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Literatura

El joven que vino del mar

mar 250

El relato "El joven que vino del mar" está escrito a cuatro manos entre la escritora María Alejandra Almeida y el escritor Javier Vásconez.

 

 

 

 

 

 

 

 

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Cuando la doctora Vivanco llegó a la estación, el motor del autobús en el cual iba a viajar ya estaba encendido. Le entregó la maleta al controlador, pero subió con su mochila en la mano y buscó el lugar que le habían asignado. Su asiento estaba junto a la ventana en la parte trasera. Ya acomodada allí, se percató de que viajaba muy poca gente. En un asiento delantero hacia la derecha vio a una mujer corpulenta, con una abundante cabellera de color gris.

Eran las ocho de la mañana, cuando el bus se deslizó por las avenidas todavía poco transitadas. Al mirar por la ventana, descubrió una enrome fábrica de ladrillos, cuyo humo ocultó por unos segundos la visión del resto de casas. El rostro de Patricia era ovalado, con unos enormes ojos adormecidos que a momentos parecían volverse verdosos, y una nariz alargada sobre los labios donde se había desvanecido el color del lápiz labial.

Luego de atravesar una serie de barrios periféricos, el autobús desembocó en la autopista que conduciría a San Mateo. Patricia sintió un poco de frío. Abrió la mochila, sacó una chaqueta de color lila y se la puso. En la mano derecha llevaba un gran anillo de piedra luna y en la misma muñeca varias pulseras de hilo de distintos colores, que parecían simbolizar una serie de trofeos. En la muñeca izquierda tenía un cronómetro Bulova de correa de cuero roja, obsequio de su padre cuando se graduó de bióloga. Después de una hora y media, el autobús entró a un pueblo. Se detuvo por unos momentos y descendieron varios pasajeros; luego continuó el viaje. Entonces, Patricia extrajo la tablet de la mochila, la encendió y reanudó la lectura del artículo que había empezado la noche anterior sobre una serie de hierbas recientemente descubiertas en los Andes.

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José Emilio Pacheco y el modernismo

jose emilio pacheco 250La Antología del modernismo que José Emilio Pacheco publicó en 1970 (reeditada en 1978, 1999 y 2012) es fruto de su faceta de estudioso pues, como es bien sabido, además de poeta, narrador, ensayista y cronista fue también profesor de literatura. Esta antología comienza con una valiosa introducción que compendia lo que supuso el modernismo como movimiento histórico-literario.

Basándose en gran medida en Ángel Rama y en Walter Benjamin pero sobre todo en lecturas de primera mano de los poetas de este movimiento estético, Pacheco realiza un catálogo, que a día de hoy sigue vigente, de las ideas clave en torno al modernismo. Así, el modernismo como acta de independencia cultural y literaria de Latinoamérica; la renovación de la métrica que llevaron a cabo estos autores; el reflejo indirecto de las transformaciones económicas y sociales en los textos modernistas así como la nueva posición socio-económica del artista y la obra estética; la relación con la modernidad científica y técnica; el modernismo como una tendencia eminentemente urbana; su autocomprensión como un movimiento nuevo o moderno; su internacionalismo; su predilección por la expresión ambigua e indefinida, etc. Pacheco afirma, además, que el modernismo fue la entrada de la literatura hispánica en la modernidad literaria: “El modernismo tiene que cubrir en cuarenta años el camino que la literatura europea recorrió en una centuria: ser al mismo tiempo romanticismo, parnasianismo y simbolismo. Tres modalidades que si en Europa fueron sucesivas y excluyentes son tres caras de un mismo fenómeno: la revolución romántica del siglo XVIII cuyas consecuencias aún no terminan y reaparecen con nuevas características en el arte de nuestros días.” (pp. xx-xxi).

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Veintiún intentos por recobrar el orden natural de las cosas

orden natural 250El orden natural de las cosas y otros cuentos
Fernando Olszanski
Ars Communis Editorial
Segunda edición
Chicago
2018

 

El orden natural de las cosas y otros cuentos parece ser aquel en el cual sus protagonistas se mueven en una dimensión ambigua: quieren volver a él, pensando o sintiendo (sabiendo) que lo han perdido sin haberlo dejado nunca del todo en realidad. Al menos en sus torcidas realidades sicológicas.

‘Torcidas’ por la nostalgia y el desajuste cultural y espiritual que sufren, por obligación, estos personajes (todos ellos inmigrantes). Este, por ejemplo, parece ser el caso del protagonista de Leal y respetuoso, quien parece existir a la sombra de su ejecutivo jefe, el señor Linares; y, aunque el protagonista acaba asumiendo un puesto laboral de indudables ventajas administrativas y salariales, no logra nunca sacarse de encima la sombra de alguien que parece existir con luz propia: el señor Linares; y aunque el personaje central parece haber absorbido el sistema es, precisamente, esta realidad la que de alguna forma le hace notar permanentemente al protagonista que es él el foráneo en un sistema social de dogmas y entredichos ajenos a él en realidad.

