Lo conocí en noviembre de 1982, en la sala de conferencias de la Agencia Sueca de Cooperación Internacional para el Desarrollo, donde asistió para presentar la traducción al sueco de su libro Las venas abiertas de América Latina. Me preguntó de dónde era. Le dije que era boliviano. Él cerró sus ojos claros, se arregló la gorra y dijo con voz de locutor: "¿Y de qué parte de Bolivia?". "De Llallagua", le contesté. "Tengo muy buenos recuerdos de ese pueblo minero", acotó.
Luego me pidió acompañarlo hasta la puerta de entrada, porque tenía ganas de fumarse un cigarrillo. Apenas salimos, me habló de doña Domitila de Chungara, de esa mujer que se llenaba de coraje a costa de reducir su miedo y de la importancia de los sindicatos mineros, capaces de dar lecciones de lucha a los demás sindicatos del mundo. Allí mismo me contó que en una ocasión, los mineros le metieron al interior de la mina en Siglo XX, a una galería que tenía casi cuarenta grados de temperatura, y donde, a tiempo de pijchar la coca y sorber tragos de aguardiente, le preguntaron cómo era el mar. Entonces él, como todo artesano palabrero, se las ingenió para contarles cómo era el mar. Escogió las palabras apropiadas de modo que los mineros, empapados de sudor por las altas temperaturas, sintieran las palabras como si de veras las olas del mar les refrescara la cara y el cuerpo. También me contó que un día, mientras caminaba por la plaza de Llallagua, la mujer de un minero, al verlo con la pinta de gringo, lo confundió con un cura y quiso llevarlo a su casa para que le diera la última bendición a su marido, que estaba muriéndose con los pulmones reventados por la silicosis.
XI Festival Internacional de Música de Cartagena de Indias de 2017
Del 6 al 16 de enero del 2017
Conciertos, talleres y conferencias
“Símbolo y Sonido: París y la música francesa de principios de 1900”
Cartagena - Colombia
Fue el periodo de gracia en el que poetas y músicos se abrazaron para crear lazos fecundos en la creación. Fueron los días en los que Europa respondía cabalmente a su misión ejemplarizante y tutelar: amistar a las gentes en el arte y para el arte. La Belle Époque , supuso el atisbo de la concepción quimérica de laboriosidad y ocio, de bienestar corporal y fervor espiritual. Sin duda la música, supo nutrirse del ambiente de época para feliz provecho de su genios. Ravel Y Debusy, ensancharon su capacidad creativa con las vivencias de un mundo que gozaba del pleno equilibrio y la fraternidad. En Francia, los cafés vivieron el esplendor, y cultivaron en su seno, la intimidades de una sociedad que le encomendada al artista el desciframiento de aquellos días de gloria. Trabajar y crear no fueron verbos que rivalizaban pues los unía el mismo entramado semántico. A este inolvidable periodo está dedicado el XI Festival Internacional de Música de Cartagena de Indias en Colombia. Con conciertos, talleres y conferencias, del 6 al 16 de enero del 2017, se rendirá un tributo a aquel periodo privilegiado por la musa Euterpe. Con el lema, “Símbolo y Sonido: París y la música francesa de principios de 1900”, la ciudad del caribe colombiano albergará a maestros como el pianista francés Francois Dumont, la violinista japonésa Midori (Midori Gotō), el ensamble de vientos brasileño Quinteto Villa-Lobos, el director escénico italiano Giorgio Ferrara, y grupos colombianos como Monsier Periné y Jorge Velosa y los Carrangeros de Ráquira.
Diario de la peste
Gonçalo M. Tavares
Traducción: Paula Abramo
8 de mayo de 2020
Entrevistamos al novelista, ensayista y profesor univesitario togolés Théo Ananissoh.
Eres un escritor africano que vive en Alemania y que escribe en francés. ¿Qué significa esto para ti?
Esto significa que he nacido en una época de la historia de África donde la vida es realmente muy complicada. No soy un escritor cosmopolita. Esto no es mi estado de ánimo a pesar de que vivo desde hace veinticinco años a caballo entre las culturas y las fronteras geográficas. Mi pasión, mi sujeto, es África. Pero debo vivir lejos de allí para tener los medios para escribir sobre el continente.
