histórico en que debatió con sus contemporáneos.
Quentin Robert Duthie Skinner, el afamado historiador inglés, nació en el umbral de la Segunda Guerra Mundial, el 26 de noviembre de 1940, en una pequeña localidad que durante el siglo XIX se había convertido en un centro mundial de la industria textilera: Oldham (Lancashire). Situada cerca de los ríos Irk y Medlock, cuenta hoy esta población con cerca de cien mil habitantes y es, por tradición, un importante centro cultural. Fue el segundo hijo de Alexander Skinner y Winifred Rose Margaret, fallecidos respectivamente en 1979 y 1982. En una entrevista que concedió a Danny Millum el 18 de abril de 2008, en su casa de Londres, agregó los siguientes datos: "Nací cerca de Manchester en 1940. Mi padre era un administrador colonial que desarrolló su carrera en el oeste de África, y mi madre antes de su matrimonio fue una maestra de escuela. Mi familia era de Escocia, pero yo nací y me eduqué en Inglaterra, donde he pasado casi toda mi vida". Como por razones de seguridad y de educación nunca vivió junto a su padre en África, pasó la mayor parte de su niñez con una de sus tías en Inglaterra.
Gracias al interés de sus padres pudo iniciar sus estudios primarios en Bedford School, una institución pública para jóvenes situada en Bedfordshire, no muy lejos de Cambridge. Esta escuela había sido fundada por el rey Eduardo VI en el año de 1552 y recibió fondos del mercader Sir William Harpur, quien llegó a convertirse en el Lord Mayor de Londres. Después de un buen desempeño en estos primeros estudios prosiguió su formación básica en el Gonville and Caius College, uno de los muchos centros educativos que hacen parte de la Universidad de Cambridge. Este centro de estudios fue fundado por Edmund Gonville en el año de 1348 y, tras superar algunos problemas, fue refundado en 1557 por el físico John Caius con el nombre de Gonville and Caius College, convirtiéndose en uno de los más tradicionales y
reconocidos colegios de Cambridge. Aquí pudo Skinner graduarse y ser elegido desde 1962 Honorary Fellow, gracias a los excelentes resultados académicos que obtuvo, especialmente en el área de la Historia. En este mismo año obtuvo el título de Bachelor of Arts en la Universidad de Cambridge. Tres años más tarde obtuvo en esta misma institución el grado de Master of Arts. La continuidad de su carrera académica le permitió ocupar una plaza de profesor en esta antigua universidad, fundada hacia 1437 por William Bynham, donde Lady Margaret Beaufort creó en 1505 el Christ's College.
Durante la década de 1970 aceptó una plaza de profesor visitante en la Universidad de Princeton, en New Jersey (USA), un afamado centro de investigaciones donde trabajaron tanto Albert Einstein y Oppenheimer como Michael Walzer. Allí tuvo la oportunidad de conocer y compartir el diálogo académico con Thomas Samuel Kuhn, el celebrado profesor de filosofía de la ciencia y autor de La estructura de las revoluciones científicas (1962), y con Clifford Geertz, un destacado proponente de nuevas perspectivas analíticas sobre la cultura. Regresó a su Universidad de Cambridge, donde se convirtió desde 1996 en Regius Professor de Historia Moderna, una categoría docente creada en 1724 por el rey Jorge I de Inglaterra. También ha sido catedrático de Humanidades en la Universidad de Londres y profesor visitante en las universidades de Australia, Oxford, Washington, París, Berlín e Italia. Fue el conferencista principal de las Jornadas sobre Republicanismo que organizó la Universidad de Sevilla, bajo la coordinación de Enrique Bocardo Crespo, a comienzos de la primavera del 2007. Desde 1979 ha recibido importantes distinciones académicas, como la medalla del Colegio de Francia, el Premio Sir Isaiah Berlin de la British Political Studies Association y el Premio Balzan. Es también académico honorario de la Universidad Adolfo Ibáñez de Santiago de Chile, donde fue condecorado en el mes de octubre del año 2009. En las notas introductorias que Eloy García escribió para presentar ante los lectores hispanohablantes la traducción de una de sus obras,
El artista y la filosofía política: el Buen Gobierno de Ambrogio Lorenzetti (Trotta, 2009), se confirma que este pensador "encarna el prototipo del mejor estudioso británico", dados los reconocimientos honoríficos 70 acumulados en el Christ's College y en once prestigiosas universidades de Europa y los Estados Unidos, así como por la docena de libros importantes que ha escrito, amén de numerosos artículos y de colaboraciones en obras colectivas.
