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Entrevistas

Jaime Jaimes - Maestro de actores, director de teatro y pintor

jaime jaimes 250Jaime Jaimes
Buenos Aires 1931- Málaga 2019†
Maestro de actores, director de teatro y pintor

 

La primera vez que vimos a Jaime Jaimes llevaba una capucha negra que le cubría toda la cabeza. Estaba sentado en un sofá junto a un joven de poco más de veinte años, el director Orencio Carvajal. Era el trailer del documental La atención. En él se nos presentaba a un artista de múltiples facetas, pintor, maestro y director de teatro, un espíritu inquieto que triunfó en París, San Francisco, Madrid y Buenos Aires, pero que hacía las maletas en cuanto comenzaba a saborear la recompensa de su esfuerzo, como si quisiera ser visto y ser invisible a la vez. En La atención el viejo maestro ofrece su última clase a un grupo de jóvenes actores que descubren gracias a él que el cuerpo habla por sí mismo. Desde el primer momento Jaime nos embrujó desde el otro lado de la cámara con su sabiduría y nos despertó el deseo de conocerlo.

Orencio nos puso en contacto con él y un par de semanas más tarde, entrábamos en su casa y su universo. Nos sentamos alrededor de una mesa y de repente el tiempo se paró, embrujados por sus recuerdos y rodeados por la magia de su pintura. Allí tuvimos nuestra primera conversación.

Ocho meses después, el 9 de diciembre de 2019, Jaime emprendió otro nuevo viaje que le llevó a tierras desconocidas, un viaje que comenzó en Buenos Aires en 1945, cuando a los catorce años se embarcó como polizón en un barco con destino a Nueva York.

jaime jaimes 251Comenzamos recordando la exposición que mostró toda su obra pictórica en Málaga apenas dos años antes, en noviembre de 2017.

JJ: Fue en el archivo histórico. Allí hicimos una exposición durante un mes con todo esto que usted puede ver por aquí. Fue un trabajo enorme porque trajimos gente de Madrid para hacer teatro de calle el el que se mostraba a unas personas en busca de lo abstracto, que es la esencia de algunos de mis cuadros. Después hicimos charlas para mayores y para niños; eso fue extraordinario. Y después, las críticas que tuvimos, fue increíble. Vino mucha gente, de boca a boca, como se dice. Y fue una exposición que para mí fue muy interesante, no por vender, puesto que todo esto que usted ve aquí es un legado, puede ir a un museo, puede ir a una casa que se va a construir, o que un ayuntamiento puede dar. Nosotros queríamos que fuera el de Málaga, para que todas las obras quedaran en Málaga.

MM: No me había dado cuenta de que en su web se puede descargar un libro con su biografía. Empezamos a leerlo ayer y me dije “Tengo que volver a ver a este señor cuando lo haya acabado”.

JJ: Sí, por favor. Yo le agradezco a mis amigas Elisa y Nuria Carpio que un día me dijeran “Bueno, te tenemos que descubrir”. Por eso se llama mi primer libro “Conociendo a un desconocido”. Ese título lo puse yo. Y tienen un poco la trayectoria mía, estas ideas que yo te digo de la vida, este diálogo…Yo estoy muy solo en Málaga y me encuentro con poca gente que tenga cierta altura de pensamiento. Además, yo no puedo subir escaleras, así que estoy prácticamente en una isla. Pero estoy muy feliz.

Léanse el libro porque hay muchas cosas. Están las historias de mis esposas, hay una parte con mis maestros, no maestros de teatro, no de pintura, maestros espirituales. Creo que soy uno de los pocos que pueden tener la fortuna de tener cuatro maestros. Uno de los más importantes, que ha enseñado a todos, es el hermano de Idris Shah, Omar Ali-Shah. Pero en esa época yo no me daba cuenta de lo que estaba aprendiendo, porque esto no se aprende en un día, se aprende en toda la vida. Y al final uno dice “Uy, no sabía nada”.

LH: Eso lo dicen las personas sabias humildes.

JJ: (Risas)

LH: O sea, que se acaba usted de definir.

JJ: Yo no sé. ¿Sabe lo que pasa? Uno siempre está con los recuerdos de los amores que tuvo, de los viajes que hizo, de los premios que ganó o de los trabajos que hizo… Yo no tengo nada de eso. Me acuerdo si me preguntan. Yo he pasado por todo sin quererlo.

LH: ¿Tienen los jóvenes la curiosidad de preguntar?

JJ: Muy poca. Porque tienen miedo.

LH: O porque tienen vergüenza.

