El que escribe con la luz

jose_del_rio_001La etimología nos suele revelar muchas verdades escondidas. Unas verdades que nos engañan con su propia desnudez, tan evidentes que pasan desapercibidas.
Y así, usamos con tal frecuencia y naturalidad la palabra "fotografía" que olvidamos su primer sentido: "escritura de luz". Y nada menos que algo tan grande como eso, escribir con la luz, es lo que ha conseguido José del Río Mons con esta serie fotográfica.

Junto a las imágenes, yuxtapuestos, hay textos de varios de los mejores poetas y escritores españoles de los últimos tiempos. Luis Alberto de Cuenca, Julio Martínez Mesanza, Amalia Bautista, Vicente Valero, Ignacio Gómez de Liaño, Ben Clark y Rafael Gutiérrez Colomer jalonan con sus palabras las fotos de José del Río, dentro de una exposición que se llevará a cabo en Ibiza el mes de Junio.

José del Río Mons. Fotógrafo, España 1951, Marino mercante. En 1981 inicia su carrera como fotógrafo en Nueva York. Desde 1984 desarrolla su profesión de fotógrafo en Madrid como realizador de spots publicitarios, productor de documentales y director de fotografía en cine. Libros publicados : Catálogo de la Real Escuela Andaluza del Arte Ecuestre, Animales domésticos, con poemas de Luis Alberto de Cuenca; Años jubilares, con poemario de Rafael G. Colomer; Roto Madrid, y Elogio del Desierto con poemas de Julio M. Mesanza. Documentales: Museo Arqueológico de Alicante, Museo de la Ilustración de Valencia, Isla de lobos y Las Cajas Españolas, junto a Alberto Porlan. Exposiciones: Homenaje, Santander, 2006; Desierto, Barcelona, 2007; Tunisia, Túnez, 2007; Magreb, Madrid 2008; Magreb, Pozuelo de Alarcón, 2008.

Libros tan logrados y tan sugerentes como Elogio del desierto, El enemigo oculto, Animales domésticos, Roto Madrid o Años jubilares son prueba de que palabra e imagen pueden reduplicar sus frutos cuando se unen apropiadamente. De que palabra e imagen, puestos frente a frente, son dos espejos que multiplican hasta el infinito sus reflejos para abrirnos nuevas visiones del mundo. Y que reverberan sus ecos en nuestro interior para ensancharnos la vida.
Y esta consagración de la luz y la palabra es obra del conradiano José del Río Mons, ungido por la luz del mar, buscador de la inalcanzable línea de sombra de la vida. Solo quien, como él, ha multiplicado su vida por libros y por mares es capaz de ofrecernos esa mirada tan sutil y tan profunda, tan llena de sentido. Tan ávida por conocer el mundo, tan pródiga en regalarnos sus vivencias.
Una mirada que se acerca a nosotros para alumbrarnos, como un contador de historias en un caravasar, mientras hacemos un alto en el viaje de la vida. Porque José del Río Mons es el que escribe con la luz.

 

Por Diego Valverde Villena.

 

 

 

 

 

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Años jubilares

Rafael Gutiérrez Colomer.                  Poeta español nacido en en Santander (1937 - 200?). Gutiérrez Colomer, de profesión arquitecto, desarrolló una actividad artística polifacética como pintor, poeta, escritor, editor, galerista y coordinador de actividades culturales. Entre otras actividades culturales, promovió en Santander la revista 'La Draga', fue miembro del colectivo Cuévano, director de las ediciones del mismo nombre, directivo del Colegio Oficial de Arquitectos de Cantabria y de la Casa de Cantabria en Madrid, propietario de la galería de arte Rafael Colomer y prolífico poeta. Numerosos premios jalonan la labor de su abundante obra publicada. Obras: Transido en el taller de la palabra (1978), Desprendida (1979), Entre Alira y Ramar (1980), Derecha & Izquierda (1980), Cinco poemas míticos (1980), Oficio de poeta (1982), Ars Amandi (1982), Épica de mariposas (1983).

Rafael Gutiérrez Colomer

Ojos Foto © José del Río Mons

 

Por esto sólo vine

(Allegro vivace)

Enarbolé canciones, tal vez salmos,

para blandirlos frente a vuestros ojos

vine,

frente a la negra isla de vuestras miradas.