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La espinosa belleza del mundo. El "Leitmotiv" en la literatura de Tomás González

tomas gonzalez 250Mangroven - Manglares
(Edición bilingüe español-alemán)
Tomás González
Traductores: Karina Theurer, Peter Schultze-Kraft y Gert Loschütz
Portada: Pintura de Armando Williams (Perú)
Editorial: Edition 8, Zúrich, Suiza
ISBN: 978-3-85990-257-2
Páginas: 221
Año: 2015

 

 

En sus últimas horas de vida, antes de su ejecución –bebiéndose la copa de cicuta–, le quitan a Sócrates los grilletes de las piernas. El filósofo se sienta, se frota la pierna y cavila: «¡Qué curioso! Hasta hace un momento me dolía la pierna a causa del grillete y paso seguido experimento esta sensación placentera tras haber sido liberado del grillete. Parece que ambas sensaciones –la placentera y la desagradable– no deseasen convivir simultáneamente entre los hombres, pero que, cuando a la una se la persigue y se la atrapa, se está obligado siempre a llevarse a la otra, como si estuviesen las dos sensaciones unidas a una misma cabeza.» Esto sería un tema para Esopo, dice Sócrates, «escribir sobre cómo el Dios quiso ponerle fin a la lucha de lo antagónico y cómo al no lograrlo ató las dos cabezas juntas así que cuando lo uno se va donde alguien, lo opuesto llega fijo.»

No sé si Esopo logró desarrollar algo de este pensamiento socrático. En todo caso y en este aspecto propondría a un autor contemporáneo, el novelista colombiano Tomás González, nacido en 1950, como ejecutor testamentario de Sócrates aunque tal vez él mismo no haya leído el Fedón de Platón. En toda la obra de González podemos observar, como un Leitmotiv, su visión de la convivencia de los opuestos, su convicción de que la luz y la sombra van juntas, de que lo hermoso y lo horrible son las dos caras de la misma medalla, de que la muerte es parte de la vida. En su novela Los caballitos del diablo Tomás González acuñó el término «la espinosa belleza del mundo» para definir ese estar acoplado de lo antagónico y así seguir con la tradición de un William Blake, quien manifestaba que «sin contraposiciones no hay avance: atracción y repulsión, sensatez y energía, amor y odio son necesarios para la existencia humana.» (Matrimonio del cielo y el infierno, 1790).

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William el jorobado y el verdugo

araceli otamendi 251¡Oh, muerte, si pudieras negarte a los cobardes y ofrecerte solo como la recompensa al valor!
Lucano, Farsalia

 

 

Se contaba que el día que nació William, el jorobado, un cuervo se posó en la ventana de la casa de su madre y ésta, horrorizada hizo cerrar las ventanas y las puertas para no ver a los otros cuervos que llegaban. Al ver que el niño era jorobado, la madre no lo quiso y lo dejó en el portal de una casa. Era el más feo y deforme de sus hijos. Así empezó la vida del jorobado en ese reino. Una familia se apiadó del niño y lo crió con esmero, dándole educación y buenos principios, pero cuando llegó a la adolescencia, el jorobado escapó de la casa y se dedicó a vagabundear.

William no llegaba al metro cincuenta de estatura y su ocupación consistía en visitar las casas de las viudas y sacarles dinero y joyas. A cambio, con ciertas facultades adivinatorias que el jorobado poseía de forma innata les predecía el futuro. Así William empezaba a transitar el camino de su desgracia. La voz se había propagado dentro y fuera del reino. William podía predecir el futuro y muchas personas llegaban hasta él a consultarlo. A medida que pasaba el tiempo, William vaticinaba desastres, sequías y otras profecías terribles que llegaron a oídos del rey.

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Poesía de Augusto Lemus Martínez.

augusto lemus 250Augusto Lemus Martínez. (Cuba 1962). Poeta e investigador. Como poeta ha publicado Poementos. (Cuba, 1990), Tropismos. (Miami, 2005), Cartas de odio, amor y de otras nimiedades. (Fort Worth, 2011), En verde iluminado. (Miami, 2012). Yo Augusto. (Miami, 2015). Está representado en las antologías Lenguas recurrentes. (Cuba, 1982), Lauros. (Cuba, 1989). Epigramas. (Cuba, 1994), Antología de la poesía cubana del exilio. (Valencia, 2011), Postales guantanameras. (Miami, 2017). Su labor investigativa es conocida por sus colaboraciones en centros docentes, la radio, la televisión y por sus guiones o aportes a diversos documentales sobre el Changüí, La Tumba Francesa y la música en el Alto Oriente cubano; en ese campo ha publicado Regino E. Boti. (Cuba, 1991), Cinco preguntas sobre el changüí. (Cuba, 1992), Patriota de campanario. Apuntes bio-bibliográficos de Regino E. Boti. (Barcelona, 2017).

