Anne Bradstreet y Phillis Wheatley - primeras poetas en tierras estadounidenses

Anne Bradstreet y Phillis Wheatley

La presencia de la mujer en la literatura escrita estadounidense se remonta a la época colonial en el siglo XVII, tres décadas después de que zarpara desde Inglaterra la nave Mayflower transportando a quienes serían conocidos como los “padres peregrinos”, disidentes de la iglesia anglicana y primeros colonos de la costa de Massachusetts, que concibieron su expedición como un peregrinaje religioso hacia la tierra prometida. En los primeros escritos de Nueva Inglaterra, la Biblia tenía una presencia destacada, con gran cantidad de referencias a sus pasajes y versículos, siendo también fuente de inspiración de analogías entre las circunstancias vividas por los habitantes de las colonias y las atravesadas por los judíos en las escrituras. La creencia en la superioridad intelectual del hombre era considerada un designio divino. En medio de este contexto, no es difícil imaginar que la configuración social se basara en una visión androcéntrica, en la que el ámbito de la domesticidad fuera el lugar de la mujer por excelencia, dedicada a cuidar devota y condescendientemente de su hogar, con posibilidades nulas de dedicarse a la escritura. Sin embargo, hubo obras literarias femeninas que lograron formar parte del masculinizado escenario intelectual, con publicaciones que expresaban tanto perspectivas, sentimientos o experiencias personales como también tópicos más universales, relacionados con la condición humana. Surgen entonces algunas preguntas: ¿cómo lograron ser escritoras en épocas tan poco propicias?, ¿qué aspectos de sus vidas las inspiraron?, ¿cómo afectaron los sucesos históricos y políticos su creación? En el caso de las poetas Anne Bradstreet y Phillis Wheatley, ambas llegadas en barco al “nuevo mundo” desde tierras lejanas, pasaron a formar parte de la tradición literaria estadounidense, y si bien pueden establecerse algunas conexiones entre ambas, las experiencias que marcaron sus vidas y sus escritos fueron muy diferentes.

Anne Dudley nació en Northampton, Inglaterra, en 1612, en el seno de una familia de puritanos devotos. Si bien no recibió una educación formal, además de ser instruida desde pequeña en la disciplina religiosa, su formación incluyó la enseñanza de latín, griego, hebreo, francés, ciencias naturales y poesía. Creció en un ambiente privilegiado, ya que su padre trabajaba para el conde de Lincoln, lo que le dio acceso a la vasta biblioteca del noble y a un desarrollo intelectual al que la mayoría de las mujeres de entonces no tenían opción. A los dieciséis años se casó con Simon Bradstreet, quien se graduó en la Universidad de Cambridge y trabajaba como asistente de su suegro. En 1630, escapando de la persecución religiosa, se embarcaron junto a sus familias en el buque Arbella con destino a la Colonia de la Bahía de Massachusetts, donde Simon llegó a ser gobernador durante un periodo. Aunque alcanzaron una situación financiera ventajosa, tuvieron que afrontar múltiples dificultades principalmente durante sus primeros años de estancia, incluyendo la lucha por la supervivencia. La frágil salud de Anne no fue impedimento para que diera a luz a ocho retoños y también pudiera dedicar tiempo a escribir, llegando a sumar seis mil versos en un transcurso de diez años. Su cuñado, aparentemente sin contar con su consentimiento, tomó un manuscrito con trece poemas que circulaban en la familia, y los llevó a Londres, donde se publicaron en 1650, bajo el título The Tenth Muse Lately Sprung Up in America. El libro tuvo una excelente recepción, con una amplia audiencia en ambos lados del océano, convirtiéndose en la primera obra literaria norteamericana publicada por una mujer, y en el primer poemario editado de un habitante del territorio estadounidense.

