Un escritor lucha por darle forma a su manuscrito, mientras que dos ciudades, París y Berlín, lo seducen para que abandone ese mundo de acción y se aboque a recorrer sus calles, estaciones de metro, museos, puentes, plazas y monumentos. En esa aparente sencillez narrativa la novela se convierte en un tratado de metaliteratura, en una obra filosófica, en un ensayo de estética, en un diario de viaje; y todos estos discursos fluyen sin estorbarse, sin robarse protagonismo, con la espontaneidad con la que el protagonista los presenta en forma de monólogo interior, conversación de café o diálogo casi esquizoide consigo mismo.
Así, tiene el lector en sus manos una obra dinámica a la vez que profunda, que plantea retos narrativos y al mismo tiempo indaga con rigor crítico en los procesos creativos de la literatura, y reflexiona sobre la ciudad, ya no como simple escenario, sino como hábitat indispensable para pensar la literatura y la vida que corre en paralelo u opuesta, incluso, a aquella.
Materal enviado a Aurora Boreal® por Freddy Téllez. Publicado en Aurora Boreal® con autorización de Freddy Téllez. Carátula de La ciudad interior © cortesía Sílaba Editores.
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