JJ: Mire, llámelo vergüenza. Yo le digo mejor miedo porque vergüenza es algo que usted tiene delante de otro porque lo ve por primera vez, o porque es tímido, o alguna cosa así. Pero el miedo es una cosa congénita. El miedo digo yo, y mis maestros me lo decían, es como una cebolla: te sacas una copa y luego encuentras otra, y luego otra, y luego otra, y empiezas a encontrar miedos íntimos pero no se lo digo a nadie, y luego los miedos íntimos de la familia, que quedan allá, y después de los íntimos, miedos que uno tuvo porque alguien le dijo algo muy desagradable y le arruinó la vida, o alguien que lo vio loco…

LH: Algo que a lo mejor sale con el tiempo.

JJ: Claro, ¿sabe lo que pasa? Nosotros no empleamos más que el tres por ciento del subconsciente. Y es inmenso el subconsciente. Y aparte de eso lo hacen usar menos porque le dan el opio del fútbol, le dan el opio del porro, el opio del “ja, ja, ja”… Entonces queda cada vez menos ser humano ahí.

MM: Es como que no nos escuchamos, ¿no? El otro día me acordé de lo que dice usted sobre la atención porque fui a un congreso y había una conferencia. Y mientras estaba hablando el ponente, había una pantalla detrás donde podíamos ver al mismo tiempo su presentación, la imagen de la persona que estaba hablando y, en la parte baja, los tuits de los asistentes transmitiendo lo mismo que ya estábamos escuchando. Y para añadir más distracciones, en una esquina del escenario, justo delante mía, había un tipo pintando un cuadro así, en directo. Y yo me dije: “Esto es una locura”.

JJ: Amor, justamente eso: todo es una locura. Desde hace muchos años trabajo sobre el uno a la vez, en todo lo que sea mi teatro o vida cotidiana. Es muy fácil: tienen que mirarse a los ojos, tienen que emplear el sentir, no el sentimiento. El sentir es una especie de válvula general que nosotros tenemos ahí, que contrarresta al mental. La gente en general está haciendo una y mirando otra. No puede ser, si tu me hablas, yo te miro a los ojos y hay una comunicación.

LH: Y notas que la otra persona te está escuchando.

jaime jaimes 252JJ: Claro, es que eso se vende por dos. Por los ojos y por el body language.

LH: Efectivamente.

JJ:¿Sabe por qué estoy solo también? Porque no quiero estar mal acompañado. Es una decisión. Yo no quiero que entre aquí a la casa el tipo que me diga “Ah, Maradona, ja, ja, ja”. Y después no le queda nada. ¿Entendés? El asunto está en que uno tiene que protegerse. La única manera de vivir en este mundo es hacer una cosa a la vez. Y aparte de eso, te voy a decir una cosa inmensa, “Hay que estar en el mundo sin estar en el mundo”.

LH: Hay una cosa que usted comenta en el documental, que la sexualidad es la piel. Y yo siempre he dicho que la sexualidad es la mente.

JJ: La piel no precisa que le digan que a las 14:20 de pasado mañana tiene que tener una reunión muy importante con alguien que te quiere mucho. Cuando uno va a las 14:20 allá, tiene la carne de gallina. Porque la piel no tiene hora para despertarse. Hay que tener mucho cuidado con el intelectual. Cuando la mente quiere entrometerse en eso, la cabeza empieza “¿Y por qué?” “¿Y para qué?” “¿Y si hiciéramos esto, sería mejor aquello?” Todo eso es sano… para los científicos. Todo eso es sano para el que dice “Ah, mi mente la voy a utilizar para llegar a la luna.” Pero la mente es el principal enemigo del hombre. Nuestro principal enemigo, nosotros mismos.

LH: Usted me recuerda mucho a mí. Sobre todo en el principio, el vivir aislado pero abrirse al mundo a través de los libros y el cine. ¿Cómo despertó esa curiosidad?

JJ: Eso es Dios. Fíjese usted que Dios me siguió así. Por favor, esto no es ostentoso, ni me hago el importante y nada por el estilo. A todos nos guía Dios, a todos. Pero a mí me agarró así y me fue llevando.Y yo no sabía qué hacía. Y sin embargo, al fin de la historia, es todo uno.

LH: Usted se considera desde pequeño una persona libre de mente.

JJ: Yo sigo adelante porque lo importante en la vida es ser uno, con todos sus defectos, pero ser uno. Y la gente no es uno, están divididos. El que quería ser pintor “pero no pude porque me casé”, el que le hubiera gustado ser arquitecto “pero cuando estaba en quinto año tuve a mi marido, salió el primer hijo y de ahí ya…”

LH: Excusas.

jaime jaimes 253JJ: Excusas. Justo.