anne bradstreet 350Bradstreet realizó una versión revisada del libro con 18 nuevos textos, que se publicó en Boston en 1678, seis años después de su muerte. En medio de un contexto patriarcal e implacable con la función de la mujer en la esfera privada, bajo designación divina, sus palabras reflejan a la vez un fuerte arraigo a la cultura puritana y una profunda conciencia de su género. En el prólogo de la primera edición, su cuñado ya había dejado constancia de que la escritura no había implicado el “descuido de sus tareas domésticas”, además de afirmar que la publicación se hacía sin el consentimiento de la autora. Para la segunda edición, fue Bradstreet quien escribió el poema “The Author to Her Book” a modo de prólogo, identificando a la voz poética con una madre cuyo hijo es el poemario. El uso de esta metáfora seguía una tradición presente en algunos de sus escritores de cabecera tales como Sir Philip Sidney, Sir Edmund Spenser, John Donne y Guillaume du Bartas, pero la poeta va más allá y convierte esas líneas en una forma de legitimarse como autora, usando un tono de marcada modestia hacia su creación artística. En sus escritos pueden observarse ciertas ambivalencias y tensiones entre sus sentimientos más profundos y personales, y los rigurosos códigos sociales de la época. En algunos, el estilo es formal, correspondiéndose con las convenciones estéticas prevalentes; en otros, los versos fluyen con intensidad y sobrecogimiento, conformando originales piezas autobiográficas que nacen de sus propias experiencias tales como el embarazo y la maternidad, la muerte de tres de sus nietos, la pérdida de su hogar en un incendio, o la vivencia de lo que hoy se denomina el síndrome del nido vacío. Pasarían doscientos años más para que se compilara su obra completa, incluyendo escritos en prosa; pero recién en el siglo XX la crítica comenzaría a evaluar su obra desde una perspectiva académica y a colocarla finalmente en el sitio destacado en el que se encuentra hoy.

Phillis Wheatley fue la segunda mujer americana y la primera, afroamericana, en publicar un libro de poesía. Su vida estuvo marcada por múltiples situaciones adversas, muchas de las cuales fue superando contra todo pronóstico, comenzando con su supervivencia en la infame travesía del Atlántico a bordo del barco Phillis, dedicado al comercio de esclavos, a una edad estimada entre los siete y ocho años. Su lugar de nacimiento es desconocido, aunque diversas investigaciones apuntan a que habría sido raptada en la costa occidental de África, en los actuales territorios de Senegal y Gambia. En el verano de 1761, arribó al puerto de Boston donde fue comprada en una subasta por el adinerado matrimonio conformado por los devotos católicos John y Susanna Wheatley, sumándose así al grupo de esclavos y sirvientes domésticos que poseían en su hogar. Recibió el apellido de sus propietarios y el nombre de la nave que la había transportado, pero debido a su delicado estado de salud solo se le asignaron tareas leves. Su marcada inteligencia y su aptitud para el aprendizaje fueron pronto percibidas por los Wheatley, quienes decidieron criarla casi como un miembro más de la familia, junto a Mary y Nathaniel, sus mellizos de dieciocho años. Principalmente bajo la tutoría de Mary, recibió una educación muy superior a la que recibían las niñas de su edad, aprendiendo no solo inglés sino también latín y griego, lo que le permitía leer a autores como Horacio, Virgilio y Ovidio en sus lenguas originales. También estudió teología, astronomía, geografía e historia. Bajo la influencia de la Biblia, de los clásicos y de escritores ingleses de la talla de Milton, Pope y Gray, comenzó a escribir poesía. Los Wheatley motivaban a Phillis para que leyera sus textos en sus reuniones sociales, a las que asistían destacados bostonianos, impresionados por su “poco común inteligencia”, y su reconocimiento comenzó con la publicación, en Nueva Inglaterra y en Londres, de una elegía sobre la muerte del reconocido predicador evangélico George Whitefield.