Apuñalé cuartillas

(el blanco corazón de alguna página

apuñalé)

y empuñé su latido,

pálpitos sorprendidos a deshora

empuñé,

yo, salteador de noches,

empuñé corazones transportado.

Mis ojeras vehementes

anuncian el festín de la locura.

Quizás para esto vine,

solo a esto...

 

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Roto Madrid

Amalia Bautista

Amalia Bautista. Poeta española nacida en Madrid en 1962. Licenciada en Ciencias de la Información. Ha publicado Cárcel de amor (1988), La mujer de Lot y otros poemas (1995), Cuéntamelo otra vez (1999), La casa de la niebla. Antología (1985-2001), Hilos de seda (2003), Estoy ausente (2004), Pecados, en colaboración con Alberto Porlan (2005), Tres deseos. Poesía reunida (2006), Luz del mediodía. Antología poética (2007) y Roto Madrid, con fotografías de José del Río Mons (2008). Parte de su obra ha sido traducida al italiano, portugués, ruso y árabe. Poemas suyos han aparecido en antologías como: Una generación para Litoral (1988), Poesia espanhola de agora (1997), Ellas tienen la palabra (1997), La poesía y el mar (1998), Raíz de amor (1999), La generación del 99 (1999), Un siglo de sonetos en español (2000), Con gioia e con tormento. Poesie autografe (2006) y Cambio de Siglo. Antología de poesía española 1990-2007 (2007).

Espiral Foto © José del Río Mons

Espiral

El mundo avanza en círculos me dicen,
o es más bien que se mueve en espiral
y por tanto no avanza, se concentra
o se dispersa interminablemente,
sin un fin ni un principio, sin objeto
y sin sentido, sin porqué ni adónde.
La vida entonces vuelve a reencontrarse
con lo que fue su origen, su semilla,
la medida de todos sus fracasos,
el hueco donde caben nuestros miedos
y al que se ajustan nuestras esperanzas.
Y dando por supuesto que las cosas
sean así, tan crudas y tan frágiles,
dime tu y yo que hacemos aquí parados,
soportando el embate de la nada,
el azote que nunca merecimos
o ese dardo llamado indiferencia
o mala suerte o época difícil.
Dime aunque tengas que mentirme un poco,
que no estamos perdidos, que aún hay grietas
por las que puede entrar algún consuelo,
que esto no es otro de esos callejones
sin salida y sin luz donde espantarnos,
donde perder la fe y ganar el llanto.
Convénceme prométeme la vida

 

 

 

 

 

 

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Roto Madrid

Amalia Bautista

Las fotografías de José del Río, testimonios aún mas fugaces de nuestra vida, son también fragmentos de una vida ambulante. En la ciudad, nos decía Benjamín a propósito de Baudelaire, el poeta no es mas que un flâneur: aquel que o llega a los sitios demasiado tarde o se va de ellos demasiado pronto, antes de que suceda el hecho. Ese desasosiego, que acució a otro cántaro roto también, el desasosegado y urbanita Pessoa, está en estas imágenes fotográficas. Amalia Bautista y José del Río nos han dado cada uno una ciudad que es la misma y es distinta. Nos han dado de ella solo unos trozos, trozos magníficos, valiosos, perdurables. Y esos trozos juntos forman una sola ciudad que complementa, que completa mas bien, la nuestra. La ciudad que nos han dado es a un tiempo desoladora y cercana, bonita e inhóspita. Los poemas tienden a una tristeza insoluble y un tristísimo desgarramiento; el que nos produce el paso de un tiempo que todo lo devora: deseos, sueños y recuerdos. Las fotos nos llevan a lugares de la ciudad en los que quedamos expuestos a un mayor desasistimiento. Son poemas y fotos modernos, son cántaros rotos también. Claro que "pongamos que no hablo de Madrid", diríamos parafraseando la célebre canción del juglar, que de lo que están hablando Amalia y José no es ni siquiera de sus almas, sino de la mía y de la tuya, mon semblable. Andrés Trapiello.

Sfumato Foto © José del Río Mons

Sfumato

Tan áspero el mundo, tan hiriente,
que él lo difuminó para mis ojos.
Tan profundo era el corte que me hacían
las aristas de todo lo real,
que él decidió limarlas.
Tanto daño me hacía el movimiento
de la vida voraz,
que él lo detuvo en un instante.