LH: Háblenos de su labor como profesor ¿Ha dado clases todo este tiempo?

JJ: Hasta los setenta y cinco, setenta y ocho años.

LH: ¿Qué generación, de todos los estudiantes que ha tenido, cree usted que han sido los jóvenes más interesantes o más curiosos?

JJ: Los que tenían que buscar, como yo, en la desesperación de no tener nada. Cuando yo llegué a los veintiocho años a Buenos Aires, no había teatro en la Alianza Francesa. Yo nunca había dirigido una obra, salía recién de estudiar y fui y les propuse: “Mire, si usted me da el teatro, yo le voy a hacer aquí obras en francés con actores franceses, para que no tengan acento y para que no añoren las troupes que vienen de París.” No teníamos nada. Empezamos con un salón plano y construímos un buen teatro de cien plazas. Y empezamos a ver cómo hacíamos las luces, que las hacíamos nosotros mismos.

LH: La creatividad del no tener.

JJ: Es no tener, es no tener. Pero yo no digo que no hay que tener, porque mucho se sufre en el teatro y no hay subvenciones y no hay ayudas. Pero eso es porque el teatro es político y es peligroso. Sin embargo, por ese teatro pasaron Rafael Alberti, María Teresa León me hizo una traducción de un Molière, y el director de coreografía del Teatro Colón, que es una de las maravillas del mundo, pasó por ahí cuando tenía diecisiete años trabajando gratis, porque no cobrábamos nada.

LH: ¿Hacías teatro clásico?

JJ: Sí, tanto como en España. Porque ya aquí fui unos de los primeros que trabajó en la segunda cadena. Trabajé tres años y monté un montón de cosas. He sido siempre un vanguardista, fui el primero en España que montó Pinter en el Teatro Nacional.

LH: ¿Y el público de esa época lo entendía?

JJ: Sí. Porque el teatro es como la pintura. Si hay algo dentro, el público lo entiende. En la exposición que hice aquí venían niños que me decían “A mí me gusta ese cuadro por esto”. Y yo me decía “Coño, ¿cómo le puede gustar por esto, si es precisamente la esencia de lo que yo busqué?”.

jaime jaimes 254MM: No están contaminados.

JJ: No están contaminados

LH: ¿Cree que hoy en día, sobre todo en el mundo del arte, nos centramos mucho en lo académico dejando de lado lo que es el aprendizaje de la vida?

JJ: Fíjese en una cosa, si usted ve todos mis cuadros, ninguno tiene una técnica sin par. Cinco o seis tienen una técnica nueva, que yo me invento, y que pueden aprecias si se acercan bien y se toman tiempo. Por ejemplo, ¿no se da cuenta que alguno de estos cuadros están rallados cuarenta mil veces con una aguja? Fíjese en aquel, por ejemplo.

LH: Efectivamente.

JJ: Inclusive, descubro sin pedirlo, que sea un cuadro cinético. Porque si usted se pone en el centro del cuadro, y se mueve, si hay luz, porque ahora tenemos una luz muy paralela, se mueven los colores.

MM: Es verdad, que cambia. Por cierto, se ve cierta influencia rusa en su pintura.

JJ: Es que yo me siento ruso. Mi verdadero nombre es Jaime Nipomnische, soy hijo de judíos rusos emigrados huyedo de los progroms. Si usted ve aquel cuadro allá, el que tiene marco azul, ese cuadro está pintado como hace veinticinco años, y fíjese que se llama “El éxodo”.

LH: Se ve la familia, las maletas…

JJ: Son gente que está esperando en la calle a que los recoja un camión o algo por el estilo porque los han tirado ahí, están perplejos.

LH: En las caras se les ve.

JJ: Claro, ¿entiende? Pero yo sentía cómo la humanidad es tan destructiva, cómo se comen los unos a los otros…

MM: Volviendo al teatro, ¿cómo llegó a Televisión Española?

