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Literatura

El protectorado germano-japonés

antonio moreno 258Para mi padre, Jacobo Moreno (q.e.p.d.)

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Un grupo de eminentes abogados juarenses, simpatizantes de Hitler, redactó en 1940, en plena Segunda Guerra Mundial, la primera carta separatista que se tenga memoria. El objetivo nunca pareció́ descabellado para las mentes de estos abogados de buenas familias, padres intachables, incorruptibles como profesionistas y ciudadanos.

La carta es un exhorto, una súplica lastimera. Ningún lector sensato podría pasar del exordio. Cuando menos, le daría un poco de vergüenza ajena. El grupo sesionó en el Casino de Ciudad Juárez el 20 de abril, a las 11:00 de la noche, fecha del cumpleaños 51 del Führer. La redactaron en dos idiomas, con igual contenido: en alemán y en japonés. Una compañía de mensajería que prestaba servicios a los países del eje desde la capital de México, se encargó de la entrega de las valiosas cartas.

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Un 'aproche' a dos poetas

jose prats sariol 56 250La pertenencia de la literatura al campo de poder fortifica las impertinencias de la poesía. Aunque sean raras, como la medieval palabra aproche, tienen la gracia de la independencia, huelen a libertad, quiero decir: a los desafíos de esa quimera. Dos poetas cubanos impertinentes me ayudan a alimentar la autonomía de la metáfora sobre sus inexorables contextos, en especial sobre las desviaciones de la valoración estética que suele sufrir. La amistad entre ellos, fraguada entre coincidencias y divergencias, favorece la reflexión. Dar razones –por primera vez-- de tal imagen, subraya la evidencia de que la galaxia de seis 1 estrellas que girara alrededor de las revistas Espuela de Plata y Orígenes 2 brillan cada una con su propia energía.

Hace unos años enuncié algunas proximidades y lejanías, bajo la consideración de que ellos dos son los más cercanos dentro de la galaxia. 3 Hoy trataré de ahondar en algunos aspectos donde parece haber comunión y en otros donde quizás se distancien. Los puntos de contigüidad comienzan por la admiración sin par que Gastón le profesa a Lezama, desde que leyera en una modesta revista llamada Compendio el poema titulado “Discurso para despertar a las hilanderas”, en La Habana de 1935 o 36. Entre infinidad de testimonios de todo tipo que dan fe de aquella amistad siempre fiel baste recordar que fue Gastón quien primero escribiera sobre la poesía de Lezama, en artículo publicado en el periódico El Mundo, a página entera, con retrato de Lezama por Portocarrero, en 1942. O que fue Gastón quien le consiguiera el traslado de la Prisión de La Habana en el Castillo del Príncipe, donde ejercía como abogado, para la Dirección de Cultura del Ministerio de Educación, en 1945. O que cuando compilé las crónicas y artículos que publicara Lezama en el Diario de la Marina entre septiembre de 1949 y marzo de 1950 descubrí que el pago lo había efectuado Gastón de su propio bolsillo, información que me obligó a quitar del prólogo pues su “cuenta” con el amigo era estrictamente privada. 4  Pero el símbolo más exacto de la hermosa relación entre ellos fue el soneto que le escribiera en 1976, cuando recibe en el exilio madrileño la noticia del fallecimiento:

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La ingeniosa muerte de Malena

walter lingan 251Para Luisa Pérez

 

A Silvia le hablaba de Malena. Es linda, muy linda, le decía. Casi a diario soñaba con ella. Sentado a su lado en el piso recién alquilado, peinando sus cabellos aún mojados, arreglando las uñas de sus manos y sus pies, colocando flores en un jarrón en la mesa de centro de la inmensa sala, tomando el té con los amigos que venían a visitarnos casi todas las tardes, contestando el teléfono para postergar citas o reuniones, yendo de paseo por el centro de la ciudad, luciendo un vestido nuevo y con el maquillaje resaltando sus facciones más bellas. Silvia escuchaba con cierto malestar el relato de mis sueños. Con rabia nada oculta cerraba el periódico que leía y se iba al dormitorio. Sentada frente al tocador se alisaba el cabello y se contemplaba desde uno y otro ángulo. Al volver, sosegada, mucho más tranquila, me preguntaba, una y mil veces, si aún la encontraba bella, que si aún era feliz con ella, que si aún ella sigue siendo mi princesa. Eso ni lo dudes, Silvina, te amo con locura mi princesita hispanoincaica, le contestaba. En silencio la admiraba, sentía cómo la amaba, claro, y me prometía amarla siempre, siempre. Entonces ella, suspirando profundamente, soñaba con ser Malena.