Un preciado regalo contra el mundo,
contra la realidad, contra la vida,
contra la lucidez
y contra mi tristeza.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Sin título

Ignacio Gómez de Liaño

Ignacio Gómez de Liaño. España 1946. Licenciado y doctorado en Filosofía y Letras en la Universidad Complutense de Madrid, ha sido profesor de Estética y Composición en la Escuela Técnica Superior de arquitectura de la Universidad Politécnica de Madrid, profesor de Filosofía y Metodología de las Ciencias Sociales en la Universidad Complutense de Madrid, y desde 1998, profesor de Estética en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Complutense de Madrid. Ha sido profesor visitante de las universidades de Osaka en Japón y de Pekín en China. Es colaborador habitual de medios de comunicación, y en prensa lo ha hecho en ABC, El País, El Mundo y otros muchos periódicos y revistas. Obra: La variedad del mundo (2009), Recuperar la democracia (2008), Hipatia, Bruno, Villamediana. Tres tragedias del espíritu (2008 ), Extravíos (2007), Breviario de filosofía práctica (2005), El camino de Dalí (diario personal 1978-1989) (2004), El diagrama del primer evangelio (2003), Sobre el fundamento (2002), Iluminaciones filosóficas (2001), Filosofos griegos, videntes judíos (2000), Musapol (1999), El círculo de la sabiduría, II: Los mandalas del budismo tántrico (1998 ), El círculo de la sabiduría (1997).

Parada Foto © José del Río Mons

Sin título

Solo los poseídos vislumbran lo completo,
la presencia sagrada que el roce apropiamos.
Mas la iluminación no se reserva a uno.
En vano es que los más sucumben ante ella.
La puerta que conduce al planeta invisible,
la puerta que se abre al espacio (exterior-interior)
el cuadro vano. Nosotros mismos la cuadrada presencia,
nosotros mismos la hendidura vacía.
Es la iluminación. Mas esta sobreviene, cae,
y nuestros cuerpos, bajo un peso y caso infinitos,
zozobran y asisten sufrientes al desguace.
Quien dijo que la debilidad es nuestra tremenda fuerza
nos marcó con el sello de quienes no son del mundo.
Quien dijo que el valor se crece ante el riesgo,
habló de quienes son el pesar-de-lograrse.

Pronto, muy pronto ya
se cerrarán las puertas del deseo.
y una luz innombrable penetrará los muros.
Nuestros pasos, ligeros, se dejarán llevar
por el viento que sopla donde quiere.
Pronto, muy pronto ya, saber y ser feliz
levitarán en único destello.


(Inédito de 1972)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Muro Negro

Vicente Valero

Vicente Valero. Poeta y ensayista español nacido en Ibiza en 1963. Ha publicado cinco libros de poesía: Jardín de la noche (1987), Herencia y fábula (1989), Teoría solar (1992), Vigilia en Cabo Sur (1999), Libro de los trazados (2005) y Días del bosque (2008). Con este último libro ganó el Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe 2007. Es también autor de los libros de ensayo: La poesía de Juan Ramón Jiménez (1988), Experiencia y pobreza. Walter Benjamin en Ibiza, 1932-1933 (1998), libro traducido al francés y al alemán, Viajeros contemporáneos (2004) y Diario de un acercamiento (2008).

Muro Negro Foto © José del Río Mons

Muro Negro

...He caminado solo y he recibido solo el aliento negro de los muros más altos de la ciudad. Fui a pedir agua al lugar que me dijeron y los lagartos crujían con el calor del crepúsculo. Allí, para aquella mujer solamente, vi cómo bailaban los derviches de la oscuridad, las medusas del miedo. El agua apenas corría y en la palma de mi mano se convertía en sueño, en rama seca del bosque. Vi también al pájaro de la luz salir de aquella casa donde los muertos contaban monedas sucias. No hay camino, sobre todo no hay camino con salida, pero algún día lloverá y caerán entonces las torres carcomidas del silencio. (Esto es lo que me dije). Allí, para aquella mujer solamente, imaginé palabras llenas de polen invisible, palabras que habrá que ir a buscar un día cerca del mar, donde las dunas pobres...