JJ: Me fui dos años a Francia a estudiar televisión, tenía una beca de cincuenta pesos, una beca de nada y en vez de estudiar estaba todo el día en los platós. Y aprendí muchas cosas. Y después vengo aquí, a España, a dirigir teatro. Aquí tuve la oportunidad de estar en contacto con los más grandes críticos de televisión y de teatro, con los más grandes pintores… Y por fin un día estoy en el café Gijón y se me acerca un tipo que va y me dice “Jaimes, si vos sabés dirigir teatro tan bien como muestras tú, también sabés dirigir televisión. ¿Por qué no venís a la televisión española? Nosotros recién estamos empezando con el segundo canal.” Y ahí empezó mi trayectoria. Trabajé con Emilio Gutiérrez Caba, con los mejores actores de muchas épocas. Hice Las preciosas ridículas de Molière. Las vestí de hule y criticaba a la sociedad española. Nadie se dio cuenta, pero la criticaba. Y entonces hice Ionesco, que nadie lo conocía. Hice La cantante calva, que si usted la ve, es de verdad revolucionario. Y todo era en directo. Si usted quería cortar, cortaba pedacito que venía de aquí, pedacito que venía de aquí. Era un trabajo horrible. Hice muchos programas, muchos, de los cuales pude conseguir, pagándolos, cinco.

LH: Es usted una enciclopedia.

JJ: Bah. Si no leo hace cuarenta años. Yo leí mucho hasta los cuarenta años, hasta que hice mi última obra, que fue en el 85, cuando estaba haciendo teatro latinoamericano en Hollywood. Y hasta ahí leí. Porque yo me dije en un momento: “Mira, para qué tanto leer, si la mitad de la vida para aprender y la otra mitad para trabajar”.

MM: Y cuál es la obra dirigida por usted que recuerda con más cariño.

JJ: Todas, porque de verdad es un desangre cada una, porque viene la gente, actores conocidos, y no saben lo que yo quiero. Pero no yo, como te puedo decir, “egoísta”, yo quiero que hagan lo que el autor dice, yo soy el servidor del autor. Y por eso es muy difícil trabajar conmigo, primero porque yo conozco muchísimo, sin maldad, la técnica del actor, la técnica corporal. Entonces claro, conozco algo que descubrí, bueno no sé si descubrí porque ahora todo el mundo la titula igual, pero yo creo que pensé mucho en lo que es la memoria muscular. Yo trabajé con un gran profesor, Etienne Decroux, que fue el maestro de Marcel Marceau. Él me enseñó, más o menos, cómo trabajar el cuerpo, por qué el cuerpo se maneja de una manera o de otra.

LH: Hay que ser muy observador, ¿no?

jaime jaimes 255JJ: Bueno, para eso estamos.

MM: ¿Qué me dice de la situación del teatro en España?

JJ: En España nosotros teníamos un teatro de mierda hasta hace diez años. Y ahora vas a Madrid y tienes doscientos cuarenta teatros que salen de la nada, un poco imitando, que buena imitación, a los argentinos…

LH: En realidad no hay una tradición real en España de ir al teatro.

JJ: Eh, bueno, claro ¿saben por qué no hay una tradición?

MM: Eso le iba a preguntar yo.

JJ: Porque es político. Ellos gastan dinero en los cinco teatros nacionales, en el ballet nacional, pero todos los bailarines españoles tienen que emigrar.

MM: Claro, es verdad.

JJ: ¿Se dan cuenta? Porque no le dan dinero, porque no los ayudan, porque no los dejan desarrollarse…

MM: No les conviene que la gente piense.

JJ: Claro.

LH: Es peligroso.

JJ: Peligroso. Muy bien, justo. Entonces, claro, ¿qué hicieron los alemanes con los judíos? No porque sean judíos, los mataron todos porque pensaban. ¿Qué hicieron los argentinos cuando mataron a treinta y cinco mil tipos ¿Te das cuenta? Al ingeniero que pensaba, que escribía en un periódico… Treinta y cinco mil, no cuatro.

jaime jaimes 256Yo he vivido con Pérez Jiménez, yo he vivido con Franco, yo he vivido con las dictaduras democráticas, como hay ahora. Entonces, cuando uno se siente solo, cuando uno siente que no puede hacer nada en la sociedad porque la sociedad no te lo permite, puede decir: “Bueno, yo a mi obra solo. Y la hago para mí. Encerrado en mí. ¿Me la compran? Bien, sobrevivo. Si no, voy a una panadería y aprendo a hacer pan y trabajo con el panadero. Y a la noche vengo y pinto o escribo.” Hay que seguir adelante. Como una vez que uno de mi maestros tuvo un gran problema y me dice “No, no importa, no importa que los perros ladren, la caravana sigue adelante.”

 

Entrevista realizada para Aurora Boreal® por Marta Moreno y Lorenzo Hernández. Fotografía: Lorenzo Hernández. Marta Moreno y Lorenzo Hernández son corresponsales de Aurora Boreal®. Para más información sobre Jaime Jaimes y su obra, visiten la web de la fundación Legado Jaime Jaimes 

 

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