El pasado 26 de noviembre de 2011 cumplió setenta y un años de edad y continúa residenciado en Londres, dedicado a la reconstrucción de las estructuras de las teorías republicanas, es decir, a la Genealogía del Estado Moderno, título que asignó al libro que le publicó la Universidad Adolfo Ibáñez en Chile. En sus propias palabras, se dedica
a "trazar la genealogía del Estado moderno para descubrir que nunca ha existido un concepto único al que el término Estado se refiera. Si bien entre los pensadores políticos contemporáneos predomina la perspectiva que considera al Estado como el nombre de un aparato de gobierno establecido, yo planteo la conveniencia de comprender el Estado como el nombre de una persona determinada de quien se dice que tiene voluntad, en virtud de que la voluntad de algún poder público autorizado le ha sido atribuida".
¿Qué es, entonces, lo que ha convertido a Skinner en uno de los teóricos más importantes del momento? Para responder a esta pregunta es indispensable revisar sus orígenes, el contexto académico y el proceso de aproximación a los ingredientes primigenios que lo llevaron a situarse en la posición que ocupa en la actualidad. Respecto de sus orígenes intelectuales, podemos escoger solo dos de las entrevistas que ha concedido: la primera fue realizada el 4 de octubre de 2001 por Petri Koikkalainen y Sami Syrjamaki, y se tituló Quentin Skinner, On Encountering the Past. En ella se presenta a un Skinner "terriblemente ordenado" que requiere, para hablar de sí mismo, acercarse a puntos espe- cíficos de su pasado, pues, a decir verdad, él mismo reconoce su oposición a las historias lineales que explican hecho tras hecho, como en una urdimbre rala pero llana. Siempre estuvo interesado en la teoría política y en su historia, pero acompañándola de un elemento que convirtió en una de sus herramientas más importantes: la narrativa. Reconoció en esta entrevista que no podía ofrecer explicaciones, "o incluso pensar, si no es en una forma narrativa...por tanto, estoy feliz de poder comenzar [mi historia] con una narración, la cual, en mi caso, se inicia desde mis días de estudiante...".
Pero retornemos a nuestro punto de partida. El punto de vista que se revela en esta primera entrevista es fundamental,
porque permite registrar las obras que empezaron a generarle preguntas: en primer lugar, la Utopía de Sir Thomas Moro. Después, el Leviathan de Thomas Hobbes. Estas dos obras fueron tan influyentes en su vida que aún conserva las copias de los textos con las anotaciones que realizó durante sus tiempos de estudiante. Otro de los textos que le permitieron "encontrar mejores respuestas para algunos de los interrogantes" fue la obra de T. D. Weldon titulada The Vocabulary of Politics. De acuerdo con su memoria, esta le facilitó un "primer encuentro con la interfase entre filosofía e historia, con la historia de la filosofía, pero también con la filosofía de la historia...". No hay duda alguna respecto de la "indeleble marca" que le dejó esta obra.
Pero más allá de la marca indeleble que le dejaron estas obras en sus buenos recuerdos, tenemos la publicación en serie de artículos que, de alguna manera, demuestran su interés por subvertir algunos viejos trabajos. No es para menos, pues al hombre decapitado por orden de su amigo, Enrique VIII, le dedicó su More´s Utopia, Past and Present (1967), y más tarde The Lessons of Thomas More (1978) y More´s Utopia and the Language of Renaissance Humanism, partes de la obra The Languages of Political Theory in early-modern Europe, editada por Anthony Pagden en 1986.