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Para escuchar la niebla en el ojo del buey ('La concentración' de Pablo de Cuba Soria)

cantos concentración 250En el eclecticismo crítico que predomina en la poesía de habla hispana actual, pariente cercano del que se aprecia en las poesías de otras lenguas, también convive un sendero hermético. De pocos y para pocos. Algunos de tales caminantes andan a veces del brazo manierista, mezclan la densidad de las referencias culturales con una sensual sinestesia versal y metafórica. De ahí que escogiera “Para escuchar la niebla en el ojo del buey”, subtítulo y verso clave del poema “Fulham Road”, como banderola de arrancada para la valoración de este nuevo cuaderno de Pablo de Cuba Soria: Canto de concentración (Richmond, Ed. Casa Vacía, 2018).

La sesgadura o desplazamiento que singulariza los poemas de este libro tiene en la mezcla culterana de “Fulham Road” un curioso tributo a la célebre calle y barrio del London Group, donde el Imagism arriba de Idaho en el caleidoscopio de Ezra Pound. Batuta de esta coral, sus rasgos principales parecen renacer alrededor de un siglo después dentro de la poética de Pablo de Cuba Soria; en los artificios predominantes en las cuatro zonas que agrupan los poemas, desde el inaugural “Sotie” en el grupo I hasta el último: “Solo de canto” en el IV.

En realidad se trata de una nueva entrega de Canto de concentración; de una selección por otro orden y hasta a veces con modificaciones de título y de versos, de los poemas del libro homónimo (Ed. Letras Cubanas, La Habana, 2015). Los que ahora presenta provienen de ese volumen mucho más extenso. Formaban parte, por cierto, de una cuidada, hermosa edición también de fondo negro y letras muy similares, en el mismo color blanco y la misma tonalidad roja.

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El Mermaids está cerrado para siempre

pedro badrán 250Se me ocurre que podrían aparecer ellos dos, el navegante sentado en su rincón predilecto, cerca de la ventana, y ella reflejada en el espejo, tal vez sin el cigarro pero sí con el humo, porque el humo podría ser algo así como el tono de sus canciones. Por supuesto, también aparecería yo, el viejo y aficionado pintor que a la postre hace las veces de barman, cuando el puerto agonizaba y no había marineros y sólo quedaban Azalea y el navegante. Me pintaré a la manera italiana, renacentista quiero decir –así suene un poco forzado- como por descuido, en un lugar insignificante, detrás de la barra tal vez, como si en verdad fuese un barman, o reflejado de manera lateral en el espejo, opacada mi figura, claro está, por la imagen de Azalea. A lo mejor deba desaparecer por completo, dejar todo el bar-cuadro para ellos y contentarme tan sólo con una representación –casi por casualidad- de mi mano llena de anillos de fantasía, ajena a cualquier pincel. Descartaría los tonos sepias –pues nunca se me ocurrió ser fotógrafo- y las telas falsamente envejecidas, el olor húmedo de los frescos desgarrados y antiguos, pero si hay algo a lo que no puedo renunciar es a la referencia narrativa, prevista ya en los primeros maestros pero sobre todo en ese cuadro de Benozzo Gozzolli, que representa La danza de Salomé y la decapitación de San Juan el Bautista. Salomé baila para Herodes en el extremo derecho del cuadro; al lado izquierdo –hay una columna que separa- un soldado se apresta a decapitar al Bautista y en el centro –pero habría que decir que un poco más allá del fondo, sin separación evidente- Salomé le entrega la cabeza a su madre. La historia, por supuesto, me interesa menos. En mi pintura, sin embargo, una cosa que no puede fallar son esas letras que dicen Mermaids. Son un apoyo necesario a la anécdota pues se supone que ésta trata de un navegante y fuera del Mermaids hay un puerto que naufraga, con buques herrumbrados y gaviotas hambrientas.

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'Querida Margot' de Antonio Moreno-Montero

querida margot 250Querida Margot
Antonio Moreno-Montero
Relatos
Ediciones Eón
Páginas 127
2018

 

Para Borges, los cuentos empiezan con una revelación; se conoce el inicio y la meta, luego hay que resolver qué sucede entre esos dos puntos. El libro Querida Margot (Eón, 2018), de Antonio Moreno Montero, son trece cuentos de temas “borgeanos” y unas curiosas “notas” a pie de página que valen como otro cuento, quizá hasta el mejor afilado de la colección en esas letras minúsculas donde hace referencia a Jorge Luis Borges y una fabulosa biblioteca en Iowa (que si no existe habrá que inaugurarla), la Brautigan Library, que aloja los libros rechazados por las editoriales; también expone, con la verbosidad de un abogado de leyes apócrifas, la posibilidad de que el gatillero “Billy The Kid” haya nacido mujer.

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Los amigos invisibles - próxima publicación

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