Y un día, como sin más, sonó. No esperábamos recado alguno, nadie se había muerto (lo hubiera intuido mi madre), eran las seis y cuarto de la tarde, y ya habíamos acabado la siesta y la sobremesa con café. Sonó y nos callamos; no sé por qué nos callamos, no lo hacíamos nunca, pero esta vez sí. Sonó y no se levantó nadie. Todos sabíamos que aquella vez era distinto, y sin que nadie dijera nada, al instante María se adelantó a todos con un ‘es para mí’. ‘Para mí’, dijo, y los demás nos quedamos quietos, viendo cómo efectivamente María la Pantorrillas se levantaba con determinación hacia el teléfono. No pasó mucho tiempo, creo, aunque eso ahora ya no importa.
– ‘Es para mí’, dijo.
Y nos miramos todos, conscientes de que esa llamada cambiaría lo que hasta ahora habían sido nuestras vidas; o al menos la de María. Claro, lo sabíamos todos, era para ella. Por eso no nos levantamos ninguno al sonar el teléfono aquella vez, ¿no?
– ¿Sí?
Pasaron un par de segundos.
– ‘Es para mí’, confirmó recorriendo nuestras caras.
E inmediatamente cambiamos de sitio las tazas del café, tropezamos con las patas de las sillas y fingimos recados urgentes, tareas pendientes, intercambios inacabados que había que resolver ya. Con sigilo y vergüenza, corrimos de puntillas a escondernos en el primer sitio que se nos ocurrió: el descansillo de la escalera, sin atrevernos a bajar al sótano, y nos ocultamos muy juntos, muy quietos, minúsculos y atentos, tal vez hablamos del tiempo, o fabricamos conversaciones propias de las seis y cuarto mientras escuchábamos atónitos las otras voces, las de la gente que había vivido allí, en aquel descansillo, durante tantos años, y que ahora asaltaban salvajes y hambrientas nuestras cabezas.
– ‘Era para ella, ¿no?’, nos dijimos todos.
Y asentimos despacio, casi sin mirarnos y sin saber qué fingir ya, aterrorizados.
Miguel Rodríguez Otero
España, 1968. Licenciado en Liberal Arts, profesor de adultos en programas bilingües. Colabora con relatos en publicaciones como Almiar (Madrid), Botella del Náufrago (Valparaíso), Los Bárbaros (NY), ERRR Magazine (México DF), Revista Virtual de Cultura Iberoamericana (NY), Narrativas (Madrid), entre otras. En la actualidad vive en un pueblito costero de Galicia, tratando de ser... un digno bárbaro.
María, la Pantorrillas enviado a Aurora Boreal® por Miguel Rodríguez. Publicado en Aurora Boreal® con autorizción de Miguel Rodriguez. Fotos Miguel Rodriguez © Luciano Teixeira. Foto relato cortesía Miguel Rodríguez © María Byanca Stegaru.