 

 

 

 

 

 

 

 

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Elogio del desierto

Julio Martinez Mesanza

Julio Martinez Mesanza. Poeta y traductor español nacido en Madrid en 1955. Licenciado en Filología Italiana. Considerado por la crítica como el más fiel representante de la tendencia épica en la nueva poesía española. Fue incluido en la  famosa antología Nueve novísimos poetas españoles de José María Castellet. La crítica lo menciona como seguidor de Perse, Claudel y Borges quizás por el enfoque y el estilo personal con el que maneja sus personajes. Además de su traducción de Vida Nueva de Dante, ha publicado sus poemas en cuatro ocasiones, 1983, 1986, 1988 y 1990 con el título Europa.  Posteriormente Trincheras en 1996 y Fragmentos de Europa (1998).

Elogio del desierto Foto © José del Río Mons

No me voy a mover

No me voy a mover, no haré ni un gesto,

nada que alerte a la excesiva vida.

Tarda mucho en venir la hermosa guerra.

Tarda mucho en volver la guerra amiga.

Tarda el limpio desierto.Tarda el fuego.

No termina jamás la incertidumbre.

 

 

 

 

 

 

 

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Elogio del desierto

Julio Martinez Mesanza

Páramo Foto © José del Río Mons

Sobre el páramo inmenso

Sobre el páramo inmenso en el que vives,

un cielo lento y negro , un cielo bajo

que roza los fangales y se ensucia.

Un cielo que se vuelve tierra muerta,

sobre la aislada casa en la que mueres.

Vine a esta tierra para ver tus ojos,

vine al infierno para ver tus ojos,

para , antes de irme, dar algún sentido

a esta confusa y breve luz dudosa.

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Amaestrar el esfínter es poner fin a la
omnipotencia de Dios

Ben Clark

Ben Clark nació en Ibiza, hijo de padre galés y madre inglesa. Reside en España, donde trabaja para diferentes instituciones culturales. Ha recibido diversos premios literarios entre los que destacan el Primer Premio Arte Joven de Baleares 2005 y el Premio Hiperión 2006 ex aequo con David Leo García. Durante el curso 2004-2005 recibió una beca de creación de la Fundación Antonio Gala. Colabora con diferentes revistas literarias y con la prensa salmantina. Ha traducido a poetas como Anne Sexton y Robert Graves. Desde el año 2002 escribe semanalmente una columna para el suplemento catalán Mola del Diario de Ibiza. Su obra aparece en diversos recuentos y antologías de la poesía reciente. Publicaciones: Poesía Secrets d'una Sargantana (2001). Solstici d'Estiu (2002), Los hijos de los hijos de la ira. Premio Hiperión ( 2006), Cabotaje ( 2008), Memoria (2009).

Semana Santa Foto © José del Río Mons

 

Defecatio matutina, bona tamquam medicina.

Defecatio meridiana, neque bona neque sana.

Defecatio vespertina ducit hominem ad ruinam.

Proverbio Latino

A Juan Manuel Escourido Muriel, por el título.

 

Dice el célebre ‘Poema a la Caca' (reenviado cada día a miles de personas, desde hace ya muchos años, en forma de e-mail en cadena) en uno de sus momentos más líricos: ‘Cagar es un placer;/de cagar nadie se escapa /caga el rey, caga el papa,/caga el buey, caga la vaca /y hasta la señorita más guapa / hace sus bolitas de caca.' El mensaje es claro: la defecación es, con toda seguridad, el último estandarte unificador de la Humanidad. Cagó Primo Levi y cagó Hitler. No de la misma forma, claro, es de suponer que las excreciones del judío (suponiendo que sólo el primero fuera judío) serían sin duda más escasos durante sus vacaciones en Auschwitz. La mierda del Führer, en cambio, debía ofrecer todo tipo de matices al olfato experto.

Cagar es un placer, como dice el poema, pero no siempre es un placer oportuno. Un apretón, un retortijón traidor, un empuja que va o un aguanta que viene nos puede sumir en el pánico más absoluto. ¿A dónde huir? ¿A quién acudir? ¿Hasta cuándo? Sólo hay una respuesta: Apocalypse now. Ya lo dijo Forrest Gump: cuando un hombre tiene que ir, tiene que ir.

