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Invitado Especial

Librerias - McHondo, la librería de San Sebastián, Puerto Rico

mchondo 250

McHondo [libros arte cultura]

Mi experiencia como educador durante cerca de 3 lustros me llevó a descubrir que los libros son embajadores por excelencia en la cada vez más difícil tarea de promover la educación, el conocimiento y la diversidad cultural. No obstante, en estos días pintados de incertidumbre y espanto, vienen a ser cada vez menos las librerías en nuestro Puerto Rico. A fines de 2014 cerraron sus puertas 2 importantes librerías en el mismo corazón de Río Piedras, ciudad universitaria por excelencia del país. (Con tan sólo mirar en nuestro derredor, confirmamos la desmedida importancia que han cobrado la tecnología mediática y los juegos electrónicos).
Nunca quise ser propietario ni dueño de nada ni administrar otra cosa distinta que mi propio destino. (En semejante postura pesa mucho mi enamoramiento de las pantorrillas de mi libertad). He aquí que la Providencia ha tenido mejores planes para mí.
Una de las personas más respetadas y sabias de su época, el alemán Goethe, dijo alguna vez: "Lo más importante en este mundo, no es saber dónde estás, sino hacia dónde vas". El 24 de octubre de 2014, McHondo abrió puerta y ventanas con el norte preclaro de brindarles a los conciudadanos —los de la patria chica tanto como los de la urbe citadina y también los de la banda de allá, allende los mares, que nos honren con su visita— un oasis donde abrevar esa sed que no es para la boca. También para cuando sea justo y necesario bajarse de la prisa y el chinchorreo fugaz. Aquí, en el mismo epicentro municipal de San Sebastián de las Vegas del Pepino les esperamos en nuestro quiosco cultural, éste, su servidor, y, a una veintena de pasos más hacia la Casa Alcaldía, William, con su sabroso café. Así, al amparo de una siempre generosa sombra y con el murmullo de la fuente como paisaje de fondo, podrá Ud. degustar ese revitalizante elíxir de Fierabrás y perfumarse las neuronas con algún tesoro que decida adquirir en McHondo.
El nombre del humilde establecimiento surge de 2 coyunturas (claro, ya antes en NY un colombiano operó exitosamente una librería que llevaba el vistoso nombre del poblado creado por el ilustre "Gabo", Macondo): 1ro., homenajear al admirado padre de los Buendía y, 2do., como, a fuerza de necesidad, los boricuas aprendieron rápido a pronunciar el Mac del nombre de la cadena de comivetes gringos que , cual virus letal, se ha propagado por toda la faz del planeta, pues no es mucho pedir que también los boricuas aprendieran a sortear la aparente extrañeza de McHondo.
De una parte, perseguimos aportar a la descentralización de la cultura de las zonas metropolitanas del país. De otra, nos unimos a los que pretendemos hacer la diferencia brindándoles a nuestra juventud y compueblanos en general opciones con las cuales subsanar la terrible situación cómplice de la ignorancia, la dejadez, el conformismo y la frivolidad que hoy día oprime a nuestro país.

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Félix Terrones - Escritores (20)

cesar vallejo 2501922: annus mirabilis

Para Paul Baudry

 

En aquel año, James Joyce publica Ulysses en París, gracias a la ayuda de Sylvia Beach de Shakespeare and Company. En una habitación de la rue Hamelin, a algunos kilómetros de allí, Marcel Proust termina À la recherche du temps perdu y, poco después, muere de cansancio y bronquitis. Entretanto, Picasso da a conocer su Mujeres corriendo por la playa, T.S Eliot publica Waste Land, Rainer Maria Rilke escribe las últimas Duineser Elegien y, por si fuera poco, Stravinski presenta su Mavra nada menos que en el ballet de Diaghilev. El mundo parece tomar un respiro entre las dos grandes guerras, como si se empeñara en olvidar el cataclismo antes de arrojarse al holocausto. Los colores, las palabras, las notas musicales se esfuerzan en seguir viviendo, construir un sentido, en medio del horror más voraz.
A miles de kilómetros, en un país inventado de tan irreal, en la obscura imprenta de un panóptico, un hombre ojeroso publica doscientos ejemplares de su poemario. Los distribuirá entre sus amigos, antes de viajar a Europa, donde no se encontrará con Joyce, tampoco con Proust o Eliot, menos aún con Rilke. Ni siquiera podrá tomar una cerveza con Pablo Picasso, quien haría un retrato de él, pero a partir de una fotografía. De la dulce y alegre Europa no conocerá una sola línea, ni tan siquiera un color o una nota musical, aunque sí los albores de la Segunda Guerra que devastaría a todo un continente. Morirá poco antes, en una habitación parisina, cuentan que acompañado de su mujer, en medio de algo parecido a una digna pobreza.

