En la poética de Luz Helena un tono, una musicalidad y la fuerza del silencio que se toma para observarnos entre objetos, animales en una construcción natural, que nos lleva por una amalgama de nos y delicados encadenamientos para mostrarnos que la poesía está ahí cerca de nosotros, que la tocamos cada instante y no la percibimos. Ella sabe decirla y hacer que se nos meta en el cuerpo. Lo elemental y humano del arte. Poemas con expresión propia, que exploran en lugares primarios. En estos tres momentos la poeta cambia de acción para una puesta única e irrepetible. Con Luz Helena se recuperan las pérdidas, las lejanas, las cercanas y se traza el porvenir en cosas sencillas pero hondamente humanas. Una poesía de larga estructura donde se nos permite ser familia con uñas sucias pero que no rasgan.
Luz Helena Cordero Villamizar
Colombia (1961). Psicóloga, Magistra en Literatura. Su obra incluye poesía, narrativa y ensayos literarios. Libros publicados: Postal de la memoria (antología personal). Ibagué, Caza de Libros, 2010; Por arte de palabras. Bogotá, Universidad Externado de Colombia, 2009; Cielo ausente. Bogotá, Ediciones Sociedad de la Imaginación 2001; El puente está quebrado. Bogotá, Editorial Magisterio, 1998; Canción para matar el miedo. Bogotá, Editorial Magisterio, 1997; Óyeme con los ojos. Ciudad de México, Verdehalago, 1996 y Bogotá, Editorial Trilce, 1996. Sus poemas se han traducido al inglés, al portugués y al alemán. Su obra se incluye en numerosas antologías.
Material enviado a Aurora Boreal® por Luz Helena Cordero. Publicado en Aurora Boreal® con autorización de Mery Yolanda Sánchez y Luz Helena Cordero. Fotografía Luz Helena Cordero © Efrén Piña. Carátula del libro Pliegos de cordel cortesía © Colección Respirando el Verano.
En Pliegos de cordel Luz Helena Cordero hace una muestra de tres momentos esenciales, donde se descubre a la estudiosa, creadora y humanista. Profundiza en algunos autores con rigor y delicadeza, toca sus presencias con un eje transversal y sus textos resultan puros y sin tocamientos externos, no necesita comillas. Ella está sola, prendida de su propio peso. Tal vez aquí están sus inquietudes y gustos, que con- tribuyen a definir su voz personal y nos lleva a indagar sobre los autores que acoge. Su alma de poeta descorre velos sin espíritus ajenos para entrar a los espacios en blanco de las escrituras. Ella sabe escoger las semillas para la tierra que siembra con arados firmes y corrientes de agua naturales que abren las bocas de las montañas.


