciéndose entre rutas contrarias y escenarios fantasmáticos. Esa construcción de un ámbito emotivo ocurre como un escenario de Eschner o de Magritte, donde la "mirada oblicua" desata las formas de un relato tácito.
"Un extraño en el puerto", probablemente su cuento más celebrado, se despliega en nuestra lectura como una ciudad de los espejismos. Pocas veces la narración depende tanto de su lectura, como si el cuento sólo pudiese existir en la leve suspensión de nuestro asombro. La mirada palpita en este relato como el eje del claroscuro de una escena ritual y vital, donde se decide el sentido de los comienzos sin final posible, de procesos revelados como rutas de acceso del deseo y su ritual convocatorio.
Ñ de sonoro latir
Milagros Salvador
Huerga & Fierro
Madrid
2013
Hugo Spadafora
bajo la piel del hombre
Amir Valle
Aguilar
683 páginas
2013
El autor Amir Valle, cubano, periodista y escritor, nos ha entregado una "biografía novelada" con la que solventa la dificultad historiográfica, la ausencia de datos y la tergiversación. Con la ayuda de la ficción nos da un hombre de su época (y la nuestra) en toda su dimensión humanista, política y familiar. Aclaremos: no se trata de que la ficción reemplace a la realidad, tampoco que la ficción y la realidad se fundan en una especie de "realismo mágico", no. De lo que se trata es que la ficción entra donde los datos y las informaciones llegan a su límite, es decir, bajo la piel del hombre que ningún registro "objetivo" puede darnos.
Mariel
José Prats Sariol
Editorial Verbum, Madrid
2014
Dieciséis años después de haber escuchado a través de las ondas de Radio Martí la noticia de que la novela Mariel, del escritor cubano José Prats Sariol había resultado finalista del premio Rómulo Gallegos, he tenido al fin la oportunidad de leerla, en esta su versión definitiva.
Comienzo por anticipar a sus futuros lectores que lo ecos de esta original sinfonía perduran —cómo solo sucede con la buena literatura— más allá de la Coda con que cierra. Escrita, siguiendo aquel axioma de Beethoven sobre su método de componer, "teniendo el conjunto ante los ojos", la novela es también el canto a cuatro voces de un país que se desmorona, voces que a veces se nos confunden hasta el punto de no saber si es el autor quien canta, sus personajes —acaso réplicas de sí— o nosotros mismos.
El espacio real de la ficción es Mariel, un pueblo costero al oeste de La Habana que en 1980, por un éxodo masivo de cubanos hacia Miami, "perdió su silencioso trascurrir, dejó de pertenecer a los pueblos anónimos". Qué mejor locación para la historia que el sitio que fue al mismo tiempo escenario y punto de ruptura de una sociedad que estalló sin aviso previo.
Dialogantes (Entrevistas)
Marcos Fabián Herrera
ISBN-13: 978-84-940067-4-6
Formato: EPUB (1 MB)
2014
El diálogo entraña una poética singular que ha obsesionado siempre a los hombres. El fecundo juego de las preguntas y las respuestas se ha tornado en estelar ejercicio del ingenio humano. Los escritores han sido por excelencia, –ya sea en su rol de entrevistados o
El desmemoriado
Fabio Martínez
Novela
Editorial Mirada Malva
Páginas 178
ISBN-13: 978-84-940067-8-4
2014
La literatura de ciencia ficción no es nueva en Colombia, hay obras publicadas desde finales del siglo XIX donde se dieron atisbos, historias que apropiaban descubrimientos tecnológicos, resultados de la Revolución Industrial. Autores como José Feliz Fuenmayor que publicó en 1928 la novela Una triste aventura de catorce sabios y José Antonio Osorio Lizarazo, Barranquilla 2132, intuyeron que esa literatura que parecía alejada de la realidad, que podría remitir a meras fantasías cobrarían gran importancia en años posteriores e intentaría abrirse paso en el devenir de la literatura colombiana, que ha sido atravesada por muchos momentos y movimientos, estudiados desde la academia. En este caso, su dificultad de afirmación ha tenido que ver con el desarrollo intelectual del país que durante décadas prefirió aceptar como obras nacionales solo aquellas que daban cuenta del regionalismo, de la violencia, del realismo mágico, del sicariato, de ciudades en crecimiento, con personajes inmersos en conflictos sociales o interiores, que logran captar la atención de lectores y estudiosos. Quizás, René Rebetez y Antonio Mora Vélez son los autores colombianos que han incursionado en este atractivo género, siendo más reconocidos en el exterior que en el país.
