Lina Meruane - 'Volverse Palestina'

La dislocación constante. Una reseña sobre Lina Meruane. Volverse Palestina.

Volverse Palestina
Lina Meruane
Penguin Random House Grupo Editorial
2014, 2015

volverse palestina 350Hay una pregunta que parece atosigar a Lina Meruane y a los lectores que la acompañamos a lo largo de Volverse palestina, el libro compuesto de tres partes separadas en donde la autora se dedica a pensar el problema de su identidad y del origen palestino de su familia paterna. La pregunta es: “¿Dónde me encuentro?”. Porque este libro nos obliga a preguntarnos dónde estamos en la narrativa, dónde estamos en la geografía, dónde estamos en la historia y en particular, dónde estamos en el lenguaje.

En la primera parte, publicada por primera vez como un libro de crónicas, titulada Volverse palestina, atendemos a esta misma pregunta, con unas líneas en las que Meruane empieza por interrogar un lugar que nunca ha habitado. El libro abre así: “Regresar. Ese es el verbo que me asalta cada vez que pienso en la posibilidad de Palestina. Me digo: no sería un volver sino apenas visitar una tierra en la que nunca estuve”. Entra así el problema de Palestina para una escritora cuya mirada está siempre puesta más allá de la frontera de su Chile natal.

Me atreveré a estimar que el estilo de Lina Meruane, que nos cambia de lugar en el instante en el que parece que nos estamos poniendo cómodos, surge a partir del lugar en constante cambio desde el cual nos escribe en cualquier momento dado. Lina Meruane es santiaguina de nacimiento y es profesora en la Universidad de Nueva York; ambas ciudades sirven como telón de fondo a su novela más aclamada, Sangre en el ojo. A esto se suma que ha escrito en Berlín, en México como escritora residente en la Casa Estudio Cien Años de Soledad y ahora desde Madrid, donde se encuentra ejerciendo la docencia.

Ahora, en estas crónicas nos movemos entre El Cairo y las afueras de Santiago con velocidad en un relato motivado por el desconocimiento de la identidad propia. Pero cuando nos damos cuenta de inmediato que estamos en Nueva York, luego de vuelta a Santiago, de nuevo en Palestina para cruzar el atlántico en un barco junto a su abuelo, quien había llegado a Santiago después de la Primera Guerra Mundial. Ah, pero Palestina era entonces también el nombre de una región subordinada al imperio otomano que parecía desdibujada en el mapa de un viejo reino que pronto ya no existiría; y entonces Palestina tampoco llevaría su propio nombre sino pasaría a la tutela del imperio británico; pero, claro, cuando esa jurisprudencia ya no existiese, empezaría a llamarse Israel en pedazos que se harían cada vez más y más grandes, produciendo más y más refugiados de un país en donde, se decía, nunca había habido nadie. Así que, cuando queremos hablar de Palestina surge la pregunta: ¿dónde nos encontramos?

“Me puse a escribir directamente en el asiento del avión después de un largo interrogatorio en el aeropuerto de Londres”. Eso fue lo que me reveló sobre el lugar de la escritura de estas primeras partes cuando pude hablar con ella en entrevista para AB Podcast. Esta es una anécdota que aparece en las crónicas pero que nos obliga a dislocarnos de nuevo entre la temporalidad de los hechos y la línea narrativa. En la entrevista, Meruane comenta: “Es un libro que no respeta la temporalidad. Yo primero viajo a Palestina, y luego viajo a Chile para hablar con mi padre, entrevistar a mis tías, y a entender cómo esa historia está realmente construida a través de la ruina”. Este hecho da cuenta de que el ejercicio de perseguir la memoria familiar la lleva organizarla mediante el lenguaje, de manera tal que el resultado nos obliga a dislocarnos como lectores constantemente. Si la narrativa nos hace saltar entre el Levante y América, entre el presente y el pasado, entre la posibilidad y la ruina, en cada momento debemos preguntarnos, ¿dónde estamos?

En la segunda parte, el ensayo titulado Volvernos otros, Lina Meruane se ocupa de movernos de nuevo de lugar hacia la biblioteca de la Universidad de Nueva York, desde donde se dedica a pensar en la cuestión palestina. El ensayo cristaliza el efecto desorientador al hacernos dar cuenta lo profundamente atrapados que nos encontramos por el discurso hegemónico acerca de la ocupación de palestina. La autora se propone a lo largo de esta parte a descomponer, a través de lecturas de intelectuales que se hubieron dedicado a la cuestión palestina, la forma en como solemos entender el lenguaje de la ocupación. Así lo hace con de Amos Oz, el intelectual pacifista israelí, que en el trabajo de Meruane acaba por ser desmenuzado debido a su uso de la falsa lógica del empate entre Israel y Palestina. Fundamentalmente no puede tratarse de un empate, porque eso implicaría que existe una guerra que es equitativa. “Pero no se trata de una guerra”, dice Meruane en la entrevista, “se trata de una ocupación”.