A Thomas Hobbes le dedicó Reason and Rethoric in the Philosophy of Hobbes, publicado en Cambridge (1996), y el tercer volumen de Vision of Politics, subtitulado Hobbes and Civil Sciences, de reciente publicación, por reseñar solo los trabajos más destacados que sobre Hobbes ha realizado, pues existen bastantes artículos sobre el autor como el que escribió en el año de 1965 con el título de Hobbes on Sovereignty: An Unknown Discussion. Hobbes and the Classical Theory of Laughter (2004). Curiosamente, sobre el problema de la risa en Hobbes apareció recientemente un artículo publicado en la revista colombiana El Malpensante, edición de junio del 2010.
Las obras señaladas sirvieron de insumos juveniles para la construcción de sus importantes postulados en el campo de la historia de las ideas políticas, que bien podríamos resumir en tres grandes áreas de trabajo, siguiendo los planteamientos de Enrique Bocardo Crespo en el Giro contextual (2007), acordes con la obra que publicó en 1974, con el título de Quentin Skinner´s Method Political Theory, Gordon Schochet. Un segundo campo de acción, en el que se encuentran los trabajos metodológicos sobre la historia de las ideas y de la naturaleza de los textos históricos, es el de cómo se ha de entender el significado que supuestamente tienen esos textos. Por último, se encuentran los trabajos históricos, en su mayor parte sobre temas políticos de la Inglaterra del siglo XVII, de algún modo relacionados con la figura de Thomas Hobbes. Estos son los tresgrandes campos de trabajo, en los que Skinner ha escrito infinidad de artículos, libros y conferencias.
La segunda entrevista que nos sirve de fuente apareció en la obra titulada El Giro Contextual: Cinco Ensayos de Quentin Skinner y Seis Comentarios, bajo el cuidado editorial de Enrique Bocardo Crespo y Pablo Badillo, que fue publicada por Tecnos en el año 2007. El profesor Eloy García ha dicho que se trata del trabajo más completo sobre Skinner en español. En un poco más de 400 páginas se enunciaron por primera vez, en lengua española, los aportes teóricos de Skinner, bajo la mirada crítica de un equipo
interdisciplinar, liderado por Bocardo Crespo, un profesor titular de Filosofía Moral y Política en la Universidad de Sevilla, al cual pertenecieron Joaquín Abellán, catedrático de Ciencias Políticas; el recientemente fallecido Rafael del Águila, director del Centro de Teoría Política en la Universidad Autónoma de Madrid; Pablo Badillo O'Farrel, catedrático de Filosofía Moral y Política en la Universidad de Sevilla; la licenciada Sandra Chaparro, quien actualmente investiga para su tesis doctoral en el Departamento de Historia Moderna de la UNAM; José María González, director del Instituto de Filosofía del CSIC desde 1998; Kari Palonen, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Jyväskylä (Finlandia) y director del Finnish Center of Excellence in Political Thought and Conceptual Change.
Los cuatro primeros ensayos incluidos en esta obra –"Significado y comprensión en la historia de las ideas", "Motivos, intención e interpretación", "In- terpretación y comprensión en los actos de habla" e "Idea de un léxico cultural"– corresponden a los capítulos 4, 5, 6 y 9 del primer volumen de Vision of Politics, la obra editada por Cambridge University Press en el año 2002. El último ensayo, titulado "Ambigüedad moral y el arte de la elocuencia en el Renacimiento", es el décimo capítulo del segundo volumen de la misma obra. A partir de esta compilación en lengua española ya pudo decirse que la contribución más significativa de Quentin Skinner a la historia conceptual contemporánea ha sido la de ofrecer una nueva concepción que nos permite entender el significado genuino de los textos políticos y filosóficos.
