Aurora Boreal

Lunes, May 22nd

Last updateDom, 21 May 2017 11am

Home > Literatura > Mini Relato > El vendedor de cocos de agua

Mini Relato

El vendedor de cocos de agua

julio_olaciregui_067Me levanté temprano porque presentí la tremenda alegría de los rayos del sol rosados sobre el aire, sacándole un reflejo de oro a los vidrios del edificio de enfrente y rebotando al otro lado del mar.

Pensé en el mar de allá.

Mi espíritu viajó a Puerto Colombia, Salgar, Sabanilla, Solinilla. Me gusta esperar el bus en Olaya con la 72. Por ahí apareció Jaime, el vendedor de cocos de agua en Salgar.

Soledad y yo vamos a su choza después de andar por la playa, con las sandalias en las manos, celebrando con nuestras huellas en la arena esas horas de la mañana.

 

Jaime nos abre unos cocos y nos quita la sed. Joe Arroyo compuso su canción "El coquero" inspirándose en él.

 

A veces nos cuenta historias de la época del Negro Adán, el hombre que descubrió por donde le entra el agua al coco. El era hijo de palenqueros, esos que llaman a sus tambores "los quita-hambre".

"El Negro Adán fue el primero en tener un machete aquí en Salgar. Y por ende el babalao que inventó el negocio de vender el agua del coco a las parejas de novios que vienen de Barranquilla", dijo Jaime una de esos mediodías.

Les copio dos de las historias que recuerdo esta mañana.

 

Gospel en Barranquilla

 

El jueves, el Negro Adán fue a buscar unos análisis de sangre. ¡Parece que va a ser padre!

Iba apurado. A los novios en el parque, frente a la Catedral, no les interesa saber la hora, los novios son seres sin hora, estando felices para qué la hora, nadie tiene reloj en el parque, bajo los almendros -- en el kiosko pido una gaseosa

 

Caí luego en casa de Nicolasa como a las diez de la mañana, feliz con el puto sobre de los análisis en un bolsillo ("NEGATIVOOOO"), le quise agarrar la mano, no se la pude tomar porque le dolía el meñique, se cayó y lo tiene hinchado

-- Ahora no tengo ganas...

 

De regreso donde Mariana la encontré cantando un chandé... fue entonces cuando me puse a pensar que para nosotros el Chandé es como el Gospel para los negros norteamericanos... cada persona, si quiere, es el alma del folclor

-- No abandonaré mi familia, Mariana.

Ella me leyó el pensamiento, abrió los ojos, me señaló las claves y siguió ensayando... toca toca tambolero y no dejes de tocar...

 

Mariana y el chivo

 

El viernes al amanecer, en vísperas de los Carnavales, el Negro Adán vino por mí, vinieron él y su mujer, la Negra Mariana, a buscarme a la cárcel de Soledad,

Recoge chivo que vas pa' la calle

 

En ese entonces yo vivía era en el monte tras la prisión, monotonía monotonía, la "cola del patio", el solar, la maraña detrás de la casa de mi padrino Lucho Aguilar, el guardián, donde me la pasaba amarrado a una campana ferroviaria en desuso

Julio Olaciregui. Colombia, 1951. Periodista y escritor, pasa de un género literario a otro con una gran desenvoltura. Sus obras incluyen la novela, la poesía, la dramaturgia, el cuento. Julio Olaciregui eligió domicilio en Francia desde hace algo más de treinta años. Actualmente trabaja para la Agencia France Presse. Ha publicado Vestido de bestia (relatos), Los domingos de Charito (novela), Trapos al sol (cuentos) y Dionea (mitonovela). Adaptó para el cine La mansión de Araucaima, de Alvaro Mutis, filmada por Carlos Mayolo.

julio_olaciregui_060

"Ha llegado la hora", oí que decían.

Muchacho. De estos carnavales no paso... Hoy o mañana, me van a freír, a sacrificar, pensé, se me armó la jurumba, sentí un frío en las rodillas

-- Que mirada tiene este chivo, mijo, si hasta parece una persona-- dijo la negra Mariana al verme.

Así fue. Así era. Ella me trajo en sus rodillas en la camioneta desde Soledad al teatro del patio donde ... me darían materile ... si no inventaba algo para salvarme

 

-- Si madre, soy un hombre, pero me han vuelto chivo, sálvame, no dejes que me sacrifiquen, le susurré en la autopista.

Mariana me picó el ojo como diciéndome "aguarda".

