José Emilio Pacheco y el modernismo

jose emilio pacheco 250La Antología del modernismo que José Emilio Pacheco publicó en 1970 (reeditada en 1978, 1999 y 2012) es fruto de su faceta de estudioso pues, como es bien sabido, además de poeta, narrador, ensayista y cronista fue también profesor de literatura. Esta antología comienza con una valiosa introducción que compendia lo que supuso el modernismo como movimiento histórico-literario.

Basándose en gran medida en Ángel Rama y en Walter Benjamin pero sobre todo en lecturas de primera mano de los poetas de este movimiento estético, Pacheco realiza un catálogo, que a día de hoy sigue vigente, de las ideas clave en torno al modernismo. Así, el modernismo como acta de independencia cultural y literaria de Latinoamérica; la renovación de la métrica que llevaron a cabo estos autores; el reflejo indirecto de las transformaciones económicas y sociales en los textos modernistas así como la nueva posición socio-económica del artista y la obra estética; la relación con la modernidad científica y técnica; el modernismo como una tendencia eminentemente urbana; su autocomprensión como un movimiento nuevo o moderno; su internacionalismo; su predilección por la expresión ambigua e indefinida, etc. Pacheco afirma, además, que el modernismo fue la entrada de la literatura hispánica en la modernidad literaria: “El modernismo tiene que cubrir en cuarenta años el camino que la literatura europea recorrió en una centuria: ser al mismo tiempo romanticismo, parnasianismo y simbolismo. Tres modalidades que si en Europa fueron sucesivas y excluyentes son tres caras de un mismo fenómeno: la revolución romántica del siglo XVIII cuyas consecuencias aún no terminan y reaparecen con nuevas características en el arte de nuestros días.” (pp. xx-xxi).

Persiguiendo esta idea de una modernidad literaria que en las letras hispánicas comienza con el modernismo, cabría preguntarse si no habrá vetas comunes entre la obra de Pacheco y esta tendencia estética. Como poeta eminentemente culturalista, está claro que las influencias que se pueden identificar en su poesía son legión: los clásicos greco-latinos, el estoicismo barroco, el haiku japonés, los modernos europeos como Baudelaire, Rilke, Pound, etc. Al mismo tiempo, este mestizaje cosmopolita, por así decir, es un rasgo que se introduce precisamente con el modernismo; basta pensar en el afrancesamiento y el exotismo de tantas poesías modernistas, las referencias a motivos culturales de todas partes del mundo en Rubén Darío o el japonesismo de José Juan Tablada. Esta incorporación de tradiciones lejanas tiene su origen en el romanticismo. Si, por un lado, existe un romanticismo que exalta lo nacional, al mismo tiempo, de este movimiento surge la idea de una “progresiva poesía universal” (F. Schlegel, fragmento 116 del Athenäum) en perpetuo movimiento, siempre desbordando los límites que se le presentan: formales, temáticos, culturales, lingüísticos, etc. Este cambio en la comprensión de la literatura tiene enormes consecuencias pues genera lo que en términos globales se llama la modernidad literaria. En lo que sigue se esbozarán algunas manifestaciones de este cambio con referencia, por un lado, al modernismo, y, por otro, a la poesía de José Emilio Pacheco.

tarde o temprano 344A) La obra inacabable. En una nota introductoria a la antología Ayer es nunca jamás (1978), nuestro autor afirma: “Si uno tiene la mínima responsabilidad ante su trabajo y el posible lector de su trabajo, considerará sus textos publicados o no como borradores en marcha hacia un paradigma inalcanzable.” (p. 9). El léxico de Pacheco en esta frase trae a la memoria las ideas de Juan Ramón Jiménez sobre “la obra en marcha” y “los borradores silvestres”, ese Juan Ramón que nunca acabó de reescribir su obra y que nunca dejó de ser un modernista. Pacheco, por su parte, desarrolló esta idea de la imperfectibilidad de la obra en conexión con la recepción de la poesía. Así, en el poema “Una defensa del anonimato”, del libro Los trabajos del mar (1984), afirma: “El lector, la lectora / harán, o no, el poema que tan sólo he esbozado.” (Tarde o temprano p. 303). Esto es, el poema es por definición algo inacabado ya que no cristaliza hasta que un lector lo re-cree. De esta manera, toda escritura poética es una obra en marcha dado que cada lector la configurará desde su propia perspectiva.

B) Ausencia de normatividad. El verso libre y la poesía en prosa surgen tras la caída de las preceptivas clásicas. Una vez que la poesía, en lugar de obedecer a modelos y temáticas intemporales, adquiere el mencionado dinamismo transgresor, cualquier molde –formal, lingüístico, temático– ha de ser superado. Desde esta perspectiva, la renovación de la métrica que llevaron a cabo los modernistas es una ruptura que no conlleva una nueva normatividad sino más bien el comienzo de una experimentación infinita. En este sentido, el tono de cotidianeidad de los poemas de Pacheco representaría otra manifestación de la ruptura moderna con cualquier normatividad. También este aspecto ha sido tematizado de forma explícita por Pacheco, por ejemplo, en el poema “Crítica de la poesía”, del poemario No me preguntes cómo pasa el tiempo (1969): “Este convexo mar, sus migratorias / y arraigadas costumbres, / ya sirvió alguna vez para hacer mil poemas. (...) Quizá no es tiempo ahora: / nuestra época / nos dejó hablando solos.” (Tarde o temprano p. 75). En este texto la autoconciencia poética de Pacheco expresa precisamente la ausencia de modelos a los que seguir, la radical soledad, en este sentido, del poeta moderno.