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Una mujer y una calle

cecilia vetti 250En su cara llovía la tristeza y luego quedaba detenida en sus mejillas como no queriendo caer.
Toda lluvia luego tiene un resplandor, me dije. Cuando parpadeó, sus ojos fueron un abrazo donde escondí mi propia pena.
Los dos estábamos solos en una calle que no tenía medida y en la que nunca podríamos transitar totalmente. La pensé así: una calle sin medida porque al final una oscuridad la hacía parecer tenebrosa.


Nos sentamos en una pared baja que sabía a humedad y jazmines. ¿Qué se puede decir cuando no se sabe nada del otro? Cuando el otro es un puente para cruzar nuestra soledad.


Las miradas alcanzan un siglo de parpadeos y preguntas. Toda la lluvia de su cara se había guarecido en un charco y desde allí nos miraba con curiosidad. No sabíamos que decir, solo nos quedamos quietos como si todo nuestro interior nos encomendara al silencio. Y el silencio nos unía convocándonos a un plano superior; individuos de una dimensión distinta.

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Istanbul

    teresa itturriaga istanbul 250 Tu ojo turco me taladra
y me viste de joyas de la nuca a las caderas
para desalojarme de ruidos
      y dejarme intacta,
libre,
      salvaje,
como una jungla estrepitosa.

 

      Un abrazo de iris malvas
rebosa en este incendio.
      Sobre las tumbas de los amantes,
tocadas,
vestidas de estrellas,
lloran las hojas hechizadas
      su desaire magnífico.

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La experiencia de Fernández

diego nieto 250Where one sees nothing else,
hears nothing else,
understands nothing else,
that is the Infinite.
Khandogya, part 4, 24th Khanda

 

Hacía años que Fernández, ingeniero y funcionario de obras públicas, sospechaba que el tedio regulaba su vida. Con puntualidad, se levantaba, ya sin siquiera mirar a Marta, y, después de un café de pie y del ascensor que terminaba de despertarlo con las sacudidas en la cuarta planta, salía al tempranero ajetreo de la calle, que ya no advertía, porque él mismo era parte de ese ajetreo. Al cabo de veintinueve pasos exactos, diariamente contados en el transcurso de quince años que habían pasado con la velocidad del relámpago, llegaba a la esquina, cruzaba en diagonal hacia la izquierda y en diagonal seguía a través del parque. Su vida era fiel al “de casa a la oficina, de la oficina a casa”.

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Poesía de Felipe Lázaro

felipe lazaro 250Felipe Lázaro (Cuba, 1948). Poeta y editor. Salió de Cuba en 1960. Licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense de Madrid, en dos especialidades: Estudios Internacionales e Iberoamericanos. Graduado de la Escuela Diplomática de España. Dirige la editorial Betania en Madrid (España) desde que la fundó en 1987. Obtuvo la Beca Cintas. Bibliografía: Poesía: Despedida del asombro (Madrid, 1974), Las aguas (Bilbao, 1979), Ditirambos amorosos (Madrid 1981), Los muertos están cada día más indóciles (Madrid 1986 y 1987), Un sueño muy ebrio sobre la arena (Madrid, 2003), Data di Scadenza (Antología poética), traducción de Gaetano Longo (Trieste, 2003), la antología poética Fecha de caducidad, 1974-2004 (Madrid, 2004) y Tiempo de exilio. Antología poética, 1974-2014 (Francia, 2014). Es autor de diversas antologías, como: 9 poetas cubanos (1984), Poesía Cubana Contemporánea (1986), Poetas cubanos en Nueva York (1988), Poetas cubanos en España (1988), Poetas cubanas en Nueva York / Cuban women poets in New York (1991), Poesía cubana: La isla entera (1995)), Al pie de la memoria. Antología de poetas cubanos muertos en el exilio, 1959-2002 (2003) e Indómitas al sol. Cinco poetas cubanas de Nueva York. (2011). Otros libros: Conversación con Gastón Baquero (1987 y 1994), Entrevistas a Gastón Baquero (1998), Gastón Baquero: La invención de lo cotidiano (2001) y Conversaciones con Gastón Baquero (2014). Colaboró con ensayos en los libros: Cuba: voces para cerrar un siglo (II). Testimonios de escritores cubanos en la Isla y en el exilio. Compilación y prólogo de René Vázquez Díaz (Suecia: The Olor Palme Internacional Center, 1999), págs. 77-97; La patria sonora de los frutos. Antología poética de Gastón Baquero. Selección, prólogo, notas y compilación del Apéndice de Efraín Rodríguez Santana (La Habana: editorial Letras Cubanas, 2001), 405-409; Creación y exilio. Memorias del I Encuentro Internacional “Con Cuba en la distancia”. Selección y prólogo de Fabio Murrieta (Madrid: editorial Hispano Cubana, 2002), págs. 353-356; I Congreso Internacional de Cultura Cubana. Edición de Rafael Rubio y Matías Jove (Madrid, Asociación Española Cuba en transición, 2004, págs. 101-106; Bienvenidos a la transición. Selección y prólogo de Grace Piney (Cádiz: Aduana Vieja, 2005), págs.234-240.

