Thomas Vinterberg metaboliza a la humanidad

Thomas Vinterberg

 

 

El agua infinita de las desilusiones, el mar grueso de las relaciones agrietadas o desquebrajadas, así se sienten las películas de este director de cine. Dinamarca es el puerto seguro donde más cómodo se siente a la hora de rodar sus historias que nos hacen sentir perturbados con la naturaleza del ser humano.

Temas incómodos como el incesto y la desnaturalización de conflictos como: el abuso de sustancias psicoactivas, los arrebatos de cólera, la alineación parental, la depresión o el desamor, son sólo los primeros lugares de una lista de problemáticas que se desprenden de las películas de Vinterberg, donde la vida se sacude oscuramente.

Desde el año 1994, los espectadores empezaron a entender la lucidez del artista danés que entiende la complejidad de las familias, la relación volátil con los padres, la pareja o entre hermanos, asimismo navega sobre el instinto autodestructivo del hombre o la mujer, sus afectaciones y tendencia a sondear las profundidades de la inconformidad, este último entendido como el pigmento oscuro que retiene el ser humano, como tinta de calamar, y que sólo expulsa cuando siente miedo.

Como cualquier otro cefalópodo, esta tinta de calamar emerge cuando hay riesgo de estar en peligro, para marchar y oscurecer el entorno. Este fenómeno no distingue de géneros, nacionalidades, razas o edades, cuando se acerca la amenaza de la incertidumbre, la insatisfacción o la desesperanza, emerge esta columna de líquido negro que bautizamos miedo.

¿Cuáles son las amarguras o las desilusiones más frecuentes de la raza humana?, ¿cuáles son las cargas emocionales que los padres arrojan y hacen más pesada la existencia?, ¿cuáles son esas verdades familiares que palidecen el futuro?, ¿cuándo se diluye el límite entre el amor propio y ese egoísmo que quiere tenerlo todo?

Las películas de Thomas Vinterberg hurgan en todas las preguntas anteriores. No hay una sola carta náutica para derivar por su filmografía sin efectos especiales. Una opción es: empezar por recoger el ancla con Otra ronda (2020), zarpar con La celebración (1998), pasar por Lejos del Mundanal Ruido (2015), flotar por Kursk (2018), detenerse en La comuna (2016), pasar un día en La caza (2012), sumergirse en Submarino (2010) y fondear en Todo es por amor (2003).

Las mareas de la mente de Vinterberg nos arrastran al frenesí, al desespero, al dolor y la soledad que se puede experimentan desde el nacimiento. Esta marea de emociones son anzuelos que inevitablemente llevan a una reflexión sobre lo frágil que son las relaciones humanas y como un gran número de personas fingen ser razonables, pero en el fondo gritan auxilio y buscan salir a flote.

El timón hacia el interior del caos

Vinterberg fue uno de los creadores de Dogma 95, el manifiesto cinematográfico que revolcó el oleaje y la espuma del cine escandinavo hasta llegar a la superficie de Hollywood. Los 12 largometrajes del director danés, ganador del Óscar por Otra ronda, son una extensa red de pesca donde quedan atrapadas historias íntimas que llevan al público a pensar: “no todo está visto”. Las crisis desde los tiempos de Adán y Eva se desoxidan y se niegan a desembarcar en el puerto de lo previsible.

En una entrevista que le realizó Interview Magazine, en marzo del presente año, a Vinterberg y al actor Mads Mikkelsen, ambos comentaron que desde el guion, hasta la interpretación, los dos querían mostrar las implicaciones de perder el control de la vida, “experimenté lo que es perder al máximo ese control al perder a mi hija. Es como una corriente en la que todos flotamos”, señaló el realizador audiovisual quien, en el cuarto día de rodaje de su última producción, se enteró del fallecimiento de su hija llamada Ida en un accidente automovilístico.

Después de ver alguna de las películas mencionadas, sólo queda saltar de la orilla de la indiferencia para nadar en un océano donde se estimula la indignación y la esperanza, dos peces siempre presentes en los desenlaces de las historias, donde las segundas oportunidades también están al alcance. El desafío que nos presenta este capitán del séptimo arte, es entender lo difícil que es para la humanidad enfrentar el huracán salvaje del miedo y evitar naufragar, por largo tiempo, en la insatisfacción crónica que sólo maltrata los corazones y sabotea la posibilidad de tener relaciones que lleguen a un buen destino.

 

alejandra hamann 300Alejandra Hamann Moreno
Periodista, comunicadora social, gestora cultural y epígona de estudios culturales del Japón. Socia de la Asociación de Mujeres en las Artes Visuales de España (MAV) con más de 10 años de experiencia en el campo de las comunicaciones. Corresponsal y redactora para distintos medios internacionales.

 

Material enviado a Aurora Boreal® por Alejandra Hamann Moreno. Publicado en Aurora Boreal® con autorización de Alejandra Hamann Moreno. Fotografía Alejandra Hamann Moreno © archivo de la autora. Fotografía Thomas Vinterberg © tomada de interent.

 

Suscríbete

Suscríbete a nuestro boletín y mantente informado de nuestras actividades
Estoy de acuerdo con el Términos y Condiciones