El desmemoriado
Fabio Martínez
Novela
Editorial Mirada Malva
Páginas 178
ISBN-13: 978-84-940067-8-4
2014
A Ray Bradbury debemos que acuarelas de fantasía nos hayan hecho reflexionar sobre la deshumanización de la ciencia y el desvanecimiento de las fronteras éticas. El desenfreno en la experimentación científica y la hegemonía de la técnica, nos ha recordado vaticinios gestados en la fecundidad literaria: Un mundo panóptico controlado por un ojo ciclópeo que escudriña a los humanos sin empacho; urbes narcotizadas y sometidas al culto frívolo que imponen humanoides; y cuadrillas de hombres empecinados en incinerar todo vestigio libresco en la tierra, son apenas algunos de los atisbos que la literatura ha osado en dibujar sobre los inciertos días del futuro.
Hace uno o dos meses Américo Ferrari me pidió que asumiera el más pavoroso rol que pueda dársele a persona alguna, el de crítico literario, actividad que nunca he ejercido. Acepté, como pueden ver, porque todo el mundo tiene derecho a cometer barbaridades alguna vez en su vida. Pero la escritura tiene sus ventajas, una de ellas, la de poder ser leída. Ocurrió que leyendo me di cuenta que no sé cómo hacer crítica literaria, y ese fue mi primer triunfo, es decir, una manera de venganza contra la amistad que me liga a Américo y a su poesía desde hace más de veinte años.
He venido entonces a compartir con ustedes mi victoria.
Ocurre que también escribo poesía, y como todo poeta soy caníbal y ladrón. Es imposible escribir poesía sin esas dos virtudes que perpetúan un antiguo acto de magia simpática : comer las entrañas del enemigo es apropiarse de su fuerza, de su inteligencia, de sus amores, de su coraje, en cierta medida robarle su esencia, camufladamente, como quien pinta una escena de cacería sobre una pared rocosa donde animales poderosos agonizan atravesados por nuestras lanzas para que en la sopa de la noche alguna chuletita nos venga como caída del cielo hasta nuestra hambre.
A veces he llegado a pensar que Ecuador no es un país, sino una línea imaginaria cuyo nombre abstracto se lo debemos a los geodésicos españoles y franceses del siglo XVIII. Más aún, es a partir de la misión geodésica que el conjunto del territorio donde se realizaban las investigaciones será conocido bajo la denominación de «tierras del ecuador».
Este sentimiento contradictorio y equívoco, con el que los ecuatorianos nos hemos habituado a vivir, curiosamente, posee su lado enigmático y luminoso, especialmente en el terreno de la literatura. ¿Cómo escribir sobre una línea imaginaria? Los geodésicos trazaron las coordenadas celestes, pero se olvidaron de los habitantes de las tierras del ecuador.
Como narrador creo en el poder absoluto de la ficción. Y no intento volver la espalda a ninguna realidad, al contrario, creo en el afán legítimo de todo escritor de inventar y soñar vidas como la de ese viajero osado, el doctor Kronz (protagonista de El viajero de Praga), quien un buen día llegó a una ciudad y acabó atrapado en un hospital aquejado por la peste. Debo decir que mi tarea ha sido fascinante por haber inventado un país tan ambiguo y personal a partir de la literatura, un país donde cualquier cosa es posible.
Hombres Enlodados
Javier Stanziola
2012
En este país canalero de rascacielos y bohíos, de cazadores de fortuna y religiosos, de obreros y de sicarios postmodernos, aparece Hombres Enlodados de Javier Stanziola, Premio Novela Ricardo Miró (2012), cuya edición no le hace justicia al texto literario por la mala calidad del papel, la diagramación y la impresión, verdadero escándalo porque en Panamá se producen libros de muy buena calidad.
Página 15 de 38