Los tres volúmenes de Vision of Politics, titulados Regarding Method, Renaissance Virtues y Hobbes and Civil Science,
hacen parte de una importante investigación que es fundamental en el proceso de construcción teórica del pensamiento político y la metodología de investigación que pueden emplear los historiadores al momento de abordar la temática de lo político. El primer volumen fue traducido por la Universidad Quilmes de Argentina con el nombre de Lenguaje, política e historia. El "contexto" y las "intenciones" son dos de los principales mandamientos de esta obra, previamente expuestos en la revista estadounidense History and Theory, en un artículo de 1969 titulado Meaning and Understanding in the History of Ideas. Existe una traducción española de este artículo con el título de Significado y comprensión en la historia de las ideas.
Según algunos críticos, como la historiadora brasileña María Lucía García Pallares, esposa del conocido historiador Peter Burke, este artículo es el verdadero "manifiesto metodológico de Skinner", conocido por ello como "Manifiesto del 69", porque la tarea del historiador de las ideas consiste en estudiar e interpretar el canon de los textos clásicos. El valor que tiene escribir esta clase de historia surge del hecho de que los textos clásicos morales, políticos, religiosos o de cualquier otra clase de pensamiento, contienen una sabiduría inmemorial en la forma de las ideas universales. Como resultado de ello, esperamos aprender y sacar provecho de la investigación de esos elementos eternos al poseer una relevancia perenne. Lo que por su parte sugiere que la mejor manera de acercarse a estos textos debe ser concentrarnos en lo que cada uno de ellos dice sobre estos conceptos fundamentales y los perdurables problemas de la moral, la política, la religión y la vida social.
Es obvio que los actos de habla, representados de forma narrativa en estos signos aislados en su particularidad, muy poco dicen de sus potenciales sentidos. Se requiere de la interpretación de los contextos intelectuales en los cuales fueron inscritos como parte de una estructura de significación. Es desde esos universos del discurso desde donde hoy se hace hablar al hecho, que, como ya se sabe, no es otra cosa que un indicativo sígnico, una fuente semiótica para la interpretación de una sociedad que escribió las cosas de esa manera y no de otra.
Sin embargo, el texto que unánimemente es considerado como una de las más innovadoras contribuciones al estudio de la historia de las ideas políticas es el titulado 1. A propósito de esta obra en dos volúmenes, en una interesante entrevista que Enrique Bocardo le hizo a Skinner en el otoño del 2005, publicada con el título de "La Historia de mi Historia", aparece el concepto de giro contextual, la clave de la construcción de esta importante obra que ha sido traducida a más de cinco idiomas en el mundo. Su origen hay que buscarlo en el momento en el que Skinner fue nombrado lecturer en la Universidad de Cambridge, en el año de 1965. Se le pidió que ofreciera un curso sobre la historia de la teoría política desde el Renacimiento hasta la Ilustración. Gracias a este ejercicio docente, Skinner se propuso esclarecer y ampliar los materiales con los que contaba para escribir un libro. Con esta preocupación, y el permanente interés por encontrar la mejor manera de estudiar la historia de la filosofía y la historia intelectual, logró escribir los bocetos iniciales de la obra que, estimulada por su colega Sir John Harold Plumb, y con el apoyo económico de la Editorial Penguin, tomaron forma definitiva a partir de 1960.
No obstante, Skinner entendía ya que los "planes originales eran demasiado ambiciosos, especialmente si tenemos en cuenta que tenía la esperanza de escribir algo más desafiante que un simple manual". Así que estuvo a punto de claudicar en la realización de esta tarea, al punto que canceló de manera amigable el contrato con Penguin Books. La motivación para la continuidad de esta obra llegó en 1974, cuando fue invitado a permanecer, como profesor visitante, en el Institute for Advanced Studies de Prin- ceton. Durante cinco años permaneció allí, concentrado en el estudio del Renacimiento y de la Reforma, intentando escribir algo sistemático sobre ese periodo. Rescindido su antiguo contrato con Penguin Books, se comprometió con la Cambridge University Press a escribir un libro que examinara en gran escala la aparición de la idea del Estado moderno a comienzos de la época moderna. Después de un arduo trabajo, completó este libro en la primavera de 1978, y fue publicado en el siguiente mes de noviembre. Cerca de doce años le había tomado escribirlo. Según Bocardo Crespo, este resultado ofreció una nueva posibilidad de entender el significado genuino de los textos políticos y filosóficos.