Susanna Wheatley se encargó de presentar una recopilación de sus poemas a distintos editores de Boston, pero todos se mostraron suspicaces ante la idea de que una esclava de origen africano tuviera esa capacidad de creación. Phillis fue examinada ante dieciocho prominentes figuras públicas, todas masculinas, quienes confirmaron su autoría y redactaron un escrito de legitimación a modo de prefacio; sin embargo esto no fue suficiente para lograr la publicación estadounidense. En 1773, Nathaniel viajó a Londres por negocios y se decidió que la poeta lo acompañara, en parte por recomendación médica, y en parte para buscar apoyo editorial. Su estancia en Inglaterra fue corta pero fructífera, pudiendo organizar la presentación de su manuscrito y siendo recibida por personalidades como el conde de Dartmouth y Benjamin Franklin. Su regreso se vio adelantado por el grave estado de salud en el que se encontraba Susanna, y tan solo unas semanas después se editó Poems on Various Subjects, Religious and Moral, sin la presencia de la autora, pero con el patrocinio de la filántropa Selina Hastings, condesa de Huntingdon. El libro recibió críticas muy positivas en periódicos ingleses y escoceses, a la vez que se escribía sobre la hipocresía de su entorno, que la vanagloriaba como poeta pero la mantenía en la esclavitud. Motivados tal vez por este hecho, los Wheatley le otorgaron la libertad, justo antes del fallecimiento de Susanna, lo que significó una dolorosa pérdida para Phillis, puesto que después de doce años de convivencia se había convertido en su mentora y principal apoyo. Su creación literaria continuó, en medio de la convulsa situación social generada por los conflictos de la revolución, y de este periodo es el poema dedicado al general George Washington, futuro presidente de los Estados Unidos, que no solo llamó la atención de diversos medios sino también la de su protagonista, quien la recibió en su despacho.

phillis.wheatley 351De ser considerada un exótico prodigio, reconocida por voces influyentes en distintos ámbitos, Phillis pasó poco a poco a quedar en el olvido. Luego de la muerte de su antiguo patrón, se casó con un ex esclavo con quien tuvo tres hijos que no lograron sobrevivir. Sobre la situación de su matrimonio hay mucha información contradictoria, pero se sabe que continuó escribiendo e intentó publicar un segundo libro sin éxito, perdiéndose finalmente el manuscrito. Falleció alrededor de los treinta años, en una sombría residencia sin medios para mantenerse; pero luego de su redescubrimiento académico, el hallazgo de uno de sus poemas inéditos se remató en 1998 en la reconocida casa de subastas Christie, por casi setenta mil dólares. Su reputación literaria ha estado sujeta a controversia, puesto que muchos han analizado sus escritos como desligados de la causa afroamericana, más cercanos a una mentalidad servil. Sin embargo Phillis nunca formó parte de la cultura dominante, sino que vivió suspendida entre dos mundos: la trataban de manera diferente a otros esclavos, cortándole el contacto con ellos, aunque sin llegar a integrarla totalmente en la sociedad blanca, y esta ambivalencia permea sus versos. Por otro lado, su trayectoria formó parte de la lucha del movimiento abolicionista, como un valioso ejemplo para rebatir los falsos argumentos sobre la inferioridad de la raza negra, que los opresores utilizaban para justificar sus comportamientos. Desafiando el anonimato que su nombre parecía destinado a brindarle, Phillis Wheatley ha dejado una sólida huella en la historia de la literatura estadounidense, como también lo ha hecho Anne Bradstreet; dos mujeres que pese a tener experiencias de vida muy distintas, lograron hacerse escuchar con sus creaciones poéticas, en sociedades marcadamente patriarcales de los siglos XVII y XVIII.

 

 

Bibliografía

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RICHMON, Merle (1988) American Women of Achievement. USA: Chelsea House Publishers.
SHOWALTER, Elaine (2009) A Jury of Her Peers. American Women Writers. New York: Alfred A. Knopf
WILKINSON, Brenda (2000) African American Women Writers. New York: John Wiley & Sons.

 

 

fernanda balanger 375oFernanda Balangero Musso
Argentina, 1976. Traductora, investigadora, ensayista y editora. Graduada en Estudios Ingleses en la UNED (Madrid) y colaboradora de Aurora Boreal®.

Material enviado a Aurora Boreal® por Fernanda Balangero Musso. Publicado en Aurora Boreal® con autorización de Fernanda Balangero Musso. Fotografía Fernanda Balangero Musso © archivo personal. Todas las fotografías  enviadas a Aurora Boreal® por cortesøia de Fernanda Balangero Musso .

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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