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Ensayo

El espacio del idioma castellano

luis fayad 010No hace más de cien años nos preguntábamos si en el continente americano tantos millones de hombres hablarían inglés. Es muy posible, pero pasado ese tiempo son más los que hablan castellano, incluida gran parte del norte. Su carrera, que ya es una razón para considerarlo importante, traslada por el camino a una cultura con sus nuevas artes e ingenios, con los resultados de un comportamiento, lo que es en general otro orden de la civilización. Nuevas palabras y nuevos nombres viajan apoyados en un idioma que desde hace mil años, en los versos de Gonzalo de Berceo, anunció las dimensiones que iba a tener en la creación literaria.

Después de esta inauguración el idioma se aseguró en los siglos siguientes, en los años de oro que fueron artífices de su madurez y de escritores indispensables en la literatura universal. Un proceso del que surgieron nuevos caminos para la comunicación, para las actuaciones y la filosofía expresada en la misma literatura. Un denso conjunto cultural que merecía divulgarse. En este aspecto, una de las mejores inversiones que ha hecho España en los últimos quinientos años es haber sembrado uno de sus idiomas en otra parte del mundo.

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El Mudo en 'El viajero de Praga' de Javier Vásconez: una figura de la impotencia.

vasconez fumando 250Pocos son los críticos los que se interesaron en el personaje secundario del Mudo que aparece por única vez en la primera novela de Javier Vásconez editada en 1996, El viajero de Praga. El Mudo es un personaje enigmático que se caracteriza, entre otras cosas, por su silencio verbal, de ahí su apodo. Y el título de la última novela del escritor, Hoteles del silencio (2016) acabó por convencernos de la importancia del tema del silencio, inseparable de la noción de invisibilidad de la que que ya hemos tratado en otra investigación nuestra. (1)  Lo que no se ve o no se oye tiene una importancia particular en los textos de Javier Vásconez: las figuras del inmigrado clandestino, condenado al silencio de los hoteles sórdidos, del espía que se mueve con sigilo o de los idiotas que viven en rincones perdidos del páramo y no se expresan sino desatando molestas carcajadas pueblan sus novelas y cuentos. El propio autor se comparó a menudo, en las entrevistas que concedió, al topo (2) que cava en la oscuridad de la tierra o al espía (3) que lo observa todo en silencio.

El personaje del Mudo presenta mucho interés para entender e interpretar la novela: es como un doble del protagonista del Viajero de Praga, el famoso doctor Kronz. Es tan misterioso como otro gemelo de Kronz, un tal Lowell, quien acosa al protagonista a lo largo de la novela y le permite al final enfrentar su destino. Pero el Mudo se diferencia de Lowell en la medida en que no es un extranjero al país de la “línea imaginaria”. Vive en el valle de Los Chillos en donde se sitúa la casa de campo alquilada por el doctor Kronz. Igual que el país al que llega el médico nómada y despistado, el Mudo no tiene verdadero nombre o por lo menos el narrador lo silencia. La ausencia de mayúscula al apodo, tal como viene escrito en la edición de 2010 de la novela (4), “mudo”, a diferencia del Lobo por ejemplo, le quita más importancia aún al personaje, aunque veremos que su breve relación con Kronz les cambia la vida a los dos. Su apodo le viene de su discapacidad que le impide expresarse verbalmente aunque consigue entablar una curiosa relación con el checo. Estudiaremos en este artículo la importancia de este personaje en el relato, su dimensión simbólica y las consecuencias de su encuentro con el protagonista. La relación que van entablando los dos es ambivalente, entre atracción y repulsión por parte del médico quien parece atraído por la incapacidad del Mudo para comunicar con los demás. Es un rasgo que comparte con él y que les va uniendo brevemente durante su estancia veraniega.

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Mujer y denuncia en los dramas “Toda esta larga noche” de Jorge Díaz y “Tres Marías y una Rosa” de David Benavente

tres marias 250Tú no conocerás el miedo ni los platos de hojalata...
Alguien te hablará de los tiempos oscuros.
Jorge Díaz. “Toda esa larga noche”.

