Transterrarse en España, a ciegas, con sus agobios y sus vidas desmembradas parece ser la única salida para dejar países sin esperanza. El refugio idealizado se convierte para Luis Jorge, Patricia, Sibyll, Indira, Johanson, Leonel, Jouseff, entre otros, en la obsesión para inventar una sobrevivencia en el desarraigo. No importan las derrotas, las humillaciones y la amargura de este infierno racista, sin papeles, sin brújula. Envían dinero, y pretenden detener la decadencia y desolación del infierno que dejaron allá. El contrapunteo de voces, de cartas y entrevistas construye el retrato de sentimientos de fatiga y derrota. La autora, con mano maestra, traza una poética de la desolación. Están también los artículos periodísticos escritos por plumas de otros transterrados para el periódico El Emigrante Latino. En ellos se analizan, con agudo criterio, las causas y consecuencias de la emigración como fenómeno social de despojo de tierras, de arrinconamiento humano a través de las distintas caras de la violencia ejercida por los poderosos en América Latina.
Un crimen por estrangulamiento es el eje argumental de la novela. Quienes han rodeado a Patricia y a Luis Jorge parecen dueños de una verdad que no es la que parece. Sus propias desolaciones los obligan a callar o a interpretar versiones contradictorias. Sus historias fragmentadas se contrastan para hacer señalamientos, sembrar dudas, escabullirse de la certeza. Hacerse invisibles, no comprometerse. Hay que resguardar ese lugar en el gueto de la comunidad latina en el que comparten el no ser nadie, el mal comer, el ser mano de obra barata, los trabajos rastreros. Regresar allá es impensable, emigrar sería otra derrota.
Más allá de lo argumental Transterrados es una novela de hondas miradas múltiples que confronta el desamparo de los inmigrantes latinos en España con el de las condiciones humanas que dieron origen a la emigración.
La sólida voz narrativa de Consuelo Triviño muestra al lector una realidad cruel y por momentos esperpéntica. Palabra, imagen, atmósferas, situaciones y personajes de carne y sueños, de corajes y miedos nos muestran un fino tramado ficcional cuyos elementos asombran, conmueven, producen rabia o desatan una carcajada dramática.
La obra narrativa de la autora nos pone en terrenos estéticos de escritura lúcida y templada. Sus novelas Prohibido salir a la calle (1998), La semilla de la ira (2008) y Una isla en la luna (2009), y sus libros de cuentos La casa imposible (2005), Letra herida (2012) y Extravíos y desvaríos (2013) evidencian un meticuloso trabajo de construcción de mundos narrativos. En ellos el lenguaje directo, esencial y a la vez reluciente, ilumina significados, potencia asombros. Así Consuelo Triviño nos revela sus historias de luces y sombras, de paradojas y certezas.
El diseño de la portada cumple a cabalidad con la metáfora de Transterrados. El árbol con raíces invertidas aferradas bajo tierra invita a la reflexión sobre la des-ventura de riesgo, sobre el auto decreto de expulsión, la trampa del sufrimiento, el rebusque humillante. La novela pregunta si se justifica el transplante del sueño-pesadilla para conseguir un trabajo y encajar en las costumbres de España. ¿Heroísmo o ruindad de estos “nómadas de los no lugares”? Para Patricia “la escritura representa la búsqueda de ese lugar que ya no existe.” Aquí la escritura alienta el motor de la novela y aunque no logre salvar a Patricia rescata para nosotros la memoria de una vida.
Lina María Pérez Gaviria
Bogotá, Colombia, 1949. Narradora residente España, es licenciada en Filosofía y Letras en la Universidad Javeriana. Ejerció actividades en el sector editorial a cargo de la Dirección de Siglo XXI Editores y de Siglo del Hombre Editores. Premiada en importantes certámenes nacionales e internacionales como el “Juan Rulfo” de cuento, también ha sido profesora en la Maestría de Escrituras Creativas de la Universidad Nacional de Bogotá. Entre otros libros, ha publicado Cuentos sin antifaz, Cuentos punzantes, El cazador de ruidos, Nabokov a la sombra de una nínfula, Silencio de neón y Bolero para una noche de tango.
Sobre Consuelo Triviño
Bogotá, 1956, narradora y ensayista colombiana, reside en Madrid desde 1983. Conocida por sus artículos y reseñas de libros en revistas de prestigio en España y América como Cuadernos Hispanoamericanos, Quimera, Revista de Occidente o Hispamérica. Ha colaborado asimismo con los suplementos culturales del ABC (ABCD) y de El País (Babelia). Doctora en Filología Románica por la Universidad Complutense de Madrid, ha sido profesora en la Universidad Nacional de Colombia y en la Universidad de Cádiz, entre otras. Su obra es estudiada en universidades europeas y americanas. Desde 1997 está vinculada al Instituto Cervantes. Su primera novela, Prohibido salir a la calle (1998),f ue considerada por la revista Semana, de Bogotá, como una de las mejores de la literatura colombiana moderna. La segunda, La semilla de la ira (2008), es para William Ospina «una larga, serena y sostenida obra de arte», y en el diario El País Dasso Zardívar la destacó como una de las mejores novelas latinoamericanas. Asimismo ha publicado los libros de relatos La casa imposible (2000), Letra herida (2012) y Extravíos y desvaríos (2013). La valoración de su obra la ha hecho merecedora de una entrada en el Dictionnaire Universel des Créatrices (Paris, 2013) de la editorial Des Femmes.
Material enviado a Aurora Boreal® por Consuelo Triviño Anzola y Lina María Pérez Gaviria. Publicado en Aurora Boreal® con autorización de Consuelo Triviño Anzola. Carátula de la novela Transterrados cortesía de Calambur Narrativa. Fotografía Consuelo Triviño ©Lorenzo Herández. Fotografía Consuelo Triviño Anzola y Lina María Pérez Gaviria © Archivo Consuelo Triviño Anzola.