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Félix Terrones - Escritores (18)

jose maria arguedas 250Todas las sangres

 

Esta vez no fallaría. Tiene un segundo para pensar en su mujer, sus estudiantes, aquellos que lo acompañaron estos últimos años. Siente piedad por ellos y la paciencia que le manifestaron. La misma piedad que antes le hiciera desistir, creer que debía seguir con vida. Sin embargo, de nada sirve vivir cuando las palabras ya no le alcanza para expresar lo que necesita. Ahora le resultan disonantes, un ruido falso. Ha vivido en vano. La luz entra por una de las ventanas. Su cuerpo tiembla. Dispara. Pero no escucha el fogonazo letal sino el violín del Máximo y el arpa del Luciano, compases y notas que lo envuelven en un remolino telúrico, un remolino donde escucha hablar al picaflor y las abejas. De pronto, en el centro mismo de ese remolino se escuchan las tijeras, uno, dos, cada vez más cercanas. Es el dansak que viene desde lo más hondo de su memoria por él. Cinco días después lo declaran muerto. La razón oficial: un disparo en la cabeza. En alguna parte, José María Arguedas sonríe, fueron la música y el baile quienes se lo llevaron.

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Félix Terrones - Escritores (19)

melville 250Bartleby & Co.

 

"Preferiría no hacerlo", responde obstinado el obscuro empleado Bartleby al enésimo ruego de Herman Melville para que le cuente su vida, dónde nació, cómo pasó su infancia, de qué manera llegó al puesto que ocupaba. Cansado y frustrado, el escritor se levanta y se va, seguro de que se le iba la oportunidad de escribir una gran novela. "Preferiría no hacerlo", resuenan las palabras del escriba en sus oídos, esa negativa constante, obstinada, perenne. "Preferiría no hacerlo" siguen resonando las palabras como si en su repetición se aglomerara una negativa más grande, un rechazo inmenso a algo invisible. "Preferiría no hacerlo", finalmente, siguen repitiéndose esas tres palabras, y en su repetición se gastan, se hacen silencio, como ocurre cuando nos acostumbramos a un ruido. Un silencio ominoso, un silencio que mortifica, un silencio absurdo. Entonces, Herman Melville se despierta en medio del sueño. De pronto, aquel hombrecito ha adquirido una envergadura diferente, la cual no entraría en una novela cualquiera. El escritor se sienta y decide hacer al revés, no escribiría su vida a partir de lo que supiera sino a partir de lo que sus negativas se habían empeñado en formular. Rodearía al peligroso silencio con palabras, aunque a estas alturas – la frente sudorosa, los ojos desorbitados, la lengua seca - él mismo preferiría no hacerlo.

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Jorge Urrutia, entre la experimentación y el simbolismo

jorge urrtia 250En exclusiva para Aurora Boreal®

 

 

 

El panorama generalmente aceptado de la poesía española actual parece dejar de lado aquello que no responda a una poética de la sentimentalidad cotidiana y olvida lo que ha sido una importante búsqueda lingüística, que cuestiona la poesía española desde los sesenta. La descalificación con la posmodernidad de las urgencias políticas, en general, fijó un canon que ignoró la nueva vanguardia marcada por los posestructuralismos, que supo recuperar el concepto de poesía representada en la Generación del Cincuenta por José Ángel Valente: un compromiso ideológico que se plasma en una postura ética de ruptura estética y una nueva mirada sobre la tradición, con poetas de la dimensión de José Miguel Ullán, Jenaro Talens, Jorge Urrutia, Aníbal Núñez, Clara Janés, Antonio Carvajal y Olvido García Valdés, entre otros.
Jorge Urrutia publicó en 1968 La fuente como un pájaro escondido, un libro considerado experimental por Francisco Umbral, quien en el momento de su aparición señaló, eso sí, la "provisionalidad" e "inmadurez" de las formas utilizadas, así como su "urgencia", debidas a la juventud de un poeta con escasos 23 años. El libro se plantea como "ejercicios", es decir, no se concibe como un producto acabado ni definitivo. Da cuenta del paso del poeta por distintos lugares, en su búsqueda de la poesía. Uno de los poemas señala el encuentro con la mujer como fuente de inspiración y representación del universo. El último, titulado "Fonética naumática", se cierra anunciando la renovación del verbo en los versos finales: "las canciones cantadas se perderán al fin. / Y será ya el momento de prepararnos todos, / de afinar cada voz y entonarlas a tiempo / para empezar de un brío el himno nuevo". El término naumática, procede del latín naumachia, del griego antiguo ναυμαχία/naumajía, literalmente "combate naval", que designaba simultáneamente en época romana, tanto al espectáculo en el que se representaba una batalla naval, como al edificio donde ésta se escenificaba, lo que nos sugiere la lucha que ha de emprender el poeta en su intento por renovar las formas.

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