El calificativo de genuino quería decir que "no llegaremos a comprender lo que un autor quiso decir hasta que estemos en condiciones de identificar las intenciones originales con las que escribió el texto". La propuesta hermenéutica de Skinner se basa sustantivamente en la posibilidad de recuperar las intenciones originales del autor, es decir, que es esencial para entender el significado de un texto saber qué fue lo que originariamente quiso decir a sus lectores el autor cuando lo escribió.
Se registra en la radiografía del conocimiento propuesta por Skinner el encuentro que tuvo con uno de los textos que marcó un giro en su aproximación a la investigación de la historia de las ideas, pues siempre "sintió un especial énfasis en examinar la habilidad para escribir acerca de los problemas generales del método histórico." De ese texto aprendió que la filosofía es una disciplina en la que las preguntas, así como las respuestas, cambian continuamente, es decir, que no existen problemas perennes en la historia de las ideas. El texto al que hace referencia es The Idea of History, el libro clásico de Robin George Collinwood. Es una obra póstuma, compuesta por varios manuscritos que reunió poco después de su fallecimiento un discípulo, T. M. Knox, y que se convirtió en la principal fuente de inspiración para la filosofía de la historia en el ámbito académico anglosajón.
La recepción de la obra de Skinner en Suramérica se limita hasta ahora a los trabajos realizados en la Universidad de Quilmes (Argentina) y en la Universidad Adolfo Ibáñez (Chile). Pero Bocardo Crespo advirtió que "es plausible esperar que algunas ideas de Skinner puedan resolver el problema para los que quieran hacer una historia más humilde, sin que tengan la pretensión de exhibir esquema transhistórico alguno y se contenten con descubrir el sentido de un texto, que vean a un autor como alguien que tiene ciertas creencias, fines, motivos o intenciones, y que lo que dice se pueda entender, sin grandes aspavientos metafísicos, como la respuesta a ciertas preguntas cuyo sentido forma parte de un tiempo, de una época que no es la nuestra, y cuyos presupuestos se justifican sobre ideas o principios que no tienen nada que ver con los nuestros".
Notas
- Quentin SKINNER. Los fundamentos del pensamiento político moderno [1978], vol. 1, El Renacimiento, traducción española de Juan José Utrilla, México, Fondo de Cultura Económica, 1993.
Carlos Augusto Martínez Orozco es historiador egresado de la Escuela de Historia de la UIS,(Colombia) y es egresado de la Universidad Pablo de Olavide (Sevilla, España), como doctor en Pensamiento Político. En los últimos años se ha dedicado a estudiar y traducir las obras de Quentin Skinner, a quien conoció personalmente en unas Jornadas sobre Republicanismo que organizó la Universidad de Sevilla, a comienzos de la primavera del año 2007.
"Quentin Skinner y el giro contextual en la historia de las ideas políticas" enviado a Aurora Boreal® por Carlos Augusto Martínez. Publicado en Aurora Boreal® con autorización de Carlos Augusto Martínez. Fotos por orden: 1.Quentin Robert Duthie Skinner © Quentin Robert Duthie Skinner , 2. Gonville and Caius College, 3. Sir Thomas Moro por Hans Holbein, 4. y 5. Xilografías para las ediciones de Utopia de Thomas Moro, 6. Retrato de Thomas Hobbes por John Michael Wright, 7. Edición del Leviathan, 8. Carlos Augusto Martínez © Carlos Augusto Martínez.