C) Hibridización infinita. Ha sido ya mencionado el mestizaje culturalista de Pacheco, pero la hibridización de la poesía se manifiesta también en relación con los géneros textuales. El ya mencionado “prosaísmo” de nuestro autor es una manifestación de esta hibridización genérica, pero la poesía también asimila rasgos propios del pensamiento o de la teoría literaria. En la producción rubendariana hay multitud de ejemplos en los que el autor tematiza la poesía y la escritura poética, es decir, la poesía aborda una temática que en principio pertenecería al ámbito de la crítica literaria. De la misma manera, en toda la producción de Juan Ramón Jiménez se encuentra esta faceta metapoética. Pues bien, como dando una vuelta de tuerca a esta tradición, en la obra de Pacheco se encuentran poemas que remiten a teorías y críticos literarios. Esta faceta está muy presente en el poemario Siglo pasado (Desenlace) (2000), en cual, a modo de ejemplo, se encuentra el poema “Contra Harold Bloom”, en el que nuestro autor expresa su desacuerdo con la teoría (basada en el complejo de Edipo freudiano) de este representante de la Escuela de Yale. Según Bloom cada poeta desea matar a su predecesor, sin embargo, Pacheco declara: ”Yo no quiero matar a López Velarde ni a Gorostiza ni a Paz ni a Sabines. / Por el contrario, / no podría escribir ni sabría qué hacer / en el caso imposible de que no existieran / Zozobra, Muerte sin fin, Piedra de sol, Recuento de poemas.” (Tarde o temprano p. 602). Además de ser una toma de partido en un debate perteneciente al campo de la teoría literaria, Pacheco expresa aquí su pertenencia a una genealogía de poetas mexicanos que, hay que señalarlo en el presente contexto, comienza con dos autores vinculados al modernismo.

D) Desaparición del yo. Este es un fenómeno que cristaliza con la poesía de Mallarmé. En el modernismo, a su vez, tiene lugar con un rasgo estilístico que consiste en la impersonalización de las percepciones (Cardwell p. 154–9) ya que muy a menudo son expresadas sin referencia al sujeto perceptor, creando de esta manera una suerte de autopercepción cósmica que en Juan Ramón Jiménez culmina con libros como La estación total (1946) o Animal de fondo (1949). En José Emilio Pacheco, este tópico moderno de la disolución del yo aparece de múltiples formas. Se manifiesta de manera programática en el ya mencionado poema “Una defensa del anonimato” pero también aparece con la escritura de textos apócrifos en los que el yo lírico pachequiano se textualiza, por así decir, en otros autores. Entre los muchos poemas de esta índole, cabe mencionar “Un soneto atribuido a Salvador Díaz Mirón para elogiar a Darío y dolerse de no haberlo visto cuando pasó por Xalapa en 1910” (Tarde o temprano p. 702) o “De Rubén Darío a Francisco de Toledo (A la manera de “Goya” en Cantos de vida y esperanza)” (Tarde o temprano p. 703), ambos del poemario Como la lluvia (2009). Esta faceta también aparece en la creación de heterónimos como Julián Hernández o Fernando Tejada, con biografía y bibliografía propias. De esta manera el autor se desdobla en otros yoes, y al crear una red intertextual de voces que dialogan y se entrecruzan, se disuelve la idea de un yo único e individual detrás de la obra.

Si tuviéramos tiempo y espacio suficientes, se podría prolongar esta lista todavía mucho más pero al no ser así, entonces, de forma arquetípicamente moderna, ha de quedar inacabada. A modo de un borrador en marcha, invitamos a que otros continúen esta serie de rasgos modernos de la poesía de José Emilio Pacheco –un autor que se inscribe en el paradigma de la modernidad literaria con una fisonomía propia–.

 

Referencias
Cardwell, Richard A., Juan R. Jiménez: The Modernist Apprenticeship, 1895-1900. Berlin: Colloquium Verlag, 1977.
Pacheco, José Emilio, Antología del modernismo. [1884-1921]. Dos vols. México D.F.: Universidad Nacional Autónoma de México, 1970.
Pacheco, José Emilio, Ayer es nunca jamás. Caracas: Monte Ávila Editores, 1978.
Pacheco, José Emilio, Tarde o temprano [Poemas 1958-2009]. Barcelona: Tusquets Editores, 2010.

 

julio jensen 350Julio Jensen
Dinamarca / España. Es profesor titular de literatura hispánica en la Universidad de Copenhague. Su interés está centrado en, por una parte, el Siglo de Oro y, por otra, en la producción literaria y cultural del siglo XX. Publicaciones sobre: Cervantes, Calderón, Inca Garcilaso de la Vega, Tirso de Molina, Juan Ramón Jiménez, Borges, García Márquez y Vargas Llosa entre otros.

 

Ensayo "José Emilio Pacheco y el modernismo" enviado a Aurora Boreal® por Julio Jensen. Publicado en Aurora Boreal® con autorización de Julio Jensen. Carátula Tarde o temprano [Poemas 1958-2009] cortesía © Tusquets Editores. Fotografía de José Emilio Pacheco tomada de internet. Fotografía Julio Jensen © Lorenzo Hernández.

 

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