José del Río nos sitúa con su instantánea en un momento urgente. Un momento inesperado y un momento de catarsis bolivariana cuando una criatura de Dios, bajos los ojos de Dios, defeca. Defeca y lo hace lejos del hogar, lejos de la amabilidad del trono particular, en la calle, refugio último del detritus al que este encapuchado ahora contribuye.

¿Pero acaso sólo orina? Poco importa. Aunque orinar, orina seguro; sobre este punto el poema es clarividente: ‘Vosotros que os creéis /sagaces y de todo os reís, /decidme si sois capaces /de cagar y no de hacer pis.' Nuestro personaje asexuado -aunque bien podríamos interpretar que se trata de una mujer, aunque nunca se sabe- ha sentido la llamada en plena procesión. Y no ha sido la llamada del Señor, como cabría esperar, sino la llamada de un Poder Superior.

Se trata, entonces, de una foto que nos habla de los juegos de poder que existen entre los Entes que no podemos controlar: Dios y nuestro Esfínter. Amaestrar el Esfínter es poner fin a la omnipotencia de Dios. El Esfínter es nuestro futuro. El Esfínter es nuestro pasado. El Esfínter es Dios.

 

 

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Animales domésticos

Luis Alberto de Cuenca. Poeta, traductor y ensayista español nacido en Madrid en 1950. Interrumpió los estudios de Derecho en la Universidad Complutense de Madrid para licenciarse en Filología Clásica. Es un miembro destacado de los poetas de su generación, caracterizado por cultivar tanto las formas clásicas como modernas, evolucionando hacia fórmulas personales que le han valido el reconocimiento de la crítica literaria. Fue director de la Biblioteca Nacional y Secretario de Cultura del gobierno español, obtuvo el Premio de la Crítica con La caja de plata en 1985 y el Premio Nacional de Traducción con el Cantar de Valtario en 1987. De su obra poética también merecen destacarse, Los retratos 1971, Elsinore 1972, Scholia 1978, Necrofilia 1983, El otro sueño 1987 y El hacha y la rosa 1993. Sin miedo ni esperanza recoge, en seis partes, sesenta poemas escritos entre 1996 y 2002 y su poesía completa hasta 1996, está contenida en Los mundos y los días.

Luis Alberto de Cuenca

Sapos Foto © José del Río Mons

Cuando pienso en los viejos amigos...

Cuando pienso en los viejos amigos que se han ido
de mi vida, pactando con terribles mujeres
que alimentan su miedo y los cubren de hijos
para tenerlos cerca, controlados e inermes.

Cuando pienso en los viejos amigos que se fueron
al país de la muerte, sin billete de vuelta,
sólo porque buscaron el placer en los cuerpos
y el olvido en las drogas que alivian la tristeza.
Cuando pienso en los viejos amigos que, en el fondo
del mar de la memoria, me ofrecieron un día
la extraña sensación de no sentirme solo
y la complicidad de una franca sonrisa.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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El enemigo oculto

Luis Alberto de Cuenca

Reloj Foto © José del Río Mons

La droga de la vida

Envenenándome, purificándome,
la droga de la vida circulaba
por mis venas, camino de la noche.
Fuera, un rojo crepúsculo teñía
de sangre el horizonte, y las estrellas
pugnaban por nacer, como puntitos
de sutura en la red del firmamento.
dentro de mí voraz y licenciosa,
la droga de la vida me mataba.

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El enemigo oculto

Luis Alberto de Cuenca

Alka Seltzer Foto © José del Río Mons

Qué queda de la noche

Qué queda de la noche, vida mía.
Qué queda de tu ascenso a mis infiernos
y qué de mi descenso al paraíso
de tus ojos, velados por la niebla
del humo y del deseo. Qué ha quedado
de las llamas alegres y furiosas
que devoraron nuestros corazones.
Este despedazado panorama.
Esta desolación. Estas cenizas.

 

 

Imágenes

Imágenes, imágenes, imágenes.
Idílicas, obscenas, horrorosas.
Más veloces que el viento, más heroicas
que una canción de gesta, más estúpidas
que el dolor ,la piedad y la traición,
más lentas que la espina que atraviesa
el corazón del pájaro, mas locas
que el amor, más sutiles que el deseo.
Conmigo vais y moriréis conmigo.

 

 

 

 


 

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