Por San Roque la camioneta subió hasta el Parque Almendra y en un dos por tres pasamos frente a la iglesia Chiquinquirá y llegamos a la casa.

 

El Negro Adán me cargó y me llevó hasta el famoso patio. Mariana venía detrás de nosotros. Nos mirábamos a fondo, desnudos.

 

-- Adán ... me parece que a este chivo lo debemos soltar... el cabro me recuerda... a alguien... a este chivo no lo podemos sacrificar, dijo Mariana.

 

Adán me puso sobre la arena. Se quedó un rato mirándome. En ese momento él era el dios de los chivos

vendedor_coco_001

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Va y dice: "pues sí, vamos a soltarlo", y en efecto me quita la soga del cuello, -- "anda, vete... chivito, vete"

 

Me abrió el portón del patio que daba hacia la calle del Tamarindo.

Me quedé un rato ahí, dudando, mirando a Mariana.

Ella me despide agitando en alto los dedos de la mano izquierda, su brazo en un ángulo tenso, el seno desbordando la camisilla.

Odio las despedidas. Vete. Me alejo...

Voy rumiando mis futuras canciones, seguiré mi camino hacia un pueblo lejano, voy caminando, tambaleando loco de contento, de la alegría, por el callejón de tumbacuatro...

 

PERO... por ahí me salieron unos "pelaos", recuerdo que a uno lo llamaban "Uña Cariaca", en la esquina... muertos de la risa... no me dejaban pasar, tenían caras de rateros, de estar MUERTOS DE HAMBRE, me agarraron... esos mataperros...

-- ¿Soy libre, soy libre!- les grité

-- Tocino es lo que eres

-- Agárralo

-- Cójelo...

 

Eché a correr, corra... y corra... me resbalaba, me alcanzaron por la estatua de Bolívar, me echaron una cabuya al cuello.

Así arrastrándome y trotando me fueron llevando por Olaya Herrera... hasta la 72... Esos vergajos muchachos me vendieron al restaurante La Fogata.

 

Aquí tengo una laguna, creo que me patrasié, me privé, me cagué del susto. Más me hubiese valido no recordar.

salgar_001

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

-- Adán, negro, llegó la vianda... los perniles encargados para el paseo a Puerto del sindicato de profesores de la Universidad... mañana por la mañana- oigo que le dicen al Cocinero... No doy naa por tu pellejo , que casualidad el cocinero de la Fogata también se llama como el gran personaje...

Aquí si cayeron los dados, alea yacta est, mi suerte estaba echada

De esta pesadilla no podía despertar

En el bus a Puerto el único que lloraba era yo, todos iban cantando, este es el amor amor el amor que me divierte... coge niña esta paloma no la partas con cuchillo que mi corazón está ahí... me di cuenta que yo soy el chivo escogido para el sacrificio... Marlon enmaizenado me tiene cargado en sus rodillas, Adán prepara los bastimentos... Mariana me acaricia los cuernos y la barbilla.

Quedamos los tres en una fotografía, yo alcancé a verla, una prueba del Paganismo en la era actual.

Soy a todas luces el llamado "chivo expiatorio".

"Ni modo Chivo. Estás encargado... mañana tendré que enterrártela... ", oigo que me dice Adán con dulzura, los ojos aguados

Yo la miro a ella. Mariana sonríe y me acaricia el rabo. Entiendo lo que me dice con su mirada. "Es una fábula del amor imposible. Aquí el barato es para el Negro Adán. El mandón".

El vendedor de cocos de agua enviado a Aurora Boreal® por Julio Olaciregui. Publicado en Aurora Boreal® con autorización de Julio Olaciregui. Fotos Julio Olaciregui©Julio Olaciregui. Postal vendedor de cocos de agua enviada a Aurora Boreal® por Julio Olaciregui. Acuarela Salgar © Julio Olaciregui.

Centro Internacional Antonio Machado

Los amigos invisibles - próxima publicación

Sample image

AURORABOREAL® para los amantes del español.

ISSN 1903-8690  Versión digital.
ISSN 1902-5815   Versión impresa.

Aurora Boreal® es una marca registrada.
Aurora Boreal® no se hace responsable de las opiniones de nuestros colaboradores.

Aurora Boreal® la revista para los amantes del español que hacemos desde Dinamarca.

Aurora Boreal® es la plataforma digital de la Editorial Aurora Boreal®  CVR nr. 37034584