Rosario da Cunha - Microrelatos

Microrelatos

 

Las muñecas

No tenía libros ni juguetes: tenía caballos.
Mi infancia transcurrió allá lejos y hace tiempo en un campo en el Uruguay profundo. Entonces disponía de mi propio póney y podía montarlo todo el santo día. Pero yo quería una muñeca, y los reyes magos me regalaron una cuando tenía siete años. Sobre el asiento de cuero negro, del viejo Ford T de papá, encontré a Caperucita roja.

Eran justo las ocho en Barcelona cuando salí al balcón a aplaudir. Fue entonces cuando vi, en el balcón de enfrente, a la niña que pegaba al cristal de la puerta la primera muñeca pintada en un trozo de papel. Y fue agregando una nueva cada día de confinamiento.

Hoy, caminando por la playa en Grecia, vi a una niña con su muñeca y recordé aquellas otras. Sentí que mientras haya una niña y una muñeca en este mundo habrá esperanza.

 

El Payador entierra sus libros en un monte de eucaliptus

Cuando empezó la dictadura en Uruguay, Albérico el payador, tenía que deshacerse de sus libros. Una parte los embaló lo mejor que pudo y los enterró en un monte de eucaliptus cercano a la casa. El resto los tiró al fondo del tajamar porque los militares iban a salir casa por casa a buscar material propagandístico de la Revolución Cubana.

Artigas, el único hijo de Albérico, muchos años después cuando volvió la democracia a Uruguay, estuvo con los buscadores de oro en ese monte de eucaliptus, y como el detector marcaba en varios puntos que por allí había metal, excavaron y excavaron. Pero solo encontraron enterrada un hacha oxidada, un viejo estribo y trozos de alambre. No encontraron los libros, que según recordaba el payador estaban por allí, y mucho menos el oro.

La fiebre de las ollas de oro, tenía a todos los vecinos excavando en ese paraje, hubo varios que encontraron. Denis Pedraza, que vivía muy cerca, un día que estaba arando el campo cuando la reja del arado chocó con una olla llena de liras de oro inglesas.

El gordo Sainz, del campo del fondo, casi se había quedado ciego cuando destapó una olla.

Los libros siguen allí enterrados entre los eucaliptos, cerca o lejos, de las ollas de oro.

 

Rosario da Cunha
Greco-uruguaya. Nació en Uruguay en 1973. Reside en Grecia desde 1996. Es traductora de griego y portugués. Estudió en el Departamento de Lenguas Extranjeras, Traducción e Interpretación en la Universidad Jónica en Corfú. Es Máster en Traducción para el Mundo Editorial en la Universidad de Málaga y Máster de Estudios Avanzados en Literatura Española e Hispanoamericana en la Universidad de Barcelona. Cursa actualmente el Máster en Escritura Creativa en la Universidad de Sevilla. Tercer premio en el Concurso de Minicuentos LEA (Festival LEA, Grecia, 2020). Su pasión son los caballos y la literatura. En 2021 integró el libro El mundo de ayer, el mundo de mañana, Editorial Kastaniotis, Atenas.

 

Material enviado a Aurora Boreal® por José Manuel Camacho. Publiacado en Aurora Boreal® con autorización de Rosario da Cunha. Fotografía Rosario da Cunha © archivo de la autora.

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