 

Al término de la Segunda Guerra Mundial, 1945, la división crucial en la que se vieron inmersas las naciones del mundo fue un momento cúspide para lo que sería el desarrollo histórico en la segunda mitad del siglo XX. La polarización de las dos fuerzas políticas y económicas como fueron el capitalismo y el comunismo llevó a los países a circunscribir sus ideologías, dinámicas sociales, políticas y económicas dentro de uno u otro de los dos países que conformaban estos frentes: la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y los Estados Unidos de América. Esta situación dio inicio a la Guerra Fría e instó a los países a nivel mundial a tomar partido por alguna de estas dos fuerzas de poder.

El surgimiento de estos dos grupos de poder a nivel mundial ocasionó que en los países latinoamericanos se manifestaran choques sobre las vías que debían implantar los gobiernos, es decir alinearse a ideologías capitalistas o socialistas. Esta situación creó dos frentes de poder que luchaban por un mismo fin pero con diferentes concepciones de la realidad latinoamericana, mientras el gobierno optaba por la soberanía nacional ayudados por la potencia capitalista, Estados Unidos de América, las guerrillas luchaban por sus ideales patrióticos a través del socialismo, fundamentado en las revoluciones sociales surgidas en el siglo XX como fueron la Revolución Mexicana (1910), Rusa (1917), Cubana (1959) y Nicaragüense (1979).

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La sonda y el ángel

menchu gutierrez 250El reservado, vulnerable Lichtenberg, oculto tras la perfecta máscara del aforismo, escribió en uno de sus cuadernos : «Autobiografía: no olvidar que una vez escribí la pregunta: ¿Qué es la aurora boreal? , la deposité en el granero de Graupner con esta dirección: A un ángel, y lleno de timidez volví a la mañana siguiente en busca de mi recado. ¡Oh, si hubiera habido un bromista que lo contestara!»

Se refiere así Lichtenberg a ese tiempo en el que, antes de que la razón entrase con bisturí en todos sus sueños y pareciera apoderarse de todo, la infinita capacidad de creer que era su infancia le permitía confiar de igual modo en las voces y en los ecos de esas voces, en las figuras y en sus sombras.

Cuando la razón finalmente llega y parece instalarse para siempre en nuestros sueños, estos mensajes encuentran otros «graneros», igualmente cargados de poder, inesperados buzones que se abren en la ranura de un armario, en el cajón medio abierto de un aparador.
En uno de sus internamientos en el manicomio -como relata en su extraordinario libro «El hombre jazmín»- la escritora Unica Zürn, segura de que se va a celebrar una fiesta, escribe mensajes a los poetas que ama en hojas de papel blanco; los enrolla y los hace volar desde la ventana «como pájaros blancos, emisarios de su transfiguración». Otro día, en el que la ventana está cerrada, invita a un poeta a visitarla; ata el mensaje con un cordón y lo deposita en el recipiente en el que la enfermera de noche guarda su instrumental. «Eso no es un buzón», le dice la enfermera, y ella no contesta: «sabe que aquella carta ya ha llegado a la otra tierra y la están leyendo.» Esa otra tierra que podría incluso ser la del mundo de los muertos.

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Cuestionamiento a los movimientos políticos y artísticos de vanguardia en la obra de Roberto Bolaño

roberto bolaño 250En la obra del escritor chileno Roberto Bolaño, particularmente en Los Detectives Salvajes (1) (1998), hay una crítica no sólo a los movimientos de vanguardia y al establishment cultural mexicano, sino también a las falsas promesas revolucionarias de la izquierda latinoamericana que dejaron a las juventudes de los años setenta (a las que pertenece Roberto Bolaño) sumidas en la desesperanza.

En Los Detectives salvajes los personajes centrales (Ulises Lima y Arturo Belano) son dos escritores pertenecientes a lo que se conoce como el real visceralismo, un grupo de veinteañeros mexicanos que tienen nexos con los movimientos de vanguardia de los años veinte, sobre todo con los estridentistas y los surrealistas. Sin embargo, los real visceralistas no tratan de copiar los gestos de dichos movimientos, sino, por el contrario, mostrar su caducidad en un contexto como el latinoamericano en donde después de la matanza de estudiantes e intelectuales de izquierda en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco (2) (1968) y el asentamiento de la dictadura de Pinochet en Chile (1973-1990) los jóvenes entusiastas de la revolución no tienen cabida.

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Los amigos invisibles - próxima publicación

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