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La poesía de Helge Krarup

helge krarup 250Helge Krarup

Dinamarca, 1949. Escritor, poeta (debuta en 1983) y traductor. Licenciado: Universidad de Copenhague (historia del cine 1970, literatura danesa 1980, español 1992). Presidente del consejo del editorial, Forlaget Politisk Revy desde 1987. Presidente de la Sociedad de Escritores Daneses y Suecos desde 2010. Traducciones al danés de libros en español: Belinda Zubicueta: En sprække i tiden, (En una costilla del tiempo, poesía, Chile), Kvindeligt Arbejderforbund i Danmark, 1993. Pedro Almodóvar: Patty Diffusa, Rævens Sorte Bibliotek, 1994. Vicente Huidobro: 3 umådelige noveller, (3 inmensas novelas), After Hand, 1998. Vicente Huidobro: Arktiske digte, (Poemas árticos), Bebop, 2001. Vicente Huidobro: Firkantet horisont & Eiffeltårn, (Horizonte cuadrado, Tour Eiffel), Bebop, 2002. Vicente Huidobro: Altazor, Bebop, 2008. Nicanor Parra: Antidigte, Forlaget Politisk Revy, 2016 (selección y traducción por H.K., Gloria Galindo y Pablo Naranjo Golborne).

 

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El ilusionista

vania vargas 250Mi papá siempre repetía que yo era una persona especial. Lo decía con un énfasis muy parecido a la rabia. La palabra “es-pe-cial” salía de su boca como si la escupiera. Se le abrían extrañamente los ojos, como cuando me quería golpear. Pero él siempre lanzaba esa mirada contra todo, nunca lo tomé personal. Con el tiempo me fui dando cuenta de que, de hecho, sí era una persona especial. Fui descubriendo mis poderes. Cuando mi mamá se encerraba durante horas en la cocina para preparar el atol de elote que tanto le gustaba a mi papá, me gritaba que no entrara, porque si lo miraba, se le iba a cortar. Y cuando me mandaban a traer tortillas, escuchaba desde el fondo del cuarto oscuro, junto con el crepitar de la madera, la voz de doña Rosa que gritaba que me quitara de la puerta, que el fuego se le iba a apagar. Fue allí, con doña Rosa, donde conocí a Elena. Ella tenía el poder de cortar el huevo batido y escuchar mensajes de Dios. Cuando resultó embarazada, Dios le dijo que nos teníamos que casar. Pero seguramente se equivocó. La navidad del año en que nació nuestro segundo hijo la oí gritar que había logrado destruir su vida, que había logrado destruir nuestra familia, entonces supe que mis poderes estaban fuera de control. A gritos pidió que desapareciera, pero ella no tenía ese poder. Por lo menos no hasta unos días después cuando quien desapareció fue ella, junto a mis hijos y el poco dinero que teníamos. Desde entonces, me he sentado durante horas en medio del cuarto, ya vacío de ellos, y me he esforzado para hacerlos aparecer. Hoy, finalmente, los vi entrar. Llenaron todo de nuevo con sus voces y sus ruidos pequeños. Y seguramente se habrían quedado si hubiera mantenido los ojos cerrados. Estoy llegando a creer que, después de todo, mi padre nunca tuvo razón.

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Los amigos invisibles - próxima publicación

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