Sin embargo, falsa lógica de la guerra y el empate no es muy lejana a la propia experiencia tanto de Lina como de sus contemporáneas, que vivieron en su juventud los años de la dictadura de Augusto Pinochet. Meruane recuerda éste como un tiempo en el que se hablaba de una guerra en Chile cuando en la realidad, después del golpe de Estado de 1973, el estado atacó, desapareció y asesinó a una ciudadanía desarmada. No solo eso, sino además la dictadura se apropió de este lenguaje de la guerra para antagonizar a la ciudadanía opositora. Para la autora, tanto el caso chileno como el caso palestino demuestran que “las guerras también se desenvuelven en el plano del lenguaje: borrar nombres, renombrar en otra lengua, cambiar los propios apellidos para dar una idea de un renacimiento cultural”. El destino palestino queda atado tanto al destino chileno también en el plano del lenguaje, de la lucha por el control del discurso.

De este modo, cuando nos hayamos del otro lado de la lectura de esta segunda parte, estamos también en un lugar externo a ese discurso de la ocupación, en cuyas lógicas no sabíamos que estábamos cayendo. “Este libro viene a explicar, a deconstruir y a repensar cuál es la manera de ver este conflicto”, me comentó Lina al final de esta entrevista. Por tanto, la respuesta ideal a la pregunta “¿dónde nos encontramos?” al acabar esta lectura es “por fuera del discurso”. Desde su propia dislocación constante del lugar donde escribe, su propio cambio de posición con respecto a su pasado palestino, desde el camino que recorrió para pensar el lenguaje desde sus lugares más traicioneros, Lina Meruane consigue que nos traslademos con ella a todos los lugares que nos quiere mostrar para que miremos con más incertidumbre los lugares que habitamos y nos preguntemos: “¿dónde estoy?”.

Por último, me abstengo de comentar la tercera y última parte escrita. La edición de Random House que tengo en la mano no la incluye. Pero ha resultado en un libro-almanaque que editores en otros idiomas han barajado a su gusto, como el editor de la edición alemana, que escogió para publicar únicamente la primera y la tercera parte; igual lo hizo el editor en El Cairo. Me quedo desconcertado porque de nuevo no sé dónde estoy, no sé si el libro que acabé de leer me dejó realmente en la última página; supongo que tampoco lo sabrá Lina, pues el referente no cesa. La ocupación de los territorios palestinos no deja de obligarnos a pensar viejos y nuevos conflictos, viejas y nuevas cuestiones que nos vienen persiguiendo desde la fundación de Israel, desde el genocidio judío por manos de los nazis, desde los orígenes de la colonialidad y acaso desde tiempos bíblicos.

 

Lina Meruane
Chile 1970. Su obra de ficción incluye dos colecciones de relatos Las Infantas (1998) y Avidez (2020), y cinco novelas: Póstuma (2000), Cercada (2000), Fruta Podrida (2007), Sangre en el Ojo (PRH 2012, publicada en 13 países y traducida a 9 lenguas), y Sistema Nervioso (PRH 2018, traducida a 4 lenguas). Entre sus libros de no ficción se cuentan el ensayo Viajes Virales (2012), la diatriba Contra los hijos (2014) y la crónica Volverse Palestina (2014), merecedora del Premio del Instituto Chileno Árabe de Cultura en 2015. Meruane ha recibido los premios literarios Calamo, Otra Mirada (España 2016), Sor Juana Inés de la Cruz (México 2012) y Anna Seghers (Alemania 2011), así como becas de escritura de la Fundación Guggenheim (2004), National Endowment for the Arts (2010), y DAAD Artists in Berlin (2017). Actualmente enseña culturas globales y escritura creativa en la Universidad de Nueva York.

 

 

Santiago Vesga
Bogotá, Colombia (1997). Estudió Literatura en la Universidad de los Andes con opción en estudios teatrales, en Bogotá, Colombia. Ha escrito cuento y en la actualidad colabora con el podcast de la editorial Aurora Boreal (AP Podcast) y escribiendo reseñas para Aurora Boreal.

 

Material para Aurora Boreal® por Santiago Vesga. Publicado en Aurora Boreal® con autorización de Santiago Vesga. Fotografía Lina Meruane © Lina Meruane. Carátula Volverse Palestina cortesía © Literatura Random House.

 

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