Poetas del crepúsculo
Se le podía ver todos los días, volviendo a Barranco desde el Centro de Lima. No lo hacía en coche, como todos los demás, sino a pie. Cuentan que se trataba de una vieja costumbre, que de esa manera se inspiraba. También dicen que no tenía los medios materiales para hacerlo de otro modo. Cuántas tonterías se pueden afirmar cuando se trata de un poeta. Sin embargo, José María Eguren apenas escucha lo que se rumorea, antes bien sigue caminando, sigue dejando atrás las casas derruidas, los edificios anónimos, toda esa nube negra que es Lima. Poco a poco, llega al balneario de Barranco, donde vive con sus hermanas, enfermizo y cada vez más achacoso. Saluda con un gesto discreto a los pocos vecinos que lo reconocen por la calle. Los demás, jóvenes oficinistas, señoras aderezadas, niños impertinentes pasan sin verlo. No es raro, con el tiempo se ha convertido en un fantasma que levita por la ciudad. Apenas abre la puerta, siente un resplandor posándose sobre su piel. Voltea hacia el mar, tiene tiempo de ver al sol ponerse; arder en medio de trinos, reyes rojas, libélulas, candiles y tantos otros habitantes de un reino eterno de tan pasajero.
Pero es un instante, ya el sol se ha apagado, Lima es de nuevo Lima.
Invasión
Dirección: Hugo Santiago
Guión: Hugo Santiago y Jorge Luis Borges
Argumento: Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares Intérpretes: Lautaro Muría, Olga Zubarry, Juan Carlos Paz, Lito Cruz
Año: 1969
Diario de la peste
Gonçalo M. Tavares
Traducción: Paula Abramo
9 de mayo de 2020
Es uno de los últimos escritores que profesan con inigualable fervor el credo de la literatura, un hombre que ha hecho de la escritura un sendero de extensión del goce de lo leído. Sus libros, sui generis obras de imaginación y cultura, se sustraen de los tópicos que por décadas han asfixiado la literatura Colombiana. Ricardo Cano Gaviria nació el 8 de mayo de 1946 en Medellín, signado por la trashumancia y el exilio. Ha franqueado París, Barcelona y en la actualidad reside en Montblanc, provincia de Tarragona, en España. Al igual que sus novelas, relatos y ensayos, sus opiniones son densos testimonios que escapan de los mentados clichés y endemias, que celebra la frivolidad parroquial. Es autor de los siguientes libros: Prytaneum, Las jornadas de Bouvard y Pécuchet, El buitre y el Ave Fénix, Una lección de abismo, y Gombrowicz y la seducción, así como de una biografía de José Asunción Silva.
Hoy les presento algunos de mis diseños favoritos de la nueva colección de otoño de Emerson Fry.
Geniales, ¿cierto?
Según mi parecer, una buena costumbre es enviar noticias a los amigos y conocidos varios cuando viajo para dar, al menos, idea de que uno se mueve, aunque sólo sea físicamente. En esta ocasión envié saludos, entre otros, a la escritora argentina/alemana Esther Andradi desde Tuluá, sede de la VIII Edición del Festival de la Imagen y la Palabra al que fui cordialmente invitado por su organizador, el doctor y poeta Omar Ortiz, gran agitador cultural del Valle.
-Creí que era un nombre inventado por Julio pero veo que es una ciudad colombiana de a de a veras... ¡que lo pases súper! me contestó Esther. Julio, claro, es Cortázar, el enormísimo cronopio cuyo recuerdo dio pie a interesantes conversatorios en esta ciudad y en otras cercanas como Pereira o Cali.
Dentro del festival tulueño que comenzó el fin de semana con un taller de quien escribe y continuó el lunes con la intervención del escritor Fernando Cruz Kronfly, objeto de un merecido homenaje por su fecunda carrera como ensayista y narrador, y del que se hace eco Fabio Martínez en un reciente artículo: “Pena que los compromisos puntuales no permitieran una conversación posterior más distendida con este interesante pensador, pero ya se sabe que donde hay patrón no manda marinero.
En el siglo XIX, el filósofo Nietzsche anunció la muerte de Dios. En el siglo XX, Foucault predijo la muerte del hombre. Cruz Kronfly y los pensadores latinoamericanos anuncian la muerte del ciudadano y el nacimiento del sujeto digital." Pena que los compromisos puntuales no permitieran una conversación posterior más distendida con este interesante pensador, pero ya se sabe que donde hay patrón no manda marinero.
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